Seguridad y asuntos internacionales

Es el título del libro que acaba de ser publicado por la editorial Siglo XXI y la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI). Ha sido coordinado por Alberto Lozano y Abelardo Rodríguez, cuya labor editorial puede calificarse de extraordinaria por la manera tan acertada en que combinaron los problemas teóricos, las miradas plurales y el abordaje certero de uno de los problemas más difíciles para el estudio de las relaciones internacionales.

La seguridad vista desde la perspectiva internacional es, al mismo tiempo, un concepto indispensable y elusivo. Se ha modificado notablemente a lo largo del tiempo, sobre todo en los años posteriores al fin de la Guerra Fría. A partir de entonces, la seguridad internacional dejó de referirse esencialmente al poder militar y a los conflictos entre los Estados para inclinarse hacia una mirada multidimensional en que las amenazas a dicha seguridad se definen desde perspectivas muy diversas.

Surgió entonces la preocupación por la seguridad de las personas (seguridad humana), la de las mujeres, la que se ve amenazada por el deterioro del medio ambiente y el calentamiento global, la que se deriva de las violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos, la que está gravemente amenazada por las pandemias y la falta de medicamentos para combatirla, entre otras.

Asimismo, la seguridad internacional merece consideraciones muy variadas según se contemple desde el ámbito nacional, universal, regional, o de los organismos internacionales. Los instrumentos que se usan para analizar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no son los mismos que se aplican para entender el origen y funcionamiento del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Lo primero tiene que ver con las relaciones de poder entre los cinco miembros permanentes que tienen derecho a veto; lo segundo, con la hegemonía de Estados Unidos en el Continente Americano.

Esa complejidad que acompaña el estudio de la seguridad y las relaciones internacionales se ve agravada por el hecho de que la literatura académica sobre el particular proviene principalmente de los países industrializados de Occidente. Sin duda han contribuido enormemente al estudio teórico y empírico de los problemas de seguridad internacional. No obstante, es imperativo tener la perspectiva de los países del sur, con experiencias distintas en relación con la seguridad internacional, con capacidades diferentes para defenderla o adaptarse a sus retos, con aproximaciones novedosas para teorizar sobre ella; finalmente, para pensar y expresar sus ideas en español, abriendo así la posibilidad de que los temas sean estudiados y debatidos por un número más grandes de estudiantes y académicos.

Un rasgo notorio de la obra es su extensión: 80 artículos escritos con la participación de más de 90 investigadores, la mayoría de América Latina. Los textos están organizados en ocho secciones que cubren la mayoría de problemas teóricos y empíricos que hoy se estudian desde la perspectiva de la seguridad internacional. Como veremos, una de las características notables de este libro es la actualidad de los problemas tratados.

En efecto, una de las secciones más llamativas es la relativa a “riesgos y amenazas a la seguridad internacional en nuestro tiempo” que acerca al lector a problemas que adquirieron nuevas dimensiones en fechas recientes, alterando profundamente los retos y equilibrios de dicha seguridad. La sección se inicia con un análisis de la pandemia de covid-19 y los dilemas que ésta representa para los mecanismos tradicionales de cooperación internacional.

Le sigue un análisis del cambio climático y la emergencia ambiental global como riesgos para la seguridad humana, lo cual era poco o mal percibido con anterioridad; y otro texto destinado a desastres naturales en el que, a más de discutir sobre su origen y consecuencias, se subraya la precariedad de los mecanismos existentes para prevenirlos.

En la misma sección, un ensayo conduce la atención hacia una amenaza reciente cuyas consecuencias no se han asimilado plenamente: el fortalecimiento del supremacismo blanco en algunos sectores de la sociedad estadunidense y el grado en que éste constituye un campo de cultivo para el discurso de odio contra los migrantes hispanos que desem­bocó, entre otras cosas, en la masacre ocurrida en El Paso, Texas, en agosto de 2019.

La sección relativa a “la política mundial y la seguridad internacional” va por otros senderos. Es más cercana al enfoque tradicional orientado a las relaciones entre países poderosos, los liderazgos internacionales y el poder militar. Aquí ocupa un lugar importante la manera en que ejercen su liderazgo Donald Trump en Estados Unidos, Xi Jinping en China y Vladimir Putin en Rusia.

El lector encontrará a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y sus crecientes desencuentros, así como a los actores emergentes disruptivos o colaborativos de las posiciones adoptadas por las grandes potencias. Entre ellos se encuentran Corea del Norte, por una parte; y Corea del Sur, Japón y la India, por la otra.

Finalmente, es de indudable interés la sección sobre “las Américas y la seguridad internacional”, donde los problemas de dicha seguridad se relacionan, ante todo, con la relación de países latinoamericanos con Estados Unidos y, en menor grado, con Canadá.

En esa sección se ubica un ensayo de la suscrita sobre “la migración internacional como problema de seguridad internacional en los años de Donald Trump”. Un texto cuya línea conductora es encontrar los motivos por los que la migración hacia los Estados Unidos, cuyo monumento más icónico es la Estatua de la Libertad dando la bienvenida a los migrantes, se convirtió en un país de ciudadanos muy asustados por la llegada de centroamericanos a su frontera sur.

Mi comentario final va a reiterar la aportación indudable de este libro para entender un problema que concierne a todos aquellos interesados en el futuro del mundo.