Conejo de la suerte

Conejo de la suerte
Francisco Ponce
También en futbol —o hasta en fut, diría un energúmeno de la fatalidad contemporánea— somos país conejillo de indias
Sabedor de que la FIFA atraviesa por su fase más crítica en la historia —jamás tantos países habíanse retirado tanto en tan poco tiempo— todavía hay quien se presta para convertirse en experimento social
Porque no puede interpretarse de otra manera que algunos mexicanos se atrevan —y mucho menos que su gobierno los solape— a solicitar el permiso de importación más costoso en los últimos dos sexenios: celebrar el Mundial 1986 para cederlo a fines trasnacionales y a grupos mercantiles nacionales
Sabemos que los planes administrativos del gobierno mexicano, así como sus políticas económicas, han fracasado, sobre todo —o más obviamente— en los últimos seis años No es, entonces, confiable ceder nuevamente ante las promesas —ahora de este gobierno, tan emparentado con el anterior en el sexenio precedente— en cuanto a que tendremos salud financiera en 1986
Por ello, es realmente formidable —sí: aterra— que ante el alud de denuncias y nuevas detenciones por corrupción —por ejemplo la de la exdiputada Lidia Camarena, la semana pasada—, ante la lamentabilísima necesidad de seguir viviendo de prestado, ante los conflictos de marginalidad local y tensiones internacionales, haya quienes decidan servir como inocentes orejones de laboratorio
Pero el mal es de familia: desde que los estadunidenses plantearon la posibilidad de retirarse para organizar la Olimpiada que finalmente celebrarán el año próximo, dirigentes mexicanos, oficiales y privados, se fueron ya con la finta y movían su colita ante el Comité Olímpico Internacional para que considerara a México sede sustituta del evento
En buen dilema estaríamos ahora, si EU hubiera decidido tirar la toalla
Ya nuestro egregio entrenador, don Ignacio Trelles, lo había dicho: todavía somos un país de conquista, refiriéndose al futbol, claro aunque en realidad estaría en lo cierto si lo hubiera hecho extensivo a aspectos como trasnacionales, tecnología importada, dólares, en fin
Y ahora, gracias a quienes se les ocurrió lo del fut, pues no dicen que padecemos —bueno, quienes están de acuerdo y los solapadores— que México padece el síndrome de “Bugs Bunny”: por lo chistoso de la medida mundialista, supongo
La FIFA, pues, padece su mayor crisis: ni siquiera Brasil quiso “echarse el trompo a la uña”, ése del Mundial Pero México sí, en lugar de orientar sus inquietudes hacia la práctica deportiva
Contrariamente a la FIFA, el Comité Olímpico Internacional celebra su sesión 86 en Nueva Delhi, con el espíritu de reforzar su idea de solidaridad internacional