LA TV PRIVADA, EN MANOS DE ENEMIGOS DE MEXICO
Señor director:
En nombre de los padres de familia que elaboramos la carta que se adjunta, agradeceré a usted su publicación
Atentamente
Armando Ramírez Rascón
México, DF
Lic MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
Lic MANUEL BARTLET DIAZ
Secretario de Gobernación
Lic JESUS REYES HEROLES
Secretario de Educación Pública
Considerando que la televisión debiera procurar la formación de una sociedad culta, moral, intelectualmente capaz, sensible, informada, creativa, instruida y participativa, es decir, un medio de comunicación encaminado a la recreación y el engrandecimiento del mexicano y por ende de México, paradójicamente encontramos que en nuestra realidad nacional, se ha traducido en un agente sutilmente poderoso, que con cada vez mayor efectividad está logrando;
a) la desaparición de nuestros valores culturales y tradicionales:
b) el desprecio de los verdaderos valores morales, sustituyéndolos y confundiéndolos con normas de conducta absurdas;
c) la enajenación de nuestra sociedad, que olvida su realidad, o lo que quizá sea peor, la percibe distorsionada;
d) la creciente pérdida de las capacidades de observación y análisis, hasta haber logrado que nuestra sociedad acepte como verdad indiscutible cualquier cosa dicha por televisión;
e) el amodorramiento intelectual de los televidentes mediante la asimilación de programas que rara vez cuestionan al individuo;
f) la pérdida de la imaginación y la creatividad, con la continua y castrante aparición de soluciones mágicas a los problemas;
g) la irracional aceptación de la violencia, como medio natural para la consecución de objetivos;
h) el desinterés del individuo por participar conjuntamente con su sociedad en la solución de los problemas;
i) la incomunicación entre los miembros de la familia;
j) la adjudicación de papeles secundarios a la participación de la mujer;
k) el condicionamiento mecánico de las actividades, tendiente a llevar una vida anodina;
l) la desaparición de los hábitos de leer, estudiar, escuchar música, desarrollar actividades, culturales, artísticas, científicas, etcétera, todas ellas funciones que engrandecen al ser humano;
m) la insensibilización del individuo;
n) la adquisición de hábitos alimenticios dañinos, insustanciales y costosos;
o) la desinformación, transmitiendo noticias en forma parcial y distorsionada, tendientes a ganar adeptos en beneficio de oscuros intereses, y
p) la entronización de patrones de comportamiento y consumo absolutamente irracionales
Aunque pudieran mencionarse otros “logros” patentes de la televisión comercial, cabe, para tener una idea de su poder de penetración, mencionar algunos resultados de una encuesta realizada por el Instituto Nacional del Consumidor (Inco), en una muestra de mil años, estudiantes entre el 2¼ y el 6¼ grados de educación primaria:
– mientras que el 98% de los niños reconoció la imagen del “papá pitufo”, sólo el 80% reconoció la de Benito Juárez;
– entre los niños de 6¼ grado, mientras que un 90% reconoció la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica, solamente un 86% reconoció la bandera nacional;
– mientras que un 92% reconoció los símbolos comerciales (logotipos de productos comerciales), sólo un 78% reconoció los símbolos nacionales (escudo, bandera);
– Los niños mexicanos dedican en promedio cuatro horas diarias a la televisión, que anualmente significan 1, 460 horas, contra las 960 horas que atienden s sus clases, y
– entre las conclusiones del Inco destaca el hecho de que mientras un 87% de los niños conoce su “realidad” televisiva, sólo un 73% conoce su realidad nacional
Si los árboles se conocen por sus frutos, debe concluirse que la concesión de la televisión comercial en México, se ha adjudicado a personas cuyos intereses, evidentemente, no tienen nada en común con el engrandecimiento de México y los mexicanos
Por el contrario, si con el mismo criterio calificamos la labor de Radio Universidad, Radio Educación, o el Canal 11, obtendríamos resultados altamente positivos
Señor Presidente, señores Secretarios, tienen ustedes la palabra
Firmamos la presente, los siguientes padres de familia, a los 28 días del mes de enero de 1983
(Se adjuntan 63 firmas)








