Una balsa en la tormenta
Francisco Ponce
Para muchos, el movimiento olímpico es una entelequia
Y los Juegos se convierten en balsas a la deriva sobre un turbulento mar político
Sin embargo, los románticos del deporte internacional estiman que, si bien todo lo que está supeditado a las decisiones políticas es objeto manipulable, estas balsas olímpicas están plenas de un amor muy especial: el de la fraternidad deportiva
La realidad es que en la guerra fría, dos naciones, en forma irresponsable, se juegan —y no deportivamente— el destino del mundo
Y en tanto, las ambiciones acechan a todo cuanto pueda intervenir en el conflicto: en ese afán, los Juegos Olímpicos se convierten en blancos fijos perfectos para los prohombres de la política internacional
Se plantea, entonces, el boicot a la Olimpiada de Moscú Muchos amenazan, otros se abstienen por el momento crítico que se vive ahora, entre otros aspectos, debido a los energéticos
Sin embargo, algo que no han entendido quienes pretenden repartirse el mundo —por las buenas o las malas— es que, a pesar de que se llegase a efectuar el boicot, la situación mundial no cambiaría: si no se celebran los Juegos, tampoco significaría el fin del conflicto entre el imperialismo internacional
Ante la ambición política se pierden de vista las perspectivas: recordemos el rostro del ogro; recordemos los actos del infame; recordemos el rostro de la ambición y la desesperación por obtener lo deseado Es el rostro de la ignominia política
En la guerra todo se vale, dice el adagio Pero en esa búsqueda de la victoria se cometen muchos absurdos y se pierde de vista y de razón todo vestigio de serenidad
El deporte no es, en sí, una actividad diseñada para salvar a la humanidad de la ambición política; el deporte es una fórmula cotidiana que puede ayudar al individuo a cumplir con mayor honestidad —dentro de un juego limpio— su papel en la relación social de su circunstancia
Las actividades deportivas permiten al individuo adquirir elementos para convertirse en un ser más productivo en su dimensión social Pero de ninguna manera podría estimarse como la panacea de la sociedad
Además, frente a la ira de la sinrazón, nada es posible En la paz, parafraseando el lema de los Juegos de 1968, todo es posible: sin embargo, la paz del 68 fue relativa; fueron posibles los Juegos de México luego de la masacre de Tlatelolco
Para las circunstancias actuales, ninguna predicción es válida, salvo que se cumplan las amenazas derramadas a granel por los políticos que pretenden hacer de este un mundo a su manera
El movimiento olímpico, entretanto, se fortalece mediante llamados y declaraciones una de ellas le emitió Mario Vázquez Raña, presidente de Solidaridad Olímpica, quien aseguró que si los Estados Unidos boicotean los Juegos de Moscú, perderían la sede de la Olimpiada de 1984
Pero las decisiones, dijo Guillermo López Portillo, no las toman los comités olímpicos, sino los gobiernos De acuerdo: los gobiernos, desafortunadamente, no los Estados
De cualquier manera, me siento optimista —siempre y cuando los chinos, rusos, árabes y norteamericanos no acaben con el hombre en su vertiginosa caminata hacia la lucha armada— porque los Juegos Olímpicos han sobrevivido a dos guerras
El deporte, como valor, cambia sus estilos, pero no su contenido, acorde con la naturaleza humana








