Convencido o por la fuerza, debe salir
Somoza, vergüenza de América
Julio Scherer García
Por su ubicación geográfica y el reciente bombardeo de su territorio, Costa Rica es un espléndido mirador para conocer los alcances de la guerra civil que tiene lugar en Nicaragua El director de Proceso viajó a San José y estos son los testimonios y reportajes que recogió
Carazo: Somoza no tiene límite ni reconoce freno
La desdicha es de Nicaragua como de ningún otro pueblo americano Hace casi cincuenta años la historia nacional es arrastrada por la biografía de una familia y en más de siglo y medio de vida independiente no ha conocido el país una jornada democrática
En una entrevista que por momentos tuvo el tono de la intimidad, el Presidente Rodrigo Carazo habló de sí y de Somoza:
—En mi infancia, en la adolescencia en mi época de profesionista, hoy, Presidente de Costa Rica, sólo he escuchado o pronunciado un nombre cuando se ha hablado o he hablado de jefe de estado de la hermana Nicaragua: Somoza
—¿En la historia de Nicaragua ha existido el día de la clara y limpia expresión democrática, señor Presidente?
—Como nosotros la concebimos, no Las tentaciones son muchas, frente a frente con Rodrigo Carazo Pero la conversación es ya, inevitablemente, pesarosa y amarga Tendría deseos de que hablara del norteamericano William Walker, quien a mediados del siglo pasado llegó tan alto que aparece en el pasado de Nicaragua como un antecedente en línea directa de la familia Somoza Pero William Walker debe quedar para otra ocasión, cuando las tensiones no sean extremas ni los muertos y heridos se cuenten por millares
—¿Por qué todo esto de Nicaragua, señor Presidente?
—Porque ha vivido en un régimen cerrado y a ese régimen se ha ido condicionando el destino del país
—¿Cómo explicarse un régimen cerrado por tan largo tiempo y en condiciones tan singulares?
—Lo explica la fuerza
—¿Sin límites?
—En estos días pareciera que sin límite y sin freno
—¿Por qué esto último?
—Porque se llegó al extremo de querer imponer la violencia en nuestro propio país Pero el Presidente Somoza se equivocó No estamos domesticados
Una vez habló Carazo con Somoza Fue en el año 1967, cuando el primero ocupaba la presidencia de la Asamblea Legislativa, y el Parlamento Centroamericano había sido convocado en Managua
—Allí nos encontramos
Los recuerdos están a flor de piel
—Se echaba de ver que era un hombre acostumbrado a mandar
—¿Por qué, señor Presidente?
—Me pareció que Somoza esperaba que todo girara a su alrededor
—¿Padecía una especie de locura de poder?
Carazo sonríe Es su arma Lo sabe y la usa Pero detrás de la sonrisa, el silencio
—¿No me responde, señor Presidente?
—No llegaré más lejos de lo que le he dicho
—¿No me responde?
—No me enfrascaré en una batalla de palabras Muy graves son los problemas que hoy afrontamos Usted los conoce Y yo también
¿SOMOCISMO SIN SOMOZA?
En 1932 Anestesio Somoza García se hizo grande en la política de Nicaragua e hizo pequeña la historia del país Ese año ocupo la jefatura de la Guardia Nacional, concebida y adiestrada en los Estados Unidos De entonces a la fecha ha transcurrido mucho tiempo sin más realidad que Somoza ni más esperanza que Sandino
—¿Imagina usted a Nicaragua sin Somoza después de tantos años?
—La respuesta del Presidente Carazo es inmediata:
—¿Por qué no?
—¿Y a Nicaragua sin el somocismo?
—Por supuesto Los costarricenses y los nicaragüenses somos muy parecidos Yo vivo la democracia de mi país y no tengo dudas acerca de un futuro para Nicaragua sin Somoza y sin los somocistas Cuando las circunstancias son propicias es sorprendente y maravillosos el poder de adaptación de los hombres
El Presidente Carazo llegó lejos en sus declaraciones Retoma el tema por los principios, sólida plataforma de lanzamiento
Una sola es la lucha y uno solo el objetivo: la paz y la tranquilidad en el área para bien de todos Confío en que la OEA contribuirá eficazmente para que prive el orden internacional, la ley y el respeto mutuo entre todos nosotros
—En caso extremo, ¿llegaría usted al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
—No le quepa duda
Carlos Andrés Pérez: Somoza bombardeó ciudades abiertas
Categórico y polémico, el Presidente de Venezuela dijo:
—No intervención no quiere decir indiferencia a lo que ha venido sucediendo en el fraterno pueblo nicaragüense Las propias autoridades de Nicaragua han reconocido que en las luchas sostenidas en las ciudades han usado la aviación, han usado cohetes, han usado ametralladoras de sitio y no han discriminado entonces entre población civil y combatientes
No satisfecho, agregó en declaraciones formuladas desde Caracas para Proceso y Radio Monumental, mismas que están grabadas:
—De otra parte, ustedes debieron publicar o leer por sus emisoras el testamento que dejó un célebre mercenario de nacionalidad norteamericana, quien de una manera desembozada y con su firma cuenta lo que él estaba haciendo en Nicaragua
Intervino José Figueres para facilitar la comunicación con el mandatario venezolano Desde su finca “La Lucha”, a ochenta kilómetros de San José, habló con él en los términos de una entrañable amistad:
—Mire, Carlos, viejo
Sin duda recordaron la época que corrió de 1950 a 1958 Dos niñas y un hijo tuvo Carlos Andrés en ese periodo, los tres nacidos en Costa Rica Asilado político, el hoy Presidente fue reportero y ascendió al jefe de información de La República, cuyo propietario era Figueres
Armando Vargas, director de Radio Monumental, grabó la conversación con el Presidente de Venezuela Hela aquí:
AV— Señor Presidente: entre los principios que norman las relaciones interamericanas se dicta como una verdad sacrosanta el principio de la no intervención ¿Qué jerarquía concede usted al principio de no intervención en su actual política y frente al caso de Nicaragua?
CAP— Nosotros también partimos en nuestra política internacional del principio de no intervención Para los países pequeños, para los países que no tienen inspiración bélica de ninguna naturaleza, la no intervención y el principio de autodeterminación son fundamentales y los defendemos en toda forma Pero no olvidemos que la creación de organismos internacionales, como la OEA y la ONU, le ha dado a ciertos principios un carácter internacional o supranacional, de tal suerte que cuando son violados en un país no se puede alegar que es intervención pedir su cumplimiento Aquí he estado yo buscando antecedentes El año pasado, por ejemplo, en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Presidente Carter dijo que “todos los signatarios de esta carta se han comprometido a observar y respetar los derechos humanos básicos” Por esta razón ningún miembro de las Naciones Unidas puede alegar que el maltrato de sus ciudadanos es una cuestión sólo de su propia incumbencia Esto lo he dicho yo también en diferentes oportunidades De tal manera que nosotros estamos defendiendo la dignidad humana No podemos permanecer indiferentes, porque no intervención no quiere decir indiferencia frente a lo que ha venido sucediendo en el fraterno pueblo nicaragüense
AV— Señor Presidente: una organización internacional no es mejor que los países que la componen Si la Organización de los Estados Americanos están integrada mayoritariamente por regímenes militares, ¿qué le permite a usted esperar una acción concertada en favor de la paz, la libertad y la democracia en Nicaragua?
CAP— No se nos escapa que no es muy positivo el panorama de la política internacional americana, pero esto no invalida las acciones que estamos realizando ni tampoco tiene por qué invalidar las instituciones que nuestros propios derechos han creado Yo creo que la OEA, en esta oportunidad, se enfrenta a un gravísimo reto para mantener o perder su credibilidad ante los pueblos del continente Nosotros cumplimos con emplear estos canales, puesto que hemos suscrito esos pactos y nuestra obligación es conservarnos leales a todas aquellas cuestiones en las que hemos comprometido a nuestra nación De tal manera que allá vamos a luchar Si ese camino no nos abre la posibilidad de una solución de acuerdo con los tratados que han suscrito todos los países tenderemos el foro de las Naciones Unidas para ir a plantear allá esta situación que no podemos tolerar por cuanto ofende la conciencia humana y ofende a nuestra conciencia latinoamericana
AV— Los bomberos del general Somoza a ciudades abiertas como León, Chinandega y Masaya representan un típico caso de genocidio La comunidad civilizada de naciones, luego del holocausto de la Segunda Guerra Mundial, ha establecido un tratado en el marco de las Naciones Unidas para castigar a los genocidas ¿Cree usted viable y deseable acusar a Anestesio Somoza por el delito de genocidio?
CAP— En lo que usted ha dicho está la respuesta y me ha evitado a mí tener que darla Esta es la verdad Si esto se comprueba, yo creo que los tratados se hicieron para cumplirlos y hacerlos cumplir Yo creo que la Cruz Roja Internacional puede dar fe de lo que pasó allí Nosotros no tenemos actitudes de hostilidad contra ningún gobierno ni pretendemos interferir en las cuestiones internas de otros gobiernos Pero tenemos compromisos internacionales y juramos, cuando aceptamos la Presidencia de la República, cumplir con la Constitución y las leyes de la República Los tratados internacionales, el día en que los ratifica el Congreso, se hacen leyes y Venezuela ha ratificado todos los tratados internacionales a que usted se ha referido
AV— Cuando Venezuela solicitó el castigo de América para Fidel Castro lo hizo con base en la ayuda que el régimen de La Habana prestaba a grupos rebeldes que pretendían derrocar al régimen constitucional de Caracas En 1978 Anestesio Somoza ordena a la Fuerza Aérea de Nicaragua que viole la soberanía nacional de Costa Rica y ataque con bombas y ametralladoras a maestros y estudiantes indefensos ¿Cree usted, señor Presidente, que en este caso caben contra Somoza sanciones tanto o más duras que las aplicadas a Castro y cuáles sanciones cree usted factibles y cómo cree que afectarían a Somoza y a su régimen, por un lado, y al pueblo nicaragüense por otro?
CAP— Este es el gran reto que tiene la Organización de Estados Americanos: ¿hay sanciones solamente contra gobiernos de un signo o hay sanciones contra gobiernos que vulneren los derechos humanos y agreden a la soberanía de otros países del área? Esta es la respuesta que tendrá que darnos la Reunión de Cancilleres y es la respuesta que nos deben dar los Estados Unidos Así se lo he hecho saber al Presidente Carter
Figueres: Somoza, un alcohólico del poder
—Yo diría que el poder es como un vino que embriaga de manera distinta a las personas— dice, reflexivo, José Figueres, tres veces Presidente de Costa Rica
Muy viejo, arrastra los pies, pero los arrastraría menos si no usara unos zapatos como ya no se ven; chatos y con agujetas
—A Somoza ¿cómo le embriaga el vino, don Pepe?
—Como al alcohólico
—¿Cómo?
—Como al alcohólico Cuanto más toma, mas necesita Si usted no es alcohólico y bebe una o dos copas, no necesita más Pero si lo es, el vino le despierta la tripa guarera Guaro es alcohol, usted sabe Esto le pasa a mucha gente Tal vez a Somoza también Cuanto más poder tiene más poder quiere El alcohólico es igual que el diabético Uno se envenena con el vino, el otro con el azúcar
—Ya en ese grado de alcoholismo ¿qué se puede esperar de Somoza?
—Yo no tengo fama de muy religioso, pero diría: que Dios lo ilumine para que se vaya con vida Que arregle sus cosas y garantice su porvenir Que deje de ser, como me parece que es, el martirio de un sector muy grande del pueblo de Nicaragua
—¿Qué Dios lo ilumine, don Pepe?
—Es una figura literaria Es retórica vacía
—Yo preferiría que Somoza se fuera y que no se perdieran más vidas por culpa suya En estos días pienso continuamente en los sufrimientos de sus guardias, en las penas de tantas mujeres y de tantos niños Me duele Si en mi mano estuviera la solución no dudaría: la retirada de Somoza y no más matazón Una retirada lo más limpia posible
—Imaginemos que usted es el embajador ante la OEA ¿Qué diría en el foro?
—Señores: todos estamos ligados por principios que declaran los derechos humanos como una responsabilidad supranacional, principios que están siendo violados en Nicaragua De acuerdo con nuestros tratados, incluido el de Río, bien interpretado, debemos hacer lo necesario para que, por la convicción o por la fuerza, el actual gobierno de Nicaragua deje ese país
VIVIR FUERA DEL PODER
—Cuénteme de Somoza, don Pepe
—No me ufano de conocerlo muy de cerca Como yo lo veo es como un hombre de buena capacidad que nació en el poder y cuya vida no ha sabido de otra emoción que no sea la del poder Debe parecerle imposible la vida en otro sitio que no sea el más alto Como a usted le parecería imposible la vida fuera de la atmósfera terrestre
“Me cuentan que ha tenido problemas familiares dolorosos que le mortifican mucho No conozco ningún detalle acerca de ellos ni quiero averiguarlos
“Como hombre de negocios, en mis tiempos de Presidente, el señor Somoza se mostraba el más capaz El concibe la política como un negocio y la economía de Nicaragua como asunto propio Si hay utilidades, no importa a costa de qué o de quién, las cosas marchan
“Pero quiero recapitular: por más capaz que fuera y aun cuando perteneciera a una familia privilegiada y su régimen fuera angelical, que ni su familia es privilegiada ni su régimen angelical, 45 años en el poder son muchos años El país está fatigado de la familia No estoy de acuerdo con quienes opinan que Nicaragua no cuenta con hombres para gobernarla jurídica y democráticamente
“Tengo muy presente la historia, que nos enseña cómo después de la común catástrofe que tuvimos en Costa Rica en los años 56 y 57 del siglo pasado, fue Nicaragua la que primero estableció una sociedad jurídica y un sistema electoral
—¿Qué catástrofe fue ésa?
—La invasión de los bucaneros de William Walker En el año 57, en tiempos de Lincoln, pretendieron establecer en Centroamérica dos estados más de la Unión y votaron en contra de la emancipación de los esclavos Walker era, a su estilo, un filósofo de la política norteamericana El creía en eso, en fin
Quería desentrañar la intimidad de Figueres Pareciera absolutamente solo Sentado a la mesa como sin gula, pero con gusto, el platillo del costarricense: arroz, frijoles y una torta de carne
—Lo que nos haría falta es un libro gemelo del que escribió Ingenieros acerca de la psicopatología en el arte Necesitamos el libro de la psicopatología en la política Cuánta luz haría en los problemas, no digamos de Nicaragua, sino de todo nuestro siglo veinte
—¿Por qué no lo intenta don Pepe?
—Escribir es fácil Lo difícil es pensar
LA REVUELTA POPULAR
—¿Es hombre cruel el Presidente Somoza?
—Desgraciadamente todos nos dejamos llevar por versiones que se prolongan y que no siempre comprobamos Desde joven oí decir que él personalmente participaba en las torturas que su padre imponía a los presos políticos Nunca lo vi hacerlo Pero sí he visto en Costa Rica a muchos lesionados por torturas
“En los últimos días he visto una tortura más cruel: las formas del exterminio masivo con las que Somoza ha tratado de sofocar una revuelta popular El se engaña a sí mismo y lo engañan sus amigos con la idea de que no se trata de una revuelta popular sino de un intento de los comunistas para llegar al poder Desconocen Somoza y sus amigos la fatiga del pueblo O no la quieren ver”
—¿Cree usted que Somoza está políticamente liquidado?
—Es la impresión que da, aun cuando pudiera pensarse lo contrario, porque en esta lucha desigual contra los guerrilleros ha logrado unos golpes Masacró gente en cuatro o cinco ciudades e impuso la paz de los sepulcros Es posible que ahora se crea triunfante O a lo mejor le llegó el día de la conciencia, la hora de escucharla
—¿Sería personaje en el libro sobre la psicopatología en la política?
—Caras vemos, corazones no sabemos Quién podría afirmar con certeza plena que no sufre con todo esto y que ya no puede remediarlo Pero una de las características del psicópata es, precisamente, la inconsciencia Pudiera ser insensible al mal que causa, a la humillación que inflige a sus compatriotas
—Finalmente, don Pepe: ¿por qué durante cuarenta años, o más, los Estados Unidos han apoyado a la familia Somoza?
—Esto debe tener una respuesta sencilla Pero la apoyaron porque en el clima político de la época necesitaban liquidar a Sandino Después la han apoyado por temporadas Era el mal menor Recuerde lo que Roosevelt dijo de Somoza durante la Segunda Guerra Mundial:
—”He is a bastard, but he si our bastard”
—¿Me quiere traducir?
—Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta
—¿Refiriéndose a éste o al padre?
—Al padre








