El actor y dramaturgo cubano Yunior García Aguilera fue encarcelado el domingo 11 de julio, durante las manifestaciones de miles de sus compatriotas en las calles de varias ciudades de la isla caribeña.
De acuerdo a su relato, se manifestaba pacíficamente con varios creadores para ser escuchados, en protesta por los precios de los productos, la falta de alimentos, la escasez de medicinas, las tiendas de Moneda Libremente Convertibles (MLC), los cortes de luz, y en favor de la libertad de expresión.
Apresado frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) en La Habana, se le condujo al centro de detención El Vivac, donde permaneció 26 horas, dice a Proceso por WhatsApp:
“Estoy en contra de la violencia. Salimos a la concentración en paz ante el ICRT. Ahí nos golpearon, nos lanzaron sobre un camión de basura y nos trasladaron a una cárcel sin derecho a una llamada telefónica. Me soltaron con una acusación de desorden público. Me encuentro bajo una medida cautelar en mi casa. Hoy miércoles 21 frente a la puerta de mi hogar hay un auto y una moto con cuatro agentes de la seguridad del Estado, y lo único que he hecho es llegar a las instituciones culturales, con las que he trabajado, a expresarme.”
Espera un juicio que no sabe si lo llevará a la cárcel, y denuncia que todo el tiempo vive bajo amenaza:
“Recibo mensajes en internet de perfiles anónimos que me tildan de mercenario, agente de la CIA y una serie de manipulaciones y mentiras que no tienen cómo demostrar ni cómo sostener.”
Tranquilo, García Aguilera (Holguín, 1982) explica que las agresiones no sólo son en las redes sociales, sino que ha sido atacado en la revista cultural del Ministerio de Cultura La Jiribilla (lajiribilla.cu):
“Me han dedicado más de nueve artículos difamatorios, por esa misma razón el 14 de julio renuncié a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a la cual había pertenecido durante años, porque nos ha dado la espalda a las personas que pensamos distinto.”
García Aguilera se graduó del Instituto Superior de Arte como dramaturgo. Con su grupo de teatro Trébol ha estrenado varias obras. Está casado con la productora cinematográfica Dayana Prieto. Narra que de la celda donde lo encerraron, fueron liberados sólo artistas:
“A los muchachos que no eran tan conocidos los dejaron adentro, hay uno de 17 años. Tratamos de memorizar sus nombres, cuando salimos contactamos a sus familias haciendo campaña por ellos, y muchas llamadas telefónicas para intentar su liberación. El destacado cineasta Fernando Pérez (Hello Hemingway y Suite Habana) investigó junto con nuestros familiares que varios artistas estábamos en El Vivac, se apareció en la cárcel para interceder por nosotros.”
–¿Sabe el número de presos que hay?
–No han querido decirlo. Hemos intentado realizar una lista por nuestra cuenta, la sociedad civil, y ya contiene más de 500 nombres. Hay muchas familias que no quieren hacer público los nombres de sus hijos e hijas por miedo a que les vaya peor en el juicio. Calculo que fueron unos mil jóvenes detenidos entre el 11, 12 y los días sucesivos de las protestas.
“Es muy compleja la situación de Cuba. Existe una insatisfacción real y por eso fueron las marchas del 11 de julio. Hay una buena parte de la sociedad cubana que no quiere este pacto social que lleva 60 años, porque es caduco, ya no funciona y desea uno nuevo.”
“Tarea Ordenamiento”
La sociedad cubana se encuentra fragmentada, dice:
“Hay un grupo conservador, aunque se dice revolucionario, que en realidad quiere mantener a toda costa el status quo. Otro estrato desea reformas sin renunciar a las conquistas de los últimos años. También existe un conjunto que es de izquierda, pero quiere que Cuba avance hacia una democracia más abierta, más plural, donde se tolere y respete el criterio de cada cual y su posición ideológica. Pero otro grupo quiere un cambio radical, no desea saber nada de ideologías de izquierda, ni de la revolución.”
Revela que siempre se ha considerado “de izquierda”, y resalta:
“Es cierto que hay un embargo económico, que se reforzó una política negativa por parte de los Estados Unidos (con Donald Trump), que la pandemia trajo nuevos problemas, pero el gobierno también se ha equivocado mucho. Lo peor que ha pasado en plena pandemia es el impulso en 2020 de una política económica llamada Tarea Ordenamiento, la cual aumentó las diferencias entre los cubanos. Se crearon las tiendas de MLC, de moneda extranjera, a las que una buena parte de la población no tiene acceso porque ahí sólo pueden comprar los productos básicos aquellos que poseen familiares en el extranjero que les envían remesas.”
A decir suyo, los cubanos sabían que en cualquier momento “iba a ocurrir un estallido social”. Anexa:
“Cuando vimos que cortaron el internet para que no pudiéramos ser testigos de la represión por parte del Estado en la marcha de San Antonio de Los Baños del 11 de julio, supimos inmediatamente que debíamos salir a las calles, y eso ocurrió simultáneamente en todo el país. Ese día el propio presidente Miguel Díaz-Canel convocó por televisión a la población a defender la revolución, no puede negar que hizo un llamado a la guerra civil y eso trajo mucha más violencia. La parte simpatizante del gobierno que salió con piedras y palos a las calles a violentar, no está en la cárcel. Son elogiados en la televisión nacional.”
Tampoco descarta que ese día reluciera el enojo que existe en los barrios más marginados desde años atrás:
“Cuando una persona pobre pasa por una tienda exclusiva para los que reciben una moneda extranjera, siente rabia, y por eso muchos manifestantes se comportaron de forma violenta contra las tiendas y las patrullas.”
Debido a los llamados de la comunidad internacional de que se libere a los detenidos, el día 15 Díaz-Canel expresó por televisión que los arrestados tendrán “garantías procesales” y les aplicarán las leyes “sin abusos”.
Silvio cumplió
Cabe destacar que el pasado 13 de este mes, el cantautor cubano Silvio Rodríguez escribió en su sitio de internet Segunda Cita que las protestas habían sido “preparadas y alentadas por el régimen imperial”. Y agregó que “no me ha tocado ver un solo video que muestre el momento en que una manifestación pacífica es agredida por la policía”. Por esto, el 20 de julio García Aguilera le escribió una carta al trovador por Facebook:
“No te imagino pateando a un joven socialista de 22 años en una estación de policía, ni apoyando las condenas de aquellos a los que has regalado tantos conciertos en sus barrios.”
Entonces lo invitó a conversar, y el autor de “Mi unicornio azul” aceptó. El encuentro fue la tarde del miércoles 21 en los estudios Ojalá. García Aguilera menciona a este medio que los policías se fueron antes de que saliera de su vivienda, pero vio su auto donde se reunió con el exponente de la Nueva Trova. Fue una charla “respetuosa”, de 70 minutos, “donde ninguno convidó al otro a renunciar a sus posiciones ni principios”, enfocándose en “cómo aportar al bien de la sociedad cubana, él se comprometió a abogar por la liberación de todos los presos que participaron en las protestas”. Silvio Rodríguez cuenta en su blog Segunda Cita: “No sé cuántos presos habrá ahora; dicen ellos que cientos. Pido lo mismo (libertad) para los que no fueron violentos y cumplo con la palabra empeñada”.
García Aguilera fue parte de los alrededor de 300 artistas, músicos, escritores, pintores, actores que se manifestaron el 27 de noviembre de 2020 (27N) frente al Ministerio de Cultura de Cuba, para solicitar mayor libertad de expresión, la liberación de la cárcel del rapero Denis Solís, y apoyaron al Movimiento San Isidro (MSI), debido a que el día anterior la policía disolvió una huelga de hambre de sus miembros.
Lograron acuerdos con el viceministro Fernando Rojas y representantes de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz (AHS), como una reunión con Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; pero el 3 de diciembre el gobierno anunció que consideraba roto el diálogo. Fue el 5 de ese mes cuando se reunieron con Alonso Grau para hablar del sistema de las instituciones.
“Desde el 27N demostraron que no están dispuestos a tener un diálogo real y transformador”, subraya García Aguilera.
El MSI, cuyo titular es el artista visual Luis Manuel Otero Alcántara (quien sigue en prisión desde el 11 de julio), fue creado en 2018 en protesta por el Decreto-349 del gobierno, que “establece sanciones y penaliza la libertad de creación, expresión, elección del trabajo y la difusión en el campo del arte y la cultura, siendo estos controlados directamente por el Ministerio de Cultura, específicamente por la figura de un inspector cultural y constituyendo una violación de los Derechos Culturales” (movimientosanisidro.com). En la enciclopedia oficial EcuRed (www.ecured.cu) se lee sobre el MSI:
“El grupo se convirtió en centro de un show contrarrevolucionario, auspiciado y apoyado por el gobierno de Estados Unidos.”








