Señor director:
Con fundamento en la Ley Reglamentaria del Artículo 6o, párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de Derecho de Réplica, le solicito ejercerlo como lo establece la ley, derivado del artículo titulado: “La evasión en ciernes en el Valle de Guadalupe”, de su edición 2325 del 23 de mayo de 2021, ya que en éste aluden a mi persona, ofrece datos inexactos o falsos y su divulgación causa un agravio hacia mi persona como a mi empresa en lo político, económico, en mi honor y mi imagen.
El reportaje de su periodista Jesusa Cervantes me atribuye equivocadamente el abuso y obtención de beneficios por relaciones políticas, ya que me retiré de la vida política desde agosto de 2012, lo comuniqué públicamente en su momento en mis redes sociales, por lo que desde hace casi una década no he ocupado puesto público alguno, además de que nunca he ocupado un cargo público en Baja California; asimismo incluye datos falsos sobre las características de mi propiedad y me acusa de impulsar un modelo turístico predatorio y que afecta al medio ambiente, cuando siempre hemos sido promotores de la sustentabilidad.
Es cierto que fui alcalde de Cozumel de 2005 a 2008, donde orgullosamente terminé mi administración con un nivel de aceptación superior a 80%, lo cual usted bien sabe es muy alto, derivado tanto de un trabajo muy importante que hicimos al reconstruir la isla después de los huracanes Emily y Wilma, como de un programa muy amplio de obra pública y un contacto constante con la población, privilegiando, entre muchas acciones, las audiencias públicas semanales durante todo mi trienio.
Además, mis cuentas públicas como alcalde fueron aprobadas por unanimidad en el Congreso estatal, siendo la mayoría de un partido político distinto al mío.
Mi primera empresa turística, Ocean World, la abrí en 1990, a mi llegada a la isla después de terminar la carrera profesional en Administración de Empresas, en la que operaba los deportes acuáticos de varios hoteles en Cozumel. Desde esa fecha he tenido varias empresas, como el restaurante Playa Azul (1994), el Club de Playa Mr. Sanchos (2000), los Hoteles Hacienda San Miguel (1998) y el Vista del Mar (2002), entre otros; todos, relacionados con la actividad turística.
Usted puede constatar que mi carrera empresarial va mucho más allá de lo que dice su periodista en su reportaje, por lo que es falso lo que menciona en el párrafo 5 de la página 38 en lo que se refiere a que mis carreras política y empresarial siempre han ido de la mano.
Antes de iniciar la construcción de nuestro hotel en el Valle de Guadalupe, dos administraciones municipales anteriores, nos acercamos a la autoridad y les presentamos el proyecto actual, nos dieron el visto bueno y fue así que iniciamos la construcción del hotel.
Es falso lo que expone en el párrafo ocho de la página 38 sobre que nunca informamos del cambio de proyecto; tenemos los documentos con los que notificamos a la autoridad de ambos proyectos en diferentes parcelas y únicamente desarrollamos uno.
Desafortunadamente, mi director de proyecto tuvo complicaciones con su diabetes y tuvo que regresarse a vivir a su lugar de origen. La persona que quedó en su lugar, con menos experiencia, fue más lento en dar seguimiento a los trámites que ya habíamos iniciado y, pese a que contratamos un despacho para que nos apoyara en obtener todas las licencias y permisos, estos se quedaron en espera de respuesta de varias autoridades en administraciones anteriores, tal y como lo hemos acreditado en diversas promociones formuladas ante las autoridades locales.
Como bien menciona el arquitecto Villalobos, nos hemos acercado a la autoridad con la intención de atender los trámites que hayan quedado pendientes y estamos en la mayor disposición de tramitar los permisos correspondientes, en cumplimiento de las normas aplicables, incluso dispuestos a usar predios no desarrollados para tomar medidas compensatorias en beneficio del medio ambiente.
En cuanto a las áreas cimentadas que refiere su artículo y aparece en la foto relativa al mismo, es impreciso lo que menciona en su nota, ya que esa área no está contemplada para más habitaciones, sino para dotar al hotel de áreas tales como un spa y un restaurante para completar los servicios del mismo.
Somos una empresa responsable con el medio ambiente. Desde nuestro origen nos propusimos ser la primera vitivinícola en el Valle de Guadalupe en trabajar con energías limpias, si bien recibimos un apoyo federal que no representa ni 1% del total de nuestras inversiones, y que fue gestionada como cualquier empresa dedicada al ramo agrícola en el Valle de Guadalupe. También 98% de nuestras lámparas son led, nuestros aires acondicionados son de bajo consumo, construimos con materiales aislantes para generar ahorro de energía, usamos inodoros de bajo consumo, mingitorios libres de agua, pero, sobre todo, contamos con tres plantas de tratamiento de aguas residuales, por lo que 100% del agua que utilizamos en las actividades del resort y la vinícola la reutilizamos para el riego de jardines ornamentales y olivos, toda el agua la regresamos al manto freático.
En 2015 el ayuntamiento de Ensenada nos entregó el primer reconocimiento como empresa Eco Responsable.
Es incorrecto el dato en su nota periodística respecto de la operación de nuestros pozos de agua. Le reitero que nuestros dos pozos no están bajo ningún techo de teja, ambos se encuentran al aire libre, y cuando gusten lo pueden venir a corroborar. A unos metros de ellos sí tenemos casetas que albergan los controles y filtros de arena necesarios para poder usar el agua de los pozos para el riego por goteo de nuestros viñedos.
La información que proporciona en su reporte en cuanto a las concesiones de agua que menciona es totalmente errónea, ya que nuestra empresa se formó en 2011 y en su reportaje dice que las concesiones las obtuvimos en los años 1997, 2000 y 2005. Le aclaro también que las concesiones de los pozos que tenemos operando nos las cedieron los propietarios de los predios al momento de adquirirlos, ya contaban con ellas, e hicimos los trámites ante la Comisión Nacional del Agua para que pasen a nombre de nuestra empresa.
Obtuvimos posteriormente una cesión de derechos de agua para uso agrícola de Don Olegario Sandoval y Borja. Ninguna de nuestra concesiones son adicionales al padrón ya existente en la cuenca del Valle de Guadalupe.
Los cuerpos de agua en forma de lagos que ve en nuestro predio son, en realidad, reservorios agrícolas, como tienen muchos, sólo que estos tienen un diseño estético, también lo invito a comprobar que esa agua la usamos 100% para el riego de nuestros viñedos y el agua que usamos para el hotel la compramos en pipas. Por lo que es falso que nuestra concesión sea de las más grandes en el Valle, como también es falso que nos estemos acabando el agua porque el 100% la regresamos al manto freático y en total tenemos aquí en el Valle de Guadalupe 32 hectáreas de viñedos.
En este sentido le reitero que no somos la empresa vitivinícola más grande de la región, por lo cual es totalmente falsa la afirmación que hace en el párrafo cuarto de la página 37 de su publicación.
Por otra parte, en 2017 le compramos al señor Simón Bibayoff un terreno de 26 hectáreas, que cuenta con títulos de propiedad expedidos por la autoridad federal hace más de 50 años.
Es importante precisar que el mes pasado algunos ejidatarios encabezados por Roberto Llamas y Antonio Villa Núñez, avalados por el Comisariado Ejidal Rafael Romo, rompieron nuestras cercas y nos invadieron tres hectáreas de nuestra propiedad, como han hecho con otros muchos empresarios aquí en el Valle. Hemos procedido legalmente para defender nuestros derechos; por lo tanto, no me extraña que sean estas personas quienes se escudan en una publicación, como la suya, para ganar en la tribuna pública lo que no pueden demostrar en los tribunales.
Si la autoridad permite el parcelamiento y desarrollo del predio, se perderá la vocación vitivinícola del Valle de Guadalupe. (Carta resumida por razones de espacio)
Atentamente,
Gustavo Ortega Joaquín, director general El Cielo Valle de Guadalupe
Respuesta de la reportera
Señor director:
En relación con la carta del señor Gustavo Antonio Miguel Ortega Joaquín, expongo lo siguiente:
1.– Nunca, en ningún párrafo, se le hace la siguiente atribución: “Me atribuye equivocadamente el abuso y obtención de beneficios por relaciones políticas”.
2.– Jamás lo acuso de lo siguiente: “Me acusa de impulsar un modelo turístico predatorio y que afecta el medio ambiente”. Sólo se exponen las fotografías que conforman el complejo habitacional de su propiedad y que renta, y el cual no es de “dos habitaciones por hectáreas” como permiten las leyes locales.
3.– Califica de “falso” que “sus carreras política y empresarial siempre han ido de la mano” y para ello menciona que su primera empresa turística la constituyó en 1990 y refiere que fue presidente municipal de Cozumel, Quintana Roo, de 2005-2008; no menciona que de 1990 a 1993 fue “tesorero municipal de Cozumel, Quintana Roo”, que fue diputado local de 1996 a 1997, que de “1997 a 1998 fue secretario de turismo de Quintan Roo”, de 2008 a 2009 “delegado regional del Centro Integralmente Planeado de Fonatur, en Cancún”, según la información que él mismo proporcionó al Congreso de la Unión cuando fue diputado federal por el PAN.
Durante todos esos años, como él mismo lo dice en su carta de solicitud de réplica, fue incursionando en temas turísticos empresariales.
4.– En cuanto a la edificación de sus “villitas” para descansar, basta con mirar las fotografías para que el lector confirme que no son “con densidad turística de dos cuartos por hectárea”, como se establece en el uso de suelo agrícola del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los valles vitivinícolas de la zona norte del municipio de Ensenada, Baja California.
El reportaje documenta que lo autorizaron para “la construcción y operación de hotel de 57 habitaciones”, nunca de 30 edificaciones, independientes, de dos pisos cada una. La autoridad entrevistada señala que “confabularon” un esquema y al inspeccionar la zona vieron “villitas como si fuera una habitación”. E incluso los multaron por ello.
El mismo propietario acepta en su carta que aún está tramitando “licencias y permisos” y que están “dispuestos a usar predios no desarrollados” y a tomar medidas “compensatorias” en beneficio del medio ambiente”.
5.– Sobre los pozos cubiertos con techo de teja, eso lo refiere el comisariado ejidal Rafael Romo.
6.– En cuanto a las concesiones de agua, lo que se establece en el reportaje son las que detalla el censo de concesiones de agua de la Comisión Nacional del Agua, a nombre de la misma firma que solicitó el permiso para construir un hotel de 57 habitaciones “Hoteles y viñedos del valle de Guadalupe, SA de CV”; no lo inventó la reportera. También se establecen los años e, incluso, se menciona que El Cielo, propiedad donde están asentadas las “villitas”, la piscina, el viñedo y el restaurante, se proyectó en 2010.
Finalmente, acepto mi error: no está edificando una nueva “villita”, sino un “spa y restaurante”, y que el viñedo no es de 22 hectáreas, sino de 32 hectáreas. Agradezco al propietario los nuevos datos.








