Octavio Paz:
Veo una ausencia de proyectos Las ideas se han evaporado SEGUNDA Y ULTIMA PARTE
Julio Scherer García
Durante su entrevista con Proceso, dos veces se refirió Octavio Paz al futuro nacional Dijo en la primera ocasión:
“Veo una ausencia de proyectos Si vuelvo la cara hacia la derecha veo a gente atareada haciendo dinero: si la vuelvo a la izquierda, veo gente atareada discutiendo Las ideas se han evaporado O han hecho sus pruebas y han fracasado Los mexicanos creíamos que nuestro país era un cuerno de abundancia y sobre esa ilusión construimos, el siglo pasado, nuestro proyecto nacional
Al doblar el siglo descubrimos nuestra miseria: los tesoros del cuerno se los habían robado los de fuera o no eran tales tesoros sino un montón de piedras”
Habló después con esta helada claridad:
“En el mundo subdesarrollado hay cada vez más habitantes y cada vez me nos recursos A menos de imprevisibles innovaciones técnicas y científicas, la situación de los desarrollados tenderá a empeorar Cuando la situación se vuelva insostenible, acudirán a la fuerza Esa es la primera y gran amenaza Los mexicanos tienen la tendencia a olvidar que viven en el mundo, no en una isla Es bueno recordar de tiempo en tiempo que no estamos solos Y prepararnos para lo peor”
Octavio Paz no rechaza la solución socialista Piensa que es, “quizá, la única salida racional a la crisis de Occidente” Pero en esta solución, inseparable el socialismo de las libertades individuales, el pluralismo democrático y el respeto a las minorías y a los disidentes no parece entrar México
Dice el Premio Nacional:
“El socialismo fue pensado y diseñado para los países desarrollados Según Marx y Engels es la etapa más alta del desarrollo social, de modo que viene después y no antes del capitalismo y la industrialización Sobre esto Engels fue terminante: no se pueden saltar las etapas históricas”
¿Qué hacer, qué intentar entonces?
Opina Octavio Paz:
“¿Por qué no ponernos a pensar por nuestra cuenta, por qué no inventar soluciones? Algunos, poco oídos, han comenzado a hacerlo Por ejemplo Gabriel Zaid en esa serie de artículos que publicó en Plural (el viejo Plural) bajo el título de Cinta de Moebio Otros, también, hemos pedido que se diseñen nuevos modelos de desarrollo ¿Por qué no discutir esos temas en un ámbito nacional? ¿Por qué no poner en entredicho
los proyectos ruinosos que nos han llevado a la desolación que es el mundo moderno y diseñar otro proyecto, más humilde pero más humano y más justo?”
FIJA SUS POSICIONES
Así fue exponiendo Octavio Paz su pensamiento
Mucha gente, aun la que comparte tus críticas a la represión psiquiátrica, ideológica y carcelaria en la URSS, lamenta que en el antiguo Plural y en Vuelta los perseguidos, torturados o exterminados por los regímenes militares del sur no ocupen siquiera un mínimo del espacio dedicado al combate contra Gulag y a la defensa de los disidentes soviéticos y de la Europa central ¿Cómo responderías a estos juicios? Sé que condenas a Pinochet, a Bánzer, a Videla Pero ¿a qué se debe que tu obsesión sea tan distante como Gulag y no tan próxima como América Latina?
¡Falso! En Plural y Vuelta hemos procurado siempre denunciar los crímenes de los regímenes militares de América Latina Un ejemplo entre muchos: en Plural apareció un reportaje necesariamente anónimo— sobre los fusilamientos en la prisión militar de Trelew (Argentina) Fue un hecho terrible pero al que la prensa mexicana e internacional concedió poca atención Sobre el cuartelazo de Chile publicamos muchos
textos, entre ellos un artículo mío que fue reproducido por
Le Monde
y
The New York Times
Sobre la política norteamericana en Viet Nam y en otras partes también publicamos muchos artículos, entre ellos algunos de Chomsky y de Stone Finalmente, lo que pasaba y pasa fuera no ha sido nunca para nosotros un pretexto para callar ante lo que pasa en México
Vuelta
es una revista literaria y artística pero, cada vez que ha sido necesario, nos hemos ocupado de la actualidad política mexicana
Tu crítica delata un error de óptica En México, sobre todo entre la izquierda, que todavía constituye la opinión ilustrada (a la derecha no le interesan las ideas y los debates le producen dolor de cabeza), asombra e irrita cualquier crítica a los países llamados socialistas Ciertos temas siguen siendo tabú Así como hay un puritanismo sexual hay un puritanismo político Condenar los crímenes de los generalotes y los generalillos es un ritual sin riesgos; decir que los soldados cubanos no tienen nada que hacer en Africa, salvo perder la vida, es más grave que blasfemar ante la Virgen de Guadalupe
En cuanto al argumento de la distancia, me parece una variante de la razón de Estado No importa que Pinochet esté en Chile y el Mariscal Kim II Sung en Corea: en materia de moral política no hay cerca ni lejos; hay verdugos y hay víctimas
Desde otro punto de vista, no moral sino histórico, es bueno distinguir entre los regímenes militaristas de América Latina y las ideocracias contemporáneas Los Pinochet y los Videla son un pasado sangriento que se perpetúa La denuncia de las dictaduras militares y sus conexiones con Washington es una tarea de limpia moral y política; el examen de los regímenes llamados socialistas es un trabajo de análisis histórico Por un colosal equívoco, esos regímenes se ostentan como los herederos de una de las tradiciones más nobles de la historia moderna: el socialismo El análisis de estas sociedades se inició no en los círculos conservadores sino entre los grupos revolucionarios, marxistas y anarquistas Por ejemplo, el eje de la polémica entre Trotsky y los intelectuales norteamericanos de la IV Internacional giró en torno al problema de la verdadera naturaleza histórica de la URSS (una polémica que recuerda curiosamente las disputas medievales sobre el sexo de los ángeles) En un momento de la discusión Trotsky no descartó enteramente la posibilidad de que la URSS, en lugar de ser un “Estada obrero degenerado” (esa era su definición), fuese una nueva forma de dominación y explotación de los hombres El colectivismo burocrático sustituía al sistema de explotación capitalista y, con respecto a éste, significaba un retroceso A mí me parece que ningún tabú seudorrevolucionario puede impedir el libre examen de estos problemas
NO RECHAZO LA SOLUCION SOCIALISTA
Si rechazas la solución socialista ¿qué alternativa ya no digamos de justicia sino de estricta salvación encuentras para la inmensa tragedia que es la vida mexicana en particular y latinoamericana en general? ¿No crees que el liberalismo ha agotado ya todas sus posibilidades y que no hay más elección que entre el socialismo y el fascismo de la dependencia?
Yo no rechazo la solución socialista Al contrario, el socialismo es, quizá, la única salida racional a la crisis de Occidente Pero, por una parte, me niego a confundir al socialismo con las ideocracias que gobiernan en su nombre en la URSS y en otros países Por otra parte, pienso que el socialismo verdadero es inseparable de las libertades individuales, del pluralismo democrático y del respeto a las minorías y a los disidentes Por último, el socialismo fue pensado y diseñado para los países desarrollados
Según Marx y Engels es la etapa más alta del desarrollo social, de modo que viene después y no antes del capitalismo y la industrialización Sobre esto Engels fue terminante: no se pueden saltar las etapas históricas Una de las tragedias del siglo XX es que las revoluciones no han ocurrido ahí donde la teoría las esperaba (en los países avanzados) sino en la periferia, en países con un capitalismo incipiente y con estructuras políticas arcaicas, como la Rusia zarista y el antiguo imperio chino
El dilema para la América Latina no consiste en escoger entre socialismo y fascismo de la dependencia En primer lugar, el socialismo no está a la orden del día en América Latina El socialismo no es un modo para desarrollarse más pronto sino una consecuencia del desarrollo El socialismo en los países subdesarrollados, como lo demuestra la experiencia de este siglo, se transforma rápidamente en un capitalismo de Estado, generalmente controlado por una burocracia que gobierna de una manera despótica y absoluta en nombre de una idea (ideocracia) Tampoco es exacta la denominación “fascismo de la dependencia” para describir a las dictaduras militares sudamericanas Son regímenes dictatoriales, fundados en la fuerza militar, generalmente (pero no siempre: recuerda el caso del Peril) conservadores
y más o menos dependientes de Washington En ellos no aparece ninguna de las características del fascismo: el jefe, el partido, la ideología seudosocialista, populista y populachera, etc En América Latina lo más cercano al fascismo han sido Perón y el peronismo
No tengo recetas infalibles para curar los males de México y América Latina Tengo, sí, unas cuantas ideas o, más bien, sugerencias Volveré sobre esto al final de la entrevista, ya que tu última pregunta repite implícitamente ésta que ahora me haces En cambio, sí quiero decirte algo sobre el Estado Esa es la verdadera amenaza a la que se enfrentan lo mismo los europeos que los asiáticos, los africanos que los latinoamericanos, es decir, el mundo entero El “monstruo frío” ha crecido desmesuradamente en este siglo A su imagen y semejanza, las otras organizaciones sociales —empresas capitalistas, sindicatos obreros, partidos políticos— se han transformado en Estados en miniatura, cada uno dotado de su correspondiente burocracia El planeta se estatiza, es decir, se burocratiza El proceso está más avanzado en los países llamados socialistas pero también en los capitalistas ha dado pasos gigantescos: las multinacionales, el complejo “militar—financiero” de los Estados Unidos, la CIA, el sindicalismo monolítico, los monopolios de la comunicación, etc La era del Big Brother ha comenzado En esto Orwell y Zamiatin fueron más perspicaces que los sabihondos del liberalismo y del marxismo También hay indicaciones valiosas en Max Weber e instituciones asombrosas en la tradición anarquista Nosotros, primero en
Plural
y ahora en vuelta, nos hemos ocupado y nos seguiremos ocupando del tema (Te recomiendo, en el número 8 de
Vuelta
, el estudio de Nico, Berti: Anticipaciones anarquistas sobre los `nuevos patrones’) Hay que luchar contra la estatización universal En México, por ejemplo, la crítica del centralismo no es menos vigente que la implantación de una política demográfica El centralismo —económico, político, cultural—, no es sino una forma más perfecta y terrible del monopolio, es decir, del absolutismo
Se ha dicho (en el número 13 de Plura), octubre de 1972) que tu renuncia a la embajada en la India fue un acto moral que despertó espectativas políticas, imposibles de cumplirse pues no querías más ni podías regresar a México para convertirte en cabeza de la aposición ¿Qué opinas al respecto?
El comentario de mi amigo José Emilio Pacheco (en
Plural
13) se basa; a mi juicio, en una confusión No creo que se deba separar, en este caso, la moral de la política Incluso podría afirmarse que la eficacia política de mi actitud consistió en que fue la expresión de una decisión moral Dejé la Embajada de la India para expresar mi inconformidad moral con una política gubernamental Así, no podía ni puedo convertirme en cabeza política de este o aquel grupo sin traicionar mi actitud Creo que el escritor —la palabra “intelectual” es muy amplia y abarca a muchas categorías— es, como escritor, en las sociedades modernas, un ser marginal Y por serlo, justamente, ejerce una función crítica Esa función es central pero a condición de
que aquél que la ejerce no esté en el centro de la acción, como el político, sino al margen La eficacia política de la critica del escritor reside en su carácter marginal, no comprometido con un partido, una ideología o un gobierno
En México, todos o casi todos los escritores, sin excluir a gente que fue la independencia misma como Revueltas y Cosio Villegas, hemos servido, en el Gobierno Compromiso peligroso que puede convertirse en pecado mortal si el escritor olvida que su oficio es un oficio de palabras y que entre ellas una de las más cortas y convincentes es NO Uno de los privilegios del escritor es decir NO al poder injusto Pero ese NO debe brotar de la conciencia y no de ]a táctica, la ideología o las necesidades del partido La función política del escritor depende de su condición de hombre fuera de las combinaciones políticas El escritor no es el hombre del poder ni el hombre del partido: es el hombre de conciencia
Tras un breve entusiasmo inicial (el artículo de 1971 en Excélsior en que dijiste que el presidente había “devuelto su transparencia a las palabras”, a raíz del cese de Martínez Domínguez y Flores Curiel después del 10 de junio) tú mantuviste tus distancias respecto a Echeverría y él, en correspondencia, parece que se negó a darte el premio nacional de letras ¿Cómo juzgas o como explicas o justificas a los amigos intelectuales que se comprometieron de pies a cabeza con Echeverría?
Escribí ese artículo, a pedido tuyo, a raíz de la salida de Martínez Domínguez, y de Flores Curiel y de la promesa del presidente Echeverría de que se haría una investigación sobre los sucesos del 10 de junio de 197I Dije que Echeverría “había devuelto su transparencia a las palabras” pero dije asimismo que, justamente por eso, “merecía nuestra crítica” El presidente no cumplió su promesa y las palabras volvieron a empañarse Así lo dije en una entrevista con Solares, un mes o dos después de la promesa presidencial, y en muchos artículos en
Plural
Sin embargo, algunos amigos míos —Carlos Fuentes, Fernando Benítez¡, José Luis Cuevas y otros pocos más— decidieron colaborar con el régimen y darle su apoyo público No estuve de acuerdo con su posición y así se los dije, en privado, varias veces Nunca pensé que yo tenía derecho a condenarlos Además ¿cómo olvidar las actitudes valerosas de Fuentes y Benítez en tantas ocasiones —un ejemplo: ante el asesinato de Jaramillo— mientras muchos de sus críticos de ahora no chistaban? Naturalmente, nunca se me ocurrió que fuesen inmunes a la crítica y en
Plural
se publicaron algunos artículos más bien severos sobre su posición Pero me parece que hay cierta diferencia entre la crítica de un Zaid, por ejemplo, inflexible y cortés, y los ladridos y los aullidos de tantos perros chacales que merodean por las afueras de la literatura
Un episodio del género chico: un grupo de jóvenes radicales, no desprovistos de talento, dedicaron un número del suplemento cultural de
Siempre
! a denunciar la posición de los “intelectuales liberales” Utilizando el método de la amalgama —bien probado por inquisidores y fiscales— hicieron una mezcolanza con mi posición y las de Fuentes y Benítez para de ésta manera, más fácilmente, arrojarnos al mismo infierno histórico:
Desterrados del Edén
penan en este arrabal
y de todos dicen mal
pero de ellos piensan bien
Otro rapaz escribió, recientemente, en el mismo suplemento y con la misma desfachatez, que El mono gramático es una obra en la que se trasparenta mi desprecio por los hombres del tercer mundo, a los que veo como monos, ¿Qué contestar a esta monada? Ahora, en otro suplemento o complemento, me acusa de haber “capitalizado alevosamente los méritos ajenos pero no los riesgos” Por ejemplo, capitalicé “la literatura de Contemporáneos pero no su reto moral” (¿cuál reto y qué moral?), “el nacionalismo sin el patrioterismo y el socialismo sin el estalinismo” Para este joven el patrioterismo y el estalinismo son riesgos y oponerse a ellos es una capitalización alevosa Sus cargos son descargos El blanco de Blanco son las estatuas Está bien, pero hay que distinguir entre el picapedrero iconoclasta que las derriba y el perrito incontinente que orina a sus pies
EL MEJOR PREMIO, LA LIBERTAD DE EXPRESION
A pesar de mi actitud reticente y distante, Echeverría fue siempre amable conmigo No creo que él haya influido para que no se me diese el premio nacional de letras El último año de su gobierno se me acercó uno de los jurados, amigo mío, y me preguntó si yo estaría dispuesto a aceptar el premio Respondí que, después del atentado contra
Excélsior
y
Plural
, la pregunta me parecía una broma lúgubre El mejor premio literario que puede dar un gobierno es respetar la libertad de expresión y garantizar el ejercicio de la crítica Cosio Villegas pensaba que el punto positivo de la gestión de Echeverría, por el que le serían perdonadas muchas cosas, era su respeto por la libertad de prensa ¿Por qué, a la última hora, con un solo gesto, anuló lo que había hecho? La soberbia es el vicio de los poderosos
¿
Qué puede hacer realmente por su país un escritor mexicano
?
Yo no creo que los escritores tengan deberes específicos con su país Los tienen con el lenguaje —y con su conciencia
A nueve años de Tlatelolco y 7 de Postdata ¿cuál es tu visión actual del 68 en México?
Mi opinión sobre los acontecimientos de 1968 no ha variado sustancialmente Después de
Postdata
(1970), he aventurado algunas reflexiones complementarias en la Carta de Adolfo Gilly (1972) El prólogo de la edición en inglés de
la noche de Tlatelolco
de Elena Poniatowska (1973) y en algunos artículos publicados en
Plural
y en
Vuelta
Hacia 1930 se consolida el régimen posrevolucionario Entre 1945 y 1960 el país —mejor dicho: la burguesía, la clase media y vastos sectores de la clase obrera— viven en un estado de satisfacción hiptótica Era el reposo de la digestión, la siesta histórica El despertar fue brusco En 1968 se rompió el consenso y apareció otra cara de México: una juventud indignada Esa juventud pertenecía a la clase media, la nueva clase, surgida en los años de relativa prosperidad y que pedía, aunque sin formular claramente sus aspiraciones, una mayor participación en la vida política nacional “Los tumultos de 1968” decía yo cinco años después, en una serie de tres artículos publicados en
Excélsior
, “revelaron una grieta en el interior de la sociedad mexicana que podemos llamar desarrollada, es decir, en ese sector urbano que ha pasado en los últimos años por un acelerado proceso de modernización Pero lo que otorga dramatismo y urgencia a la crisis del México moderno y desarrollado es su trasfondo: el otro México en andrajos, los millones de campesinos pobrísimos y las masas de desocupados que emigran a las ciudades y se convierten en los nuevos nómadas, los nómadas del asfalto” Hoy, en 1977 la contradicción entre el México desarrollado y el subdesarrollado se ha vuelto más aguda No es la contradicción de dos clases sino de dos tiempos históricos e, incluso, de dos países
En movimiento de 1968 expresó el descontento del sector urbano, lo mismo ante el sistema político mexicano (PRI) que ante la política económica, social y cultural de los últimos gobiernos Había también el contagio de las agitaciones y revueltas juveniles en Estados Unidos y en Europa Occidental El gran viento de rebeldía a esa década también sopló en México y agitó muchas conciencias A pesar de su vaguedad, la palabra que condensaba las aspiraciones de los estudiantes —democratización— conquistó la adhesión de la clase media en todo el país La demanda correspondía a algo real y de ahí que el gobierno de Echeverría y ahora el de López Portillo, después de la represión de 1968, hayan tratado de satisfacerla, aunque no sin contradicciones y vacilaciones La reforma política en curso es, esencialmente, una consecuencia del movimiento de 1968 Pero es evidente que lo que México necesita no es tanto una reforma de la legislación como el nacimiento espontáneo, desde abajo, de partidos populares independientes ¿por qué el movimiento de 1968 no tuvo como consecuencia la formación de uno o varios partidos políticos? Sería absurdo atribuir el monopolio del PRI la debilidad de los partidos políticos mexicanos En España, después de cuarenta años de dictadura, hemos presenciado la reaparición de dos partidos vigorosos: el Socialista y el Comunista En Venezuela hay una vida política más intensa y sana que en México ¿Por qué?
El panorama político no es alentador La derecha mexicana ha dejado de pensar en términos políticos desde la muerte de Miramón Es una clase acomodaticia y oportunista Su táctica, lo mismo en la época de Díaz que ahora, consiste en infiltrarse en el Gobierno Es una clase que hace negocios pero que no tiene un proyecto nacional El país, para ellos, no es el teatro de su acción histórica sino un campo de operaciones lucrativas La izquierda sufre una suerte de parálisis intelectual Es una izquierda murmuradona y retobona, que piensa poco y discute mucho Una izquierda sin imaginación No obstante, hay débiles signos que anuncian, quizá, un cambio Por ejemplo, a juzgar por ciertas declaraciones recientes, el ejemplo de los comunistas españoles, italianos y franceses comienza a inquietar y sacudir a las conciencias petrificadas por tantos años de recitación de los catecismos seudomarxistas ¿Despertará la durmiente del bosque? para que México encuentre al fin su camino, los mexicanos debemos comenzar a pensar por cuenta propia En lugar de importar soluciones para resolver problemas que no tenemos, deberíamos estudiar nuestros propios problemas Son inmensos No pido soluciones: pido que alguien se atreva a hacer las preguntas pertinentes
Una última pregunta imposible e indispensable (pues nadie se hubiera imaginado en 1967 el México de 1977): ¿cómo ves el porvenir de nuestro país, sus innumerables amenazas y sus contadas esperanzas?
Contestar a tu pregunta exigiría, aparte del don de videncia, muchas páginas y muchas horas Ni tú dispones de las primeras ni yo de las segundas Los budistas tienen un libro santo en cien mil estrofas pero tienen otro, no menos santo, que compendia toda la doctrina en un monosílabo: A Por desgracia, no habla ningún Bodisatva por mi boca, de modo que no me queda el recurso de pronunciar una sílaba enciclopédica Además, sería muy presuntuoso de mi parte enumerar las amenazas que nos rodean (tú mismo dices que son innumerables) En cuanto a las esperanzas: son vanas por definición No, no veo —lo que se llama ver— el porvenir de México Me consuelo pensando, que los hombres, en general, no ven el futuro Por eso, quizá, nuestra ocupación favorita es preverlo Para desquitarnos de nuestra ceguera histórica, los hombres hacemos proyectos Esos proyectos se transforman en obras que, a su vez, se convierten en ruinas
Hubo un gran proyecto mexicano: en la segunda mitad del siglo XVIII: el Imperio Lo derrumbaron, el siglo pasado, primero las tropas yanquis que nos invadieron y, después, los cañones republicanos Otro proyecto: la república liberal de Juárez No se derrumbó: Porfirio Díaz lo convirtió en un templo hueco En el altar colocó dos estatuas: el telégrafo y el ferrocarril Los revolucionarios colgaron de los postes del telégrafo a los caciques porfiristas y en cada estación de ferrocarril liberaron una batalla
Y así sucesivamente La historia de México, como la de todas las naciones, es un cementerio de proyectos Pero sin esos proyectos los pueblos no son pueblos ni la historia es historia
¿Qué veo? Una ausencia de proyectos Si vuelvo la cara hacia la derecha veo a gente atareada haciendo dinero: si la vuelvo a la izquierda, veo gente atareada discutiendo Las ideas se han evaporado O han hecho sus pruebas y han fracasado La situación de México no es excepcional: el mundo vive, desde hace ya años, no las consecuencias de la muerte de Dios sino de la muerte del Proyecto Ese Proyecto se llamo a veces Progreso, otras Revolución Su nombre se ha desgastado Los mexicanos creíamos que nuestro país era un cuerno de abundancia y sobre esa ilusión construimos, el siglo pasado, nuestro proyecto nacional Al doblar el siglo descubrimos nuestra miseria: los tesoros del cuerno se los habían robado los de fuera o no eran tales tesoros sino un montón de piedras Ahora el mundo entero comparte nuestra desilusión: asistimos al ocaso de las utopías, lo mismo las capitalistas que las socialistas Unas y otras estaban basadas en el progreso infinito que, a su vez, había engendrado la ilusión del desarrollo continuo Hemos descubierto que vivimos en un planeta finito y con recursos finitos La reducción de las materias primas pone un hasta aquí al optimismo de las filosofías del siglo pasado En el mundo subdesarrollado hay cada vez más habitantes y cada vez menos recursos A menos de imprevisibles innovaciones técnicas y científicas, la situación de los desarrollados tenderá a empeorar Cuando la situación se vuelva insostenible, acudirán a la fuerza Esa es la primera y gran amenaza Los mexicanos tienen la tendencia a olvidar que viven en el mundo, no en una isla Es bueno recordar de tiempo en tiempo que no estamos solos
Y prepararnos para lo peor
La conjunción del exagerado crecimiento demográfico y del centralismo político y económico es explosiva El centralismo, sea en la forma de monopolios capitalistas (nacionales y extranjeros) o en la forma de monopolios estatales, agudiza las enormes diferencias que separan a los mexicanos y hacen de cada clase social un mundo aparte, una plaza fuerte, y de cada individuo una planta espinosa A su vez, el crecimiento demográfico puede paralizar nuestro modesto desarrollo económico y convertir a la ciudad de México, por ejemplo, en otra y más vasta Calcutta Aunque con lentitud desesperante, nos encaminamos hacia formas políticas más democráticas La demografía puede paralizar también este proceso Cierto, tenemos el petróleo Puede aliviar nuestras males, no curarlos Agotado, la recaída será peor
Nuestra pobreza es nuestra verdadera y única riqueza: la gente Esa población desocupada, pasiva, ignorante, que nos parece una piedra atada al cuello, puede convertirse en brazos que trabajan e inteligencias que piensan Si el almacén de proyectos históricos que fue Occidente se ha vaciado, ¿por qué no ponernos a pensar por nuestra cuenta, por qué no inventar soluciones? Algunos, poco oídos, han comenzado a hacerlo Por ejemplo Gabriel Zaid en esa serie de artículos que publicó en
Plural
bajo el título de Cinta de Moebio Otros, también, hemos pedido que se diseñen nuevos modelos de desarrollo ¿Por qué no discutir esos temas en un ámbito nacional? En el fondo, el gran debate de la historia moderna de México, desde el siglo XVIII, es el de la modernización De los jesuitas de Nueva España a los liberales de Juárez, de los positivistas porfirianos a los revolucionarios del siglo XX, sin excluir a los marxistas y los capitalistas —todos, con distintos métodos, han propuesto una misma idea: la modernización El progreso ha sido y es para todos ellos sinónimo de modernización Muy pocos intelectuales han hecho la crítica de la modernización La crítica la ha hecho el tradicionalismo del pueblo mexicano, algunos poetas (López Velarde: Patria, sé fiel a tu espejo diario) y, a veces, como en la época de Zapata, el pueblo pobre en armas Su utopía no venía de los libros No era una utopía progresista sino intemporal, con raíces en la tradición oral y no en la libresca No sugiero volver a Zapata ni a la aldea autosuficiente ni al neolítico Pienso que en ese sueño de nuestros campesinos hay una semilla de verdad ¿Por qué no poner en entredicho los proyectos ruinosos que nos han llevado a la desolación que es el mundo moderno y diseñar otro proyecto, más humilde pero más humano y más justo?








