LOS JUBILADOS ABANDONADOS

LOS JUBILADOS ABANDONADOS
Señor director:
Las sucesivas devaluaciones de nuestra moneda, el descomunal endeudamiento financiero en los últimos sexenios, manejado por el Fondo Monetario Internacional, cuya valoración hoy reclama mayores tasas de interés, y el saqueo ilimitado al erario por manos de corruptos funcionarios, son las causas reales de la crisis económica por la que atravesamos, la cual lejos de aminorar —como lo pretenden medios oficiales subalternos— crece día a día, acogotando de hambre a la gente humilde, que es la mayoritaria de la población, y dentro de ella, a los jubilados, carentes de las mismas fuerzas para luchar A semejantes causas que determinen esta situación desesperante, se une en su apoyo la retórica de falsarios y demagogos, que todo lo pervierten a su contacto; pero eso sí, cuidando de aparentar su celo por la defensa de la deificación de nuestras instituciones democráticas
Eduardo Alonso Escárcega, dirigente del Movimiento Unificador de Pensionados y Jubilados, afirma que “no se explica el porqué se soslaya el problema de desamparo que vienen sufriendo obreros y empleados jubilados del sector industrial” El soslayamiento de este arcaico problema se explica partiendo de la fundación del Instituto Mexicano del Seguro Social; desde la cual aparece un afán enfermizo de postergar a este sector importante de los trabajadores: el IMSS, desde siempre, ha simulado penurias económicas; no obstante, por un lado derrocha importantes cantidades de dinero no sólo en la construcción de ostentosas instalaciones que en algunos casos habrán de dejar pingües utilidades a gananciosos contratistas e intermediarios —en ese momento (según declaraciones del director general, don Ricardo García Sáinz) “se elabora un programa de construcción de nuevas unidades para el presente año, con una inversión aproximada de 11,000 millones de pesos, más 6,000 millones para mantenimiento” (Cabe aclarar que el IMSS no tiene pérdidas en sus finanzas —como se podría suponer—, y sí cuantiosos superávit, pues a mayor población asegurada, mayores ingresos), sino también gasta en costosos programas de funciones teatrales, de televisión y en el sostenimiento de eventos deportivos, con los consiguientes gastos de publicidad; sin embargo, por otro lado, regatea las prestaciones a que tienen derecho los jubilados, tales como la aplicación del salario mínimo en el monto de la pensión, el aguinaldo de fin de año, de un mes, y no de quince días, como lo está otorgando en la actualidad, pues estas prestaciones se han generalizado hasta constituirse ya en derecho consuetudinario
Frente a estas trapacerías, puestas en juego contra los jubilados, los delegados a obreros al Consejo del IMSS ni sudan ni se acongojan, menospreciando los intereses de sus representados Por lo que se ve, tamaña irresponsabilidad no tiene para cuándo acabar —a menos que el propio señor presidente ponga las cosas en su lugar—, ya que estas gentes o no alcanzan a discernir que el jubilado no es un desecho, que es la culminación de una vida de trabajo y de experiencias, y que, por lo tanto, es merecedor a una más justa en función de su obediencia servil a las consignas de sus jefes jerárquicos
Los más importantes funcionarios del IMSS, por su parte, sólo han demostrado, hasta ahora, carencia de sensibilidad humana y falta de espíritu de iniciativa que los inspire a cumplir, leal y sinceramente, con la misión que el régimen gubernamental les ha confiado
Y ya que se trata de jubilados menospreciados y humillados, véanse estos casos, entre tantos que se podrían dar: en acatamiento a la estrategia de la austeridad, el presidente del Consejo Nacional Técnico de la Educación cesó en su empleo, en noviembre del 82, a varios jubilados, trabajadores por contrato El infrascrito, corrector ortotipográfico, jubilado, prestó sus servicios hasta hace poco tiempo
Lino León Orozco
México, Distrito Federal