La llegada de “El Banamex trastocó la vida en el Reclusorio Sur
Para Díaz Serrano la prisión es hotel, oficina y aula con todos los servicios
Carlos Marín
El pasado 5 de septiembre, a Roberto Urbina Guevara (“El Balajú”) se le ocurrió comentar en el Reclusorio Sur que le traía “ganas” a Jorge Díaz Serrano (“El Banamex”) debido a que —alcanzó a decir mentiras lo “apañaban”— “por gente como ésa las cosas están como están y otros tienen que joderse y robar para poder vivir”
Diez días después, en su celda-sala-comedor, Díaz Serrano cenaba salmón canadiense para conmemorar el inicio de las fiestas patrias Era la noche del Grito y horas después, en una celda de castigo, “El Balajú” sobrevivía a la experiencia de despertar y ver ante sí a un celador inclinado sobre él, sujetando un cordón con las manos, quien al ser descubierto afirmó estar haciendo “una inspección de rutina”
A esa misma hora —las 3 de la madrugada del 16 de septiembre— Felipe Arellano Hernández (“El Piporro”), hermano de presidio de Urbina Guevara, libraba también lo que ambos consideran un intento de asesinato de otro celador, de nombre Benito, que cordón en mano hacía una visita “normal” en el interior de su celda de castigo (Ver recuadro)
Dice “El Balajú”:
—La verdad sí dije lo que dije, pero no es que traiga nada personal contra el ingeniero Hasta le he cargado bultos y me he ofrecido para servirle en otras cosas, porque no es nada personal, de veras; sólo fue un comentario que se le ocurre a cualquiera Me caí
Por el jarabe contra la tos y por el número del Anticristo —explotado con gran suspenso en la película La Profecía— es famoso en el Reclusorio el asignado al ingeniero Jorge Díaz Serrano, cuya ficha sinaléptica reza 666 En un principio sus compañeros de cárcel se referían a él como “El 666”, pero al paso de los días el monte que se le impuso fue “El Banamex”
—Para llegar aquí— dicen algunos de los reclusos— muchos se las han jugado: asaltan un banco, roban casas, atracan en la calle, golpean, asesinan, son detenidos por la fuerza, torturados y extorsionados por la policía
Y concluyen:
—Díaz Serrano, como dice el anuncio, únicamente ejerció el poder de su firma, y eso da mucho coraje
Los primeros 60 días de Díaz Serrano en la cárcel son contados así por compañeros de infortunio sujetos, como él, a proceso:
Arraigado en el Reclusorio desde el último día de julio y declarado formalmente preso el 2 de agosto, Díaz Serrano, al contrario de las crónicas en diarios y noticieros de televisión, donde se afirmó que empezaba su nueva vida como cualquier otro reo, durmió en la recámara de la Dirección del penal, entonces a cargo del licenciado Mario Sierra Hernández, hoy director de Defensoría de Oficio en la Dirección General de Reclusorios
Falso, asimismo, que el más prominente huésped que ha tenido ese y cualquier otro reclusorio del país hubiera comido el “rancho” que se da a quienes no pueden pagar mejor alimentación La razón es explicable: los huevos, salchichas, frijoles y café con leche que según el boletín oficial es desayuno habitual de los presos consisten, en realidad, en revolturas nauseabundas e inidentificables, debido al tráfico que el personal hace de prácticamente cualquier cosa que por ley debiera llegar a los presos
En vísperas de la llegada de Díaz Serrano se suspendieron las audiencias con el director y los subdirectores del reclusorio Hasta las jefaturas de vigilancia y custodia y la secretaría general El día anterior se encerró una hora antes de lo normal a todos los internos
Luego de su primera noche en la alcoba del director, Díaz Serrano almorzó en compañía del director general de Reclusorios, Héctor Aguirre Costilla; del entonces secretario particular de éste, Juan Manuel Grey Zamudio, quien es hoy director del Reclusorio Sur, y de otros funcionarios menores
El capitán Carlos Yáñez Vázquez, jefe de Vigilancia que ha implantado el terror dentro del penal, fue el primero de los coptados por Díaz Serrano para hacerse más tolerable su estancia y ordenó: “Nadie pasa al área administrativa a menos que lo autorice el señor ingeniero” Las llamadas telefónicas al nuevo reo se sucedían en torrente, entraban y salían secretarias, ayudantes, familiares y choferes
Igualmente, Díaz Serrano fue eximido de los exámenes psicológicos, análisis y observaciones de rigor para determinar a qué dormitorio sería destinado cosa que ocurre con todos los demás presos: El 14 de agosto, en carta dirigida al juez noveno del DF en materia penal Díaz Serrano afirmó:
“servidores del departamento de observación y clasificación del Centro en el que me encuentro recluido se han obstinado en la práctica de interrogatorios que atañen exclusivamente a mi vida interior, a mi desempeño público y a cuestiones que en alguna forma siempre aparecerán involucradas con la materia del proceso que se me instruye
“Siento que tales requerimientos atentan contra mi inviolable libertad de decisión, afectan mi decoro y dignidad personal y, como lo expresan mis abogados, son ataques a la persona que entrañan violación de garantías individuales”
Dos días después, el juez Jorge Reyes Taybas ordenó al actual director del Reclusorio Sur:
“en la inteligencia de que de conformidad con el artículo 20 fracción II de la Constitución General de la República, dicho interno está en su derecho de no someterse a interrogatorios, aunque sean articulados por personal del Departamento de Observación y Clasificación de aquel Centro para fines de un estudio de personalidad, si aquel estima que por su contenido pueden trascender a cuestiones que se involucran con la materia del proceso que se le instruye en este juzgado”
El 2 de agosto, el mismo juez noveno había dado orden a la Dirección del penal:
“Sírvase ordenar a quien corresponda que a la brevedad posible practique y remita a este Juzgado de Distrito el estudio de personalidad del procesado Jorge Díaz Serrano, a quién se le sigue la causa del número anotado al margen por el delito de fraude”
Con ser razonables las argumentaciones tanto del ingeniero Díaz Serrano como las del Juez noveno, muchos internos del reclusorio se preguntan por qué ellos no tuvieron esta consideración y, lo que quizás es peor, por qué el gobierno mantiene un Departamento de Observación y Clasificación que por lo visto contradice las garantías individuales
Ubicado en una amplia loma de Xochimilco, flaqueado por cerros que parecen muros de verdes intensos, el Reclusorio Sur cuenta con 10 dormitorios, dos de los cuales contienen las celdas de castigo Uno más alberga a los llamados inimputables, enfermos mentales que mejor estarían en una granja psiquiátrica que en una cárcel de “gente normal”
Al sexto día de su estancia Díaz Serrano fue enviado al dormitorio 4, zona 3, celda 7
La zona 3 es considerada la mejor del reclusorio, y la habitan quienes tienen mejores recursos económicos o fueron funcionarios del gobierno federal:
En la celda 1 vive José Guadalupe Valle Rodríguez, un humilde artesano que casi siempre se mantiene enclaustrado y funciona como una especie de cuidador; en la 3 viven Vinicio Barra y sus hermanos Bartolo y Víctor, quienes hasta hace unas semanas tenían a su cargo el restaurante del penal
En la 4 esperan sentencia definitiva Jorge Barra (hermano de aquellos) y Jaime García Rey, excompañero de causa del exsenador Luis del Toro Calero (libre ya) por la presunta autoría intelectual de un asesinato
En la 5 está el ingeniero Julio Villarreal, presunto corresponsable de fraude a Pemex; en la 6, el contador público Ignacio Muñoz de Cote, compañero de causa de Leopoldo Ramírez Limón Fue contador general del Nacional Monte de Piedad y presunto corresponsable de fraude
En la 7 se encuentra Jorge Díaz Serrano, presunto responsable de fraude contra Pemex
En la 8 vive el contador público José Sarsosa Alguear, expagador general de Teléfonos de México; en la 9, Amador Sánchez Moreno y en la 10 Sixto Gutiérrez Durán, colombiano, presunto responsable de introducción de billetes falsos
En poco tiempo, Díaz Serrano se hizo amigo de algunos de sus vecinos, en particular de Sixto Gutiérrez, quien desde el tercer día le sirvió de mecanógrafo para elaborar un desmentido a los diarios sobre “supuestas” canonjías y prebendas para exdirector de Pemex
Hasta el 13 de septiembre, en que dejó el cargo, el director del reclusorio, Mario Sierra, visitaba cuatro veces por semana a Díaz Serrano en su celda para preguntarle qué se le ofrecía Desde luego, a nadie más le planteaba esa misma inquietud
Entre Mario Sierra y Sixto Gutiérrez —en nombre de las autoridades y de lo que en la jerga carcelaria se llama “población”— convencieron a Díaz Serrano de participar en la “olimpiada” de presidiarios en que éste encabezó el equipo de tenis y lució un traje ad hoc agenciado por Muñoz de Cote
Desde su ingreso al penal, sin fallar nunca, Jorge Díaz Serrano es visitado por sus abogados defensores, especialmente por el licenciado Iglesias Baillet, con quienes frecuentemente se le ve en el comedor del Reclusorio
Además de sus abogados, Díaz Serrano es visitado a diario por ayudantes como Rafael Montero y Jesús Mendoza, quienes cada día le llevan de su casa la alimentación que consume no sólo él sino también su séquito de “ayudantes” internos
También acuden todos los días Juan Valdez y Francisco Rosete, quienes le llevan documentos, periódicos, revistas (la semana pasada le entregaron cinco pares de lentes para el sol y de aumento), así como una síntesis de prensa de Petróleos Mexicanos, similar a la que recibe todos los días el actual director, Mario Ramón Beteta
Al séquito externo, que comprende de vez en cuando secretarias, se suman otro de consumo interno: una nube de custodios e internos que han acarreado libros, paquetes, ropa de cama, aparatos eléctricos y otras pertenencias enviadas de su casa De entre estos, uno de los compañeros de la zona 3, Amador Sánchez Moreno, además de ser su inseparable pareja de tenis, prepara su comida y le sirve de mensajero en el interior del reclusorio
La preparación y consumo de alimentos los hace Díaz Serrano en una celda extra que consiguió, contigua a la que le sirve de dormitorio:
En el reducido espacio (tres por tres metros) que tienen todas las celdas, la sala-comedor del exdirector de Pemex tiene acondicionado sobre dos camas una especie de sillón corrido En la litera de encima están sus extractores de jugos, licuadora y otros aparatos de cocina Al centro, una mesa larga que frecuentemente comparte con los reos Alejandro Crac, Amador Sánchez, Julio Villarreal y Muñoz de Cote Enfrente, sobre el excusado, hay un refrigerador y, al lado, una mesa de cocina de acero inoxidable
Un día de Díaz Serrano en la cárcel:
De siete y media a nueve y media juega tenis en la cancha que mandó acondicionar y que se encuentra bajo la torre de vigilancia, al pie de un inmenso cerro Es acompañado siempre por Amador Sánchez, algunos otros vecinos de celda y sus respectivos “recoge bolas” reclutados entre los internos más necesitados, quienes reciben a cambio alimentos o propinas
De nueve y media a diez horas se baña, se arregla y toma un desayuno ligero, y revisa la comida del día que le mandan de su casa
De diez a once imparte una clase de francés en el centro escolar del reclusorio De once a tres de la tarde va del restaurante a las oficinas administrativas para atender visitantes y llamadas telefónicas
De tres a seis de la tarde está en la dirección o en su celda alfombrada, que cuenta con escritorio, librero, televisor y lámpara de buró Allí, también, redacta sus artículos de prensa
Después de las seis y media ve la televisión y escucha música clásica, mientras Amador Sánchez prepara la cena del día, en la celda-sala-comedor
Díaz Serrano es el único interno que tiene el privilegio de recibir visitas diariamente y de los pocos que se desplazan por doquier dentro del reclusorio
El 24 de septiembre, a las tres de la tarde, tuvo una entrevista de 20 minutos con otro célebre extrabajador de Pemex: Héctor García Hernández, El Trampas, quien aún no habita su celda, la número 2 del dormitorio 3, contiguo al de su expatrón
De lo que hablaron sólo saben el director Grey Zamudio y el subdirector técnico, licenciado Fernando Bravo Soulé, que estuvieron presentes
Broceado por el tropical sol, ágil, fuerte, dinámico siempre, Jorge Díaz Serrano también da clases de mecánica diesel Donó al reclusorio libros y revistas en francés e inglés y acaba de ofrecer clases de este último idioma para principiantes
Desde luego, no existe el menor indicio que el castigo a “El Balajú” y a “El Piporro” sea un asunto atribuible a él, pero sí de una idea del clima que su presencia ha impuesto en el Reclusorio
Algunos presidiarios afirman: “uno de sus choferes comentó que desde el escándalo de los barcos Pemex les quitó el sobresueldo y hoy sólo cobran el salario normal”
Aunque había expectación por su encuentro con El Trampas, éste no se ha producido a ojos de la población
Lo que sí se sabe es que El Trampas, quien ha declarado su entrañable amistad con Díaz Serrano, mandó ya acondicionar la celda que ocupará cuando desaloje su “estancia de ingreso” Por lo pronto, todos los días recibe amigas en el edificio de “visita íntima”
En virtud de que según testimonio del preso Arturo Gutiérrez, “tinoco”, a cuyo cargo está el aseo del penal El Trampas entrega cada semana 30,000 pesos al jefe de Vigilancia, quizás pueda, también, contar con una celda adicional a la que se asignó, para poder tener, como su exjefe, una sala-comedor








