La subasta base $0.00 pesos

El conversatorio previo a la tercera subasta de la Galería Proceso que se realizó el pasado martes 18 de mayo fue interesante, provocador y motivante. Sin negar la importancia de la economía del arte, e inclusive con el interés de dinamizarla, se plantearon propuestas que difieren en diversos aspectos del mercado convencional del arte. 

El auge que durante el último año han tenido las subastas de arte contemporáneo en México fue el tema general. Las posibilidades, limitaciones y riesgos de las subastas que inician a partir de $0.00 pesos, fue el tema particular. 

¿Qué ventajas ofrecen estos eventos como modelo de negocio, y qué beneficios obtienen los vendedores cuando los compradores determinan el precio de las obras, sobre todo cuando la puja se inicia a partir de $0.00 pesos?

Para la artista y promotora Ana Mena –responsable de la idea del exitoso festival Arte 2660 que se realizó en la Ciudad de Toluca del 15 de abril al 14 de mayo–, una subasta, si se aborda desde una perspectiva lúdica, puede convertirse en un aliado para vitalizar el mercado con nuevos compradores y coleccionistas.

Para nuestro editor de la sección de cultura, Armando Ponce, una subasta, cuando se acompaña de información sobre el valor artístico de la oferta y se arriesga con el modelo base $0.00 pesos, puede convertirse en un medio para democratizar el consumo del arte.

Y para el coleccionista Norman Bardavid, una subasta que parte de $0.00 pesos es una aportación filantrópica para que los compradores disfruten de los beneficios espirituales y psicológicos que puede aportar el arte. 

En las tres perspectivas, el objetivo principal del evento, más que el negocio, es establecer la interacción entre el arte, las obras y su apropiación emotiva, intelectual y material.

El auge del mercado ferial ha convertido el arte en una mercancía de precios absurdos que muchas veces no se justifican ni con la trayectoria del artista ni con su propuesta creativa. Centradas en la producción de un ambiente que impregne a las obras y a las firmas de un valor simbólico que puede llegar a rebasar el valor artístico, en las ferias y en el mercado común las obras son cada vez menos protagónicas.

En este contexto, las subastas destacan como un modelo propicio para impulsar una relación más personal, libre y lúdica con el arte.

Con el apoyo de la vocación filantrópica del coleccionista Norman Bardavid, la Galería Proceso realizará el próximo martes 25 de mayo su tercera y última subasta de 13 esténciles de Francisco Toledo, entre los cuales se encuentran siete piezas que saldrán a partir de $0.00 pesos. 

Diseñados en los primeros años del siglo XXI para apoyar la comercialización del papel ecológico que se producía en el Taller Arte Papel Oaxaca, los esténciles de esta primera época se diferencian de las otras tanto por la rudeza de las figuras como por la seducción de sus atmósferas cromáticas. 

Realizados con plantillas de cartón recortadas con tijeras, los esténciles estampados en papalotes y portadas de cuadernos presentan una zoología fantástica en la que abundan los murciélagos: volando de manera frontal, compartiendo el espacio con un xoloitzcuin­tle, suspendidos con sus alas abiertas, volando uno arriba de otro o sólo como un rostro de grandes orejas. Especialmente atractivos por su diferencia, en esta edición se cuenta con dos papalotes en forma octogonal.

El catálogo con las especificaciones para participar se encuentra en https://galeria.proceso.com.mx/