Piden al presidente López Obrador que rompa con “pactos patriarcales”

Señor director:

El lunes 8 asistimos a una nueva vindicación del Día Internacional de la Mujer. Mientras que la movilización masiva en distintas geografías nacionales e internacionales da cuenta de su vitalidad y de su cuestionamiento al cúmulo histórico de agravios en su contra, así como de su convicción por transformar el orden social hacia uno justo y equitativo, el genérico de los varones no logramos entender de qué se trata y lo asumimos con ambigüedad: entre un derecho de ellas a protestar por lo mal que les va por culpa de unos masculinos violentos o como una ofensa a nuestra integridad moral, que reducimos superficialmente al mal e inapropiado comportamiento y proceder de las mujeres. 

Pensamos que ser buenas personas y humanistas es condición suficiente desde la que, con magnanimidad, les podemos conceder un sitio, aunque no más que eso. 

Este lunes 8 dio cuenta, entre otras cosas, de una serie de recientes acontecimientos en este país en los que lo viril, para no dejar de sorprender, ha sido el actor principal: la frase “ya chole” al margen de su (des)contextualización, expresada por el presidente mexicano en relación con el cuestionamiento y crítica de decenas de mujeres y algunos hombres por la postulación de Félix Salgado Macedonio, como precandidato de Morena a la gubernatura de Guerrero, pone en el escenario una serie de situaciones que configuran el modo androcentrista de ser y estar en el mundo, no solamente de los individuos mencionados, sino de diferentes actores políticos que conforman la oposición al autonombrado proyecto de gobierno: la Cuarta Transformación.

El proyecto de transformación política de nación, como el del actual gobierno, tiene entre sus objetivos elevar la calidad, índices, formas y condiciones de vida que garanticen la sustentabilidad de supervivencia de los sujetos sociales. 

Ello comprende, entre otros aspectos, la elaboración de políticas públicas diseñadas y aplicadas para el cumplimiento de los objetivos trazados, con los cuales se dé atención a uno de los grandes problemas nacionales, como es la violencia patriarcal. 

Por ello, desde una perspectiva crítica feminista que contribuya a modificar estos obstáculos, nos parece relevante que las mujeres no sean visualizadas como uno más de los problemas del proyecto transformador, pues hacerlo de esa manera las mantiene en condiciones de injusticia y desatención, tal como se observa en la reducción presupuestaria y cierre de espacios de resguardo para las mujeres violentadas, afectando considerablemente las posibilidades de la reparación integral del daño. 

Efecto de ello es el paso al enojo, irritación, alarma, decepción, inquietud e incertidumbre de muchas mujeres que apostaron por el cambio político de gobernanza y transformación que este país merece, y que no están encontrando hasta ahora.

A modo de autocrítica, consideramos obligado el estudio y comprensión del proyecto feminista por parte de todos los actores políticos, de manera importante del presidente de la República, quien, sin dudar de su buena fe y voluntad, debe aprender a despojarse de los atributos que la mirada patriarcal y viril le impone, pues ello contribuirá a llevar adelante los cambios que la sociedad nacional demanda, ampliando el escenario de participación colectiva que la sociedad nacional apremia. 

Presidente Andrés Manuel López Obrador, amurallar la trayectoria de una marcha, como la del 8 de marzo, es mantener en cautiverio a las mujeres y contradice su discurso donde expresa apoyarlas, y lo hace permanecer como parte de los pactos patriarcales. 

Ello en nada contribuye a que las mujeres vivan una vida libre de violencia, y pierde una oportunidad política de tender puentes con ellas, para construir una sociedad de igualdad y equidad genéricas. Le invitamos a que colaboremos juntos, nos comuniquemos, tendamos vínculos interinstitucionales que permitan diseñar e implementar un proyecto y trabajo integral feminista, necesario e impostergable de y para los hombres. 

Le invitamos a romper con los pactos patriarcales y a salir del grupo juramentado, como parte de su proceso personal, inscrito en su programa político de transformación nacional. 

Atentamente, 

Fernando Huerta Rojas, Luis Fernando Gutiérrez Domínguez, Leonardo Olivos Santoyo, Mariana Palumbo, Óscar González Gómez, Francisco Ávila Coronel, integrantes del Seminario permanente de discusión acerca de la condición genérica de los hombres. Miradas críticas desde el feminismo.