Cómo se divide el crimen organizado en la capital del país

Doce grupos delictivos lideran la comisión de homicidios, extorsiones, cobros de piso y la venta y distribución de droga en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, revela un mapa elaborado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana del cual Proceso tiene copia. Pese a que esos grupos son los principales generadores de violencia en las calles de la capital, dicha Secretaría no los vincula con los grandes cárteles del país, como los de Sinaloa o Jalisco, cuya presencia en esta ciudad y su zona conurbada es confirmada por los hechos: en sólo tres semanas las autoridades locales y federales decomisaron alrededor de 2.2 toneladas de cocaína.

El pasado 4 de febrero se registró algo nunca antes visto en la Ciudad de México: un operativo policiaco-militar en la zona de Coapa para asegurar 803 kilos de cocaína que tenían a su cargo dos personas provenientes de Sinaloa. 

El decomiso fue un golpe al Cártel de Sinaloa, aseguró el secretario de Seguridad Ciudadana de la capital, Omar García Harfuch. El funcionario ha reconocido que en la capital opera el Cártel de Jalisco Nueva Generación, al que señaló como autor del atentado que sufrió el 26 de junio de 2020 en las Lomas de Chapultepec; otro hecho sin precedente en la ciudad contra un secretario de Seguridad.

La presencia de grandes cárteles en la Ciudad de México data de antes del año 2000. En poco tiempo la capital se convirtió en lugar de residencia de sus operadores y en sede de sus transacciones financieras. Pero las cantidades de droga decomisadas recientemente por autoridades policiacas locales y federales ratifica la dimensión de la incursión directa y a gran escala del narcotráfico en el mercado capitalino y prácticamente en la antesala de Palacio Nacional. 

Sin embargo, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) no establece un víncu­lo específico de los cárteles de la droga con los grupos delictivos que tiene identificados como propios de la capital, de acuerdo con el mapa Grupos Delictivos CDMX, elaborado por la dependencia y al que este semanario tuvo acceso.

Cateos sin precedente

La tarde del pasado 4 de febrero, la tranquilidad del fraccionamiento Coapa Súper 4, en la alcaldía Tlalpan, se vio interrumpida cuando decenas de policías de la SSC, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional rodearon un inmueble. 

Orden de cateo en mano, entraron y hallaron a dos hombres originarios de Sinaloa en posesión de 803 kilogramos de cocaína escondida en dos autos de lujo, además de 11 armas largas y cuatro cortas, así como cartuchos útiles de diferentes calibres. Con un valor aproximado de 11 millones de dólares, fue el mayor decomiso de esa droga en la Ciudad de México y así se reflejó en las portadas de los principales periódicos de circulación nacional.

El 9 de marzo, elementos de esas tres instituciones asestaron otro golpe al narcotráfico en la capital cuando catearon un domicilio en el número 1610 de la calle Monte Albán, colonia Narvarte, en pleno corazón de la alcaldía Benito Juárez. Ahí aseguraron 62 kilos de cocaína en “tabiques” y detuvieron a un hombre de 49 años.

Días antes, el 5 de marzo, elementos de la Fiscalía General de la República y del Ejército catearon una vivienda de la colonia Evolución, en el municipio mexiquense de Nezahualcóyotl, donde decomisaron 830 kilos de cocaína empaquetada. La noche del 18 de enero una camioneta con placas del Estado de México, que presuntamente iba a exceso de velocidad, se volcó en la avenida Río San Joaquín, Lomas de Sotelo, alcaldía Miguel Hidalgo. Al revisarla la policía halló en su doble fondo más de 400 “tabiques” de cocaína con un peso que superaba la media tonelada. El conductor huyó.

De acuerdo con ese conteo, en sólo tres semanas las autoridades locales y federales aseguraron alrededor de 2.2 toneladas de cocaína en la Ciudad de México y la zona conurbada. 

Tales cateos forman parte de los 105 realizados en la ciudad entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2021 por las autoridades policiacas locales, en coordinación con las federales, por distintos delitos de alto impacto. En ellos fueron detenidas 132 personas, entre éstas 12 “objetivos prioritarios”, de acuerdo con el reporte de “Incidencia Delictiva” presentado por García Harfuch el pasado 23 de marzo en videoconferencia con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. 

Destacan las detenciones de integrantes de la banda Unión Tepito el pasado 27 de febrero, en las alcaldías Tlalpan y Cuauhtémoc: Olga Lidia “N”, identificada como madre de El Lunares y operadora financiera de la organización, y José Raúl “N”, presuntamente su pareja sentimental y operador logístico y de actividades ilícitas del grupo. A ambos les aseguraron poco más de 8 millones de pesos, droga, materiales para su producción sintética y tres vehículos.

El 4 de febrero, en un cateo simultáneo en cinco domicilios en las alcaldías Tlalpan y Azcapotzalco, fue detenido Agustín “N”, alias Don Agus, de 58 años, buscado desde hacía décadas por ser uno de los principales distribuidores de droga en el sur de la capital y generador de violencia en la zona al controlar el cobro de extorsiones a comerciantes y narcomenudistas, tráfico de armas y lavado de dinero. Le decomisaron armas, envoltorios de cocaína, una báscula gramera y diversos documentos. 

Un día antes los presos de los reclusorios Oriente y Sur despertaron con los operativos sorpresa que realizaron la SSC y la Secretaría de Gobierno en sus dormitorios para ubicar armas y droga. La revisión fue en respuesta a la aparición –el 1 de febrero– de tres mantas que denunciaban extorsiones dentro de los penales con la presunta complicidad del subsecretario del Sistema Penitenciario, Antonio Hazael Ruiz, e integrantes de La Unión Tepito que siguen operando tras las rejas.

El mapa delictivo

En la Ciudad de México, la SSC de García Harfuch tiene identificados al menos a 12 grupos delictivos como los principales generadores de violencia en las calles, al encabezar los homicidios, extorsiones o “cobros de piso”, así como la venta y distribución de droga en las 16 alcaldías. 

En el mencionado mapa elaborado por la dependencia se señala a 18 “células” dedicadas a esos delitos, distribuidas por zonas: Oriente, Sur, Norte y Poniente. 

Sin embargo, en dicho mapa no se establece la posible relación de estos grupos con grandes cárteles del narcotráfico del país ni se indica el origen de la droga que distribuyen en sus zonas de control.

El primero de esos 12 grupos, y de los más conocidos y temidos por su extrema violencia, es La Ronda 88, liderada por Fabián de la Ronda, que impera en las alcaldías Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero. En tanto, La Unión Tepito “Zona Norponiente” es dirigida por El Pegaso, El Robert, El Kalusha y El Chepe Raider, quienes operan en otra parte de la Gustavo A. Madero, además de Azcapotzalco y Miguel Hidalgo. En estas dos últimas también está presente el grupo de El 20, mientras que sólo en Miguel Hidalgo mandan Los Balines de Lago Ammer.

Otra división de La Unión Tepito es la de la “Zona Centro”, donde opera gente de Oscar Andrés “N”, alias El Lunares –actualmente preso, acusado de homicidio–, El Chori, El Dilan y El Huguito, quienes dominan diversas zonas de Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez y Coyoacán, particularmente en el corredor comercial y restaurantero de las colonias Roma y Condesa.

El lado poniente de la ciudad es “territorio” de Los Canchola, grupo temido en las alcaldías Cuajimalpa, Álvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán y Magdalena Contreras. Más hacia el sur dominan Los Guerreros, en Tlalpan y Coyoacán. En ambas demarcaciones, además de Xochimilco, operan también Los Maceros; mientras que Los Rodolfos, bajo el mando de El Negro, prevalecen en Xochimilco, Milpa Alta, Magdalena Contreras y Tláhuac.

Otro grupo de los más conocidos por su alto nivel de violencia y por su líder original, Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos –abatido por marinos en un operativo el 20 de julio de 2017–, es el Cártel de Tláhuac, que ahora sigue órdenes de El Tecámac y La Patrona en Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, es decir las demarcaciones de mayor suelo rural y más alejadas de las oficinas de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y del presidente López Obrador.

El grupo de Juan Balta domina en las alcaldías Iztacalco e Iztapalapa, mientras que el de El Güero Fresa lo hace en Iztapalapa, Xochimilco y Tláhuac, de acuerdo con el mapa diseñado por la policía capitalina.

A lo largo del año y medio que lleva al frente de la SSC (desde el 4 de octubre de 2019), Omar García Harfuch ha asegurado que los grupos que imperan en la CDMX son “células delictivas” menores, surgidas como resultado de la fragmentación de otros grupos de mayor tamaño. 

Dentro de esta categoría, la policía capitalina tiene ubicadas al menos a 18 “células delictivas” dedicadas también a los homicidios, extorsiones y narcomenudeo, aunque en menor escala. De acuerdo con el Mapa de Grupos Delictivos, éstos se dividen en cuatro zonas. 

En la alcaldía Iztapalapa o Zona Oriente operan Los Richis, Los Tanzanios, El Duke, Los Cano, Los Miraviones y El Avispa. La Zona Sur está formada por la alcaldía La Magdalena Contreras, territorio de El Zambrano, y Tlalpan, dirigida por El Valente. 

La Zona Norte la tienen Los Rudos, Los Chilas y El Canelo en la Gustavo A. Madero, mientras que Los Memos y El Paco Pakas están en Iztacalco. En la Zona Poniente operan Los Chocos y El Virus o El Trompas en Azcapotzalco; Quintero Muñoz y El Pancho en Álvaro Obregón; y de nuevo El Zambrano y Los Cenobio, pero del lado de Cuajimalpa. 

Inteligencia “sin precedente”: Consejo Ciudadano 

Para Salvador Guerrero Chiprés, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia en la Ciudad de México, en el último año, en el combate a los grupos delincuenciales y del narcotráfico en la capital “no tiene precedente la labor combinada de inteligencia, de operación y de colaboración que se ha desarrollado en la Ciudad de México respecto de cualquier año del pasado. Sólo medido por los cateos, fácilmente son 10 veces más que el promedio de cada uno de los años previos”.

Respecto al número de personas generadoras de violencia que han sido detenidas, destaca: “Es también 10 o 12 veces superior al promedio previo. Estamos hablando de que el año pasado fueron alrededor de 70 ‘pequeñas cabezas’ o cabezas de células o de porciones de organismos de alta peligrosidad que fueron detenidos. Y el promedio anual entre 2012 y 2018 debió ser como de ocho o nueve al año”. 

En entrevista asegura que durante 2020, aun en el contexto de la pandemia, hubo “un importante numero de eventos policiales de inteligencia y de intervenciones del aparato de justicia que nos permiten afirmar que, sin duda, fue un año extraordinario en términos de determinación política para enfrentar a los organismos de alta peligrosidad”.

Conocedor de los temas de seguridad desde instituciones públicas y privadas locales y federales, recuerda que las “organizaciones delictivas de alta peligrosidad” tienen presencia en la Ciudad de México desde finales de los setenta del siglo pasado y que “el periodo de mayor incremento relativo ocurrió a finales de los ochenta y, después, entre los noventa y 2010 se consolidó esa presencia.

Respecto a la influencia de los grandes cárteles en el surgimiento de los grupos delincuenciales en la capital, el también exdirector general de Proyectos de Investigación de la Secretaría de Seguridad Pública federal afirma: “Eso tiene ya unos 10 o 15 años de viejo. De hecho, La Unión es un organismo que se llama así para enfrentar a los organismos de alta peligrosidad del occidente y norte del país”.

Guerrero Chiprés asegura que ante la presencia de grandes cárteles del país de antes y los de hoy en la Ciudad de México, “lo único que hace la diferencia es que se conoce el resultado, porque hay un esfuerzo y una operación policiaca. Seguramente si antes lo hubiera habido, hubiéramos tenido decomisos semejantes”.