El gobierno le retira obstáculos al rector
El dedazo por Rivero se dio con un aumento que no esperaba el STUNAM
María Esther Ibarra
Los 15 “notables” de la Junta de Gobierno de la UNAM, tienen iluminado el camino para decidir la sucesión rectoral El ejecutivo Federal dio la señal de arranque para la reelección de Octavio Rivero Serrano, al autorizarle 7,000 millones de pesos para que se gane al sector que la podía obstaculizar
Con ello, prácticamente, el gobierno le despejó la vía entre una docena de candidatos al puesto El aumento salarial del 30% y el 62% en prestaciones económicas para el STUNAM logró lo que no pudo hacer la reforma universitaria, principal carta de Rivero Serrano en su propósito de reelegirse
El apoyo gubernamental no pasó inadvertido para los universitarios “La solución al conflicto laboral fortalece la posibilidad de que permanezca al frente de la UNAM”, consideró María Antonieta Barrón, presidenta del Colegio de Profesores de la Facultad de Economía
Con esta maniobra, no sólo se libra al doctor Rivero Serrano de otro conflicto sindical En el fondo, se intenta limpiar su imagen, empañada por la severa política de austeridad a que sometió a la UNAM y a los trabajadores; su idilio con Televisa; su denunciada mediocridad académica; el rechazo a su reforma universitaria; su impopularidad entre los estudiantes y su complacencia por la entrada de la policía en la UNAM
El repentino viraje de Rivero Serrano en su trato con los trabajadores universitarios contrasta con anteriores conflictos laborales Su principal argumento para no satisfacer las demandas sindicales era la falta de recursos económicos Pero ahora se le olvidó el pretexto de la crisis financiera del país
Un apretado análisis de su posición laboral evidencia su cambio actual
Peculiar fue la actuación de Rivero Serrano en la huelga del año pasado, que paralizó a la UNAM durante 28 días El 31 de mayo estalló el movimiento Por la noche, ofreció una única propuesta de incremento salarial de emergencia de 1,700 pesos El sindicato lo rechazó El jueves 2 de junio el rector solicitó la declaración de inexistencia de huelga No le fue concedida El miércoles 8 de junio, luego de acudir a la Secretaría de Gobernación para informar sobre la situación del problema, retiró su oferta Argumentó que las pérdidas económicas por el paro le impedían sostenerla
El conflicto se polarizó Resultó inútil la mediación del secretario del Trabajo, Arsenio Farell Cubillas “El retiro del ofrecimiento me coloca en una situación difícil”, advirtió Rivero Serrano, entonces, arreció su campaña de satanización del movimiento Lo calificó de conjura de los partidos de izquierda En ese momento, hasta el sindicalismo oficial radicalizó su postura Pero Rivero Serrano insistió en que lo estaban presionando personas ajenas a la UNAM
Universitarios distinguidos le plantearon soluciones El director del Instituto de Investigaciones de la UNAM, José Luis Ceceña, propuso, en la reunión del Colegio de Directores, el 13 de junio, que las autoridades universitarias solicitaran al presidente Miguel de la Madrid fondos para satisfacer las demandas justas de los trabajadores Rivero Serrano nuevamente adujo que le fue imposible obtener más recursos presupuestales para otorgar el aumento de emergencia No cedió El STUNAM —28 de junio— tuvo que levantar la huelga en condiciones totalmente adversas; sin aumento salarial de emergencia, sólo el pago del 50% de salarios caídos y serias divergencias e inconformidades de sus afiliados
Con la derrota laboral se ensanchó la hostilidad hacia el rector Aunque los trabajadores calificaron de charros a sus dirigentes, a Rivero Serrano le fue mejor Lo acusaron de entreguista al gobierno y de inepto Confiado en la pugna interna que debilitó al STUNAM y en la inmovilidad de estudiantes y profesores, Rivero Serrano intentó recomponer su imagen En agosto de 83, un mes después del conflicto, anunció su proyecto de reforma universitaria La comunidad ni siquiera estaba enterada Fue hasta diciembre cuando el rector oficializó su anuncio ante el Consejo Universitario Presentó su proyecto titulado “Marco de evaluación y referencia para el proceso de cambios administrativos de la UNAM”
Su reforma universitaria, lejos de favorecerle, le atrajo el descontento de los tres sectores universitarios Entre las impugnaciones más generalizadas, prevaleció: “Es un recurso con el que intenta reelegirse” El argumento era sólido para la comunidad universitaria, pues Rivero Serrano decidió reformar la Universidad a un año de que concluyera su periodo rectoral
Pero el rector no se intimidó por el rechazo abierto de la reforma universitaria Poco a poco la instrumentó No desaprovechó ningún acto público para darle publicidad Y contra la opinión adversa de la comunidad, la dio como un hecho Recientemente la oficializó, a través de lo que llamó el “Plan Rector”
En busca de apoyo a su propósito de afianzar la reforma universitaria y de lograr el consenso que no encontró entre los universitarios, Rivero Serrano insistió en declarar que su proyecto renovador estaba encaminado a vincular la Universidad con los problemas del país Pero los universitarios consideraron que la vinculaba a las directrices del gobierno
Hay algunos indicios de esto, principalmente en el aspecto económico En respuesta a la política del gobierno de Miguel de la Madrid, el rector sometió a la UNAM a las exigencias de la crisis y de la austeridad
El primer paso fue aceptar un presupuesto de 58,387 millones de pesos, lo que representó solo 372% más respecto al de 1983, cuando ejerció 41,936 millones que, a su vez, significaron un incremento del 5648% en relación con 1982
Con esta política, el sector más afectado fue el académico, a pesar de que se le consideró el eje central de la reforma universitaria Favorecido por la sumisión de los dirigentes de las Asociaciones Autónomas del Personal Académico (AAPAUNAM) concedió una retabulación y un incremento del 26% , pagadero en tres partes de enero a octubre de 1985
El malestar no se hizo esperar entre los académicos Sin embargo, los brotes de inconformidad fueron aislados y no hicieron crisis
El sector estudiantil, el mayoritario, con más de 300,000 miembros, no representó peligro para el rector También los brotes de descontento fueron aplastados Un ejemplo de que los descontentos estudiantiles no le preocuparon mayormente, fue la prolongación del conflicto de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de Aragón Inexplicablemente, Rivero Serrano dejó que se alargara Se inició en agosto y concluyó hasta octubre
Otros conflictos, como el de la Preparatoria Popular —cuyos miembros ocuparon en varias ocasiones instalaciones universitarias— se solucionaron con la intervención policiaca Nadie protestó
Sin embargo, Rivero Serrano no las tiene todas consigo entre los estudiantes Aunque intempestivamente, el alumnado manifiesta en público su irritación En el acto de inauguración del nuevo edificio de la Facultad de Ciencias Políticas, fue patente la impopularidad del rector entre los estudiantes, que lo abuchearon El repudio fue más notorio al anunciarse la presencia del exrector Pablo González Casanova, que fue recibido con un cálido aplauso
El único sector capaz de impugnarlo y que, además, está organizado en la UNAM, es el Sindicato de Trabajadores Administrativos, STUNAM Tenía que ganárselo
La revisión salarial y contractual —que concluyó el 30 de octubre— le facilitó las cosas En esta confrontación laboral, el rector tenía todo para someter al STUNAM Por lo menos, el ambiente aún estaba tenso, por el resultado de las huelgas de 1982 y de 1983, que habían deteriorado al sindicato
El cambio de actitud laboral de Rivero Serrano se inició desde junio pasado Dio entonces un primer paso en su propósito de ganarse a los administrativos El STUNAM demandó únicamente la retabulación de 38 categorías La rectoría decidió que fueran 50 Más aún, el procedimiento se adelantó Debía realizarse hasta noviembre, con motivo de la revisión contractual
El segundo paso, que completó su estrategia, fue todavía más espectacular, en la revisión contractual y salarial Rivero Serrano continuó utilizando la varita mágica: otorgar aumentos económicos que los tuvieran contentos En esto el apoyo gubernamental fue decisivo
La huelga prevista para el primero de noviembre quedó conjurada, al autorizar el gobierno 6,800 millones de pesos Esto significó un incremento salarial del 30%, del 170% para la despensa mensual, de 400% para la canastilla maternal y del 92% en el servicio de guardería
La inyección económica, por primera vez en la administración riverista, reconcilió a rector y sindicato
Las autoridades universitarias consideraron que fue un incremento “sin precedentes en la historia de las revisiones contractuales de la UNAM”
El secretario administrativo de la UNAM, Rodolfo Coeto Mota, expresó: “La signatura del contrato colectivo de trabajo representa el avance más importante de los últimos años en la relación laboral de la institución con sus trabajadores”
Aún más: “Debe esperarse con el nuevo contrato el cambio en la comunidad universitaria, en los trabajadores, en los funcionarios, que deben vivir una nueva época dentro d las relaciones laborales de la administración universitaria Cambiar una serie de costumbres, una serie de formas de actuar, manejar y entender la relación administrativa; porque los intereses individuales deben dejarse a un lado por los de la institución y de los trabajadores”
Y para rematar, Coeto Mota dijo: “A pesar de que las condiciones generales son difíciles, se debe aceptar que, para el trabajador universitario, las perspectivas económicas durante un año se están mostrando mejores que para otros sectores del país”
En efecto, con la retabulación de las categorías de junio y la revisión contractual y salarial de noviembre, los trabajadores del STUNAM recibieron; en menos de 90 días, un incremento global del 59%
Aunque el STUNAM consideró satisfactoria la solución a sus demandas, negó que el incremento pactado fuera un precedente en las revisiones contractuales o que fuera superior al que se ha otorgado a otros sindicatos, tanto universitarios como de industrias Por ejemplo, a los trabajadores de tierra, sobrecargos y pilotos de la empresa Mexicana de Aviación y Aeroméxico, se les concedió también el 30%
El líder del STUNAM, Evaristo Pérez Arreola, sintetizó en una frase su satisfacción: “Después de todo, no nos fue tan mal”
Tiene razón No les pudo ir mejor A pesar de que demanda de incremento salarial era de 40%, su demanda en prestaciones sólo era del 15% De hecho, esta vez la presión sindical fue mínima El emplazamiento de huelga tenía que hacerse por ley Además, el 90% de los trabajadores votó por aceptar el ofrecimiento Todavía más, la primera oferta que se les hizo, del 25% de incremento salarial, fue acogida con beneplácito en varias dependencias universitarias, según dijo el vocero del STUNAM, Alberto Pulido “Esta propuesta, agregó, superaba con mucho a los 4,000 pesos que el gobierno estaba otorgando a otros sindicatos más fuertes que el STUNAM, como es el caso de los telefonistas” Pero aclaró que fueron decisivas la lucha y la unidad de los trabajadores, para obtener el 30%
El vocero sindical no descartó que, en esta revisión y con este aumento, el rector Rivero Serrano mejoró sus bonos para afianzar su reelección Alberto Pulido indicó, sin embargo, que el STUNAM está al margen, pues “lo consideramos un proceso antidemocrático”
La opinión generalizada entre muchos universitarios de que Rivero Serrano puede tener segura la reelección, se fortaleció en las últimas semanas, en forma sorpresiva
Antes del aumento al STUNAM, el doctor Rivero Serrano iba a la zaga en la lista de candidatos Otros sonaban más fuerte y Rivero Serrano no era popular
Aunque la señal del gobierno es clara, la Junta de Gobierno celebra el rito de auscultar a la comunidad universitaria que, en su mayoría, rechaza la llamada “exploración” Consideran que es un mecanismo “totalmente antidemocrático y al margen de los intereses universitarios”
El Colegio de Profesores de la Facultad de Economía envió un documento a la Junta de Gobierno, en el que manifiesta su rechazo absoluto al proceso para elegir rector
La presidente del organismo dijo que el mecanismo se centra en la figura de los candidatos y se vuelve una pugna de poder de grupos El aspecto académico queda relegado Como muchos otros sectores universitarios, la agrupación se rehusó a hablar de un candidato en particular Lo importante es el proyecto académico que cada uno pueda tener Sin embargo, esto no se hace en la UNAM Además, indican en el documento, la Junta de Gobierno no representa a una comunidad universitaria integrada por más de 400,000 estudiantes, profesores y trabajadores
Pero la Junta de Gobierno no se incomoda Sigue haciendo sus “auscultaciones” públicas y privadas Lo que finalmente predomina es el criterio gubernamental, como lo demuestra la historia
La lista de candidatos podrá ser larga Los universitarios harán las postulaciones que quieran Pero el voto decisivo ya lo dio el gobierno A la comunidad sólo le queda esperar








