NO HAY FRAUDE EN LA NAVIERA
Señor director:
En su prestigiado semanario salió un artículo que obedece a las normas del buen artículo periodístico: breve, directo y casi verdadero
El artículo se titula: “Otro posible fraude en tiempo compartido para poner a la clase media en flotación”, firmado por Federico Gómez Pombo
Claro que donde quiera que se mueva dinero, hay la posibilidad de un fraude, tipificado o no, como dirían los juristas; pero hablar de un posible fraude así, en términos generales, cuando se ha puesto todo el empeño en que no hayan ni el menor asomo de engaño al público, cuando todo se ha calculado para que las gentes reciban el servicio que compran, cuando se ha hecho el esfuerzo de poner al alcance de un buen número de mexicanos, una sana diversión, hasta ahora tan costosa; como que da coraje que sin deberla ni temerla, sin ningún indicio que así lo haga pensar, se prejuzgue que se trata de un posible fraude
El capital de la Naviera es mexicano cien por ciento y la intención ha sido que nuestros paisas puedan ir en el crucero que se está creando, como turistas de primera y no de tercera o cuarta, como van en los que hasta ahora existen
Los hechos y datos del artículo son verdaderos, aunque justo es reconocer que la mala leche los agria un poco Con excepción de aquello de “jinetear” la lana, que toda ella se aplica a la operación de la empresa, es cierto que el primer crucero se hará en 1981, que el barco se ha comprado a una empresa extranjera, etcétera Esta es la información que se proporciona a todas las personas que vienen a comprar su acción, o su semana, como se le quiera llamar No se piense que Gómez Pombo se introdujo subrepticiamente en las oficinas lujosas, porque sí lo están, para arrancar la información que en su artículo proporciona, que descubrió libros, cintas grabadas como las de Watergate o correspondencia secreta
Entró como todo fiel cristiano, por la puerta grande, como entran todos, compradores o no, sin tener que simular nada Lo recibió el personal que atiende a todo mundo y le informó todo lo que en el artículo dice
¿A quién trata de defender Gómez Pombo? ¿De qué mal quiere librar a la clase media en flotación? ¿Qué está denunciando?
Háganse números y se verá: Un crucero de ocho días con cualquiera de las empresas existentes cuesta, del orden de cincuenta mil pesos por persona La Naviera proporciona el camarote para tres personas, durante veinte años, por las cifras que en el artículo se citan
No se vale hacer conjeturas de tipo tan general, como eso de posible fraude
Hasta la idea de un crucero en tiempo compartido, es nacional Los de la “Epirotiki Lines” que fueron quienes mandaron construir el barco, en un principio, tienen un equipo de genios pensantes para descubrir nuevos modos de comercialización Hubiera usted visto la que armaron cuando se enteraron de que se les compraba su barco para usarlo en tiempo compartido Creo que los corrieron a todos, porque nunca se les ocurrió tan simple, cuanto luminosa idea
Confíe usted en la Corporación Naviera Intercontinental, filial de Intercontinental Shipping Corporation, que trata de dar a los paisanos una buena diversión que hasta ahora nada más han soñado y llame la atención a su redactor, porque, con independencia de lo anterior, incurre en una grave contradicción, ya que, por una parte sitúa la nacionalidad del barco, el lugar donde se está transformando y hasta la tripulación y al final dice que nadie sabe dónde está el barco y qué es lo que se está comprando
Atentamente
Lic Gabriel León de la Vega
Grupo Desarrollo Económico de Empresas Mexicanas








