Cuando hace casi tres meses la actriz Anya
Taylor-Joy conquistó al mundo como la ajedrecista prodigio de la miniserie televisiva Gambito de dama, Proceso se entrevistó con el profesor Sandalio Sainz de la Maza acerca de este “deporte ciencia”. La conversación permanecía inédita. Nacido en 1948, dedicó su vida al servicio del deporte, el turismo, las artes públicas y creó las estaciones emblemáticas del Metro. El 22 de marzo murió por covid, dejando un rico legado a los nuevos fanáticos del juego ancestral.
“Toda una bendición” para el arte de difundir las partidas de ajedrez en nuestro país significó el profesor de educación física Sandalio Sainz de la Maza, quien a decir de Mario Antonio Ramírez Barajas, presidente de la Federación Nacional de Ajedrez de México (Fenamac), fue el máximo promotor de este “deporte ciencia” durante más de medio siglo.
Para el también vicepresidente de la Federación Iberoamericana de Ajedrez, “el profesor Sainz de la Maza siempre estuvo pendiente de que se llevaran a cabo campeonatos mundiales aquí y ayudó a organizar múltiples eventos para dar a conocer el ajedrez entre niños, jóvenes y adultos. Además, yo creo que su dedicación a favor del deporte nacional es insuperable”.
Educadores físicos, ambos trabajaron en 2017 cuando Sainz de la Maza, coordinador de Actividades Deportivas, Sociales y Recreativas del Sistema de Transporte Colectivo, creó 12 estaciones emblemáticas del Metro capitalino (Proceso 2192). En su departamento de Tlalpan, desplegando fotografías con las cuales planeaba ilustrar un libro de memorias a manera de scrapbook (álbum de recortes) con el periodista Óscar Martínez Maho, Sandalio relató:
“Junto con el ajedrecista mexicano Jorge Arturo Vega trajimos a la campeona del mundo Hou Yifan (China, 1994), poseedora del título de Gran Maestro Internacional. Cuando me enteré de que Mario Ramírez Barajas en la Fenamac iba a invitarla, le propuse que gracias a su mente fotográfica ella podría jugar contra mil 200 personas en seis estaciones del Metro, donde los domingos armamos clases y torneos de ajedrez desde 2015; al final fue a las de Zapata, Chabacano, Ermita y Polanco, haciendo simultáneas contra 20 personas. Vega jugó contra cuatro, vendado y de espaldas.”
Sainz de la Maza comenzó su carrera de servidor público literalmente corriendo. Juez de pista y campo en las Olimpiadas de México 68, a los 20 años de edad corrió con la cinta métrica tras el lodo que había dejado el disco lanzado por Al Oerter a 64 metros 68 centímetros en el Estadio de CU, con el cual el estadunidense obtuvo su cuarta medalla de oro consecutiva en Juegos Olímpicos. De buen ánimo, el profesor abrió su juego:
“El ajedrez es llamado el deporte ciencia, porque para jugarlo hay que estar físicamente en plenitud. El ajedrez enseña que todos los problemas tienen más de una solución, hay que aplicar la adecuada en la vida diaria. Por eso hay que tener mentalidad de ajedrecista. Si nada más ves una puerta de salida en un problema personal, te pierdes de las otras cinco, seis o más que existen. Y es universal, por ejemplo: ¿Qué decía Benjamín Franklin, capitalista, presidente de Estados Unidos e inventor del pararrayos?: ‘El ajedrez es la gimnasia del espíritu’. Luego, Vladimir Ilich Uliánov, mejor conocido como Lenin, líder de la Revolución rusa, consideraba al ajedrez el arte de razonar. Y tenemos el caso de Fidel Castro Ruz y el Papa Juan Pablo II, un comunista y un religioso que se carteaban intercambiando partidas de ajedrez. El ajedrez te da esa apertura, como sucede en el propio tablero, se aplica en la vida misma, ¿no?
“El ajedrez ayuda mucho al cerebro para generar en las personas alta capacidad de raciocinio, intelectual, de concentración. Posee muchas cualidades; por ello, si me permites, yo invito al gobierno y a las instituciones educativas privadas a que fomenten la creación de clubes permanentes de ajedrez en las escuelas, no obligatorios (pues nada obligatorio pega, cuando te dicen que es obligatorio ya no vas); tú pon clubes y cursos de ajedrez antes de entrar a las clases o en las horas intermedias, en fin, y verás cómo mejora el ser humano en todos sentidos.”
64 escaques en blanco y negro
“La gente no se percata bien, pero es una guerra entre dos reinos –define–. Una batalla. Es cruenta, una lucha terrible. Se le considera deporte, mas no así al dominó y a las cartas porque ahí interviene el azar, la suerte. Si a ti te tocan cuatro ases, pues lo más seguro es que ganes, pero en el ajedrez los dos competidores tienen las mismas piezas, la única ligera ventaja es para el que juega las blancas porque sale primero. Las posibilidades son infinitas.”
Sandalio empezó a impulsar eventos de ajedrez en 1970 con Manuel Jiménez Sampedro, primer delegado de la hoy alcaldía Benito Juárez.
“Este señor me nombró a los 23 años de edad jefe de Actividades Deportivas, Sociales y Culturales de la delegación e hicimos torneos de ajedrez donde incluimos los femeniles, entonces con menor participación que el hombre, al igual que en el primer maratón que yo promoví en México (1983), donde corrió 10% y hoy son 40% mujeres, casi están mita y mita.”
Emocionado por el match del siglo en Reykiavik, Islandia, entre Bobby Fisher (1943-2008), de EU, y Boris Spassky (1937-2016), de la URSS, en 1972, el Departamento del Distrito Federal abrió los primeros parques públicos con 850 módulos deportivos y en ellos se colocaron mesas con tableros de ajedrez grabados en concreto. El profesor Sandalio llevó la batuta:
“Hicimos torneos simultáneos, un campeonato nacional en el Polyforum Cultural Siqueiros con la participación del escritor holandés Willy de Winter, quien nació en 1933 y lleva muchos años ya viviendo en México.”
Con Silvia Hernández a la cabeza del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (Injuve) transformado en el Crea (Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud), como director de operaciones celebró los únicos cuatro torneos mundiales por equipos juveniles que ha habido en México.
Asistió en los ochenta a las Olimpiadas Mundiales de Ajedrez, donde se juntaron los mejores rusos: Mijaíl Tal (1936-1992), letón; Lev Polugajewski (1934-1995), o el armenio Tigrán Petrosián (1929-1984). Y consiguió que en la Asamblea Mundial de la Fédération Internationale des Échecs (FIDE, siglas en francés), celebrada en el Hotel Tamanco, de Caracas, Venezuela, el campeón Max Euwe (1901-1981) le otorgara en 1977 el grado de Gran Maestro al yucateco Carlos Torre Repetto (1904-1978).
Muestra la foto con Anatoly Kárpov (1951) en la capital venezolana.
“En esa etapa nos coordinamos con la Secretaría de Turismo que dirigía el arquitecto Guillermo Rossell de la Lama (1925-2010), un apasionado del ajedrez, y Juan José Arreola (1918-2001), el gran escritor jalisciense; él era tan fanático que íbamos a comer con Alfredo Checa Curi, dueño del Hotel Montetaxco, sacaban su mini ajedrez de bolsillo, y ellos al lado de los platos jugaban su partidita o comentaban jugadas de Aleksandr Alekhine (1892-1946) o de José Raúl Capablanca (1988-1942).
“La única ocasión en que un norteamericano le ganó a un ruso el campeonato mundial fue Bobby Fisher a Boris Spassky, en Islandia. Y trajimos al soviético Spassky y al húngaro Lajos Portisch (1937), acá se efectuó el match eliminatorio para que quien lo ganara se enfrentase a Víktor Korchnói (1931-2016), un cuate ruso declarado apátrida que se había convertido en suizo; con Juan José Arreola yo traía y llevaba a estos señores súper atletas.”
Spassky jugaba frontenis, solo, en Guardias Presidenciales.
“Sudaba a cántaros, le preguntaba si quería que le consiguiera a alguien para jugar, pero prefería golpear la pelota solo contra la pared más de dos horas. Y Lajos Portisch iba a un club privado, el Mundet, y casi a diario nadaba tres horas y varios kilómetros. Spassky ganó a Korchnói en Suiza.”
–¿Cómo conoció a Bobby Fisher?
–Muy poca gente sabe lo que te voy a decir: Bobby Fisher estuvo varios años viviendo en el Hotel Montetaxco de incógnito. Yo lo conocí pues Alfredo Checa le brindó hospedaje. Cuando yo lo vi estaba ya regordete, se dejó la barba, o sea que era una persona muy distinta al Bobby Fisher que le ganó a Boris Spassky. Estaba en una etapa de aislamiento, de descanso, autista. Muy diferente al cosmonauta soviético Vitaly Sebastyanov (1935-2010), muy amigo mío, quien hizo la primer partida en la estratósfera con la nave Soyuz 9, pues viajaba por todos lados, y llegó a ser presidente de la Asociación Rusa de Ajedrez.
–El caso del campeón mexicano Carlos Torre Repetto y Bobby Fisher son sintomáticos, su vida se parece a los genios cuyo talento raya en locura.
–No se trata de que todos seamos campeones del mundo, porque llevado a un extremo, en el ajedrez pasa como con el artista, que su genialidad lo obsesiona y enloquece. Pero practicarlo desde la infancia nos convierte en personas sabias, generosas, y nos ayuda a conocernos mejor para lograr transformarnos en seres humanos más plenos en la vida diaria. Es la enseñanza de Gambito de Dama, la serie de Netflix que tanto ha gustado.
El lunes 22 de marzo, tras luchar contra el covid durante dos semanas, Sandalio Sainz de la Maza murió en el Hospital Español capitalino.








