Pese a los desatinos, denuncias y la confesa intromisión de AMLO en Nuevo León, Morena y sus candidatos se hunden. El empresario Fernando Turner Dávila, antaño cercano al presidente, habla con Proceso sobre el disgusto generalizado de sus pares en la entidad por la errática actuación del gobierno federal en lo económico, en el manejo de la pandemia, la seguridad y ahora en lo político.
MONTERREY, NL.- En plena caída libre de Clara Luz Flores Carrales, la candidata oficial, en las preferencias del voto para el gobierno de Nuevo León, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió interferir en un proceso electoral en el que está en entredicho el modelo de la 4T en el estado industrial y financiero más importante de México después de la Ciudad de México.
Dentro de Morena en Nuevo León, la irrupción del presidente es vista también como una consecuencia del pasado priista de Flores Carrales, quien prescindió del morenismo local que llevó a López Obrador al triunfo en ese estado en la elección presidencial de 2018.
Fernando Turner Dávila, presidente fundador de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes (ANEI), considera que López Obrador, de quien alguna vez fue cercano, se ha inmiscuido en el proceso nuevoleonés por una cuestión emocional, al sentirse políticamente despechado tras ver que su candidata no repunta.
La irrupción presidencial en el proceso ya escaló a nivel internacional. El candidato del PRI, Adrián de la Garza Santos, acudió el miércoles 12 a la sede de la OEA y se entrevistó con su secretario general, Luis Almagro, para presentar una queja formal por la intromisión del jefe del Ejecutivo federal en la elección local.
Almagro se comprometió a enviar observadores del organismo internacional para que vigilen la elección de Nuevo León.
Desencanto morenista
En las elecciones de 2018 López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, ganó Nuevo León con 748 mil 104 votos, más de 40 mil por encima del panista Ricardo Anaya y más del doble de José Antonio Meade, del PRI. En el Congreso local tuvo buen desempeño: consiguió 11 escaños, uno debajo de Acción Nacional, que fue mayoría; el PRI inició la legislatura con dos.
Hoy el panorama es umbrío para el partido Morena, que López Obrador fundó, así como para la candidata de Juntos Haremos Historia en Nuevo León, coalición formada por Morena, el Partido del Trabajo, el Verde y el desaparecido Nueva Alianza.
En diciembre pasado, por el cuestionado método de “encuesta ciudadana”, Flores Carrales –quien un año antes había renunciado a 22 de militancia en el PRI– fue elegida como candidata de Morena a la gubernatura. Hubo una rebelión interna en el partido, encabezada por la entonces dirigente estatal Bertha Puga, quien demandó tomar en cuenta a los militantes fundadores. Nadie la escuchó.
Hasta entonces Clara Luz mostraba buen desempeño en las encuestas, pero después del nombramiento su simpatía decayó. Y no ha podido repuntar. Las encuestas de Enkoll (27 de abril) y El Norte (5 de mayo) marcaban una tendencia similar: Samuel García, de Movimiento Ciudadano, en primer sitio; Adrián de la Garza, del PRI, en segundo; Clara Luz en tercero, y Fernando Larrazábal, del PAN, en cuarto.
En los comicios de 2012 Fernando Turner Dávila era el contacto de los empresarios de Nuevo León con López Obrador, quien, dijo, sería su secretario de Economía en caso de ganar la elección presidencial. Fue Turner quien elaboró el plan económico del tabasqueño.
Fundador de la ANEI que, según sus cifras, cuenta con 80 mil socios, Turner dice que los desatinos del mandatario en las políticas públicas han provocado decepción y enfado entre la clase empresarial, un rechazo que se replica en su candidata.
“La intromisión del presidente en las elecciones aumenta mucho el desasosiego entre empresarios, clase media y alta, emprendedores, respecto al comportamiento sin contrapesos y errático. Vemos que hay un Poder Ejecutivo autoritario que, sin límites, amenaza la libertad, la vida y el patrimonio de casi cualquiera que el poder tenga el deseo de afectar.
“Entre los empresarios lo que veo y oigo es un generalizado disgusto por la actuación del gobierno federal en aspectos económicos, en la pandemia, y de seguridad, y ahora en lo político.
“No hay empresario que esté satisfecho con lo que se hace en el país. Las reformas actuales no parecen ser parte de un plan. Más bien parecen ocurrencias y reacciones no muy meditadas y viscerales”, dice Turner, quien hasta agosto de 2018 fue secretario de Economía y Trabajo de la administración estatal de Jaime Rodríguez.
Estrategia fallida
Sobre la intención de López Obrador de influir en los comicios de Nuevo León, Turner considera que se debe a “despecho político”, pues su candidata no consigue tomar altura.
“Hay despecho, al ver que Nuevo León le da la espalda, quizás no a él, pero sí a Morena y esto significa un rechazo a las políticas del gobierno federal. Parece que busca recomponer las preferencias del estado hacia Morena, pero eso es como arena movediza y entre más se mueve, más se hunde. Es más, si sacara de la contienda a los dos punteros, el voto no se iría a Morena, sino al PAN”, estima Turner.
Dentro de Morena hay desconcierto y decepción por el rumbo que ha tomado el proyecto político que López Obrador creó en Nuevo León en torno a la figura de Clara Luz, lastrada por su pasado priista. Su acercamiento con Morena ocurrió hace más de un año, antes de que se consumara la candidatura.
El presidente se encantó con las encuestas que, antes de que se iniciara el proceso electoral, ponían a Clara Luz como puntera. En la del 15 de diciembre pasado, levantada por el diario El Financiero, Morena iba a la cabeza. En la del 20 de febrero, la revista Voz y Voto también la ponía delante de los otros contendientes.
El 5 de marzo, el día en que se iniciaron las campañas, según la encuesta de El Norte, Clara Luz seguía en primer lugar con 33%, un poco abajo Adrián de la Garza, con 30%; Samuel García sólo tenía 8%.
Sin embargo, cuando empezó la campaña y Clara Luz se presentó como la abanderada de la coalición Juntos Haremos Historia en Nuevo León su popularidad cayó. Los sondeos de El Norte la posicionaron en tercer sitio, puesto del que no se ha movido.
La razón, según Turner, es que Clara Luz renegó de la marca Morena. La gente prefería más al partido que a ella. Pero sus estrategas de campaña le aconsejaron, erróneamente, que se fuera por la libre, y al partido ni lo mencionaba. Se limitó a explotar su relación con el presidente López Obrador.
Y como a ella se le dio luz verde para que eligiera a los candidatos a las alcaldías metropolitanas, para hacer equipo, ella trajo a exmilitantes de otros partidos, lo que enfadó a los morenistas, sobre todo a los que habían luchado por posicionar al partido y quedaron fuera.
Otro descalabro
La noche del miércoles 12 surgió otro problema en Morena. Su candidato a la alcaldía regia, el expanista Víctor Fuentes Solís, presentó su renuncia. Dijo que lo presionaban para que se presentara como candidato de Morena, condición que él, de inicio rechazó, pues se presentaba como candidato ciudadano.
Se quejó también de que nunca lo respaldaron económicamente. El plan era en Monterrey que jalara votos de panistas para Morena. Ya antes, a tres semanas de iniciada la campaña, había renunciado a Morena otra expanista, Josefina Villarreal, quien buscaba la alcaldía de San Nicolás, también por incumplimiento de apoyos.
El candidato del PAN, Fernando Larrazábal, aparece en cuarto lugar en las preferencias de voto, pero cuenta con la nada despreciable estructura territorial del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, El Bronco. A cambio de prestarle todo su equipo, que promoverá el voto y le cuidará las casillas en los comicios, el PAN permitió que varios integrantes del gabinete del Bronco fueran designados candidatos.
El abogado Félix Arratia Cruz, asesor jurídico y de fiscalización del candidato de Movimiento Ciudadano, dice que ya acudieron directamente a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) a preguntar si había un expediente abierto contra el candidato Samuel García y le dijeron que no. Considera inexplicable que la Fiscalía General de la República (FGR) primero emitiera el comunicado antes de abrir la respectiva carpeta, cuando técnicamente debiera ser al revés.
Samuel García dijo que, pese a la amenaza de la investigación federal, no ha promovido un amparo, para no dar una señal de temor.
Según el abogado, no es factible presumir la existencia de una investigación, pues de acuerdo con los artículos 21 y 22 de la ley en materia de delitos electorales, la competencia para realizar una investigación sobre estos temas es la fiscalía electoral del estado, y no alguna autoridad de orden federal.
En el artículo 15 de la misma ley, que hace referencia al uso de recursos de procedencia ilícita, como menciona el boletín sobre los posibles cargos contra el emecista, primero debe ser comprobada la existencia de un fondo ilícito, investigación que debe realizar una autoridad administrativa competente, como el Servicio de Administración Tributaria o la UIF.
Y destaca Arratia que para que sea anulada una elección no basta la simple existencia de una irregularidad por delitos electorales. Si la Fepade finca una responsabilidad, después de la contienda, debe dar vista al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al que le corresponde calificar si esa ilicitud es grave, dolosa y determinante.
FGR, OEA, una maraña
Desde la semana antepasada, el presidente ya se había inmiscuido en la contienda electoral, lo que provocó reproches de los candidatos. En conferencias mañaneras consecutivas se concentró en atacar al candidato priista, Adrián de la Garza, por la promoción de la tarjeta Mujer Fuerte, mediante la cual prometía darles mil 500 pesos bimestrales si ganaba los comicios. Según el presidente se trata de un delito electoral.
Sorpresivamente, la noche del lunes 10 la FGR publicó un inusual boletín en el que anunciaba que tanto De la Garza como García eran objeto de una investigación de la UIF.
Del emecista, la fiscalía dijo que él y sus familiares –su padre Samuel García Mascorro; su esposa, la influencer Mariana Rodríguez; y el padre de ésta, Jorge Rodríguez– incurrieron en actos ilícitos de acuerdo con el artículo 15 de la Ley General de Delitos Electorales, relacionados con el financiamiento de las campañas. Pero del priista dijo que, al promover la tarjeta, se exponía a ser sancionado con prisión preventiva.
De la Garza dijo que, en su experiencia como procurador, veía en el boletín una simulación, pues la FGR simulaba que investigaría a Samuel y que a él lo amenazaban con cárcel.
En su gira del miércoles 12 a Washington para entrevistarse con congresistas de Estados Unidos, el priista aprovechó para visitar la sede de la OEA y entrevistarse con su secretario general, Luis Almagro.
Al terminar el encuentro, el candidato de la coalición Va Fuerte por Nuevo León (PRI-PRD) dio a conocer que había denunciado al presidente López Obrador de meter las manos en los comicios de todo el país, con lo que violaba la Carta Democrática Interamericana, signada por México.
“Hoy no vengo nada más por el tema de la elección en Nuevo León. Creo que es más grande nuestro interés, la democracia de México. Lo que está pasando en México es grave para todos nosotros, atenta contra nuestras libertades, atenta contra muchas luchas que tuvimos que pasar para tener elecciones limpias, elecciones certeras y que dan democracia a nuestro país”, dijo De la Garza, quien afirmó que, pese a los señalamientos de supuestos delitos electorales, no se ha amparado.








