Se celebró el Día Internacional de la Mujer y es por ello que hay que recordar a Clara Schumann, cuyo verdadero nombre era Clara Wieck (Leipzig, Alemania 1819-Frankfurt 1896), compositora, profesora de piano y sin duda la más grande pianista del siglo XIX. Fue la promotora principal de la música de su marido, Robert Schumann (1810-1856).
Su carrera como concertista duró nada menos que 61 años e influyó tanto en el mundo de la música que modificó para siempre el formato y el repertorio del recital para piano solo. Tocaba música de su marido y de otros grandes compositores, pero también obras suyas, como el Concierto para piano (op.7); creó música de cámara, piezas corales y canciones en una época en que el oficio de pianista y compositor estaba reservado exclusivamente para los varones.
El padre de Clara, Friedrich Wieck, era pianista y maestro de piano, y su madre, Mariane Bargiel, una cantante de primer orden. Clara fue una niña prodigio, comenzó a hacer giras de conciertos a los 11 años presentándose en ciudades tan importantes como París y Viena.
Asesoró a su marido en el campo de la técnica pianística y de la composición y se codeó con muchos grandes músicos de la época, entre los que destacan el violinista Joseph Joachim (1831-1907) y el pianista y compositor Johannes Brahms (1833-1897).
Se distinguió como gran maestra de piano en el Conservatorio Hoch en Frankfurt, donde impartió clases a alumnos de todo el mundo, entre ellos al compositor mexicano Ernesto Elorduy (1854-1913).
Clara Schumann se preocupó también por que se editaran correctamente las partituras de la obra de su esposo. Murió en Franckfurt, pero sus restos mortales reposan en Bonn, junto a los de él.
Cabe decir que su amigo Johannes Brahms estuvo toda la vida enamorado de ella.
Este es el comentario que el excelente pianista Jozef Olechowski ofreció a Proceso:
“Las composiciones de Clara Schumann están impregnadas de un auténtico y profundo estilo romántico, reveladoras de un espíritu libre, independiente, lleno de ternura y vehemencia. Una de las virtuosas del piano más importantes del siglo XIX, apodada La reina del piano de Europa, y también una importante compositora, cuya obra refleja una sólida preparación formal y un excepcional e inspirado talento creativo. Logró desarrollar un lenguaje musical íntimo y brillante, abordando tanto grandes géneros musicales como el concierto para piano y orquesta o la sonata, como la forma de la miniatura romántica.
“Admirada por los grandes genios de la época, como su esposo Robert, Chopin,Mendelssohn, Liszt y Brahms, sus obras alcanzaron la madurez artística de un propio y único universo sonoro. Me parece realmente extraordinaria. Me atrevo a decir que está a la par con la de su marido”.








