Se sustrae a la nación su derecho a decidir
Con las paraestatales se da a los empresarios una tajada del poder político
Fernando Ortega Pizarro
Independientemente del número, el tamaño y la importancia de las empresas paraestatales que el gobierno pondrá a la venta, lo que más debe preocupar a la nación es que no se le tomó en cuenta para tomar esta decisión que se apega, más bien, a los criterios y aspiraciones de la iniciativa privada, como si la nación fuera solamente el sector empresarial, señala Clemente Ruiz Durán, economista y exsecretario particular de Carlos Tello —artífice de la nacionalización bancaria
Afirma: “Las cuestiones de la nación no se deciden por decreto o por un grupo de técnicos que diga lo que se debe o no vender Este grupo hace caso omiso de la representación popular Violenta el pacto social No se puede permitir la venta de empresas con criterios financieros, porque mañana ¿qué tendremos que vender para seguir adelante?”
Ramón Martínez Escamilla, economista y coordinador de Estudios sobre el Estado y el Subsector Paraestatal (UNAM) apunta: “el problema de la venta de las empresas es más político que económico Con esta medida —y la reducción del gasto público—, el gobierno busca ganar la confianza del sector privado Pero la medida se revierte: los empresarios, en realidad, obtuvieron un triunfo político más que económico, y los coloca en mejor posición para las elecciones de 1985 Además, también lograron fortalecer su imagen en el exterior, para atraer capital foráneo”
David Colmenares, economista y exvicepresidente del Colegio de Economistas, expresa: “La iniciativa privada quiere tener el poder político a través del PAN, con los Clouthier, Coindreau y Canales Busca desacreditar al gobierno —así lo ha hecho desde que comenzó el sexenio— y acreditarse ella, pero a la vez, y cínicamente, se beneficia de las medidas gubernamentales En este sentido, no es extraño que el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Jorge Chapa, desee que el gobierno le compre una empresa productora de Jabón y que Manuel J Clouthier, expresidente de la Coparmex, le haya vendido sus supermercados, mientras condenan el intervencionismo estatal en la economía El gobierno debe denunciar la ineficiencia empresarial cuando ésta se presente”
La venta de las empresas, como la producción del gasto público, fueron presentadas por el gobierno como problemas financieros Las implicaciones, no obstante, rebasaron este ámbito Se hizo más evidente que el gobierno no tiene un proyecto de largo plazo y todo se maneja de acuerdo con la coyuntura Se toman medidas en términos del corto plazo, para ganar la confianza del sector privado
“Bajo esta perspectiva —explica Clemente Ruiz Durán— vamos a acabar con el país Tenemos que repensar las cosas, establecer una perspectiva de largo plazo y definir cuál es el papel que debe jugar el Estado No se ve razonable que porque nos faltan cien pesos vamos a vender nuestra casa”
Clemente Ruiz Durán es investigador de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía y es autor del libro 90 días de política monetaria independiente El país, dice, vive momentos difíciles, de redefinición “Se debe discutir a nivel nacional la venta de las paraestatales El país debe avalar, primero, cuál es el papel que quiere que el Estado juegue y, sobre esto, cuál es la mejor forma de llevar a cabo ese papel, con el objeto de garantizar los mínimos de bienestar de los grupos menos favorecidos
“Con estas definiciones se podría saber qué empresas ayudan a proporcionar alimentación, salud, vivienda y educación a los mexicanos No se puede definir lo clave y estratégico según los requerimientos financieros, sino de acuerdo con la articulación de la producción del país En este sentido, hay que considerar la virtual venta de las empresas azucareras, pues no parece concordar con la consecución de metas, en cuanto a la producción de alimentos y satisfactores básicos de la población Si no discutimos a nivel nacional estas cuestiones, si no la avalan los legisladores y los grandes sectores de la población, se estará violentando el acuerdo social por decisiones unilaterales de un grupo de técnicos Las empresas no son del gobierno, sino de la nación”
La planeación y el consenso social son principios que deberían regir la venta de las empresas y no los pretextos financieros Clemente Ruiz Durán considera que esta medida gubernamental, además, responde a las demandas de la iniciativa privada de que el Estado sea eficiente y no intervenga en actividades económicas “Pero ésta no es una definición que corresponda a la iniciativa privada, sino a la nación
La eficiencia que se busca es en términos del sector privado y no del desarrollo nacional La prueba de ello son los arrebatos financieros que llevan a vender las empresas, sin que se defina antes cuáles son, en forma clara Además, dice, la aplicación de esa eficiencia trata de conciliar el eterno problema de la confianza de los empresarios, para que inviertan
“Vendiendo las empresas no se devuelve la confianza a los empresarios privados Si bien ideológicamente argumentan que se deben vender, en realidad lo que a ellos les interesa es que haya un mercado para sus productos El camino que se escogió para devolver la confianza está equivocado La recuperación de la economía y de la inversión privada se van a dar en la medida en que haya un mercado que pueda jalar, y ante los niveles deprimidos del salario, el único que lo puede hacer es el gasto público
“Más que debilidad del gobierno, lo que se observa es una conducción de la política global en términos de la coyuntura Obviamente, en estas condiciones se aceptan presiones del sector privado, lo cual tendrá un alto costo social, porque unilateralmente se está tratando de redefinir un esquema del pacto social
“La orientación de ese esquema se vislumbra con otra medida gubernamental: la reducción del gasto público No es una reducción de fondo, ya que apenas constituye el 14% del presupuesto Lo que se está arriesgando, entonces, no son las metas cuantitativas, sino lo cualitativo del desarrollo nacional Aun pese a la reducción de gasto, se puede crecer arriba de 3% Sin embargo, las consecuencias son graves, porque se están congelando empleos e incrementos salariales
“Lo grave no es el crecimiento de la economía, sino en quienes está recayendo el ajuste Son, otra vez, los trabajadores En lo político es donde se tienen los problemas”
Ruiz Durán considera que tampoco se debe perder de vista la coyuntura electoral, que está en puerta “Hay malestar en el país por la manera como hace las cosas el gobierno Esta situación provoca que la gente vote en su contra Las decisiones precipitadas, en materia económica, pueden tener consecuencias todavía más graves, en términos electorales La reducción del gasto va a pegar sobre ciertos grupos de la población que están organizados y, en última instancia, ejercen cierta orientación sobre el voto en este país”
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La creación y la función de las paraestatales ha sido contradictoria, pues por un lado responde a la aspiración de los trabajadores de socializar la producción y, por el otro, ha servido para aumentar el capital y las ganancias del sector privado, explica Ramón Martínez Escamilla, coordinador de Estudios sobre el Estado y el Subsector Paraestatal, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM
Son conquistas de la nación, que no operan a favor de la nación, en virtud del sistema capitalista que vivimos, agrega “Las empresas paraestatales —como la nacionalización de la banca, que actualmente se ha desvirtuado— reflejan un proceso de maduración hacia una nueva sociedad que en la práctica se niega
“Formalmente, las paraestatales también fueron creadas como un contrapeso frente al poder económico del sector privado y buscan, con su función social, atenuar los afanes de lucro de los empresarios La venta de las empresas, aunque existan justificantes financieros, tiende a cancelar estos objetivos y produce, en los ciudadanos, la certeza de que están perdiendo un filón de su riqueza Y mientras los empresarios aplauden la medida, en la población aumenta el desaliento, principalmente entre los trabajadores, que perderán el empleo o pasarán a la iniciativa privada”
Martínez Escamilla, autor de los libros La fuerza del trabajo en el capitalismo mexicano, México, revolución y reformismo y Emiliano Zapata, escritos y documentos, explica que los requerimientos de la sociedad capitalista llevaron al gobierno a crear empresas o comprar otras, con el fin de apoyar la acumulación de capital, pues la iniciativa privada no tiene capacidad para hacerse cargo de empresas tan grandes como Pemex, CFE, Ferrocarriles, Altos Hornos de México, etcétera, las cuales tienen un carácter regulador
Sin embargo, en otros casos, el gobierno compró empresas al sector privado para no provocar desempleo o, bien, estableció una serie de fideicomisos para premiar a políticos y para mediatizar las propuestas o presiones políticas
“Las crisis, el endeudamiento, los lineamientos del Fondo Monetario Internacional, indican que en México está ocurriendo una recomposición del capital, para establecer un régimen de empresas Las paraestatales continúan con su función de subsidiar con sus productos a los grandes grupos empresariales Son exigencia del sistema, ya que esos grupos requieren de insumos casi regalados, mano de obra barata y cuantiosas inversiones, para seguir manteniendo sus altas tasas de ganancia Y para alcanzar estos objetivos necesitan del gobierno
“Con el objeto de fortalecer a los grupos empresariales u oligopólicos —continúa—, el gobierno vende sus empresas y entrega algunas que en otro tiempo consideró prioritarias, como la Reanult y VAM Los consorcios que se van creando salen al exterior y nuevas compañías extranjeras buscan instalarse en México, mientras el mercado interno deja de ser prioritario Se gesta un nuevo rumbo en la economía, en donde existe una recomposición del capital privado con el extranjero
“La iniciativa privada, aunque no sea ella la que compre las empresas paraestatales, sino el capital extranjero, fortalece su imagen al ver cumplidas parcialmente sus demandas de reducir el gasto público y la intervención del Estado en la economía Obtuvieron un triunfo político, más que económico, porque ¿qué cosa produce el gobierno —con excepción de las actividades estratégicas— que la iniciativa privada no haga? Hay, entonces, una recomposición del poder político, en el que el sector privado quiere una tajada
“Cabe mencionar la hipótesis de que el gobierno pretende seducir a la iniciativa privada para que abandone sus afanes de conquistas políticas y acepte los fraudes electorales que se podrían cometer en este año, a cambio de concesiones económicas O que gane la confianza de la iniciativa privada para que intervenga decisivamente en la recuperación económica de 1985 y, con la cual, el gobierno busca ganar votos para el PRI, pues sería muy difícil que gane elecciones con una política económica demasiado severa”
Pero en todas estas decisiones, la nación no cuenta, porque hay “una condición tecnocrática del gobierno Frente a las fuerzas políticas los gobernantes pierden autoridad, endurecen sus posiciones y se guían por ideologías cada vez más rígidas”
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David Colmenares, exvicepresidente del Colegio de Economistas, hace distingos entre los empresarios, pues los pequeños y medianos sí son nacionalistas “Quienes aplauden la reducción del gasto público y reclaman las empresas estratégicas y prioritarias son las cúspides empresariales, que están encabezadas por gerentes de empresas trasnacionales Es el sector privado oligopólico el que, inclusive, aspira al poder político a través del PAN, en una alianza con el clero y la embajada de los Estados Unidos
“Las cúpulas simulan estar ciegas Intentan capitalizar políticamente las medidas gubernamentales, sobre todo la reducción del gasto público, cuando la mayor parte de los empresarios son proveedores y contratistas del gobierno federal Hay que preguntarle a la Xerox si le conviene que el gobierno reduzca su gasto en fotocopiado”
Aunque el gobierno desee que se incrementen la inversión y la confianza del sector privado, es un hecho que esta inversión no se mueve por razones políticas, sino económicas “El gobierno lo sabe: la inversión pública mueve a la privada Ha habido elementos de política económica que han beneficiado a la iniciativa privada, la cual recurre al enfrentamiento cuando sabe que los puede perder La entrega de concesiones económicas no suele ablandar a los empresarios, más bien acrecienta su soberbia
“Si la inversión privada se encuentra estancada es porque sus estímulos son aquellos que tienen que ver con la ganancia Es difícil, pues, que la crisis les garantice grandes utilidades Sin embargo, es indudable que la recesión no se puede prolongar, y no por cuestiones políticas, sino por razones de supervivencia económica
“La venta de las paraestatales se puede hace, siempre y cuando el gobierno fortalezca las estrategias económicas y, por tanto, la rectoría del Estado para el desarrollo”
Para el economista, lo que evidencian las medidas del gobierno es pobreza de alternativas ante las dificultades económicas
“La derecha aspira a subirse al carro del imperialismo, mediante el PAN y las cúpulas empresariales manejadas desde el exterior, y la izquierda está inmersa en una serie de contradicciones y divisiones que favorecen a la derecha Además, la izquierda no ha planteado una política económica más allá de las declaraciones La derecha sí tiene un proyecto, así sea simple, pero tampoco ofrece alternativas”
Y hay salidas económicas, asegura “Dinamizar la inversión pública, inclusive sin aumentar el déficit fiscal Buscar nuevos senderos financieros por la vía tributaria, aplicando impuestos a la riqueza Fijar límites a las exportaciones y el pago del servicio de la deuda Redefinir la política de inversiones extranjeras, en función del interés nacional, fijándole reglas en materia de comercio, tecnología y transferencia de utilidades Reforzar el control de cambios, porque la inversión privada se está yendo al exterior, vía especulación, y fortalecer el papel rector de la empresa pública Fundamentalmente hacia los fines sociales”








