PLUMAZO Y MUERE OTRA OPORTUNIDAD
Señor director:
Por este medio quiero hacer llegar a la opinión pública mi consternación por el cierre del Ceneti (centro Nacional de Enseñanza Técnica Industrial), de acuerdo con el decreto presidencial del 8 de abril
¿Cómo es posible que se considere que una institución con la capacidad docente y calidad de equipo e instalaciones didácticas pueda dejar de cumplir sus objetivos; cómo es posible que funcionarios vampiros de sexenios anteriores puedan lacerar impunemente los intereses de formación de profesionales mexicanos potenciales; cómo es posible, que el Poder Ejecutivo Federal y la Secretaría de Educación Federal y la secretaría de Educación Pública, con tantas alternativas viables, opten por la disolución del Centro, existiendo en todo el país la patética necesidad de profesionales adecuadamente preparados; cómo es posible que intereses mezquinos y espurios puedan lacerar objetivos tan altos e importantes a nivel nacional; cómo es posible que se considere desvirtuado el objetivo del Ceneti, mientras sigan existiendo jóvenes mexicanos que requieren preparación?
¿Por qué, siendo un problema tan común la existencia de porros y grupos de choque en planteles a nivel medio-superior y superior, sigan existiendo estos grupos, y las escuelas enfrenten problemas que atentan contra su propia existencia? ¿Por qué el Ceneti se ve afectado de esta manera, habiendo sido una escuela de reconocido prestigio en el ámbito industrial, dando cabida a personas de escasos recursos económicos?
La historia del Ceneti, de 21 años de vida, no es la historia típica de una escuela a nivel superior; es la historia de una institución, que trasciende por su calidad educativa (formación e instrucción) los límites de cualquier problema entre los trabajadores y sus dirigentes
Testigos de esos años productivos del Centro, serán los industriales, y los beneficiados por el servicio social prestado por los alumnos mediante los planes Huichol, Tarahumara, El Sabinal, Puebla, Escamela, Veracruz, y la Costa Chica de Guerrero
Atentamente,
Esther Pacheco
México, DF








