Pasión por comunicar la ciencia

Cómo explicar la ciencia en 2021, cómo hacerla más accesible para todos…

Esa es la tarea permanente de Blanca María Cárdenas Carrión, etnóloga por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y maestra en Filosofía de la Ciencia.Su pasión.

Ahora doctorante por la Universidad Nacional Autónoma de México, prepara una conferencia sobre el covid-19 a partir de expresiones artísticas por parte de grupos étnicos plasmadas en máscaras…

Para ella, compaginar su experiencia profesional docente con la museografía es vital en esta área que se puede explicar como Comunicación de la Ciencia.

Colaboradora de recintos como el Museo Nacional de las Intervenciones (en donde ha trabajado en el diseño de exposiciones, proyectos comunitarios y revisión de estilo del cedulario), además de editora técnica de la revista digital Más Museos, y colaboradora de la publicación Arqueología Mexicana, Cárdenas Carrión (Ciudad de México, 1988) explica que su pasión por la Comunicación de la Ciencia devino a partir de su labor en museos:

“La Comunicación de la Ciencia es un campo que te hace pensar en cómo hacer llegar el conocimiento científico a la sociedad, en comunicar conceptos a niños o personas que no tienen ese conocimiento.

“En mi caso es traducir el conocimiento científico al habla cotidiana, considerando, por ejemplo, en mi experiencia en el caso de museos, que no puedes asumir que la gente no sabe nada o que son ignorantes, siempre saben algo… se puede partir de ahí.”

En su experiencia, la pandemia ha resultado todo un reto económico y digital para algunos museos, pero en otros la posibilidad de llegar a públicos más allá de las paredes:

“La filosofía de la ciencia es un tema que he trabajado desde el posgrado, me encamino a pensar en museos de ciencia como Universum de la UNAM, pero con el tiempo me he dado cuenta de que las divisiones entre arte y ciencia son falsas: los museos hablan de todo.

“El MUAC (Museo Universitario Arte Contemporáneo) de la UNAM –con todas las críticas positivas o negativas que se le hagan– tiene exposiciones fantásticas en donde logra integrar instalaciones, expresiones artísticas con conocimientos científicos de biología, química, genética, medicina… entonces, más que hablar de ciencia, podríamos hablar del conocimiento que se difunde, se comunica y del cual nos apropiamos.”

Como ejemplo remite a la muestra digital Rescatando mi propio cadáver (un conjunto alterno de peldaños para el ascenso a la oscuridad) Parte 3: Política sin oxígeno, de Julieta Aranda, en el MUAC.

–¿Cómo acercar la ciencia, cómo explicar cosas elementales?

–Tiene que ver con la imagen pública de ciencia, el estereotipo. La gente posee una percepción como algo “difícil, aburrido, complicado” y lejos de nuestra vida diaria. Entonces, antes de enseñar o mostrar los beneficios de conocer la ciencia, hay que trabajar en modificar esa imagen pública de la ciencia, como decir a la gente que puede ser divertida, interesante y no necesariamente difícil o complicada. Quizá sí para los científicos, pero para las personas ordinarias no tiene que serlo.

“Incluso hasta quitarle la etiqueta de ‘ciencia’ para ir más allá, hacia el conocimiento que existe sobre el mundo. Hay que romper esas fronteras disciplinarias de sólo arte, antropología, biología, medicina. Al final todo hace una intersección, hay que quebrar esas barreras.”

Ejemplifica en el caso del covid-19:

“Quizá las personas podrían entender mejor qué es el covid-19 si se explica desde una expresión artística en comparación a proporcionarle conceptos médicos. Hay que buscar caminos para atreverse a explicar.”

Es lo que hará el próximo 23 de junio en una conversación a partir de máscaras realizadas por otomíes, nahuas y afromestizos explicando “el rostro del virus”, un proyecto de la ENAH que posteriormente se convertirá en una exposición. Se trata de Poniendo un rostro al virus (Putting a face on the virus. Project in Mexico), a dictarse en inglés en el marco de un evento organizado por el ICOM (Comité Nacional del Consejo Internacional de Museos) Canadá, a través de su Comité de Vestuarios, y el Comité Internacional de Museos de Etnografía (ICME). El programa completo y registro pueden verse en https://costume.mini.icom.museum/clothing-the-pandemic-news/.

Para finalizar, de frente al más reciente informe de la Unesco sobre ciencia titulado “La carrera contra el tiempo para un desarrollo más inteligente” (cómo los países pueden utilizar la ciencia para construir un futuro tanto en lo ecológico como en lo digital), lanzado el pasado 11 de junio, refiere:

“La digitalización del mundo es todo un tema. Con el covid-19 entendimos que el virus no discrimina, pero hay una estructura social que sí, por las diferentes condiciones de vida, y una de ella es la digital. Hay personas que tuvieron que comprar un celular porque la pandemia se los exigió.

“En la misma ENAH se reciben a estudiantes de todos los niveles socioeconómicos, y muchos de ellos no tienen el presupuesto para acoplarse, ¡vaya¡, la misma escuela ha tenido una serie de dificultades en materia presupuestal, todo el INAH… así que digitalizar la práctica docente en un inicio fue difícil, y con todo eso aún hay alumnos que no tienen conexión a internet. La digitalización es complicada en México, tenemos un retraso muy fuerte.”