La noche del 26 de marzo último, la activista Claudia Uruchurtu desapareció, luego de acudir a un mitin en que la población de Nochixtlán exigía a la alcalde morenista Lizbeth Victoria Huerta la liberación de un lugareño al que habían golpeado y necesitaba atención médica. Claudia había denunciado a la munícipe por malversación de fondos, nepotismo y desvío de recursos. Y aunque ésta fue detenida semanas después y vinculada a proceso el jueves 13, Elizabeth Uruchurtu, hermana de la víctima, comenta a Proceso que el Estado mexicano no ha investigado a fondo, como se lo solicitó en el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada.
GINEBRA.– A pesar de que el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada solicitó una acción urgente para localizar a Claudia Uruchurtu, el Estado mexicano ha fallado en esa búsqueda inmediata y efectiva, dice Elizabeth Uruchurtu, hermana de la activista.
Claudia desapareció la noche del pasado 26 de marzo tras participar en una manifestación frente al edificio de la alcaldía de Nochixtlán, Oaxaca, cuando pobladores de esa localidad protestaban por la detención y maltrato recibido por un vecino.
Para Elizabeth, la investigación sobre la desaparición de su hermana no debe centrarse sólo en los acontecimientos de esa noche, pide analizar el contexto de la situación en Nochixtlán y los antecedentes de la actuación de su hermana como activista en favor de los derechos de los habitantes de ese municipio.
“Mi hermana venía haciendo una serie de denuncias en contra de las autoridades municipales por malversación de fondos, nepotismo, desvío de recursos; una serie de cosas. Esa es la parte a la que no se le ha dado ninguna atención, o no la suficiente.
“Estamos hablando de una mujer activista, desaparecida por la fuerza por el estado.”
El viernes 7 la alcalde morenista de Nochixtlán, Lizbeth Victoria Huerta, y otros dos funcionarios del municipio fueron detenidos por su presunta responsabilidad en la desaparición forzada de Claudia Uruchurtu. Los tres fueron vinculados a proceso con preventiva el jueves 13.
El martes 11 el presidente Andrés López Obrador declaró que se inició una investigación sobre este caso, al que calificó de “muy doloroso” pues, dijo, “la orden había salido supuestamente de la presidenta municipal del partido Morena. Y la instrucción es: sea quien sea. No llegamos aquí para eternizar la corrupción y la impunidad”.
En entrevista con Proceso, Elizabeth Uruchurtu narra los detalles de la desaparición de su hermana y se muestra esperanzada en que su caso se resuelva lo antes posible, especialmente tras las declaraciones de López Obrador.
–¿Piensas que la alcalde bloqueó la búsqueda de Claudia?
–Sí –responde de manera categórica.
Asegura que Huerta cuenta con el apoyo del senador de Morena Salomón Jara. Él, dice, ha puesto como a la mitad de los alcaldes en Oaxaca, controla más de la mitad de los municipios en el estado, pues tiene alianzas políticas fuertes; “por eso es que la presidenta municipal de Nochixtlán se ha sentido siempre muy arropada, porque hace como dos semanas Jara fue a expresarle su apoyo y alegó que eran injustos los ataques contra ella”.
Y añade: “Cuando estuvimos en Nochixtlán con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y estábamos pegando en el pueblo los carteles de ‘Se busca’ nos dijeron que eso (la desaparición de Claudia) no era cierto. El senador ya vino a decirnos que son puras mentiras. Claudia anda escondiéndose por ahí”, según él.
“Algo que hicimos muy al principio y que ayudó mucho fue la petición a la ONU para una acción urgente; eso ayudó a movilizar diferentes áreas”, remarca la entrevistada.
El problema primordial en Oaxaca es que no hay Comité Estatal de Búsqueda; es la única entidad que carece de él, dice Elizabeth.
Zona inhóspita
“La primera reunión con la Comisión Nacional de Búsqueda fue el 8 de abril, 12 días después de la desaparición de Claudia”, asegura la entrevistada.
Dice que la logística se complica en la zona a raíz de los enfrentamientos contra los maestros con tropas del Ejército en 2016. A partir de entonces las Fuerzas Armadas no pueden entrar a Nochixtlán sin permiso del pueblo.
Para que los integrantes de la CNB puedan entrar –lo lograron el 15 de abril– tienen que traer a la Guardia Nacional, Policía estatal, y la logística para la búsqueda se complica por esta situación, además de que se filtra mucha información.
“Nos dicen que la estrategia de búsqueda es superconfidencial y a la mañana siguiente ya estaba en Facebook. La alcalde decía que gracias a sus esfuerzos el gobernador del estado pudo traer a la CNB”, deplora.
Además, a raíz de la desaparición de Claudia la alcalde puso una denuncia por presunto acoso y violencia política; también consiguió de la Secretaría de Gobernación una camioneta blindada y una escolta de seis miembros de la Guardia Nacional. “Así se movía por la ciudad semanas antes de ser detenida”, dice Uruchurtu.
Nochixtlán es un punto estratégico porque se conecta por vías terrestres de fácil acceso con Puebla, Veracruz, Guerrero hacia el sur y hacia el norte; es un punto estratégico para pasar armas y drogas y para traficar con personas.
–¿Y entonces quién la está buscando?
–Como en la entidad no hay Comisión Estatal de Búsqueda, en principio es responsabilidad del gobierno del estado y de la federación; pero no lo hacen, se echaban la bolita unos a otros. Y aun cuando la CNB vino 20 días después, no hay insumos para una estrategia de búsqueda. La investigación oficial son oficios que van y que vienen.
La CNB “hace lo que puede, pero sin una estrategia, sin insumos de la investigación. Así es imposible avanzar”, comenta.
Alma Delia Guzmán, de la CNB, y su personal son muy profesionales, “traen perros, drones, a la Guardia Nacional. Pero yo me pregunto: si vamos a caminar las tres cadenas montañosas que convergen en el estado; si vamos a caminar, que me digan con base en qué”.
Elizabeth Uruchurtu reconoce la labor extraordinaria que ha hecho el fiscal general de Oaxaca, Arturo Peimbert, un defensor de derechos humanos del estado antes de ocupar el cargo. “Gracias a él se pudo avanzar con la investigación; también ha habido recursos adicionales de la federación y ayuda de especialistas de la Coordinación Nacional Antisecuestro”.
Comenta que ella y sus hermanas se reunieron con el subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía, y con el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, a quienes manifestaron su temor de que la presión política obstruya la justicia. Y Encinas le reiteró que “no habrá nadie por encima de la ley ni habrá interferencia con la aplicación de la justicia”.
Confiesa que en medio de la pesadilla por la que están pasando se sienten privilegiadas por la atención que ha generado su caso y el apoyo que han recibido de mucha gente. Tanto Elizabeth como Sara, su otra hermana, tienen la nacionalidad inglesa y se han sentido acompañadas por las parlamentarias de su localidad en Reino Unido, donde residen.
Investigación sin contexto
En cuanto a la investigación, Elizabeth Uruchurtu señala que se ha hecho con base en la manifestación del 26 de marzo, noche en la que se vio por última vez a Claudia; todo se ha enfocado en eso.
“Se ha perdido de vista el contexto. Mi hermana hizo una serie de denuncias en contra de las autoridades municipales por malversación de fondos, nepotismo, desvío de recursos… Esa es la parte a la que no se le ha dado ninguna atención, o no la suficiente. Y eso es una parte muy importante porque se empiezan a combinar una serie de factores. Estamos hablando de una mujer activista, desaparecida por la fuerza por el Estado”, resume.
Cuenta que su familia es originaria de Nochixtlán, aunque ella y sus tres hermanas nacieron en la Ciudad de México. En 2014 su mamá decidió regresar a su pueblo y Claudia se fue con ella y con su hijo. Su plan original no era asentarse en el pueblo, pero desde que llegó empezó a darse cuenta de las condiciones en las que estaba mucha gente.
“Los más pobres de los pobres eran los más jodidos por comuneros y agricultores. Les quitan tierras, imponen multas, hay abusos y muchas injusticias”, dice.
“La gente empezó a acercarse a Claudia para hablar de sus problemas, como una anciana de más de 80 años a la que los comuneros le imponen una multa exagerada por un problema con unos árboles; a otros por un pedazo de tierra les cobran un dineral y si les da la gana se las expropian para dárselas a sus hijos.
“Y ahí es cuando Claudia toma conciencia de la terrible situación y se convierte en activista, pues empezó a documentar todas las irregularidades en el municipio y las empezó a denunciar”, refiere Uruchurtu.
Cuando Huerta llegó la Presidencia Municipal metió en la nómina a familiares; a una hermana la nombró directora del DIF, al hermano le compró una motocicleta nueva y ella misma adquirió un coche de lujo.
Claudia documentó eso y otras cosas, como “el gasto de 1 millón de pesos en gasolina al mes, el gasto de la caja chica y lo denunció ante las autoridades estatales; fue incluso a las instituciones federales. De todos lados la botaron con todo y sus evidencias”.
Relata Elizabeth: “Y cuando ella empieza a empujar para hacer una auditoría extraordinaria, el órgano de fiscalización le dice que ella la haga. Y ella empezó a organizar una auditoría municipal con un comité ciudadano; la bloquearon por todos lados y nunca le dieron la información que necesitaba.
“Pensamos que todo esto es lo que lleva a la autoridad municipal a desaparecer a Claudia y a esa parte no se le está dando peso en la investigación.
“Ese día ella estaba en la Ciudad de México y empezó a recibir mensajes de que habían golpeado y detenido a un señor que había ido a cobrarle a la presidenta municipal una factura por material de construcción de hace dos años… Mi impresión (sic) es que la insulta. La señora se molesta y su guarura lo golpea. Lo detienen y lo remiten a los separos, donde los policías le vuelven a pegar. Estuvo detenido sin atención
médica.”
El mitin y un video
En el mitin del 26 de marzo por la noche la gente pedía a la autoridad municipal atención médica a ese señor y que lo trasladaran a Oaxaca, porque estaba grave. La única que podía autorizar la salida de la ambulancia era la alcalde.
Claudia llegó de la Ciudad de México con su madre y su hijo. Cenaron y su mamá se fue a dormir. Alrededor de las 22:30 horas Claudia fue a ver cómo estaba la situación.
“El último video en que la vemos en el mitin es cuando empieza la trifulca. Se identifica a policías vestidos de civil; la gente se repliega. Ahí es donde vemos a mi hermana diciéndole a la gente que no debería estar ahí, que esa no es la manera de resolver las cosas, sino por la vía legal. Eso es lo último que escuchamos a ella decir.
“En ese momento el señor fue trasladado al hospital local y la gente empezó a trasladarse hacia allá. No sabemos si mi hermana iba a la casa o al hospital. Ahí es cuando ella desaparece.
“La investigación se enfoca en los eventos de ese día. Además, la gente está aterrorizada, no ha querido decir nada, la amedrentan. Las personas que han ido a dar su testimonio dicen que no saben nada, que no escucharon, que estaban en el mitin pero que no vieron nada. Esa ha sido la constante”, relata Elizabeth.
Hasta el momento se desconoce quién la llamó para ir al mitin, ni con quién hablaba por teléfono, según se observa en el video; tampoco han recibido protección para su familia, aun cuando la solicitaron por medio del Mecanismo de Protección para Defensores y Periodistas.
“Nos enfrentamos con fallas estructurales impresionantes en el aparato oficial”, remata Elizabeth Uruchurtu, quien asegura que su familia no descansará hasta encontrar a Claudia.








