La familia revolucionaria se hace a la mar

La familia revolucionaria se hace a la mar
Expresidentes y funcionarios de antes y de hoy evadían al fisco con sus opulentos navíos
Ignacio Ramírez
ACAPULCO – En el mar, dice la canción, la vida es más sabrosa Ni duda cabe, cuando se disfruta en lujosísimos veleros, lanchas rápidas y yates equipados con videocaseteras, estereofónicos, radares, teléfonos, aire acondicionado, radios de ondas corta y larga, cocinas integrales con refrigeradores y hornos de microondas y bares Así, al ritmo de la melodía, políticos, capitanes de empresa y extranjeros habían hecho de la playa Tambuco el centro de sus diversiones, aun en época de crisis Durante 25 años gozaron de la fastuosidad de sus embarcaciones y toda clase de facilidades para introducirlas ilegalmente al país y evadir impuestos
Ahora, de los casi 400 vehículos marítimos que atracan en el Club de Yates de Acapulco, alrededor de 125 están a punto de ser decomisados a sus dueños por no cumplir con los requisitos que marca la ley para su operación Su valor se estima en más de 1,000 millones de pesos El plazo vence a fines de esta semana
No hay escapatoria, ni por tierra ni por mar con sus anchas olas Si los propietarios lograron evadir al fisco y a las autoridades aduanales, no lo podrán hacer en esta ocasión: 30 marinos, con metralletas alemanas, custodian el club de Tambuco, exclusivo para el “jet set” internacional y nacional
Parkinson, Stromberg, Davison y otros de apellidos extranjeros son algunos de los dueños Pero otros son bien conocidos: las familias Díaz Ordaz y O’Farrill, el periodista Joaquín López Dóriga y los hoteleros y productores de cine y televisión, Mariano Mariscal y Emilio Azcárraga Milmo, respectivamente Los nombres de los políticos abundan: el expresidente Miguel Alemán; el exsecretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Francisco Merino Rábago; el exsecretario de Turismo, Julio Hirschfeld Almada; el gobernador de Guanajuato, Enrique Velasco Ibarra; el secretario de Finanzas del PRI Armando Gómez; el nuevo director del Fideicomiso Acapulco, Francisco León de la Barra; el exdiputado Rubén Figueroa Alcocer; exgerente de Aceros Nacionales, Pablo Doys, y los “juniors” Ricardo Jonguitud, hijo del gobernador de San Luis Potosí; Alfredo Figueroa Alcocer, hijo también del exgobernador de Guerrero, y Aarón Sáenz, hijo del político y magnate de la industria azucarera fallecido recientemente, quien además preside el Consejo de Administración del Club de Yates
La familia revolucionaria en pleno
Resguardo especial tienen el yate “Ollin” y el velero “Quetzalcóatl”, propiedad del expresidente José López Portillo, atracados en el muelle de la Base Naval de Icacos, al lado de los buques de guerra de la armada
“No es justo que los ricachones tengan todos los privilegios para violar la ley Es de lamentarse, y esto es lo más triste, que los políticos mexicanos se hayan enriquecido a costa del pueblo y hagan ostentación de sus lujos”, declara la licenciada Dhelia Treviño Alonso, jefa de la delegación local del Registro Federal de Vehículos
La situación irregular de las embarcaciones —varias tienen un precio mayor al millón de dólares— se detectó a mediados de enero cuando las nuevas autoridades del Registro se encontraron con que en sus nuevas oficinas no había un archivo adecuado de la documentación de los yates, veleros y lanchas A primera vista resultó sospechoso que 386 vehículos de este tipo no tuvieran sus papeles en orden
Inmediatamente comenzaron las primeras investigaciones y se envió a los dos únicos inspectores fiscales para una visita ocular al Club de Yates El 2 de febrero pasado se giró el primer oficio de esa dependencia, que concedía un término de 30 días para que los propietarios cumplieran con la estancia legal de los vehículos, iniciaran los trámites de registro y cubrieran las obligaciones hacendarias del caso
Acostumbrados a que nadie los moleste o interrumpa sus placenteras vacaciones, desde la gerencia del club hasta el último de los dueños hicieron caso omiso de la circular El 24 de febrero fue practicada una revisión general para comprobar la situación fiscal de los navíos, mediante una visita domiciliaria, en vista de las supuestas violaciones a la Ley del Registro Federal de Vehículos, al Código Aduanero, al Reglamento Interior de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y al Código Fiscal de la Federación La visita estuvo fundamentada en el último párrafo del Artículo 16 Constitucional La visita estuvo fundamentada en el último párrafo del Artículo 16 Constitucional, que a la letra dice: “La autoridad administrativa podrá practicar visitas domiciliarias únicamente para cerciorarse de que se han cumplido los reglamentos sanitarios y de policía; y exigir la exhibición de los libros y papeles indispensables para comprobar que se han acatado las disposiciones fiscales, sujetándose en estos casos a las leyes respectivas y a las formalidades prescritas para los cateos”
El 28 de febrero los propietarios fueron conminados a presentar una vez más la documentación solicitada, en un plazo de 72 horas Ninguno de los dos oficios, bajo los números 31626-I y 3971-I, fue atendido
350 NAVES SELLADAS
Ante la intransigencia de los dueños y de la gerencia del club, la licenciada Treviño Alonso, acompañada de los inspectores del Registro procedió personalmente a sellar más de 350 embarcaciones —casi todas— e impedir su tránsito o salida Hubo protestas, principalmente de la señora Susana Fernández de Estrada, gerente general del Club de Yates, quien inclusive trató de oponerse a la acción legal y, en un acto de grosería, insultó a la registradora, quien ha recibido el apoyo popular por esta medida
Aquel mismo día, por la noche, empezaron a darse a la fuga varios vehículos Las autoridades del Registro solicitaron entonces la intervención de la Armada, al frente de la cual se encuentran Roberto Maupome Ruiz y Ricardo Gutiérrez Cabal, comandante y jefe del Estado Mayor de la XXII Zona Naval, con sede en este puerto
De película fue el dispositivo de los estrategas navales: dos fragatas salieron en persecución de los yates que habían evadido hasta esos momentos a la justicia Y dos más se dirigieron al club para cerrar el paso a otras, independientemente de que por tierra se envió a 30 marinos para custodiar la entrada y los muelles de las instalaciones de Tambuco
En alta mar fue detenida una decena de embarcaciones, seis yates y cuatro lanchas rápidas, más tarde trasladadas a la Base Naval de Icacos, donde se encuentran aún
Al fin, se presentaron los dueños a las oficinas del Registro, suplicando prórrogas para acreditar la documentación respectiva de sus navíos Se había destapado la cloaca: muchos no tienen registro siquiera, ni los contratos de adquisición, o no han realizado el cambio de propietario, sin matrículas, ni permisos, etcétera
Hasta el cierre de esta edición, 261 vehículos habían sido regularizados cumpliendo con el pago de su tenencia: en un día fueron recaudados millón y medio de pesos por concepto de impuestos Los propietarios del resto, 125 yates, veleros y lanchas, difícilmente podrán cubrir los requisitos de estancia legal debido al tiempo transcurrido para su requerimiento Nadie se ha presentado a reclamar numerosas embarcaciones
LOPEZ DORIGA Y EL “FANDANGO”
Para la gerente del club, señora Fernández de Estrada, es mucho el escándalo que se ha hecho para unas “cáscaras” de yates, que los hay de todos sabores y colores: “Beau Soleil”, “Walkiria”, “Ruf-Fles”, “Bea-Mar”, “Barlovento”, “Lucky Lief”, “Alegrete”, “Carmen”, “María Bonita”, “Corcholata”, “Agarra la Jarra”, ¡Qué coraje!”
A primera vista, una vez salvada la entrada al club, sobresalen los yates por su magnificencia, pero los interiores alucinan: molduras de aluminio y fibra de vidrio, cristales polarizados y blindados, terrazas en un segundo o tercer nivel, aire acondicionado, cortinas de seda, videocaseteras, cocinas integrales, teléfonos, barras y bares con utensilios para la fabricación de hielo en unos cuantos minutos, purificadores de agua, instrumentos electrónicos, camarotes con tinas y baños con “jacuzzi”, algo así como los sauna pero con aditamentos especiales para masaje; timones, bocinas y cornetas cromadas, música estereofónica, estancia con acabados en madera “teca” africana resistente al calor, miras telescópicas, estantes para libros, salones y estancias, cañas para pescar, lámparas de sobremesa, cuadros y macetones, lanchas rápidas y de hule inflables, salvavidas, extinguidores y tanques de oxígeno
Todos los yates son de fabricación estadunidense, canadiense y finlandesa, cuyas ventas se realizan en Florida, Newport Beach, San Diego o Carolina del Norte, en Estados Unidos, confeccionados por diseñadores como Mark Lindsay o Andy Mc Gowan, émulos de Pierre Cardin, que impulsan el último grito de la moda pero en vehículos marítimos
No fue fácil convencer a los capitanes de los yates de que permitieran subir a ellos Para entrar al “Fandango”, que porta la lancha “fandanguin” del periodista López Dóriga, un alto del capitán detuvo al reportero: “¡Quítese los zapatos!” Otro letrero prohibe la entrada a cualquier persona mojada, por aquello de no maltratar la alfombra
La “cáscara” del periodista es del tipo Flybridge, matrícula 3171, construido por la Broward Marine en 1981, de 58 pies, de proa a popa, o sea de largo, con capacidad de almacenaje para 5,000 galones de diesel, que alcanza una velocidad de 16 millas náuticas Uno similar, de 85 pies, es ofrecido en Acapulco para su venta en un millón 900,000 dólares: 285 millones de pesos Los interesados pueden escribir a David Fraser, Inc (Yacht & Ship Brothers), en California
Aunque más chico —17 pies de diferencia— el “Fandango” cuenta con el equipo electrónico más moderno de navegación y de confort para los huéspedes, como el televisor a color a control remoto para que no se moleste en levantarse; tiene seis camarotes de dobles camas Está valuado en 170 millones de pesos y sus costos de mantenimiento varían entre 80,000 y 100,000 pesos mensuales, según informó el capitán de la embarcación, quien tiene un sueldo de 60,000 pesos al mes
Pero hay de capitanes a capitanes Quien cuida el “Buenaventura”, propiedad de Alfredo Figueroa Alcocer, a pesar de que también Rogelio de la O, exrecaudador de rentas en el gobierno figueroísta se ostenta como dueño, se queja de que sus patrones “son unos hijos de la mala vida”, porque desde hace cuatro años no le aumentan el sueldo: 14,000 pesos mensuales Este yate es más modesto y está valuado en 25 millones de pesos Más lujoso es el de su hermano, el exdiputado Rubén Figueroa Alcocer —70 millones de pesos— que fue bautizado, a sugerencia de su padre el exgobernador de Guerrero, con el nombre de “Sute Cúpira”, matrícula 451
Los yates de Emilio Azcárraga —”Caribe”—, Francisco Merino Rábado —”Amorita”— y el de Julio Hirschfeld Almada —”Pelangochito”— son de 45 pies, en dos niveles, valuados en 70 millones de pesos cada uno Otros tienen velero, como Armando Gómez —”Barca de Oro IV”—, Francisco León de la Barra —”Sunshine”— y Enrique Velasco Ibarra —”Psique—, que cuentan con los mayores adelantos en el campo de la marina
Las embarcaciones, además de su elegancia, tienen una extrema seguridad en el mar, pues cuentan con brújulas electrónicas que pueden ser manejadas por computadoras para recibir señales vía satélite, comunicadores que indican qué tan rápido, qué tan lejos y qué tan profundo se puede navegar, iluminadores controlados con microprocesores internos para una máxima visibilidad, sondeadores horizontales que registran profundidades arriba de los 400 pies, alarmas y controles de radio
A esto se agrega el confort: desde escritorios de trabajo con teléfono, conmutadores y estantes para libros y archivo, hasta barras decoradas con cuadros al óleo, servibares y cantinas bien surtidas, mesas de juego para dominó, ajedrez o póker, caseteras para escuchar música o bailar, iluminación artificial a base de spots multicolores similares a los de las discotecas, cuartos de servicio En una palabra, todo para el buen gusto y refinamiento de los pasajeros
Verdaderos palacetes flotantes
Un especialista en la materia refiere que todos estos navíos están confeccionados por auténticos diseñadores profesionales que dejaron atrás las técnicas utilizadas en madera desarrolladas antes, durante y después de la II Guerra Mundial, haciendo posible que los yates o veleros estuvieran al alcance de un mayor número de personas debido a su costo decreciente en los últimos 25 años “De esta manera, lo que antes era prohibitivo, ahora es un entretenimiento”, dijo
Sólo que los acapulqueños y los guerrerenses en general tienen otra opinión, más aún cuando ni siquiera han visto por dentro uno de estos navíos, sino que se conforman con pasear de vez en cuando en el “bonanza”, el “Hawaiano”, “Fiesta Cabaret” y “Acapulco” que ofrecen paseos por la bahía, cuyos precios fluctúan entre 350 y 475 pesos por persona
La inconformidad se sintetiza en las siguientes palabras del regidor Abel Salgado: “Resulta criticable que, mientras la mayoría de la población guerrerense carece de un servicio de transporte urbano eficiente, hay exfuncionarios y políticos que ostentan embarcaciones lujosísimas que también contrastan, por otro lado, con los rudimentarios cayucos de madera apolillados de los pescadores, que los hacen presa fácil de los accidentes, como sucedió hace 15 días cuando Acapulco fue azotado por un temporal, desapareciendo un cayuco con seis obreros del mar Debe investigarse hasta sus últimas consecuencias la propiedad de estos vehículos porque seguramente hay prestanombres, cómo los adquirieron y con qué dinero, aunque esto no es un secreto, pues fue con dinero del pueblo Es indignante que, no conformes con mandarse construir costosas mansiones y haber sido sacadólares, los políticos tengan este tipo de yates que rayan en lo absurdo Es el colmo”
Sin embargo, a las autoridades municipales poco les importa este asunto Desde hace más de un mes estuvieron preparando la visita del presidente Miguel de la Madrid y ahora están enfrascadas en que todo salga bien para mediados de mayo, cuando Acapulco sea declarada “la capital mundial de la magia”, a petición expresa del Círculo Mexicano de Ilusionistas, según anunció el alcalde Amín Zarur, en conferencia de prensa
“Ojalá y no sean magos del PRI”, comentó en la conferencia un reportero local
CONCESION SOSPECHOSA
La canción legal del Registro Federal de Vehículos, calificada por los miembros del Consejo de Administración del Club de Yates como un “sabotaje al turismo”, no sólo abarca la situación irregular de las embarcaciones, sino también las instalaciones del club, dado que usufructúan los muelles —construidos para los Juegos Olímpicos— para beneficio propio sin pagar ningún impuesto, además de violar la zona federal marítima —Tambuco es puerto— por una concesión que hasta ahora se investiga
Actualmente hay registrados 360 socios activos, de los cuales el 85% son mexicanos y el resto extranjeros También se cuentan socios invitados que, en total, rebasan el número de 400 Para ser socio es necesario adquirir acciones por 300,000 pesos, únicamente para tener derecho a los servicios de restaurante, una alberca y un chapoteadero, así como el uso de los muelles Pero esto se paga aparte: cinco pesos diarios por pie del navío y 720 pesos al día por lancha
El primer Club de yates se instaló en 1937 en Playa Larga Hasta 1955, año en que se inauguró el actual, funcionaban en Tambuco los astilleros de Acapulco que fueron trasladados a la Base Naval En este lugar, enclavado en la zona de Caleta, con una de las mejores playas, había un espectáculo de esquíes que dio fama a este sitio Todo se acabó con el nuevo club, pues fue cortado el paso a los pobres
Aarón Sáenz, hijo, presidente el consejo y tiene el grado de “comodoro” —dueño del velero “Terral”—, y secretario y tesorero se presentan como “vicecomodoro” y “contracomodoro”, respectivamente El capitán de flota”, arquitecto Guillermo Segura, se muestra orgulloso de los navíos a su cargo, pero ahora prefiere que le digan capitán en vez de arquitecto
“Aquí impulsamos el turismo, además de que organizamos regatas de veleros y competencias de lanchas No es justo que nos hagan esto ahora ¿Nombres de los dueños de los yates? ¿Para qué?, además es muy larga”
Tanto la gerente como el “capitán de flota” hablan de las bondades del club: intercambio con otros de su tipo en el extranjero —The Newport Harbor Yacht Club, The Oakland Yacht Club, Puget Sound Yacht Club, United States Yacht Racing Club—, sólo para intercambiar banderines “Pero lo más importante —dicen— es la afluencia de nuestros visitantes”
Visitantes socios que en esta Semana Santa vieron frustradas sus vacaciones