Avanza en México el corporativismo

Avanza en México el corporativismo
El Grupo Monterrey, en la élite del dinero mundial
Con reconocimiento extrafronteras, los grupos empresariales mexicanos ALFA y VISA conquistan posiciones en el handicap de la cofradía de las empresas privadas y estatales más ricas del mundo occidental, una especie de jockey club financiero al que acuden cada años caballerías famosas a exponer las magnificiencias de sus ventas y utilidades y a recibir, a cambio, a un número que los acredita en el salón de la fama económica internacional
En la carrera de 1979, las empresas petroleras mundiales reafirmaron su primacía en los lugares más importantes y las empresas privadas más poderosas del mundo movieron su posiciones, unas —sobre todo las que manejan materias primas o bienes de capital— para ascender y otras —como las automotrices— para descender varios escalones
La revista norteamericana Fortune acaba de publicar la lista de las 500 empresas más importantes del mundo Las sorpresas que se desprenden de ese catálogo son bastantes, pues consorcios privados de países pobres, subdesarrollados, dependientes o monoproductores empiezan a descollar en los salones de los clubes privados, cuya cuota de inscripción —exigencia única— es un monto de ventas que rebase los 16,600 millones de pesos (alrededor de 725 millones de dólares)
Por lo pronto, las diez empresas más importantes del mundo son compañías petroleras —de la familia de las siete hermanas—, de productos alimenticios, transnacionales, automotrices y de artículos electrónicos La número uno es la Royal Dutch Schell, petrolera inglesa, con ventas, en 1979, de casi 60,000 millones de pesos y con 163,000 trabajadores y empleados La dos es la British Petroleum, también inglesa, con ventas por 39,000 millones de dólares y 113,000 empleados La tres es la Unlever Britain in Netherlands, procesadora de productos alimenticios, con ventas por 22,000 millones de dólares
Las siete restantes son: Uni Italy Petroleum, la automotriz italiana Fiat, la Compañía Francesa de Petróleo, la automotriz francesa Peugeot-Citröen —ascendió del 17 al 7—, la alemana Volkswagen, la compañía electrónica Phillips— que bajó del 9 al 5— y la automotriz francesa Renault Destacan en esta lista las fábricas de automóviles pequeños de gran demanda desde 1973, cuando el petróleo y sus derivados dispararon sus precios
La lista de Fortune revela la presencia, entre las 500, de 16 empresas —estatales y privadas_ de América Latina, encabezadas por Petróleos de Venezuela, con ventas en 1979 por 14,000 millones de dólares Junto con esta empresa estatal, en los lugares segundo y tercero, comparten el liderazgo latinoamericano Petróleos del Brasil —ventas por 10,000 millones de dólares— y Petróleos Mexicanos —ventas por 7,920 millones de dólares—
En la lista de las empresas más importantes de América Latina destaca, como un hecho llamativo, el fabuloso salto de dos consorcios mexicanos, cuya expansión en los últimos años ha sido posible gracias al impulso y consentimiento del Estado mexicano, a los subsidios gubernamental y a la capacidad de adquirir y fundar empresas en las áreas en que el Estado no invierte Como resultado, los grupos ALFA y VISA —con sede en la ciudad de Monterrey y con consejos de administración que intercambian nombres— obtienen utilidades en un año hasta de cuatro veces su capital social acumulado
En la lista de los 500, el Grupo ALFA tuvo un salto impresionante de 74 lugares y pasó, en 1979, del 373 al 299, caso único en toda la lista, pues los reacomodamientos han sido paulatinos y previsibles
Con este avance, ALFA se convierte en la empresa privada más importante de América Latina, con ventas, en 1979, de 1,324 millones de dólares y 32,865 trabajadores y empleados El lugar de ALFA es el número 8 de la lista de las principales empresas latinoamericanas, y arriba de ella están empresas estatales y sólo una trasnacional, la Schlumberger Netherlands Antilles, productora de equipo científico
Antes del lugar de ALFA aparecen: Yacimientos Petrolíferos de Argentina —cuarto lugar—, la Netherlands, la compañía Chilena del Cobre y la Compañía Brasileña Minera de Hierro La poderosa y muy famosa General Motors de Brasil bajó varios peldaños y se encuentra 50 lugares más abajo de ALFA
En lugar 10 de América Latina lo ocupa la Thyssen-Bornemisza Netherlands Antilles, de equipo farmacéutico, con ventas por poco más de mil millones de dólares Le siguen la Ford de Brasil, la Siderúrgica Nacional de Brasil, Usiminas de Brasil, Empresa Colombiana de Petróleo En el lugar número quince de las más importantes de América Latina se encuentra el Grupo VISA —Valores Industriales, SA, poseedora del 25 por ciento de acciones de Televisa—, con ventas en 1979, por 781 millones de dólares y con 33,508 trabajadores y empleados en todas las empresas que conforman el consorcio En la lista de las 500 de todo el mundo, VISA ocupa el lugar número 453 y su ascenso ha sido rápido, pues en 1978 no figuraba en este exclusivo club Finalmente, en el lugar 16 de América Latina y el 190 del mundo se encuentra Industrias Reunidas F Matarazzo, de Brasil, compañía productora de alimentos, con ventas por 721 millones de dólares
La lista de Fortune, en sus versiones de las 10 más grandes del mundo y las 15 más importantes de América Latina, revela la presencia y dominio de empresas estatales productoras y comercializadoras de materias primas —cobre, hierro, petróleo— y la beligerancia de las compañías transnacionales y privadas en aquellos lugares donde la acción estatal lo permite y estimula: Brasil, fundamentalmente, y México
Asimismo, el enlistado no deja de ofrecer paradojas en el continente de las paradojas: como empresas con ventas suficientes para obtener la fama internacional aparecen compañías alimentarias, de productos científicos y farmacéuticos, en países y regiones donde la desnutrición, el hambre, la atención médica y la escasez de medicinas muestran un panorama de miseria junto a una bonanza que estimula y beneficia a pequeños grupos de personas
Los saltos de ALFA y VISA no dejan de ser significativos, en la medida en que sus inversiones en el último lustro abarcan prácticamente todas las actividades productivas, desde la siderurgia hasta la pesca y la industrialización de flores, Bernardo Garza Sada es el presidente de ALFA y consejero y accionista de VISA y Eugenio Garza Lagüera es el presidente de VISA y consejero y accionista de ALFA Ambos encabezan consejos de administración en donde los nombres se entremezclan para conformar un solo poder; el Grupo Monterrey
Organización administrativa transnacional, las empresas de ALFA son controladas por un exclusivo consejo de administración y tienen un funcionamiento relativamente autónomo El Grupo está formado por tres divisiones, que controlan a 26 empresas: Acero, Papel y Empaque e Industrias Según cálculos que se desprenden de su estado financiero de 1979, ALFA vale, hoy, casi 60,000 millones de pesos y su crecimiento de 1975 a la fecha ha sido, simplemente, sorprendente Sus utilidades pasaron, de 1975 a 1979, de 657 millones de pesos a 3,133 Sus activos se quintuplicaron de 11147 millones a casi 53,000 millones
El Grupo VISA, por su parte, ha procreado más empresas, aunque sin el poder y el capital que las de ALFA Son 68 las compañías de VISA y abordan bancos, financieras, cervecerías, transportes, cartón, alimentos, productos agropecuarios, productos químicos, comercio, turismo, inmobiliarias, carpinterías, entre muchas otras En su recapitulación, al presentar el informe económico del consorcio durante 1979 (Proceso 185), Eugenio Garza Lagüera dijo que los resultados “han sido satisfactorios” y auguró mejores épocas para las empresas de VISA
ALFA y VISA han estado siempre en los primeros lugares del club mexicano de los más ricos En 1979 la revista mexicana Expansión colocaba a ALFA en el lugar número 4, privilegiado en cuanto a que arriba de ella estaban las tres empresas estatales más importantes del país: Pemex, Conasupo y Comisión Federal de Electricidad Así, ALFA se convertía en la empresa privada número uno de México VISA, en cambio, ocupaba el lugar número 8, apenas superada por la empresa paraestatal Teléfonos de México, la estatal Altos Hornos y la privada Chrysler
Según las previsiones de Expansión ALFA y VISA mantendrán sus privilegiados lugares en el análisis que se haga en 1980 de las 500 empresas más importantes de México, aunque, por supuesto, con utilidades mayores que las estatales
Por lo pronto, los editores de Expansión adelantaron a Proceso las cifras que indican la consolidación —por si hubiera alguna duda—, de los consorcios ALFA y VISA En 1979, ALFA tuvo ventas que cuatriplican su capital social: las primeras ascendieron a 30,207 millones de pesos y su capital fue de tan solo 7,948 millones
VISA, por su parte, tuvo ventas totales por 18,405 millones de pesos, con un capital social de apenas 3,780 millones La lista de la revista Expansión, que circulará a fines de este mes, revela la consolidación económica de las grandes empresas privadas y, principalmente, de los grupos económicos que agrupan intereses distintos La lista de las principales 50 empresas, de entre las 500, destaca la participación decidida de 16 grupos económicos que, además de ALFA y VISA, abarcan todas las actividades productivas
Esos grupos son: Fomento Industrial, Fomento de Industria y Comercio, Grupo Chihuahua, Celanese Mexicana, Grupo Protexa, Grupo Industrial Minera México, Cervecería Cuauhtémoc, Grupo Industrial Bimbo, Anderson Clayton, Grupo Cydsa, Grupo Industrias Unidas, Grupo Cementos Mexicanos, Grupo Purina, y Grupo Gentor
De clubes a clubes, el de Fortune proyecta internacionalmente a ALFA y a VISA, pues con su colocación entre las 500 más importantes del mundo y su lugar entre las 15 más destacadas de América Latina se le otorga un certificado de calidad Más aún cuando ALFA —VISA sube como la espuma para seguir el camino de su compañera— rebasa a las famosas transnacionales que habían encontrado en Brasil las condiciones fiscales, de mano de obra, de materias primas y políticas para proyectarse como las grandes empresas de América Latina
El salto de ALFA —en un año 74 lugares— es gigantesco y aun Pemex no pudo lograrlo, pese a su disparo en la exportación de petróleo que lo hizo ascender 27 puestos en la lista de las 500 más grandes La diferencia es obvia: el ascenso de Pemex es previsible y los de ALFA y VISA son advertibles de un poder económico privado que crece y se consolida con la bendición estatal