Panorama de improvisaciones al aire libre

A más de un año de pandemia, hay una tendencia a improvisar en los parques de la Ciudad de México proveniente de la danza y el teatro. Igual que los ciudadanos, los artistas están asistiendo al espacio natural.

Se recuperan técnicas de improvisación del siglo XX sobre la presencia, el presente, la comunidad y el ambiente, muy pertinentes en la cuestión del retorno a las actividades presenciales (y sociales).

Son el Butoh (tradición de un poco más de 70 años), método Viewpoints o Puntos de Vista (original de Mary Overlie de los años setenta), la educación somática (iniciada en la primera mitad del siglo pasado), así como elementos del Hip Hop (cultura surgida hace 51 años).

La improvisación Conspirar, en el Parque Lincoln de Polanco, fue una propuesta del performer de Butoh Esparta Martínez, de la improvisadora de voz Sarmen Almond, y de Miguel Rojas (alias Funky Maya), B-boy mexicano. Ahí se reencontraron en marzo de este 2021 (luego de un año de aislamiento), tres veces por semana y durante tres semanas.

Su proceso de improvisación consistió en revincularse con el entorno natural, limpiando las áreas verdes y cuidando las plantas del Lincoln; reentrenar la conciencia corporal (notando las propias contradicciones internas), y reintegrar a los visitantes del parque, quienes (voluntariamente) eran su público de todas las edades (niños, mamás y jóvenes).

Se trató de un reaprendizaje práctico acerca del cuidado del exterior, el autoconocimiento y la observación participante. Además, de la recuperación del espacio público de manera comunal en tiempos de contingencia.

Otra propuesta fue el Taller de Viewpoints en otro parque, Los Viveros de Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, impartido por Katia Castañeda, performer integrante del Colectivo TACo (Arte, Ciencia y Cognición), cuya reciente investigación abarca la neurodanza, impulsada por Danza UNAM y el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS).

Ella guió el fin de semana del 13, 14 y 15 de agosto, por la mañana, a un grupo heterogéneo que aprendía a componer cuadros vivos, enmarcados por los árboles del parque y alumbrados con la luz natural. Juntos pasaron cuatro horas, cada día, aprendiendo a improvisar.

Se veía a esta colectividad en procesos de comprensión (visual) desde sus perspectivas personales y construyendo la coherencia de las imágenes vivas, al integrar las posiciones (corporales) de todos. Incluso cuando se ejecutaban disrupciones (físicas), éstas conservaban la congruencia dentro del paisaje (de cuerpos).

Tal técnica adquiría relevancia acerca de la reeducación de la comunidad una vez que se regrese a la presencialidad y deje de dominar la virtualidad. Este taller se hizo por primera ocasión en mayo de este año en el Parque de los Venados.

La iniciativa independiente Improvisando en espacios verdes, de Danza Mares, encabezada por Jasmin Gallardo, trata de un programa de intervenciones en el Bosque de Tlalpan, en el de Chapultepec y en Ciudad Universitaria, entre otros, como el Parque Tamayo, cuyo arranque fue el pasado 2 de julio y concluirá el 26 de septiembre.

Como parte de este programa, Mayra Rojo y Marcela Ponce se presentaron en el Parque Lira el 13 de agosto, situándose en una zona ruinosa del lugar para interactuar con la devastación. Llevaban una taza de peltre que sonaban contra una escalera del sitio para no perderse la una de la otra durante la improvisación.