Francisco Martínez de la Vega

Francisco Martínez de la Vega
PRI: la burocratización política como ideología
Elías Chávez
Sin ideología desde hace mucho tiempo, el PRI —”ni va a la izquierda, ni a la derecha, ni se empeña en caminar por el centro”— padece una debilidad profunda: burocratización política
Entre risas y carcajadas, don Francisco Martínez de la Vega habla de esa nave al garete, a la que por lo pronto le han fijado un puerto: la IX asamblea nacional, que se efectuará en agosto
Y mientras algunos políticos considerados “institucionales”, como Carlos Sansores Pérez —presidente del PRI— y Rodolfo González Guevara —líder de la diputación priísta— señalan la necesidad de “modernizar” el partido oficial y de “radicalizar” su ideología, el exdiputado federal y exgobernador de San Luis Potosí se hace una pregunta:
—¿Acaso eso es todo lo que se tiene que transformar en el PRI?
Martínez de la Vega —uno de los críticos políticos más respetados con que cuenta el país— reconoce que ciertamente la ideología del PRI no ha sufrido grandes transformaciones Explica:
—En realidad, la llamada ideología que proclama el PRI se ha convertido en burocratización política Estas es, desde hace algunos lustros, la debilidad profunda del PRI y, a la vez, su dependencia umbilical del gobierno El PRI hace mucho tiempo que no tiene ideología: todo depende del rumbo que de un día a otro señale el gobernante en turno
En algunas ocasiones, los viejos priístas han acusado a Martínez de la Vega de “incongruente” por haber apoyado y a la vez recibido el apoyo del PRI en una época y criticarlo en otra
—El planteamiento es elemental —indica Martínez de la Vega, para inmediatamente preguntar:
—¿Es el mismo PRI el de Lázaro Cárdenas que el de Miguel Alemán? Por eso yo no me explico cuál es la lealtad de que tan orgullosos están los viejos priístas ¿Lealtad a qué principio? ¿Acaso se puede ser permanentemente leal al PRI del expropiador del petróleo que al PRI de Miguel Alemán? Si es que se puede, francamente no entiendo qué pueda ser lealtad
Sin embargo, Martínez de la Vega sí entiende cuál es la lealtad de los viejos —y algunos no muy viejos— priístas:
—No se trata de lealtad a una ideología Es lealtad a un edificio, a un hombre, a un gobierno cualquiera que sea Por eso cada día es más difícil separar al PRI del gobierno
EL TRAVESTISMO DEL PARTIDO
Y luego de señalar que es precisamente por su dependencia del gobierno por lo que el PRI se ha burocratizado y ha seguido las desviaciones impuestas por los gobernantes, don Francisco —”no me diga licenciado: usted lo será”— condensa en breves frases los bandazos dados por el partido oficial:
—Con Cárdenas el PRI fue muy “rojillo”
—Con Avila Camacho fue de “unidad nacional”
—Con Alemán fue “hamiltoniano” —y el “hamiltoniano” lo pronuncia entremezclado con un “ji, ji, ji,” suavemente burlón
—Con don Adolfo Ruiz Cortines el PRI jugaba al cierre a blancas en todos los problemas políticos —y ahora termina la frase con un alegre “je, je, je”
—Con López Mateos fue juvenil, alegre
—Con Gustavo Díaz Ordaz, desgraciadamente, el PRI tuvo un octubre siniestro
—Y con Luis Echeverría fue de una demencia ¡festiva! —y ahora la risa suave y alegre de don Francisco se convierte en sonoro “ja, ja, ja”
Antisolemne, don Francisco es el que hace las preguntas:
—Entonces, esos priístas que son leales a todos esos partidos oficiales ¿son leales a qué?
Y el mismo don Francisco se contesta:
— son leales al gobierno, no a una idea política
Alegremente serio, Martínez de la Vega analiza a este PRI que deberá transformarse en agosto:
—Creo que es un error pretender analizar al partido oficial como si fuera un partido político Ya muchas veces se ha dicho que el sistema político mexicano ha creado un partido mucho muy peculiar Quizá haya alguna excepción, pero todos los partidos políticos, todos, se fundan para conquistar el poder Sin embargo, nuestro partido no se fundó para conquistar el poder: nació del poder y su función permanente y su objetivo no ha sido más que conservar el poder, sin compromiso ideológico y sin compromiso político
Con base en este razonamiento, don Francisco añade:
—Por eso pienso que también es un error censurar al PRI por lo que no puede tener o no es Igualmente es un error pretender que ahora, con motivo de la reforma política, el PRI deba convertirse en un auténtico partido político con todas las batallas y peligros que ello representa Si entendemos que el PRI, desde hace mucho tiempo se ha afinado en su función como instrumento electoral del gobierno, entonces quizá lleguemos a la conclusión de que lo que podemos pedir al gobierno, por conducto del PRI, es que adecente los procedimientos electorales
Es un “je, je, je”, ahora sarcástico, el que usa don Francisco antes de continuar el análisis:
—Si, debemos pedir al gobierno, por conducto del PRI, que atienda más los intereses legítimos de los sectores fundamentales de su estructura, que son el obrero y el campesino No que sólo atienda y distribuya canonjías entre los membretes que dicen representar a esas clases, sino a la clase misma
Y como ejemplo de la desatención o abandono en que el PRI tiene a los obreros y a los campesinos, Martínez de la Vega pregunta al reportero:
—¿Recuerda usted que haya ayudado a los obreros en alguna huelga? ¿Usted recuerda que el PRI, como tal, haya pugnado públicamente por un acelerado reparto agrario?
¿QUE ES EL SECTOR POPULAR?
En cuanto al sector popular, Martínez de la Vega contesta con otra pregunta y luego una anécdota:
—¿Qué es el sector popular? Los politólogos extranjeros que tantas veces se han ocupado de nuestro sistema, generalmente —salvo excepciones— vienen una semana a México, se emborrachan en el Tenampa oyendo mariachis, regresan como expertos en el sistema político mexicano y también hablan del “sector popular” Un ilustre poeta sudamericano, Pablo Neruda, me preguntó una vez, hace mucho tiempo: “Oye, Paco, si hay un sector obrero y un sector campesino, dime por favor cuál es el sector popular”
Y un nuevo “je, je, je, ji, ji, ji”, antes de que Martínez de la Vega vuelva a preguntarse:
—¿Quién explica eso? El “sector popular” no puede ser un partido político como los demás partidos en todo el mundo que presentan una planilla en la que condensan, representan, las aspiraciones de un sector determinado y a las personas más capaces de cumplir, de luchar por esas aspiraciones Aquí no: el PRI presenta, en una misma planilla, candidatos escogidos entre patrones y obreros Y por consigna, votan por esa planilla el obrero y el patrón, el campesino y el latifundista
Ante esta realidad, don Francisco piensa que “el desprestigio y la simulación electorales” obligaron al gobierno a poner en marcha la reforma política, a fin de “dar un paso adelante en un esfuerzo que sinceramente creo democratizador”
SI NADA TENEMOS UN PASO IMPORTA
Pero también advierte:
—Tampoco debemos pensar que al día siguiente de la primera elección, realizada en base a la reforma política, vamos a respirar en una atmósfera impecablemente democrática No, aunque si será un paso adelante en limpieza y en legitimidad electoral, relativa pero importante; porque en la medida en que no tenemos nada, dar un paso es importante
Respecto a las críticas contra la reforma política, Martínez de la Vega expresa:
—Comparto personalmente casi todas las críticas que los grupos no registrados han hecho a propósito de la nueva ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales Sin embargo, creo que sería n error imperdonable, aun con esas deficiencias reconocidas, que no participen en este esfuerzo reformador y no se constituyan en permanentes grupos de presión y de vigilancia para hacer realidad los propósitos de cierto progreso electoral
En cuanto a la actitud del PRI ante la reforma política, don Francisco dice:
—Quizá una demostración de lo difícil que es adecuar al partido a los requisitos de la reforma la podemos localizar en lo que parece un obstáculo para designar nuevos dirigentes del PRI, cuestión que está en el aire y que parece necesaria si se trata realmente de cambiar el sistema electoral: la gente piensa que si no cambia el PRI, pues sería tanto como si no hubiera cambio Y esto tampoco es culpa del PRI, sino culpa del sistema, del gobierno
NULA PRODUCCION DE POLITICOS
En esta parte de la entrevista, don Francisco da otro ejemplo de la burocratización política en que han caído el PRI y el gobierno:
—A medida que la política se ha venido burocratizando, podemos advertir que el país ha producido valores técnicos individuales muy estimables: hay jóvenes médicos, economistas, ingenieros muy bien preparados Pero dígame usted, Elías, ¿qué figura política, de oficio político, ha surgido en los últimos quince años? Mencióneme usted a un joven político que tenga relevancia, imagen, estatura, influencia política y dominio del oficio a nivel nacional
Ante el silencio del reportero, don Francisco continúa:
—Esto me hace pensar que en los últimos quince años han surgido muy buenos técnicos, pero políticos, políticos —y recalca una vez más— de oficio político ¿quién? Lo que tenemos: Reyes Heroles, Hank González y algunos otros, son políticos de hace más de 20 años ¿Dónde están los nuevos po-lí-ti-cos? ¿Nomás dígame quién?
Sin obtener respuesta, Martínez de la Vega señala:
—Echeverría quiso darles una oportunidad a los jóvenes, los tomó en montón y les dio posiciones Algunos de ellos hubieran podido cuajar, pero cayeron con el destino de su jefe: quedaron desacreditados por una temporada
Después de este análisis, don Francisco afirma que la política tradicional, convencional, que la política secular o del llamado “mundo occidental” no funciona en México Y para demostrar la validez de su afirmación, vuelve a preguntar:
—Dígame usted: después de López Mateos, que fue vasconcelista y en cuyo gobierno figuramos de alguna manera personas que habíamos sido oposicionistas, ¿qué personaje de la política mexicana, que haya sido conflictivo, que alguna vez hay dicho “no”, ha seguido? ¿Dígame uno?
Autoentrevistado, sin respuesta del reportero, don Francisco se contesta a sí mismo:
—Todas estas son las condiciones que hay que cambiar y eso es lo que haría un verdadera reforma política; aunque aplaudo estas reformas, la verdad es que no son tales: son ajustes electorales, no reforma política
Por lo pronto, en función de esa reforma política, el PRI celebró el domingo su primera reunión regional, en Mérida, a la que asistieron el líder nacional del partido y los dirigentes priístas de Yucatán, Campeche, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo Como esta reunión habrá varias más, en diferentes capitales, para que previamente a la IX asamblea nacional los priístas manifiesten cómo deberá reformarse el PRI
Al respecto, Martínez de la Vega declara:
—Quizá pudiera democratizarse la vida interna del PRI, lo cual veo muy difícil Pero insisto: si el PRI sigue ganando de todas todas, de nada servirá la reforma política Si el PRI sigue actuando como aplanadora, entonces ¿cuál será la solución para que haya verdadera democracia?
Y una vez más don Francisco se da la respuesta:
—Que todos tengamos que ser del PRI, para que la elección del PRI sustituya a la elección constitucional Vamos a suponer que llegue a presidente del PRI alguien que realmente democratice la vida interna del partido, ¿y qué? La democracia no es nada más para los miembros del partido, debe ser para todos los mexicanos Si esto no ocurre, aunque en el PRI hubiera democracia ¿qué ganamos?