Alrededor del largometraje La fiera y la fiesta, que ya puede verse en nuestras salas, hay varias historias que se conectan como carambola de tres bandas. Se trata de quien fuera el más representativo de los exponentes del cine dominicano –asesinado en 2002 en circunstancias nunca esclarecidas–. Su colega Luis Ospina, el reconocido autor colombiano, impulsó a la sobrina de Jorge, Laura Amelia Guzmán, y al mexicano Israel Cárdenas, a filmar la cinta actuada por Geraldine Chaplin y Udo Kier. La Cineteca Nacional ofrecerá además una retrospectiva de este director de renombre internacional.
La dominicana Laura Amelia Guzmán y el mexicano Israel Cárdenas escriben y dirigen el largometraje de ficción La fiera y la fiesta, protagonizado por los celebres Geraldine Chaplin y Udo Kier, para que se reconozca y prevalezca la figura y obra de Jean-Louis Jorge, cineasta dominicano asesinado en el 2000, quien creó obras “transgresivas y sensuales fuera de tiempo”.
A diferencia de sus seis trabajos anteriores en conjunto, donde prevalece la óptica realista, Guzmán (Santo Domingo, 1980) y Cárdenas (Monterrey, Nuevo León, 1980) –esposos desde hace 15 años–, en esta película que ya se estrena en los cines de México, privilegian la fantasía.
Es Guzmán, sobrina de Jean-Louis, quien en entrevista por Zoom recuerda que La fiera y la fiesta (República Dominicana, Argentina y México, 2019) fue detonada por el director y productor de cine colombiano Luis Ospina, tras hablarles del impacto internacional de Jean-Louis:
“Ospina, quien falleció el 27 de septiembre de 2019, fue muy amigo de mi tío y él fue quien nos indujo a crear este largometraje, por lo que estuvo junto conmigo en todo el proceso de investigación, y llamando y efectuando entrevistas a otras personas que conocieron a Jean-Louis. Cuando me convencí de que la película iba a ser un encuentro de amigos, supe que Ospina debía estar; se trataba de un sobreviviente de esa época y su testimonio ahí era importante para el filme. No le gustaba actuar por ser tímido, pero se animó, lo mismo que Jaime Piña, productor de cine dominicano, quien llevó de nuevo a Jean-Louis de Francia para hacer cine en República Dominicana.”
La fiera y la fiesta, proyectada por primera vez en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín 2019 y después en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos, México, del mismo año, trata de la actriz Vera, quien reúne a varios amigos de los años setenta para rodar un guion inconcluso que dejó Jean-Louis Jorge, con números musicales… pero fuerzas ocultas amenazan el rodaje, obligando a Vera a buscar respuesta en su pasado.
El director de fotografía es el mismo Cárdenas, quien igual es productor con Guzmán y Rafael Elías Muñoz, y los coproductores son Benjamín Domenech, Nicolás Celis, Santiago Gallelli, Matías Roveda y Sandino Saravia Vinay.
La Cineteca Nacional, informa Guzmán, prepara una retrospectiva de Jean-Louis para los primeros días de junio, “lo cual nos da mucho gusto porque el sentido de la película es sacar del olvido a este creador que se nos hace importante no sólo para el cine dominicano sino a nivel latinoamericano”.
En el Festival de Los Cabos de 2019, Cárdenas comentó en entrevista que la gente no ubica a Jean-Louis “por todo lo que hizo y significa en el mundo del cine latinoamericano”.
Guzmán y Cárdenas se dieron a conocer con el documental Cochochí (2007), después crearon la ficción Jean Gentil (2010), siguieron con otro documental, Carmita (2013), para continuar con la ficción Dólares de arena (2014), con Geraldine Chaplin, luego realizaron el documental Noelí en los países (2016), y procedieron con otra ficción, Sambá (2017).
El prolífico dúo además produce proyectos de otros cineastas con su productora Aurora Dominicana. En 2013, el estudio comenzó a proveer servicios de postproducción bajo el nombre Aurora Color Post. Asimismo, en 2018, Aurora Dominicana estableció en su país la sala de cine independiente Cinema Boreal, la cual en 2020 se convirtió en una plataforma de cine digital como respuesta al covid-19.
Guzmán ha estado a cargo de los efectos visuales en largometrajes como el documental Nana (Bolivia, 2015) y la comedia dramática Mañana psicotrópica (México, 2015), y Cárdenas ha laborado como editor en producciones como Selva trágica (México, 2020), de Yulene Olaizola, la cual se estrenará el 9 de junio en Netflix.
Jean-Louis nació en Santiago de los Caballeros en 1947. Interrumpió su carrera de arquitectura naval para estudiar cine en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Tras dirigir cortos que lo pusieron en la mira internacional, se mudó a Estados Unidos, donde dirigió su primer largometraje titulado La serpiente de la luna de los piratas (1973), y después a Francia, donde produjo Mélodrame (1976). Tras el regreso a su país en 1982, se dedicó al teatro y la producción televisiva, y más de una década después volvió al cine con Afrodita (1996).
Su primer proyecto dominicano fue el último, pues dos años después lo mataron en su hogar bajo circunstancias que a la fecha no han sido esclarecidas.
Luis Ospina (Santiago de Cali, 1949) estudió en Estados Unidos con Jean-Louis, formó parte del movimiento Caliwood y dirigió alrededor de 34 producciones. Fue director de la Cinemateca del Museo de Arte Moderno La Tertulia, en Cali (1986), crítico de cine y cronista para varias publicaciones especializadas, algunas de las cuales cofundó, como Ojo al cine, Kinetoscopio, El Pueblo y Cinemateca. También participó como director artístico en el Festival Internacional de Cine de Cali.
Un cineasta audaz
La fiera y la fiesta debiera salir a los cines mexicanos y dominicanos en 2020, pero el cierre de las salas por la pandemia lo impidió. Guzmán cuenta:
“Cuando fuimos a Los Cabos se presentó también en el Festival de Cine de Cali, justo después de la muerte de Ospina, quien dejó organizado el festival, donde se le rindió un homenaje a Jean-Louis con una retrospectiva de sus películas. Entonces mucha gente se ha ido interesando por las películas de mi tío. La fiera y la fiesta se estrenó en Argentina antes de la emergencia sanitaria.”
–¿Cómo definiría la obra de Jean-Louis?
–Era muy audaz para su época. Cambiar la carrera de arquitectura naval por el cine en ese tiempo fue muy valeroso. Luego, con el presupuesto de un cortometraje de su tesis, lograr un largometraje en Los Ángeles en los años setenta fue una epopeya, después irse con ese filme bajo el brazo hasta París y lograr distribuirlo allá fue espectacular, y filmar allá una segunda película con muchos actores en una locación espectacular, un palacio, y fuera parte de Cannes, es enorme. Y eso no se supo en mi isla.
La hija de Charles Chaplin, Geraldine (Santa Mónica, California, 1944), con nacionalidad británica y española, comenzó a involucrarse en el proyecto La fiera y la fiesta desde los viajes de promoción de Dólares de arena. Guzmán rememora contenta:
“Entonces yo laboraba en la investigación sobre la vida de Jean-Louis y le iba contando todo a Geraldine y se fue apasionando tanto como yo, y a medida que fuimos hallando las películas de él, con la ayuda de Ospina, se las compartía, y le conté de una compañera sentimental de mi tío, la francesa Edwige Belmore, llamada La reina del punk, actriz, cantante, modelo, toda una figura en los años setenta y ochenta. Y Geraldine se identificó mucho con ella. Belmore aún vivía cuando empecé a escribir el guion y pensamos que Geraldine podría interpretarla, y ahí fue cuando decidimos que no realizaríamos un documental sino una ficción.
“Las cintas de Jean-Louis llaman mucho a la fantasía, a lo irreal, de hecho él mencionó en una entrevista que el cine latinoamericano estaba perdiendo mucho de su magia por enfocarse hacia lo más realista, y nosotros veníamos de ese cine realista y dijimos: ‘Que tal si dejamos que el espíritu de Jean-Louis nos invada y a ver qué sale’.”
La fiera y la fiesta también muestra fragmentos de las películas de Jean-Louis, como La serpiente de la luna de los piratas:
“Varios de sus guiones trataban el mundo detrás del espectáculo y eso nos impulsó a efectuar una película sobre una película. Dejó un guion de un cabaret donde llegaba un vampiro y se comía a todas las bailarinas a cambio de inmortalidad y gloria. Entonces buscamos al ícono del vampirismo, al actor alemán Udo Kier, y fue una dicha contar con él. Nunca había trabajado en Latinoamérica, sólo en Estados Unidos y Europa, y como había laborado con Geraldine, ella fue quien lo invitó de alguna manera, y aceptó.”
Kier (Colonia, Alemania, 1944) cuenta con más de 200 créditos en una carrera cinematográfica de más de cinco décadas. Tras interpretar a un vampiro en la icónica Flesh for Frankenstein (1973), de Andy Warhol, tuvo recurrentes papeles de vampiro y otros seres sobrenaturales, incluyendo producciones comerciales, como Blade (1998) y películas de arte, como Shadow of the vampire (2000). Asimismo, ha participado en numerosas ocasiones en filmes de directores de culto, como Gus van Sant, Rainer Werner Fassbinder, Dario Argento y Lars von Trier, con quien ha actuado en cada proyecto desde 1987.
Guzmán manifiesta su entusiasmo por el estreno comercial en México de La fiera y la fiesta, y como parte de la productora Aurora Dominicana habla de la situación del séptimo arte en el país caribeño:
“El cine en República Dominicana lo impulsó una figura importante del cine estadunidense en los años setenta, Charles Bluhdorn, quien era el presidente de Gulf + Western. Tenían campos de caña en República Dominicana. Era un pedazo muy grande de tierra y pensó que las costas las podía aprovechar para desarrollar el turismo, pero como también había comprado Paramount en 1968, ese turismo sería de cine. Deseaba convertir a la isla en una meca cinematográfica, como un pequeño brazo de Hollywood. Él murió en 1981, a destiempo, y este sueño quedó un poco paralizado. Llevó varias producciones estadunidenses grandes para filmarse en Dominicana.
“Entonces esta generación de Jean-Louis tuvo oportunidad de trabajar en esas películas, y pensaron que algún día sus historias también las podían contar a través de este mecanismo, a diferencia de Colombia, porque el grupo de Luis Ospina y Carlos Mayolo hacía cine de guerrilla, y con tres pesos. Hoy en día La Ley de Cine impulsa las producciones locales y existe otra ley para que producciones estadunidenses y extranjeras que filmen en Dominicana tengan un incentivo, se les devuelve 25% de los impuestos del presupuesto que gastan. Es una industria incipiente. Está empezando. Estamos viviendo un momento importante.”
La cineasta remata:
“Muchos jóvenes de mi generación no saben de dónde vino el cine en República Dominicana ni quiénes fueron los precursores o por qué existe nuestra ley de cine, por lo cual había que rendirle un homenaje a esa generación. Entender por qué y cómo hacían sus proyectos y por lo que atravesaron en los años setenta, ochenta y noventa.”








