Los préstamos oficiales, generadores de riqueza para los ricos

Los préstamos oficiales, generadores de riqueza para los ricos
Garantías de la deuda: petróleo y sacrificio de las mayorías
Carlos Ramírez
Incapacitado políticamente para afectar las riquezas de los pocos que tienen mucho, el gobierno ha decidido hipotecar el destino de los muchos que tienen poco y ha optado por buscar dinero en bancos privados norteamericanos, europeos y japoneses para financiar proyectos que eviten nuevas recesiones o baches económicos
Pero detrás del fenómeno de la deuda pública (interna y externa) se esconde —y quisiera ocultarse con espesas cortinas de humo— la definición de una política económica que sirve a los intereses de la empresa privada pero sacrificando el futuro de las clases trabajadoras Antes que instrumentar una reforma fiscal que surta dinero a las arcas y que provenga de las riquezas acumuladas y nuevas, la decisión se inclina por buscar dinero prestado La carga comienza a ser onerosa para las mayorías y una papa caliente para el gobierno
Tan sólo en 1981, el gobierno tendrá que pedir prestados alrededor de 8 000 millones de dólares para pagar exclusivamente intereses y servicios de deuda; el pago del capital se pospone Hizo la advertencia en diciembre de 1980 la revista norteamericana Institutional Inversor: “ojalá los mexicanos sepan lo que están haciendo”, dice el título de un largo artículo sobre México
El año de 1980 terminó, para México, con una deuda neta de 34 000 millones de dólares Para 1981, la Secretaría de Hacienda anunció un endeudamiento neto de 4 000 millones de dólares y 1 000 millones más para proyectos concretos, que sumarán en diciembre 39 000 millones de dólares, cifra casi similar a la del gigante —en superficie y en deuda— Brasil
En términos netos, la deuda parece controlable Pero la búsqueda de créditos de México va más allá, pues para este año pidió préstamos por casi 13 000 millones de dólares, de los cuales 8 000 serán para pagar intereses y servicio de la deuda
Este ritmo no ocurre con la búsqueda de financiamiento interno El ahorro baja, el encaje legal es insuficiente, los impuestos por exportaciones descansan solamente en el petróleo y el fisco se lanza a apretar tornillos del exprimidor de jugos al consumidor y no al capital, pues la renta que se grava es de empresas y no de riquezas
Para la deuda externa, la fuente de crédito puede ser la que sea En los bancos sindicados existen bancos mexicanos que sacan capitales al extranjero para prestárselos a México en mercados de capitales extrafronteras y cobrar intereses en dólares La lista de bancos es grande: Bank of Montreal, Bank of Tokyo, Banker Trust, Canadian Import Bank, Chemical Bank, First National City Bank, European American Bank, Mitsubishi Bank, Mitsui Bank, Bank of Japan, entre otros
La deuda pública externa e interna juega un papel fundamental en el financiamiento de las actividades del sector público Según el presupuesto federal para 1981, el crédito tiene el mismo porcentaje de participación que los impuestos sobre la renta y que los impuestos sobre exportaciones Del total de los dos billones 232 724 millones de pesos, el IST participa con el 14 por ciento, el impuesto a exportaciones con el 12 y la deuda con el 13
Todo estaría bien si los financiamientos por créditos fueran sanos Pero en la realidad no es así Si los impuestos proporcionan dinero que no se reintegra, los préstamos son dinero de ilusión que, al final, tendrán que pagarse con dinero que de algún sitio tendrá que salir Y de acuerdo con cifra y tendencias fiscales, no será de los impuestos al consumidor, como el IVA, que crece más rápidamente que el impuesto sobre la renta
Pero la decisión esta tomada: aumentarán la deuda, el impuesto al consumidor, el impuesto a las exportaciones petroleras, la explotación de petróleo, pero de ninguna manera la tributación de quienes resultan los beneficiarios directos y crecientes de la riqueza
De pronto, el país entra en un círculo vicioso de alto grado de dificultad Es más, son dos círculos viciosos: “pedimos prestado para pagar lo que habíamos pedido prestado para pagar lo que habíamos pedido prestado para pagar”; la frase se puede alargar hasta donde se quiera, dice David Colmenares Páramo, subsecretario del Exterior del Colegio Nacional de Economistas Y Rosario Green, la mejor conocedora del problema de la deuda, señala el segundo círculo vicioso: “lo que entre por petróleo por un lado, tiene que salir por otro en pago de servicios de deuda y en pago de capitales prestados, además de alimentos o importaciones”
¿A dónde lleva este sinuoso camino, por un bosque particularmente hostil, que se llama capitalismo internacional?
Dice Rosario Green: “la deuda externa enajena la capacidad decisoria del Estado mexicano” Y lo explica por el destino de parte de la deuda externa pública: financiar sectores netamente productivos: energéticos, ganadería de exportación, agricultura de exportación, industria automotriz, maquiladoras, lo que coloca a México, señala, en la ruta concreta de un mercado común con Estados Unidos, pese a que la retórica lo rechace
Por lo pronto, el gobierno se vio contra la pared: o lograba las altas tasas de crecimiento y de inversión que estimularían la economía mexicana, o la recesión provocaría conflictos sociales, señala la investigadora Alicia Girón La decisión fue la primera, pero con dinero prestado y con la garantía del petróleo y del destino de las clases populares Una reforma fiscal, señala Rosario Green, le había allegado dinero al Estado, pero la reacción de los pocos que ganan mucho —dice Girón— originaría presiones empresariales que el Estado no está en capacidad de aguantar
El camino alumbrado era sólo el del dinero prestado De 1977 a 1980 la deuda ha crecido en 21 00 millones de dólares, mucho más que el monto en el que creció con Echeverría Como mal necesario, la deuda envicia, sobre todo cuando se tiene la garantía del petróleo si en los tres primeros años de López Portillo el monto anual de deuda neta —además de la que se pide para pagar intereses— fue de 3 000 millones de dólares, en 1980 esa cifra se elevó a 4 000 y en 1981 se proyecta en 5 000 millones
Esto crea dependencia, dice Alicia Girón Los bancos nos prestan para que podamos crecer Crecemos de prestado Nos permiten desde fuera obtener altas cifras de crecimiento ¿El costo? Ese lo pagarán los que vengan en 1982 y después, señala
Y esto lleva al gobierno a sumirse en paradojas trágicas Si las altas cifras de crecimiento necesariamente generan riqueza, ésta no llega a reinversiones ni ahorro sino que la mayoría del dinero se queda en utilidades que se gastan en productos que “la gattización sin el GATT” permite en Perisur El optimismo gubernamental, dice Colmenares Páramo, alcanza exclusivamente las cifras en el papel, pues el gobierno no usa los excedentes para financiar el desarrollo El dinero queda en manos empresariales Ni la reforma fiscal, ni el encaje legal, ni las exportaciones, ni los precios de productos de empresas paraestatales se usan para otorgarle al gobierno una holgura económica que propicie un desarrollo sano y generado de fuentes internas
Por lo pronto, las promesas comienzan a posponerse Según los investigadores, México no alcanzará en 1982 ni la autonomía financiera ni el superávit de la balanza de pagos La deuda y la petrolización comienzan a generar contradicciones en la deteriorada economía mexicana En la actualidad, dice, la economía mexicana depende del petróleo como garantía y de la deuda pública como posibilidad de inversiones Uno, el petróleo, tiende a supeditar al país a los niveles de producción para generar divisas; otra, la deuda, permite ampliaciones de gasto público cuyos números rojos se financian con esos créditos En 1981, el gasto público será financiado con crédito y financiamientos en más de 25 por ciento Crecemos, al final, de prestado
Antes de obligar al sector privado a invertir y a proporcionar con impuestos el dinero para que el Estado financie el desarrollo económico prefiere asumir vergonzantemente —es decir: sin molestar ni acusar a la IP— el papel de inversor fundamental y sin importar que para ello se endeude escandalosamente
Al final, deuda y petróleo no son parte de la política económica de este gobierno, sino que han supeditado la política económica a sus requerimientos: se hipoteca un futuro incierto y lleno de cifras aunque no de justicias, a cambio de una danza de porcentajes que implican riqueza, pero para unos pocos Todo ello financiado con petróleo y deuda pública
LA DEUDA COMO BOMBERO
Según cifras oficiales, el ritmo de la deuda ha disminuido “Pero no el monto”, señala Alicia Girón: de 1970 a 1971, la deuda pasó de 4 000 a 19 000 millones de dólares A finales de 1980, la deuda llegó a 34 000 millones y en 1981 se pedirán al exterior 5 000 millones de dólares más El baile de los número llega a ser impresionante De 1977 a 1981 se han pedido prestados, como promedio anual, alrededor de 8 000 millones de dólares, tan sólo para pagar intereses y servicios no precisamente el capital
El papel de la deuda pública es doble: como bombero y como fertilizante Los hoyos en la contabilidad nacional que no pueden cerrar ni la exportación de petróleo ni la exportación de manufacturas, así como la fuga de capitales que detecta la balanza de pagos, son resanado por la deuda Por otro lado, el dinero prestado fertiliza las empresas del Estado —Pemex y CFE, entre las más importantes— y permite cierta holgura al gasto público para regar algunos proyectos productivos y apagarse el fuego de la inquietud social
Para 1981 la economía registrará cifras que preocupan poco a las autoridades, pues de nueva cuenta los déficit se cubrirán con endeudamiento externo e interno El déficit comercial será de 2 000 millones de dólares, en forma estimada, y salvará a la balanza comercial el flujo de petropesos por 19 000 millones de dólares Y como las exportaciones no petroleras seguirán cayendo y las importaciones crecerán inusitadamente, el salvavidas para la balanza de pagos será el endeudamiento
Fuente importante de capacidad financiera para el Estado, el fisco no moverá su carga, salvo impuestos no importantes Algunas personas tomarán menos vino y poco caviar, mientras las mayorías seguirán cargando con la angustia de los altísimos montos de deuda externa Dice al respecto Gustavo Matús Pacheco, especialista fiscal del Colegio Nacional de Economistas:
“El creciente gasto público y la baja capacidad recaudatoria del sistema tributario mexicano originan déficit elevados que deben cubrirse mediante endeudamiento interno y externo Las consecuencias inevitables han sido, por una parte, que una mayor deuda externa contribuye a agudizar las presiones sobre la balanza de pagos, mientras que el endeudamiento interno ata indebidamente a las políticas monetarias y financiera con el problema del déficit del sector público”
Pero como no hay reforma fiscal, no hay dinero sano que gastar
PEMEX, ENDEUDADO
En un análisis sobre el binomio petróleo-deuda, la investigadora Alicia Girón señala que el principal usuario de la deuda es Pemex En términos absolutos, su deuda pasó de 4386 millones de dólares en 1970 a casi 6 000 millones a principios de 1980 Este crecimiento de 1 3227 por ciento evidencia el papel que tiene reservado Pemex en la generación de divisas por explotación de hidrocarburos, ahora o más adelante, pese a topes a la plataforma
Destaca, asimismo, que Pemex debe fundamentalmente a bancos extranjeros de EU, Europa y Japón También resalta el hecho de que el petróleo es un aval seguro para los bancos Dice Alicia Girón: “el petróleo, de 1976 a nuestros días, viene a ser el fiador, recurso no renovable usado para solventar el servicio del exterior”
Pero el petróleo es, de otro modo, un grillete Dice Colmenares Páramo que el gobierno podría aumentar su plataforma de producción petrolera para aumentar su generación de riqueza, a fin de disminuir los números rojos en las balanzas comercial y de pagos y para no sobrecargar el renglón de deuda
“Es arma de dos filos”, dice al respecto Rosario Green “Por un lado permite al país contar con desahogos no sólo financieros sino en términos de negociación política, en foros internacionales, con Estados Unidos Pero también la moneda tiene otra cara: la petrolización de la economía mexicana” Vinculado este hecho con la deuda, la garantía será mayor en tanto los créditos fluyan a ese sector
Deuda y petróleo son, al final, los dos pies que sostienen a una parchada economía Pero cada pie empieza a reflejar las varices de una enfermedad que puede paralizarlos Por el lado del petróleo, en cuanto a que su producción tiene tras de sí altas cifras de endeudamiento que a la larga tendrán que pagarse Por el de la deuda, los pagos son servicio e intereses de capital proyectan caminos circulares en donde se pide prestado para pagar lo que antes se pidió prestado
Y este proceso se refleja en el presupuesto federal Según la Secretaría de Programación y Presupuesto, el 30 por ciento del gasto público será sostenido con deudas y financiamientos internos y externos Según el secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz, el país requerirá de 298 000 millones de pesos de créditos para poder desarrollar un gasto mínimo y antirrecesionista El presupuesto señala 5006 mil millones de pesos como gasto por deuda
BANCARIZACION DE LA DEUDA
¿A quién le debemos? Después de la reconocida dependencia mexicana de los criterios del Fondo Monetario Internacional, a través de las Cartas de Intención de 1976-77-78, el gobierno decidió tener cierta holgura por el apoyo petrolero De 1978 a la fecha, las fuentes de financiamiento dejaron de ser el FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Agencia Internacional de Desarrollo, entre otros, y los bancos privados de occidente comenzaron a ofrecer sus capitales a México
Hoy, según cálculos de Rosario Green, el 70 por ciento de la deuda externa de México es con bancos privados, cuya lista enumera: bancos particulares, asociaciones de banqueros y bancos sindicados Para la Secretaría de Hacienda, este hecho refleja un saneamiento del perfil de la deuda Para algunos investigadores, este proceso señala otra dependencia de la economía mexicana
Para Rosario Green las consecuencias de la privatización y bancarización de la deuda son, entre otras, las siguientes: interés oneroso, criterios comerciales, controles estabilizadores del Fondo Monetario Internacional, exigencias como reservar de 20 a 25 por ciento de ingresos por exportaciones de bienes y servicios para pago de servicios de la deuda, porcentaje de la deuda en el producto nacional bruto originan presiones externas en las decisiones internas, coincidencia entre intereses de bancos y gobiernos capitalistas y obvias presiones, compromisos en política exterior como cuando el presidente López Portillo fue a Washington a conversar con James Carter y a hablar con banqueros norteamericanos
Al final, los problemas de la deuda no se derivan de controles internos oficiales, sino de características políticas que la convierten, dice Colmenares Páramo, en “el caballo de troya del capitalismo”
Para el propio Colmenares, la deuda representa un indicador de la desnacionalización de la economía, en la medida en que el desarrollo nacional depende del flujo de divisas y éste está condicionado a determinadas exigencias abiertas o a coincidencias de sistema económico Dependencia, costo y presiones marchan al parejo en la cuestión de la deuda externa
Al respecto, Alicia Girón llama la atención: lo bancos privados extranjeros solamente prestan a quienes tienen posibilidad de pago, México, Brasil, Argentina, Venezuela, entre ellos Los demás, los países con pocas posibilidades de crecimiento, como los centroamericanos, siguen siendo víctimas de los organismos financieros internacionales —FMI, BM, BID, AID— controlados por Estados Unidos
Rosario Green remata: “se ha establecido de facto el mercado común norteamericano entre México y Estados Unidos, mediante una integración creciente entre las economías de ambos países, apoyada justamente por el financiamiento externo Ganadería de exportación, agricultura de exportación, industria automotriz, maquiladoras, energéticos, son financiadas por bancos de Estados Unidos y últimamente, por bancos japoneses, con miras a incorporar cada vez más a México en una órbita capitalista en donde el país no se ha beneficiado de la misma manera por su desarrollo desigual, sus relaciones de subordinación, etcétera Pero México desempeña un papel totalmente funcional; es decir: el capitalismo mexicano es un capitalismo funcional al capitalismo norteamericano”
Según cifras del último informe de la Secretaría de Hacienda, la deuda externa pública disminuyó su crecimiento porcentual, pero aumentó enormemente la cantidad de dinero adquirida en los mercados de capitales extranjeros Destaca el informe que el plazo de los créditos se ha ido alargando y la moneda corriente de uso ha sido el dólar
Hasta mediados de 1980, Pemex ha sido el acaparador de los préstamos extranjeros Del total de 32 000 millones de dólares, el 227 por ciento ha ido a parar a la paraestatal de hidrocarburos, es decir: 7 298 millones de dólares Le sigue el sector eléctrico, con el 195 por ciento del total Y en tercer lugar aparece el gobierno federal, cuyos déficit han acaparado el 172 del total de la deuda externa del país
Comparada con el producto nacional bruto, la deuda ha disminuido su participación, pero sólo por el milagro del petróleo, cuyos índices de producción han disparado las cifras de crecimiento nacional Pero comparada con otras cifras, la deuda es un pesado fardo: de cada peso que ingresa al país por exportación se tienen que usar 62 centavos para pagar servicios e intereses de deuda Ni se diga si se compara la deuda con una producción agropecuaria que se ha derrumbado por malos tiempos políticos y naturales
Pero mientras la riqueza de unos pocos crece, su derrame sobre el total de la economía es nulo La meta del superávit, según promesa oficial y según investigadores, está cada vez más lejana La economía parece entrampada en un pozo sin final, no precisamente el de los deseos, sino de telarañas de compromisos, necesidades, urgencias, estrecheces, presiones, demandas y violencias sociales
Menos aún parece cercana la promesa de que el petróleo lograría superávit en la balanza de pagos En la carrera entre el petróleo y la deuda, el hidrocarburo hizo el papel de la tortuga del cuento, en tanto que la deuda se convirtió en la liebre y por su importancia en la economía llegó hasta a cambiar el final de la historia: le ganó a la tortuga
Por lo pronto, petróleo y deuda son los marcos que aprisionan y condicionan a la política económica Y será un sufrimiento y una carga para los más pues de su manejo dependerá el logro de las mínimas condiciones de bienestar, siempre y cuando se capeen las tormentas y presiones sobre esos dos factores Para los menos, los pocos que ganan mucho, petróleo y deuda son garantía de tranquilidad, pues podrán suspirar tranquilos, porque sus ingresos y sus riquezas están cada vez más lejos del fisco

LA DEUDA CRECE, PERO DISIMULADAMENTE

Evoluciones de la Deuda Externa (millones de dólares)

AÑO
SALDO DE LA DEUDA
TASA DE CRECIMIENTO

1976
19 600
350%

1977
22 912
169%

1978
26 264
146%

1979
29 757
133%

1980 e/
34 200
110%

e/ estimado

Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público

PEMEX, PRIMER BENEFICIARIO DE LA DEUDA

Estructura de la deuda externa por usuario (millones de dólares)

TOTAL (hasta septiembre de 1980)
32 0531
1000

Petróleos Mexicanos
7 2962
227

Sector Eléctrico
6 2451
195

Gobierno Federal
5 5246
172

Nacional Financiera, SA
2 5370
79

Banobras
1 7540
55

Banrural
1 3750
43

Finasa
1 3982
44

Bancomext
1 3405
42

Otros
4 5825
143