Corrupción: ¿Somos todos?

En México desde la denominada “renovación moral de la sociedad” –campaña lanzada en el periodo del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988), cuando se creó el antecedente de la actual Secretaría de la Función Pública, nombrada entonces Secretaría de la Contraloría General de la Federación–, se han creado formalmente políticas públicas para combatir la corrupción; ahora, por supuesto, con mayor denuedo y firmeza en el ámbito de la Administración Pública Federal.

El problema es que la corrupción (entendida como toda conducta humana contraria a derecho sin importar si se trata de actos a pequeña o gran escala) rebasa la voluntad de una persona o de un grupo que busca reducirla a su mínima expresión. En este sentido, cada cinco años un grupo de científicos sociales a nivel mundial se ha dado a la tarea de publicar una gran encuesta bien prestigiada titulada World Values Survey, cuya “ola 7”, que cubre de 2017 a 2020, no tiene el menor desperdicio al hacer una revisión comparada sobre éste y otros temas de gran interés público.

En efecto, por lo que concierne a la percepción social sobre la existencia de la corrupción (que incluye tanto el sector público como el privado) 65% de los mexicanos afirmó que existe corrupción en el país. En esta primera visión, México no se encuentra en el último lugar de la lista de percepción de corrupción, pero sí muy lejos del primero. El país donde se registra el mayor porcentaje de corrupción es Brasil, toda vez que 84.4% de sus habitantes así lo percibe. Por el contrario, el menor índice se ubica en Corea del Sur, donde sólo 3% dice que hay corrupción en esa nación.

A la pregunta sobre la participación de las autoridades del Estado (sin importar niveles de gobierno o división de poderes) en actos de corrupción, en México 39.9% de los encuestados dijo que todos están involucrados. El peor sitio del ranking lo tiene Irak, donde 43.1% de sus habitantes contestó que todas las autoridades incurren en esta práctica. En el otro lado de la lista, Alemania es la nación donde existe menor percepción de corrupción en este rubro: sólo 0.9% dijo que todos son corruptos.

Por lo que hace a los ejecutivos de negocios, en México 23.2% de los entrevistados dijo que todos practican actos de corrupción. En el último lugar de la lista se encuentra Kirguistán con 26.3%, mientras Alemania se ubica en el primero con 1%.

Al preguntar sobre si las autoridades locales practican actos de corrupción, en México 34.2% dijo que todas están comprometidas. El último lugar le corresponde a Perú, donde a la misma interrogante 35.4% respondió en el mismo sentido. Exactamente en la posición contraria, Alemania está en el primer lugar de ausencia de corrupción donde sólo 0.7% afirmó que todas sus autoridades locales incurren en esta práctica.

El problema se complica más al preguntar sobre la relación entre los habitantes y las personas de contacto para prestar distintos servicios, tales como policías, jueces, médicos, maestros, servidores públicos. Para 36% de los entrevistados en México todos cometen actos de corrupción. Este porcentaje es el más alto del mundo y ese deshonroso lugar lo comparte con Kirguistán.

De igual modo que en otros rubros, Alemania es donde menor clima de corrupción se percibe, pues sólo 0.4% respondió afirmativamente a esta interrogante.

Es de llamar la atención que México ocupa el último lugar en el rubro relativo a periodistas y medios involucrados con actos de corrupción, habida cuenta que 23.9% de los encuestados afirmó que todos forman parte de la red de corrupción. Por el contrario, en China sólo 0.5% de los habitantes respondió en el mismo sentido.

Cuando se cuestiona sobre la frecuencia con la que una persona debe pagar un soborno a otra sin considerar si es o no del sector público, en México 11.1% dijo que siempre hay que dar “atenciones”. En este rubro sorprende que China ocupe el último lugar, pues 26% expresó que siempre se observa esa práctica. Por el contrario, en Nueva Zelanda ese porcentaje es de sólo 0.3%.  Existe una tendencia a considerar que las mujeres son menos corruptas que los hombres. En México, esa impresión la comparte 26.1% de los encuestados. En Egipto la misma percepción la tiene 46.2% y, por el contrario, en Taiwán 55% dijo no estar de acuerdo en esta aseveración.

Al reactivo sobre el riesgo que hay de ser sancionado si se descubre que alguien está dando o recibiendo un soborno por un servicio público, 15.6% de los mexicanos dijo que no hay ningún riesgo. En Kirguistán, el último de la lista, 17.9% respondió en el mismo sentido. Exactamente al revés, en Corea del Sur, sólo 0.1% afirmó que no habría riesgo alguno.

Como se puede observar, la corrupción en México es parte de una subcultura que está en todas partes y, por ende, su reducción será una labor por aproximaciones sucesivas en un vasto periodo de tiempo en el que deben concurrir enfoques multidisciplinarios, si en realidad se busca que los índices de corrupción en todos los rubros tiendan a disminuir.  

@evillanuevamx

ernesto.villanueva@proceso.com.mx