“Salgo con las manos limpias de recursos mal habidos”, dijo López Portillo
Condenan al expresidente sus entonces panegiristas
Elías Chávez
“¡Viva López Portillo!”
Era el grito que entre aplausos repetían, hace poco más de un año, en la Cámara de Diputados, los mismos que el jueves 8 enjuiciaron políticamente al ex Presidente de la República y calificaron de deshonesto su último año de gobierno
Arrepentidos de sus vítores y aplausos, los diputados priístas aprovecharon ahora la revisión de la Cuenta Pública de 1982 para emitir el dictamen más severo de que se tenga memoria:
“En consecuencia —dice el dictamen a propósito del gasto público lopezportillista—, se redujo su productividad, manifestada en la determinación de proyectos de menor prioridad relativa, mientras otros más importantes quedaron inconclusos, se propició su derroche, se relajó la disciplina, hubo deshonestidad en sus ejercicio y se divorció de las prioridades del desarrollo nacional”
Sólo faltaba que ahora dijeran:
“¡Muera López Portillo!”
Pero su arrepentimiento no llegó a tanto Sólo dejaron abierta la posibilidad de que la Contaduría Mayor de Hacienda investigue si “las irregularidades detectadas por el análisis contable fueron la ocasión o motivo para que se verificasen faltas administrativas, se causaren daños civiles o perpetrasen ilícitos penales”
Y con base en la ley, después de López Portillo, los inmediatamente responsables de la ejecución del presupuesto son los secretarios de Programación y Presupuesto y de Hacienda y Crédito Público: Ramón Aguirre y Jesús Silva Herzog, que en 1982 ocuparon tales cargos
Así lo establecen, entre otros, los artículos 21, 22 y 23 del Presupuesto de Egresos de la Federación 1982, por lo que Ramón Aguirre y Jesús Silva Herzog resultan corresponsables, con López Portillo, del derroche, del relajamiento de la disciplina y de la deshonestidad denunciadas por los mismos priístas, la semana pasada, en la Cámara de Diputados
Encabezados por Humberto Lugo Gil, los diputados priístas se mostraban preocupados: era casi un mea culpa el que iban a expresar en la sesión del jueves 8, luego de que un año antes habían dicho de López Portillo, con motivo de la nacionalización de la banca: “Entró a la historia está a la altura de Lázaro Cárdenas”
En aquella ocasión, Lugo Gil decía en nombre de sus correligionarios:
“José López Portillo ha realizado acciones singulares, lúcidas, dignas proyectadas hacia el futuro La representación nacional lo reconoce”
Y luego de criticar a “los profestas del desastre”, el líder de la diputación priísta elogiaba “la obra material, la obra política, la obra social del gobierno de José López Portillo” Y entre aplausos y vítores de los priístas, Lugo Gil concluía así su respuesta al último informe de gobierno de López Portillo:
“Apoyamos las decisiones económicas del gobierno de José López Portillo Son patrióticas y revolucionarias Responden a los sentimientos del pueblo”
Y ahora, los mismos diputados, encabezados por el mismo líder, consideraban que las acciones de López Portillo, lejos de haber sido patrióticas y revolucionarias y de responder a los sentimientos del pueblo, habían sido ineficientes e inescrupulosas
Por ejemplo, Manuel Cavazos Lerma, presidente de la comisión legislativa de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública, reconoció en la tribuna:
“Se habla también de otro instrumento ligado al gasto público, que es el de los estímulos, subsidios o transferencias Y es cierto que no hubo una ejecución conforme a los propósitos iniciales; es cierto que no nos ayudó a mejorar la distribución del ingreso y que si bien algunas veces beneficio a los más necesitados, también fue a parar a manos de quienes menos lo necesitaban, y también se convirtió en fuente de ineficiencia y de mala asignación de recursos, porque no hubo esa vinculación rigurosa y escrupulosa a estos propósitos de diversificar nuestra producción, de estimular la capacidad de generar empleo, de mejorar los mínimos de bienestar o para satisfacer las necesidades básicas o para mejorar a quienes menos tiene”
Cavazos Lerma sabe bien lo que dice, porque durante el gobierno de López Portillo él fue —hasta fines de 1981— subdirector— Carlos Salinas de Gortari era director— de Política Económica de la Secretaría de Programación y Presupuesto, donde se elaboró el famoso Plan Global de Desarrollo cuyo alcance, era, precisamente, hasta 1982
Pero ahora, amparado en la frase confuciana de que “gobernar es rectificar”, Cavazos Lerma reconoce que ha habido “desviaciones” presupuestarias y que, para evitarlas en el futuro, es necesario “respetar cada vez más las leyes” y que la fuerza del Presidente de la República no se convierta en un poder absoluto
Antes de Cavazos habían subido a la tribuna representantes de todos los demás partidos políticos Y en mayor o menor medida, la oposición se dio gusto en sus críticas a López Portillo, sin que ningún priísta intentara defender al Presidente a quien vitorearon en el 1o de septiembre de 1982
Al contratio: Cavazos Lerma elogió la “alteza de miras” y el “espíritu constructivo” de los diputados de oposición que participaron en el debate Y más:
“Hago también un llamado —dijo—para que no toleremos deshonestidades ni permitamos que se confunda el patrimonio de la nación con los patrimonios personales de los malos servidores públicos; seamos intransigentes en cuanto a desviaciones, vicios y deficiencias y corruptelas en el manejo de los recursos del pueblo”
Así indirectamente, dio la razón al panista Juan José Hinojosa, quien aseguró que la crisis, aunque estalló en 1982, ya se veía venir desde 1979, pero que el Congreso, por ser obsecuente ante el Poder Ejecutivo, no dio la voz de alerta:
“Cada discusión de la cuenta pública —aseguró Hinojosa— fue un instante espléndido para que el Congreso rescatara para sí su privilegio, su vigor, su majestad y su poder para, en honestidad política, encender las luces ámbar, cuestionar la política financiera, subrayar las desviaciones, dialogar en buena fe, de igual a igual, para hacer posible que la carrera desbocada del endeudamiento, de la inflación, de todos los datos económicos que genera la crisis, se atemperaran en oportunidad Y no se hizo Y no se hizo, y esto quisiera que fuera el énfasis esencial de mi intervención, porque se continúa en ese esfumino intelectual y político, en esa frontera no clasificada de colaboración entre moderes y división de poderes Discrepar entre poderes no es reñir, nos es disputar, no es enfrentamiento insolente e ineficaz del Poder Legislativo frente al Poder Ejecutivo; discrepar es válido en la división de poderes, es buscar por los caminos de la inteligencia la identificación de las áreas, para, en el diálogo, no la yuxtaposición de monólogos, señalar errores y desviaciones, para que a través del diálogo inteligente, iluminado, generoso, lúcido, se encuentren las soluciones oportunas Y el Congreso, la Cámara de Diputados prefirió regugiarse en densa carga partidaria, en la colaboración irestricta de los poderes, renunciando a transitar sobre los difíciles caminos de la discrepancia Si esta Cámara hubiera levantado la voz discrepante, iniciado en su oportunidad el diálogo, encendido las luces ámbar, dialogado con el Ejecutivo sobre el desbordamiento del poder hasta los límites de la omnipotencia; si la Cámara de Diputados hubiera asumido su función de freno y contrapeso de la voluntad del Presidente para el manejo de las finanzas públicas, en la soledad de su despacho, por sí y ante sí, en la frase que concentra el poder excesivo en la persona del Ejecutivo, es evidente que la crisis se hubiera atemperado”
Reconocido hasta por sus contrincantes como uno de los mejores tribunos, Hinojosa exhortó a “que nunca más el Poder Legislativo renuncie a su poder, para que se eviten crisis como las de hoy, que agobian al pueblo y son herida, dolor, tragedia, angustia en los mexicanos”
Ampliada así la crítica al Poder Legislativo, tampoco ningún priísta refutó en ese punto al panista Hinojosa Como tampoco refutaron a Rolando Cordera Campos (PSUM), a Héctor Ramírez Cuéllar (PPS) ni a David Lomelí Contreras (PDM) cuando en turno en la tribuna, denunciaron al gobierno lopezportillista como responsable del “desastre económico” de 1982
Y aunque los mismos priístas renegaban de su antigua adulación al entonces señor Presidente y ahora lo juzgaban políticamente, la conclusión era que López Portillo se encuentra a salvo de cualquier otra responsabilidad, inclusive penal Así lo explicó el diputado José Luis Lamadrid, al recordar que, de acuerdo con la Constitución el Presidente de la República sólo es responsable, durante el tiempo que cubre su ejercicio, por traición a la patria o delitos graves del orden común
Y según criterio del diputado Lamadrid, en los datos que contiene la cuenta pública “no hay ningún elemento que pudiera configurar las figuras legales que la Constitución señala” para enjuiciar, penalmente, a López Portillo
Así, resultó que en el sexenio pasado hubo deshonestidad —lo afirma el dictamen— pero no se dijo quién o quiénes fueron los deshonestos O más llanamente: hubo robo, pero no ratero
También se afirma que hubo derroche, pero cuando se le preguntó al presidente de la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda, diputado Rogelio Carballo, en cuáles dependencias se detectaron los derroches, se limitó a contestar:
“Yo creo que sería muy prematuro que en este momento se hable ya de un juicio final”
Lo cierto es que la Contaduría Mayor de Hacienda inició sus auditorías e investigaciones desde junio pasado Además, el diputado Carballo, ahora impugnador del régimen lopezportillista, fue director de Auditoría Gubernamental de la Secretaría de Programación y Presupuesto, hasta marzo de 1982
De nada sirvió que a Cavazos, Lamadrid y Carballo se le pidiera ejemplos de deshonestidad, derroche, indisciplina o desviación presupuestaria, no obstante que en el dictamen reconocen que en el gasto público de 1982 se sobreejercieron un billón 569,172 millones de pesos, cifra superior en 507% a lo presutado
Tanto en la tribuna como en conferencia de prensa, los legisladores priístas insistieron en que la Contaduría Mayor de Hacienda continuará sus auditorías para detectar “cualquier irregularidad punible en la operación directa del presupuesto”, toda vez que “el pleno de la Cámara de Diputados no es una brigada de peritos auditores, tampoco agencia del ministerio público, juzgado penal o comité de salud pública”, según expresó, el viernes 9, la presidente de la asamblea, diputada Luz Lajous
Y aunque los priístas no lo mencionaron por su nombre, Carlos Hank González surgió, en la sesión del viernes como el gran responsable de la crisis financiera del Departamento del Distrito Federal
En el dictamen respectivo, los diputados advirtieron “graves anomalías”, que “podrían conducir a propiciar usos indebidos de fondos públicos”
Por tal motivo —dice el dictamen— “la Contaduría Mayor de Hacienda deberá ahondar sin demora en las investigaciones que permitan esclarecer estas anomalías y, de encontrarse que se perpetraron ilícitos, fincar la responsabilidad respectiva y proceder conforme a derecho, a fin de que se apliquen las sanciones correspondientes a los funcionarios y particulares que usaron en su provecho los fondos destinados a sufragar necesidades colectivas”
El actual jefe del DDF, Ramón Aguirre, fue nombrado secretario de Programación y Presupuesto el primero de octubre de 1981, cargo que desempeñó hasta el 30 de noviembre de 1982 Durante ese tiempo, una de sus responsabilidades fue la de “vigilar que la ejecución del presupuesto de egresos de la federación se haga en forma estricta, para lo cual tendrá amplias facultades, a fin de que toda la erogación con cargo a dicho presupuesto esté debidamente justificada y comprobada con apego a la ley y proveerá lo necesario para que se finquen las responsabilidades y apliquen las sanciones correspondientes, cuando efectuadas las investigaciones del caso, resulte que se realizaron erogaciones que se consideren lesivas para los intereses del erario federal La dependencia del Ejecutivo Federal antes indicada (SPP), tomará todas las medidas que estime necesarias, tendientes a lograr la mayor eficiencia y economía en el gasto público y a la realización honesta del mismo” (Artículo 23 de la Ley de Egresos de 1982)
Pero lejos de lograr la “realización honesta” del gastos público, el entonces secretario de Programación se convirtió en defensor de la política lopezportillista Así lo hizo, por ejemplo, el 18 de julio de 1982, cuando en el CX aniversario de la muerte de don Benito Juárez, habló en nombre de los Tres Poderes de la Unión y fustigó a quienes, con motivo de la crisis financiera, quieran sustituir “dolosa o erróneamente el balance de todo un sexenio por los resultados de sólo un año”
Inclusive negó que el país se encaminara a una recesión, aseguró que la crisis ya estaba controlada y que la inflación bajaría en el segundo semestre de ese año Y concluyó:
“Con López Portillo, como ayer con Juárez, hemos asumido la decisión de llevar a cabo una defensa intransigente de nuestros principios, sin retroceder ante los embates internos y externos de la reacción”
Por su parte, Jesús Silva Herzog fue nombrado secretario de Hacienda el 17 de marzo de 1982 Y la Ley de Egresos de ese año lo responsabiliza, en su artículo 21, de la administración, control y ejercicio de la deuda pública Asimismo, el artículo 16 lo facultaba para vigilar y evaluar los resultados de los estímulos fiscales y subsidios de cualquier índole, cuyo mal uso es denunciado ahora en el dictamen de la Cuenta Pública
Y cuando estalló la crisis, el entonces —y también ahora— secretario de Hacienda, insistió en minimizarla una y otra vez Todavía el 18 de mayo de 1982, en contra de lo que ahora opinan sus compañeros de partido, los diputados priístas, Silva Herzog aseguró:
“México está en un problema de coyuntura, un problema financiero de liquidez, pero no hay nada que haya sido afectado en su estructura fundamental”
Tres días antes, al asistir con la representación presidencial al último informe del gobernador de Morelos, León Bejarano, Silva Herzog rechazó las críticas que señalaban que el programa de ajuste económico se apoyaba en el manipuleo de moneda y finanzas, y afirmó que en ningún momento el gobierno abandonaría las prioridades del desarrollo ni se variaría la estrategia del desarrollo nacional Y aprovechó la oportunidad para comparar a López Potrillo con algunos próceres de nuestra historia:
Evocó los postulados revolucionarios de Zapata, mencionó a Calles como creador de instituciones, a Cárdenas como impulsor del nacionalismo, y a López Portillo como el autor de la modernización del país
Ahora, los diputados priístas aseguran que el país vive la mayor crisis de los últimos cincuenta años, que los problemas no son de coyuntura, sino de estructura, e instan a la Contaduría Mayor de Hacienda a “continuar sin demora la práctica de auditorías e investigaciones que le permitan, llegado el caso, fincar las responsabilidades correspondientes, sean éstas administrativas, civiles o penales”
Pero no quieren acordarse de la ovación que tributaron a López Portillo, cuando en su último informe, decía a modo de despedida:
“He actuado siempre de buena fe, con total honestidad intelectual Nunca me propuse ni injusticia, ni daño, ni ofensa, ni fracaso Nunca supedité el ser al parecer; ni el hacer al halago o el aplauso Nunca sacrifiqué la sustancia a la forma; salgo y saldré con las manos limpias de sangres y de recursos mal habidos”








