Pide que no se maneje al país como empresa
Al triunfalismo presidencial, la CTM enfrenta la angustia de los trabajadores
Carlos Acosta y Salvador Corro
En su quinto informe de gobierno, el presidente Miguel de la Madrid ratificó sus convicciones: la estrategia seguida ha sido de tal eficacia que la crisis es asunto pasado; el cambio ya no es propósito, se vive en él; ya no existen la emergencia y las angustias Estamos en plena renovación: la nación es viable y el futuro, promisorio
La Confederación de Trabajadores de México (CTM), sin embargo, no comparte el optimismo gubernamental Para los líderes de los trabajadores organizados oficialmente, aquella es una realidad ajena a la que viven La crisis es hoy más aguda; los esfuerzos gubernamentales han arrojado resultados efímeros, la perspectiva es de incertidumbre y, peor aún, está presente el riesgo de caer en la violencia, la anarquía y la dictadura si no se adoptan nuevas soluciones para los problemas del país y se avanza por el camino de la paz y el progreso
De esas dos formas de ver la situación actual del país supo la población el mismo día, el 1o de septiembre, con apenas unas horas de diferencia El lunes 31 de agosto, la CTM entregó al Comité Ejecutivo Nacional del PRI y a los medios de comunicación el documento Lineamientos para un programa básico de la Revolución Mexicana en el período 1988-1994, en el que deja mal parada a la actual administración, pues hace un análisis crítico de la situación económica, con el optimismo presidencial
Antes de que Miguel de la Madrid iniciara su informe a la nación, los medios de comunicación habían dado cuenta, con gran despliegue, de la forma en que los líderes ven al país Con ese documento, la CTM puso la nota discordante Dicta la costumbre del sistema que la víspera del informe se guarda un silencio absoluto, que las opiniones u observaciones que pudieran ensombrecer la comparecencia del presidente ante el Congreso deben reservarse para mejor ocasión
Esta vez la CTM no acató el uso común
Y no sólo eso Sus críticas fueron tan contundentes que merecieron un espacio considerable en las primeras páginas de los diarios capitalinos
No era para menos La central obrera hizo graves acusaciones: la actual conducción de los asuntos nacionales, dijo, no sólo está alejada de los lineamientos de la Revolución Mexicana, sino que desdeña la participación y los intereses de los trabajadores y, en general, de las clases populares
Ello es así, denunció la CTM, porque el gobierno conduce el país como si éste fuera una empresa: sustituye la política con la administración Predominan “los estilos de dirección de tipo gerencial, burocrático y tecnoburocrático” Señala, por tanto, que es urgente “cerrar el paso a las pretensiones de conducción basadas en el pragmatismo, en el utilitarismo, en el practicismo miope, que actúan ahora en menoscabo de las directrices estratégicas y la claridad ideológica que deben sustentar todas las acciones de gobierno”
Si bien calaron hondo las apreciaciones de la CTM, en el gobierno apenas causaron un mohín de disgusto, y el presidente De la Madrid ratificó formas y convicciones: dibujó en su informe un país que nada tiene que ver con el que describe la CTM Dijo el mandatario: el país se conduce con la participación de pueblo y gobierno; hay democracia plena, aunque perfectible; los aspectos sociales están cabalmente atendidos: los mexicanos gozan de salud, tienen educación y vivienda y no falta alimentación; los salarios y el empleo están protegidos
Más: la economía no está fracturada; las finanzas públicas son sanas; la deuda externa ya no agobia Tenemos recursos Ya no hay incertidumbre
LA AUTOEVALUACION
De hecho, el presidente adjudicó a su administración el mérito y la hazaña de levantar a un país en bancarrota, mediante una estrategia exenta de fallas, certera en sus pronósticos y mesurada en sus metas En cinco años, expuso el presidente, hemos logrado desterrar el pesimismo y los malos augurios Ahora, el país es otro, muy distinto al que se recibió a fines de 1982 Entonces el país no tenía credibilidad y muchos dudaban de su viabilidad; había desconfianza en todos los sectores; la economía estaba por los suelos; el aparato productivo era poco dinámico y sin competitividad; con grandes rezagos en agricultura, industria y comercio Y lo peor: sufríamos el descrédito internacional
Definitivamente, el presidente no se regateó méritos Enfrentamos con éxito todos los desafíos, dijo Hoy, luego del gran esfuerzo y la disciplina desarrolladas por la administración, el horizonte es claro, “tenemos mejores perspectivas”: contamos con un Estado más fuerte porque está racionalizada su participación en la economía; la reconversión industrial avanza con paso firme; exportamos más y captamos más divisas; tenemos la reserva más alta de la historia; el ahorro interno crece constantemente y regresan los capitales fugados La inflación es alta, pero controlada; hay disciplina en el gasto No vivimos angustias financieras; la recuperación económica ya se ve Las expectativas, pues, son optimistas
Todos esos logros, dice por su parte la CTM, no son tales, pues no se han traducido en bienestar social No subestima la central obrera los esfuerzos de la administración para solucionar los desajustes en la economía, pero cuestiona sus instrumentos y reprocha el que de manera nítida no se tomen en cuenta los intereses, las aspiraciones de la población mayoritaria
El problema de fondo, pues, es la diferencia en las concepciones que sustentan a ambas interpretaciones de la realidad Mientras que para el gobierno, dice la CTM, las preocupaciones se centra en los números, en el equilibrio de las cuentas, para la central obrera el bienestar social es lo que debería guiar toda estrategia de desarrollo Por ello, desaprueba la forma en que el gobierno ha atacado la crisis
En su documento, que prácticamente se convirtió en un contrainforme del presentado por el presidente, da por hecho que la forma en que se ha atacado la crisis generó más desempleo, más carestía, el desplome de los niveles de vida y la irritación e inconformidad “de nuestro pueblo”
Por ello, si bien no regatea elogios a los esfuerzos gubernamentales, sí cuestiona sus resultados Y es que, dice, no puede ser de otra manera mientras persista el afán de conducir los asuntos nacionales con criterios estrictamente administrativos, de carácter técnico, “que no logran más que resultados de efímera validez”
Puntualiza el documento:
“La sola administración, la sola técnica, la sola actividad gubernativa, no basta para llevar adelante su desarrollo que reclama con apremio reformas de gran magnitud, las cuales solamente pueden promoverse y llevarse a la práctica mediante decisiones en las que se pongan en juego la fuerza combinada y operativa del poder político y de las organizaciones sociales y políticas mayoritarias”
La discrepancia con el presidente es fundamental Reclama la central menos verticalismo en las decisiones gubernamentales y más caso de la capacidad de aportación y generadora de ideas de la población Y reprocha que la administración insista en no modificar estrategias, fórmulas, caminos para enfrentar la crisis
En efecto, el presidente dijo en todo momento que los caminos elegidos para superar los problemas nacionales son los mejores; que los resultados obtenidos hubieran sido imposibles de haber escogido otras opciones, que posiblemente darían espectacularidad a la acción gubernamental, pero que de inmediato fracasaría y llevarían al pueblo a la frustración Hizo con ello una crítica entre líneas a soluciones económicas experimentadas en otros países, sugerentemente Brasil y Argentina
Además, dijo De la Madrid, “la estrategia seguida es la congruente con los principios y valores fundamentales de la Revolución, la apropiada a las necesidades del país, la que responde a las demandas de cambio de la población”
La CTM no muestra la menor coincidencia con esa afirmación presidencial Antes bien, reclama del gobierno un regreso, un reencuentro con los postulados de la Revolución Dice el documento: “Se requiere la vuelta plena a la línea revolucionaria, pues el pueblo no puede ni debe seguir siendo la víctima del bienestar ajeno o de grupos minoritarios La lucha contra la crisis se ha desarrollado, hasta ahora, con métodos y enfoques que son típicos del capitalismo, pese a que, según la historia de nuestro país, en el pasado se adoptó la vía del nacionalismo revolucionario”
MAS POLITICA MENOS TECNOCRACIA
La insistencia del documento cetemista en que haya una rehabilitación a fondo del quehacer político, hoy sometido por la tecnocracia, es producto de la diferencia que tiene este documento con otros que ha difundido la central: en su elaboración cobró mayor peso la participación de los políticos que de los economistas: de él se encargaron el exgobernador sinaloense Alfonso G Calderón, el gobernador nayarita Emilio M González, ambos secretarios generales sustitutos de la CTM, el diputado federal Blas Chumacero y el senador Arturo Romo Gutiérrez
Por tanto, más político que económico, el documento respondió anticipadamente a las tesis presidenciales Dijo De la Madrid: “Guiados por estas tesis (las de la revolución), reafirmamos la validez del proyecto nacional y la capacidad de renovación del sistema político Fijamos estrategias y objetivos, realizamos reformas y emprendimos acciones El gobierno ha mantenido una línea consistente Se ha dicho lo que se va a hacer y en ello se ha perseverado” Y después: “Exhorto a todos los sectores sociales a realizar un esfuerzo superior para consolidar los avances logrados y hacer permanente la gran tarea de renovación nacional”
Y la respuesta escéptica de los dirigentes obreros:
“No motivan ya a las grandes masas, si es que alguna vez las motivaron, los llamamientos vacuos a un esfuerzo colectivo que no se fija objetivos elevados y definidos Sólo une a las grandes masas la Revolución Mexicana; sólo aviva su voluntad el sentimiento revolucionario, la perspectiva cercana, asequible, de un nuevo modelo de vida, más digno y más justo”
Tónica del informe presidencial fue la justificación reiterada de todas las acciones gubernamentales, particularmente de las medidas económicas que menos aceptación han tenido por la población Ejemplo de ello es el deliberado propósito de reducir al mínimo la presencia del Estado en la economía, de volver, a grandes pasos, a las “fuerzas del mercado”
Propuso el presidente: “La sociedad mexicana no quiere un Estado débil, con déficit crónico, cuya dimensión o intervencionismo indiscriminado le resten capacidad de acción eficaz y conducción clara Quiere un Estado fuerte que dirija al país, respete y estimule la libertad y la capacidad de innovación de los mexicanos y cumpla su deber de promover el interés general con eficacia”
La CTM, más que un Estado chico y en adelgazamiento permanente, quiere un Estado mejor integrado y más democráticamente constituido “Es preciso avanzar hacia la conformación de un Estado más nacional, más democrático, lo cual sólo será posible si se garantiza la participación equilibrada, en todos los niveles del poder público, de representantes directos de todas las clases populares que constituyan la gran coalición revolucionaria”
El eje del informe presidencial lo constituyó la defensa de la política económica En esa materia no ha habido más que éxitos y cuando ha habido dificultades, han sido producto más de circunstancias ajenas —desequilibrios en la economía internacional, por ejemplo— que de errores internos Es más, sugirió el presidente De la Madrid, la gravedad de acontecimientos diversos —el terremoto en 85, la caída petrolera en 86— hizo poca mella en nuestra capacidad para fortalecer la economía y “sentar las bases para un desarrollo sostenido, más eficaz y más justo”
La CTM no se anda con miramientos:
“El actual modelo de desarrollo económico tiene que sustituirse Las tendencias que se abren paso a través de la inflación, de la mayor concentración de la riqueza, de la fuga de capitales y del endeudamiento, conducen, cada vez en mayor medida, a la pérdida del poder adquisitivo popular, a la reducción del mercado interno y de la producción de las empresas nacionales, a una mejor capacidad de inversión productiva, al desempleo, a la sangría humana de compatriotas al exterior, e incluso a síntomas cada vez más evidentes de desintegración y descomposición social”
En resumen, el país que describió el presidente en su informe es diametralmente opuesto al que ve la CTM
Fueron tan severos los cuestionamientos de la central obrera, que Fidel Velázquez echó mano de su habilidad política para evitar el enfrentamiento abierto y para no dar la apariencia de discrepar del informe presidencial Dio instrucciones para que los autores del documento declararan a la prensa que no había tal oposición y mucho menos diferencias con lo dicho por el presidente Lo hicieron el mismo día del informe, a la hora de la salutación al mandatario, en Palacio Nacional Emilio M González, Blas Chumacero y Arturo Romo, aseguraron que su postura no difería del informe “En el fondo coincidimos en los planteamientos”, dijeron
Al día siguiente, Fidel Velázquez se negó, contra su costumbre, a recibir a los reporteros que lo esperaron durante varias horas para hacerle las preguntas que se antojaban obligadas Fue hasta el jueves cuando, en conferencia de prensa, habló el líder cetemista Pero, hábil que es, se sumó a la cascada de halagos y calificó de “magnífico” el informe presidencial y anunció un nuevo documento, en el que se dará respuesta formal a este informe Dijo, de plano, que no hay contradicción entre la posición de CTM y el contenido del V Informe
El hecho es que el primer documento fue el que se entregó al PRI y es el que contiene los planteamientos que oficialmente debe recoger quien resulte candidato a suceder a Miguel de la Madrid








