Se van tres grandes de la plástica de Nuevo León

MONTERREY, N. L.- Con diferencia de días fallecieron en el mes de julio tres reconocidos artistas plásticos de Nuevo León: Héctor Carrizosa, Gerardo Cantú y Sergio Villarreal, referentes locales por su compromiso con el arte y la sociedad, además de su virtuosísimo con el lápiz y el pincel.

Formados en su juventud en la Universidad Autónoma de Nuevo león, dieron identidad al estado y brillaron a nivel nacional e internacional con la pintura, el dibujo y la escultura, de acuerdo a especialistas abordados por Proceso.

Con el paso de los años se dedicaron a exponer su arte y a difundir sus conocimientos con clases y talleres, según recuerda Celso José Garza Acuña, secretario de Extensión y Cultura de la máxima casa de estudios.

Carrizosa, de 78 años, pereció el día 18 por problemas cardiacos; mientras Cantú, de 87, y Villarreal, de 73, tras padecer covid 19, perecieron los días 24 y 25, respectivamente. Por afinidad creativa y cercanía personal, se complementaron en su quehacer artístico, señala el directivo universitario.

“Son tres pintores imprescindibles en el arte de la entidad, son figuras referenciales y se formaron al amparo de la universidad, en diferentes instancias, en el legendario Taller de Artes Plásticas. Además, los tres fueron galardonados con el Mérito de las Artes y el reconocimiento Artístico Colegio Civil, y sus obras han sido objeto de estudio, de exposiciones y publicaciones”, dice Garza Acuña, quien evoca su compromiso en el ámbito social y con su gremio:

El muralista Cantú, en su juventud, fue becado para estudiar en el extranjero y estuvo en Europa del este, particularmente en Checoslovaquia, por lo cual se ligó al Partido Comunista. Mientras Carrizosa, pintor, grabador y dibujante, y Villarreal, retratista y escultor, lucieron por la defensa de las causas sociales y del patrimonio cultural. El primero, desde el municipio de Santiago donde residía, pugnó por mejores condiciones para los artistas, y el segundo tuvo una lucha permanente por preservar el Barrio Antiguo, el espacio del ahora Centro Histórico de la zona metropolitana de Monterrey.

Más allá de su ideología, Garza menciona las distinciones de sus expresiones artísticas, al igual que el dibujo y su fundamento estético:

“Sabían dibujar con maestría, eran figurativos, con distintas temáticas. Villarreal cultivaba el retrato. Carrizosa usaba metáforas, en particular del Quijote, para expresar visiones de la realidad. Y a Cantú le celebramos sus paisajes y naturalezas muertas, con elementos de historia del arte.”

Más allá de algún reconocimiento póstumo que la universidad les ofrezca, el compromiso de la institución es divulgar su legado para honrar su memoria, dice el encargado de Cultura de la institución, donde hay obras de los tres: murales de Cantú en las facultades de Artes Escénicas, Comunicación, Ingeniería Mecánica y Eléctrica, así como en el centro cultural Colegio Civil. De Villarreal se conservan trabajos en Artes Escénicas y en otros campus. Dibujos de Carrizosa se conservan en la biblioteca Raúl Rangel Frías y en el Colegio Civil.

“En la Universidad Autónoma de Nuevo León lamentamos muchísimo el deceso de estos artistas nuevoleoneses, referencias imprescindibles, pero también celebramos su obra, el gran legado que nos dejan y que, institucionalmente, promoveremos y difundiremos para conocimiento de las nuevas generaciones”, dice Garza Acuña.

Por su parte, el investigador de arte, cine y culturas populares Genaro Saúl Reyes evoca a estos tres creadores significativos, igualmente, por su responsabilidad con el arte y la sociedad, como lo reflejaron en su quehacer, identificado con la ideología de izquierda.

“Recordemos que Carrizosa tuvo su línea de dibujos de Quijotes, porque era como su ideal de justicia social que manejaba, al ir a contracorriente. Su línea fue siempre de izquierda. Él quería que siempre reconociéramos a los nuestros, los nuevoleoneses, antes que a los demás.”

Su obra, enfocada en el retrato, tenía visos oníricos y alucinaciones, pues iba más allá del rostro del personaje y hacía completas configuraciones de imágenes alrededor.

Cantú, por su parte, era el decano de los pintores nuevoleoneses, con más de 300 exposiciones, según documenta el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Aunque originario de Nueva Rosita, Coahuila, toda su vida se formó en Nuevo León. Su obra también estuvo comprometida con temática hacia lo local, pero con imágenes dolientes, dice Reyes, quien destaca el manejo de los murales.

“Es extraordinario, como podemos verlo en las obras que nos deja. Hay que ver que en los murales manejó muchos elementos en la historia de aquí, de nuestro entorno. En el paseo Santa Lucía hay varias de sus obras y en la biblioteca Fray Servando”, señala.

De Villarreal, el especialista apunta que conducía talleres de creación en su propia escuela, en el barrio, donde enseñaba retrato y dibujo. En la Ciudad de México y en Nuevo León destacó por su producción de retratos, principalmente, y también por trabajos de escultura. Tenía el taller Sección Áurea, en el Barrio Antiguo de Monterrey, espacio que se esmeró en preservar.

Garza Acuña remarca que, además de estos tres grandes del arte de Nuevo León, fallecieron también, recientemente, otros tres artistas que merecen ser evocados y homenajeados: la pintora Rosario Guajardo, el 21 de junio, y Juan Carlos Merla y Juan Manuel de la Rosa, los días 12 y 15 de julio, respectivamente.

El funcionario cultural considera que el homenaje debiera ser a los seis, y de alcance nacional.