RESPUESTA AL RECTOR PAOLI

RESPUESTA AL RECTOR PAOLI
Señor director:
Desgraciadamente, por razones de encontrarme fuera de México y por falta de espacio en la revista, no había podido contestar las supuestas aclaraciones que realizó en rector de la UAM Xochimilco, doctor Francisco José Paoli (Proceso No 456), a mi colaboración sobre la huelga en la UAM, aparecida en Proceso No 445 Ahora lo hago, tan sólo para refutar lo que el rector Paoli me adjudica como mentiras
En primer lugar, Paoli señala que es mentira que los sobresueldos de la alta burocracia de la UAM lleguen a 600,000 pesos, de acuerdo con su puesto, aduciendo que él gana menos La fuente utilizada por mí fue la Gaceta Académica del SITUAM, de junio de 1985, que, por supuesto, se distribuye ampliamente en la UAM, pero que quizá Paoli no conozca por su alejamiento de los problemas sindicales, sobre todo de los académicos En la mencionada publicación se puede observar que los costos de la alta burocracia para la UAM, no sólo abarcan una jerarquía de sobresueldos, sino también automóvil, chófer, viáticos, equipo, viajes, etcétera
Además, tal y como está tratada la cuestión de los sobresueldos en mi colaboración, el problema es —y allí no repara Paoli— el hecho de que a la par que ha ocurrido un deterioro de los salarios reales de los trabajadores, en particular de los académicos, acontece una elevación de los pagos reales para el personal directivo Paoli trata de dar una razón para ello y argumenta que existen diferencias de “responsabilidad” Desde mi punto de vista, resulta aberrante tal postura, puesto que la responsabilidad de los profesores en el trabajo de aula, o de los investigadores en su cubículo, en trabajo de campo o en asesorías, resulta verdaderamente más importante y trascendente desde el plano académico y social, así como en el interior de la institución, que las tareas de coordinación y administración que realizan las autoridades en el marco de la política universitaria La postura de Paoli se explica sólo cuando lo académico se ha subordinado a lo administrativo y no existen los canales ni los mecanismos para que los académicos sean partícipes de la toma de decisiones sobre su trabajo, en todos los planos Los sueldos de los funcionarios, por tanto, no tienen justificación para ser tan desproporcionadamente tan disímiles y, como quedó señalado en mi artículo, estas diferencias de remuneración económica han propiciado un ímpetu desaforado de parte de excelentes académicos, que ante las perspectivas de su situación económica y las particulares formas de poder de la institución, buscan llegar a puestos de dirección o administración, disgregando la colectividad y creando competencias no académicas La conflictividad que esto crea no se resuelve por las autoridades, como ocurrió en la reunión de junio del Colegio Académico, cuando frente al déficit de 60 millones de la institución que el rector anunció en esa ocasión, la propuesta de las autoridades consistió en que dicho déficit fuera absorbido por medio del ahorro interno, y no reduciendo, como hubiera sido lógico, los sobresueldos y las compensaciones de los funcionarios
En otro momento, Paoli afirma que la serie de reglamentos aprobados por el Colegio Académico fueron realizados democráticamente, y me cuestiona la idea de que fueron iniciativas del rector No obstante, por los comentarios que he podido recoger en la UAM al respecto, se puede constatar que en la formulación, acción legislativa y aprobación de los reglamentos ocurrió toda una “manera de gobernar”, en donde la rectoría tuvo, en definitiva, la iniciativa que juicios aparte, ha llevado a un mayor fortalecimiento de la parte de las autoridades y no así de la participación (con excepción de lo ocurrido con la comisión que estudió el problema de la retabulación) de la comunidad académica y de los trabajadores Por ello, a pesar de que el Colegio Académico se presenta como un espacio formalmente democrático, su utilización no ha sido plena por los representantes de los profesores y estudiantes El mismo hecho de que la huelga se halla planteado como un movimiento de respuesta del sindicato a la prepotencia de la rectoría, en sus pretensiones de modificar la vida interna de la institución, lo demuestra, así como también lo hace el reactivamiento de iniciativas de los representantes del Colegio Académico se presenta como un espacio formalmente democrático, su utilización no ha sido plena por los representantes de los profesores y estudiantes El mismo hecho de que la huelga se halla planteado como un movimiento de respuesta del sindicato a la prepotencia de la rectoría, en sus pretensiones de modificar la vida interna de la institución, lo demuestra, así como también lo hace el reactivamiento de iniciativas de los representantes del Colegio Académico durante y después de la huelga
Debo reconocer, sin embargo, que, como señala Paoli, no existen reglamentos específicos, por ejemplo, para la investigación, pero el problema es que dichas reglamentaciones sí inciden e incidirán en las funciones sustantivas de la universidad y, por lo demás, con el Reglamento Interno de Trabajo, que se pretende sea aprobado antes de la salida de Reyes Luján, (recordará el doctor Paoli que el rector ya señaló que lo aprobaría aún sin la participación del sindicato) ello ocurrirá indefectiblemente Tampoco repara Paoli en el sentido en el que ubicamos el problema de los reglamentos Es decir, en el hecho de que dan cuenta de la intención de reestructurar y reorganizar la vida institucional de la UAM, sin que medie para ello un proceso de evaluación democrática del estado actual del proyecto de universidad que se tiene, y que se busque propiciar un gran acuerdo interno fundado en el convencimiento, el diálogo y la negociación Por el contrario, no sólo no ha ocurrido esto, sino que la vida interna de la UAM se ha deteriorado terriblemente
Finalmente, mi artículo “sirvió”, por lo menos, para que Paoli se autoeliminara públicamente de las candidaturas “naturales” para ser nuevo rector Si como afirma al final de su artículo está por una alternativa democrática para la UAM, ese tipo de salidas personales deja, por lo menos, dudas de su verdadera intención Aparece más bien como alguien desprestigiado y poco comprometido, sin proyecto académico para la UAM, cuando hoy no es el momento del abandono, sino el de propiciar espacios y presentar salidas, sin falsos enfrentamientos e intolerancia Pero para Paoli esto ya no tiene sentido
Atentamente
Axel Didriksson
México, DF