Cerrar, antieconómico; hay que reorganizar todo
Para salvarla, el gobierno deberá cargar con la deuda de la siderurgia
Enrique Maza
La pregunta parece retórica Pero ya el hecho de que el gobierno federal se la haga a sí mismo es sintomático: “Cabe preguntarse si la industria siderúrgica nacional debe limitar su crecimiento, o quizá debe desaparecer gradualmente, permitiendo la importancia de productos siderúrgicos, a precios internacionales”
El gobierno federal, en el análisis que hace de este importante sector de la economía, da la razón de la pregunta: “La situación actual de la industria siderúrgica paraestatal, en cuanto a su estructura financiera, productiva, relaciones laborales y competitividad en los mercados nacionales, es de deterioro, como consecuencia de las acciones tomadas por sus administradores, en el pasado reciente, y de las políticas financieras, de inversión y de precios seguidas durante los últimos años”
En otras palabras, el estado de la industria siderúrgica nacional, sobre todo paraestatal, es de desastre, a tal grado que cabe preguntarse si vale le pena cerrarla
El estudio sobre la industria siderúrgica le fue solicitado al ingeniero Fernando Hiriart, director general de la Compañía Federal de Electricidad (CFE), agosto de 1985 El ingeniero Hiriart había preparado por su cuenta un estudio previo, que impresionó gratamente al gabinete económico y al Presidente de la República Entre agosto de 1985 y principios de 1986, el titular de la CFE trabajó con un grupo de expertos, que le fue proporcionado por las Secretarías de Estado, que tienen que ver con el sector siderúrgico
El director de la CFE presentó su análisis y sus recomendaciones al presidente Miguel de la Madrid el jueves 9 de enero, a la una de la tarde, en la residencia oficial, en una reunión a la que asistieron, entre otros, los secretarios Francisco Labastida Ochoa —de Energía, Minas e Industria Paraestatal—, Jesús Silva Herzog —de Hacienda—, Carlos Salinas de Gortari —de Programación y Presupuesto— y Francisco Rojas —de la Contraloría— Se presentó el documento —22 cuartillas— y luego hubo preguntas, respuestas y opiniones Finalmente, la decisión, por voto unánime, de quitar a Miguel Alessio Robles de la dirección general de Sidermex
Efectivamente, Alessio Robles renunció el 14 de enero Ese mismo día, Sidermex anunció que Guillermo Becker Arreola, director de DINA, sería el nuevo director de Sidermex Becker Arreola es un economista de 54 años, profesor universitario, miembro del Colegio Nacional de Economistas, subsecretario de Industria de 1974 a 1976, que ha servido al Estado desde 1952
El documento de Hiriart es una amplia explicación técnica para justificar el aumento al precio del acero —que se dio ya el 4 de febrero, en 17%—, para quitar a Alessio Robles y cambiar de administración —lo que ya se logró— y para pedir del Estado la absorción de pasivos —la cancelación de la deuda siderúrgica— y la reanudación de inversiones, lo que está por verse Con estas medidas se logrará aumentar la productividad y la producción
Fernando Hiriart empieza su análisis estableciendo un hecho: “La industria siderúrgica ocupa un lugar preponderante en la estructura industrial de México; emplea a cerca de 70,000personas, de las cuales el 70% trabaja en la siderúrgica paraestatal” La industria siderúrgica integrada —la que abarca desde la extracción de minerales, trabajo minero, hasta el producto final— “produce el 85% del acero, reportó ventas totales con valor de 370,000 millones de pesos en 1984 (2,205 millones de dólares) El sector paraestatal cubrió aproximadamente el 60% de estas ventas”
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En México hay cinco industrias siderúrgicas integradas: Altos Hornos de México (AMHSA), Fundidora de Monterrey (FMSA), que fueron privadas y hoy son paraestatales; Sicartsa, paraestatal: Hylsa, del grupo Alfa, y Tamsa, de Ernesto Fernández Hurtado, antes del grupo italiano de Bruno Pagliai con Miguel Alemán Valdés
Altos Hornos empezó por los años 40 Tuvo que entrar en ella el gobierno por razón de sus deudas Lo mismo pasó con Fundidora —de la familia Prieto—, que empezó a pedir créditos en tiempos del presidente Echeverría
La industria siderúrgica no integrada es la que parte de chatarra —no hace trabajo minero— para elaborar con ella el producto final, constituido exclusivamente por materiales redondos y por estructuras ligeras Forman este sector unas 40 empresas, que tienen más o menos el 20% del mercado
Sicartsa, la siderúrgica paraestatal en Lázaro Cárdenas-Las Truchas, se planeó en cuatro etapas Apenas está en proceso la segunda, que consiste principalmente en la elaboración de materias primas para bienes de capital, como maquinaria Sicartsa I y II
El acero se considera fuente generadora de divisas y su mercado tuvo una gran expansión a partir de los años 50, después de la segunda guerra mundial, por la necesidad de reequipar a los países beligerantes y por la demanda inicial y creciente del Tercer Mundo Hubo entonces gran innovación tecnológica
En los años 70 se produjo la sobresaturación de plantas industriales y vino el desplome de los precios del acero Estados Unidos, el mayor consumidor, rezagó la modernización de sus plantas, lo que aumentaba sus costos y disminuía su calidad Limitó sus importaciones El mercado se volvió inestable
En la industria del acero se da un fenómeno de retroalimentación —describen los técnicos— por el que, primero, se produce acero, y luego se producen productos para producir acero Y eso lleva al desarrollo tecnológico propio En México, Hylsa llegó a esta tercera etapa, el desarrollo de la propia tecnología Fue entonces cuando nació Sidermex, una especie de empresa holding, que tuvo dos objetivos Uno, reducir la fuerza administrativa a su tercera parte, con la fusión de Altos Hornos, Fundidora y Sicartsa bajo una sola administración Otro, especializar las plantas y distribuirlas por productos, para no repetir funciones de producción
Sidermex dejó inconclusos sus objetivos Su organización se había planeado en tres etapas, que se interrumpieron con el cambio de sexenio La creación de Sidermex pretendía una sola administración para las tres plantas y quitar a los directores de planta Su tendencia era disminuir la burocracia directiva y administradora
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Continúa el documento de Fernando Hiriart “Evidentemente, la industria siderúrgica mexicana, y en particular la paraestatal, influye significativamente en la economía nacional”
Pero “la situación actual —de la paraestatal—, en cuanto a su estructura financiera, productividad, relaciones laborales y competitividad en los mercados nacionales, es de deterioro” Las causas: acciones tomadas por sus administraciones en el pasado reciente; las políticas de los últimos años en los terrenos financieros, de inversión y de precios
A esto se añade el mercado siderúrgico En 1984 se “cubrió prácticamente la totalidad del consumo aparente —demanda concreta en un momento dado— de acero en México, cercano a los 56 millones de toneladas” Pero este consumo aparente de 1984 fue considerablemente menor que el de 1979-1982, cuando se consumieron unos 88 millones de toneladas anuales, con un déficit de 25 millones de tonenaladas Para el período 1985-1990, se calcula —dice el documento— que habrá déficit importantes de lámina y placa, con un valor de entre 80 y 200 millones de dólares anuales “Si el crecimiento de la economía que superan los 3,000 millones de dólares acumulados en cinco años”
Y entonces se hace la pregunta: ¿Hay que limitar el crecimiento de la industria siderúrgica o hacerla desaparecer gradualmente, para importar los productos de acero?
Antes de responder, el documento de Fernando Hiriart hace consideraciones: 1- En el mercado internacional no existen precios oficiales para productos siderúrgicos Son variables y sujetos a negociación 2- El precio de importación no es el más bajo 3- La desaparición gradual significa aumento de los déficit, entre 80 y 300 millones de dólares anuales en los próximos cinco años 4- La eliminación de la producción siderúrgica nacional significa la importación total, más de 3,000 millones de dólares para 1990, cuando el consumo nacional anual de acero podría llegar a 75 millones de toneladas 5- Suspender la producción significa liquidación del personal, unos 85,000 millones de pesos 6- En 1984, el pasivo de Altos Hornos, Fundidora, Sicartsa y la mayor parte de sus filiales sumaba 706,116 millones de pesos, que tendría que cubrir el Estado si se suspenden las operaciones siderúrgicas 7- La suspensión significa cubrir también el pasivo de Sicartsa II, estimado en 1,454 millones dólares más las pérdidas del capital ya invertido, 766 millones de dólares 8- Si se suspenden las operaciones, se pueden vender las instalaciones, pero el valor de recuperación de los equipos sería muy inferior a su valor real
Hechas estas consideraciones, el documento razona: elevado consumo interno de acero, alto costo de importación, incertidumbre de precios internacionales, mercados cambiantes, costo inmediato de cancelar operaciones, liquidación de personal, absorción de pasivos; todo esto “permite concluir que es antieconómico suspender la producción siderúrgica nacional La decisión de eliminar una industria con la complejidad de la siderúrgica no es factible en las actuales condiciones”
La pregunta retórica —aparentemente— quedó respondida Pero también quedó pintado el panorama que obligó a formular la pregunta Si no se debe cerrar la industria, hay que hacerla sanar El documento analiza, entonces, los elementos que se deben tomar en cuenta: precios, situación financiera, organización A partir de este análisis se harán las recomendaciones
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Precios Están sujetos al control de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofin), desde 1976, dice el documento
De 1976 a 1980, sus variaciones no exceden el 20% anual De 1981 al primer semestre de 1984, los precios aumentan del 80 al 100% anual Del segundo semestre de 1984 a la fecha, el aumento no excede el 30% anual “Estos incrementos han sido insuficientes para compensar los aumentos de costos, el alto nivel de apalancamiento financiero y las pérdidas ocasionadas por deudas en moneda extranjera
“Además de los efectos de la paridad monetaria, los precios nacionales del acero se han comportado erráticamente en relación con los internacionales” A veces muy por abajo, a veces muy por arriba, pero a destiempo “La respuesta de los mecanismos de control de precios no ha sido suficientemente rápida, ocasionando algunas veces sobreprecios considerables con respecto al mercado internacional, y otras, descapitalización de la industria” Es decir, no ha funcionado la Secofin
El documento enumera criterios para fijar los precios: 1- Variación de los costos de producción pero que la respuesta en los ajustes sea oportuna 2- Un precio que permita flujo de caja positivo 3- Precios internacionales con un arancel predeterminado que permita competir internacionalmente 4- Un precio nacional referido a los internacionales, que varíe con ellos, considerando la paridad del peso 5- Liberación de precios que determine el mercado
“Cualquiera de los criterios mencionados puede utilizarse” para modificar precios Pero “su reacción debe ser rápida ante cambios en paridad o en niveles de precios internacionales” Si no, pueden pasar tres cosas: 1: Aislar los precio nacionales de los internacionales, “como ha ocurrido hasta este momento”, lo que lleva a variaciones erráticas 2- Con el actual sistema de aranceles se puede dejar desprotegida a la industria nacional 3- Un control inadecuado de precios no incentiva a mejorar la productividad
La reestructuración financiera de la industria siderúrgica nacional no será permanente, si no hay un mecanismo adecuado de ajuste de precios
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Situación financiera “Las empresas siderúrgicas, tanto estatales como privadas, se encuentran en una crisis financiera que amenaza su supervivencia, caracterizada por un apalancamiento desproporcionado a su capacidad de generación de ahorro” Por un lado se les impone control oficial de precios Por el otro, no se les da apoyo presupuestal, sino que se les obliga a acudir al crédito, sobre todo en dólares Es decir, el propio gobierno las descapitaliza, porque así recibe buenos intereses y buenos impuestos
Por ejemplo, a Hylsa le queda un remanente de operaciones de sólo 32% de sus ingresos A Sidermex, sólo 11% en 1984, el 6% en 1985 Tanto Hylsa como Sidermex deben pagar por intereses más del 50% de sus ingresos por ventas “Esta situación es consecuencia de la tradición de financiar al sector a través de endeudamiento”
Pero el problema es más grave, si se considera “la baja productividad del sector paraestatal, la falta de agilidad y transparencia en sus operaciones y la relativa escasez de materias primas”
El documento apunta las perspectivas de solución, que son “acciones conjuntas en cinco áreas”: comercialización, niveles de producción, productividad, precios y estructura financiera “Sin embargo, dada la dimensión del problema y los estrechos márgenes de maniobra, ninguna acción por sí misma puede considerarse la solución”
Eficiencia en la comercialización, productividad y mejores niveles de producción contribuirán a un mayor ahorro interno Pero “la solución requiere sobre todo del esfuerzo combinado de aumento de precios y de una estructura financiera menos apalancada”
Los precios deben subir —dice el documento— 70% para los productos de acero planos, y 55% para los no planos Pero queda el otro problema: “El servicio de la deuda es imposible de cubrir a través de recursos generados internamente por las empresas, aunque aumenten la productividad y los precios De mantenerse la política de financiar con crédito, las perspectivas para los años futuros son aún más pesimistas” Sólo Sidermex requeriría, para 1986, un endeudamiento de 255,000 millones de pesos, el doble de 1985
“Por lo tanto, será necesario capitalizar pasivos y dejar a las empresas únicamente la deuda que sean capaces de servir, suponiendo una política adecuada de precios” Es decir, cancelar una buena parte de su deuda
El documento analiza una por una de las empresas: Hylsa, Altos Hornos, Sicartsa, Fundidora Monterrey, Conclusión, desastre Hylsa ha dejado de pagar el principal de la deuda, en espera de su reestructuración con los bancos extranjeros Cuando se reestructure y tenga que volver a pagar, no tendrá con qué Altos Hornos se ha financiado con deuda y no puede generar suficientes recursos para continuar inversiones y pagar la deuda Sicartsa tuvo que enfrentar serios problemas: reparación del alto horno en 1985, huelga de 32 días en agosto pasado, problemas de planeación de producción y ventas y registró un déficit de 17,000 millones de pesos en 1985 Necesita capital para financiar ese déficit y para tener recursos de inversión para sus materias primas Fundidora: instalaciones precarias, desmotivación del equipo humano, problemas de materias primas y de infraestructura, deuda de 380 millones de dólares, falta de productividad y de producción, graves deficiencias en recursos humanos, problemas sindicales, mala administración Habrá que separar de Fundidora a la empresa Aceros Planos, para hacerla independiente, ordenando su administración, sus relaciones laborales y su manejo empresarial autónomo En cuanto a Fundidora, “hay que plantear la alternativa de continuar su operación o pararla”
Por tanto, hay que replantar las inversiones Para el sector paraestatal, 250 millones de dólares anuales De 1983 a 1985 se invirtieron 62,500 millones de pesos, unos 240 millones de dólares, menos de la tercera parte de lo que debería haberse invertido Pero, además, la inversión no fue equilibrada “No se hicieron inversiones necesarias para mantenimiento, optimización y reemplazo de equipos obsoletos Un ejemplo dramático es el caso de Aceros Planos, cuyo equipo se encuentra en franco deterioro e imposibilitado de producir en forma regular”
En Altos Hornos, el plan de ampliación iniciado en 1979 quedó inconcluso La inversión que falta es mínima, pero no se ha hecho Se recomienda que se haga para aprovechar lo ya realizado Fundidora no ha hecho inversiones necesarias de mantenimiento y de reemplazo de equipo en diez años Y requiere inversiones importantes, con prioridad en Aceros Planos, “dada su importancia en el mercado y su posibilidad de operar en forma autónoma”
Sicartsa requiere inversiones para reemplazo de equipo y mantenimiento y, sobre todo, en minas y concentración para evitar importaciones de materias primas Sidermex propone, para 1986, una inversión de 56,000 millones Pero SPP sólo autoriza 20,360 “Las inversiones deben dirigirse principalmente al desarrollo de minas de carbón y de fierro y a los proyectos de optimización y de equipo móvil de Altos Hornos, a la rehabilitación de Aceros Planos y al desarrollo de minas de Sicartsa”
Organización Sidermex se creó agrupando a las tres siderúrgicas paraestatales más importantes y a sus filiales “Sidermex sólo existe nominalmente” “No tiene control legal sobre las empresas que maneja” La eficiencia empresarial y operativa de la industria siderúrgica paraestatal se ha deteriorado y empeoró con la administración de Miguel Alessio Robles, “que pretendió operar la industria dictando instrucciones, más que procurando fortalecer a las unidades orgánicas responsables de producir, entendiendo sus problemas y asegurando la coordinación sobre todo en suministro de materias primas y en respuesta al mercado”
El documento analiza La técnica moderna organizacional es la descentralización, y Sidermex centraliza Por ejemplo, centraliza la comercialización y desvincula a las plantas de sus mercados y contribuye a la ineficiencia global, por una serie de razones operativas del mercado mexicano Y el documento hace una larga relación de los productos específicos de las plantas y de sus conexiones peculiares con el mercado Y concluye: “La especialización de la industria siderúrgica se da en forma natural por acuerdo mutuo de los mismos productos Por lo tanto, en lugar de concebir una estructura de organización que regule la especialización de cada productor —que había sido la idea original de Sidermex—, sin participación directa de las plantas, debería fortalecerse la comunicación entre ellas para lograrlo”
Sigue el documento de Fernando Hiriart No se trata de abandonar la coordinación de las empresas “en favor de la independencia absoluta, sobre todo por que las siderúrgicas paraestatales son del Estado y éste puede aprovechar la situación para buscar el óptimo global, minimizando costos y realizando una planeación integral”
La dificultad de Sidermex para operar se refleja en que “no cuenta todavía con un plan para sus empresas y no tiene un sistema de información confiable y uniforme La existencia de más de 80 filiales con muy diversos orígenes y objetivos, que no siempre contribuyen a la sana operación del grupo debido a su interdependencia y a la falta de transparencia de sus operaciones, confirma la necesidad de buscar una mejor organización”
El excesivo endeudamiento y los precios inadecuados contribuyen a que no se puedan medir resultados, principal criterio de rendimiento empresarial “La principal batalla que deben dar los directivos del sector es para conseguir subsidios, no para producir resultados”
La reestructuración debe basarse en el arreglo de su situación financiera, que incluya precios adecuados, asunción de pasivos e inversiones necesarias, para fortalecer sus líneas de producción” Y sólo entonces, las tres siderúrgicas deben responsabilizarse de producir resultados
El sector siderúrgico paraestatal “está aproximadamente al 50% de la productividad” de siderúrgicas comparables en países similares
Sicartsa II tiene un problema difícil “Se ha suspendido parcialmente, no obstante haber pasado el punto de retorno, con un costo de suspensión superior al costo de continuación, con riesgos de averías y obsolencia de equipo” Hasta julio de 1985 se han invertido 1,560 millones de dólares El costo original era de 2,573 millones El retraso ha repercutido en gastos financieros y de administración, penalizaciones y gastos de conservación y de mantenimiento
La cancelación de Sicartsa II costaría 1,454 millones de dólares Costaría 2,135 millones de dólares mantener la suspensión indefinida actual Todo de 1985 a 1992 Costaría 2,135 millones de dólares reiniciarla en 1987 y terminarla en 1991 Y costaría 1,810 millones reiniciarla de inmediato
El problema es que la planta de reducción directa está terminada en 99% y costó 255 millones de dólares Sólo faltan 40 millones de inversión complementaria para operarla a nivel comercial en forma independiente Opera al 50% de su capacidad Hay que terminar todo ese proyecto
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El panorama está expuesto El documento de Fernando Hiriart hace las recomendaciones necesarias
1- Autonomía operativa a las plantas siderúrgicas de Altos Hornos, Fundidora y Sicartsa, y a sus directores Devolverles todas sus funciones de comercialización, operación, adquisiciones, relaciones laborales y planeación de inversiones
2- Reducir las funciones corporativas —las de Sidermex— a la coordinación de planeación sectorial, gestión financiera y gestión ante el gobierno
3- Vender, fusionar, transferir o cerrar las filiales no necesarias
4- En el caso de Fundidora, concentrarse en la rehabilitación de Aceros Planos —apoyo financiero y recursos humanos—, previo cambio de administración
5- Nivel adecuado de precios y mecanismo ágil de ajuste
6- Reiniciar Sicartsa II de inmediato
7- Separar Sicartsa II de Sidermex Darle autonomía y apoyo
8- Reestructurar financieramente al sector paraestatal, capitalizándole una parte importante de su deuda
9-Apoyar y dar atención al desarrollo de recursos humanos Y negociar mejores condiciones para la empresa en sus relaciones con sus secciones sindicales








