¡Ahí vienen los hooligans!

¡Ahí vienen los hooligans!
Francisco Ponce
Probablemente se deba a que somos incapaces de canalizar adecuadamente nuestras frustraciones Y esto corresponde más al instinto de destrucción que nos mueve en ocasiones La agresión como forma de autodefensa y de desquite Pero la realidad es que el fútbol, al menos en lo que va de este año, se ha convertido en un espectáculo pavoroso
Cuando vimos las escenas del atroz comportamiento de los pandilleros ingleses en el estadio de Heysel de Bruselas, pensamos que lo ocurrido en Ciudad Universitaria fue nada (en esencia fueron dos fenómenos distintos), aunque ello no basta para consolarnos
Porque no debe haber este tipo de conductas irracionales en los estadios, ni aquí ni en otra parte del mundo, sería como aceptar: ellos son más primitivos que nosotros Vaya consuelo
Cuando el tercer partido en el estadio Corregidora de Querétaro, poco más de 48 horas después de los sucesos del domingo, desde la tribuna brava algunas personas comenzaron a arrojar botellas a los aficionados sentados en la tribuna especial La gente corrió a refugiarse bajo el techo de la sección que ocupan las plateas Pudo haber habido heridos, pero de ello no da cuenta la prensa Como tampoco lo hizo —quizá por tratarse del DDF— cuando la guerra a botellazos entre la porra de la Ciudad Madero y el Atlante, en el estadio Azulgrana
Tal parece que aquí en México no hay violencia O que, para decirlo de otra manera, se trata de un fenómeno mínimo frente a las pavorosas y sanguinarias hordas inglesas o escocesas, que según las informaciones sobre sus desmanes desde tiempo atrás, con los campiros del fútbol contemporáneo
Les dicen hooligans: golfo (lout), libertino (rakish), vándalo, en España, gamberro En el mundo: criminal
En Inglaterra hay muchos estudios respecto a estos monstruos de los estadios Me voy a permitir hacer una introducción mínima sobre estos seres, porque a la mejor los tenemos aquí durante el Mundial El sociólogo Ian Taylor, quien por cierto elaboró un estudio sobre el control social por el deporte (el fútbol en México, inédito), escribe sobre el hooliganismo:
“Discutiendo este fenómeno en Inglaterra ocurre una explicación de la elasticidad del soccer, como el deporte dominante en términos de relevancia continua para sus jugadores y seguidores Y es que se da en la clase trabajadora inglesa, lo cual le da una permanencia histórica, más que los conceptos psicológicos de que es una necesidad para el hombre”
Como puede verse, el autor toma el concepto hooliganismo en el sentido de fanatismo, distinto al de los porros ingleses en Bruselas
De cualquier manera, es peligroso ser o parecerse a un hooligan Su historia de combate en la tribuna y desmanes fuera de ella, en tan sólo 23 años (de 1962 a la fecha) ha causado un saldo de 119 muertos y 456 heridos, según el generoso recuento de la agencia francesa AFP
Pero lo más dramático fue que hora y media después de la tragedia de Heysel, los aficionados cantaban y apoyaban a los Rojos asesinos (manta de los tifosi italianos, que también tienen su historia) y a la Juventus y Platini, cuando anotó, el penalty, salió corriendo, gozoso, como si no hubiera pasado nada en la tribuna
Si los europeos son así, nosotros alejémonos de todo contacto con el hooliganismo Total: el fútbol no es la vida