Señor director:
Con relación a la nota titulada “Banco Azteca y las tarjetas Bienestar: un contrato millonario con dinero destinado a los pobres”, publicada a nombre de Álvaro Delgado en la edición 2314 de su semanario, deseo hacer aclaraciones puntuales en beneficio de la veracidad que merecen aquellos que siguen su publicación.
Cabe resaltar que en este nuevo intento por afectar la reputación de Grupo Salinas y de su presidente, el señor Ricardo Benjamín Salinas Pliego, su colaborador recurre a argumentos no sólo faltos de todo rigor periodístico, sino enteramente sesgados y falaces que revelan, además, un profundo desconocimiento sobre la materia y atacan el esfuerzo conjunto entre el gobierno federal y las instituciones financieras para acercar apoyos sociales a millones de mexicanos.
Su colaborador miente a los lectores al omitir el hecho de que otras instituciones financieras privadas que participan en la dispersión de fondos de los programas sociales, también cobran contraprestaciones por estos servicios; en el caso de otros bancos, a diferencia de la que cobra Banco Azteca, tal cobro es incluso más elevado por la dispersión de ciertos programas.
De haber llevado a cabo una investigación objetiva, el autor daría cuenta de que realizamos más de 20 millones de transacciones de pago y retiro para dispersar los recursos de los programas sociales, y que ello genera a Banco Azteca altos costos de operación, traslado y resguardo de efectivo, entre otros. Por tanto, el dinero que recibe como contraprestación apenas cubre una parte de los gastos en los que se incurre para poder realizar dichas dispersiones.
Su revista miente también cuando asegura que Banco Azteca puede cobrarse “a lo chino” créditos de Elektra, puesto que en el mismo contrato de adhesión se especifica que las Cuentas Bienestar están exentas de cobros de comisiones propias del banco y/o de créditos preexistentes. Más aún, a diferencia de otros bancos, Banco Azteca no cobra comisiones a los beneficiarios ni exige un saldo promedio mensual o mínimo para que estas cuentas se mantengan activas.
Derivado de un grave desconocimiento –o por absoluto dolo–, Álvaro Delgado cuestiona que Banco Azteca reciba las bases de datos de los beneficiarios por parte de las dependencias del gobierno, aún y cuando así sucede con todos los bancos que participan en la dispersión de apoyos. Peor aún, deja de lado que los datos personales de los beneficiarios están sujetos a las regulaciones de secreto bancario, así como a las correspondientes a la protección de datos personales, y únicamente son utilizados para validar la identidad de quien cobra.
En todo caso, valdría la pena que el señor Delgado compartiera con las autoridades e instituciones financieras sus ideas sobre cómo asegurar que los beneficiarios reciban sus apoyos sin comprobar su identidad.
En suma, consideramos lamentable que nuevamente presenten a sus lectores piezas fuera de contexto y con escaso sustento. Desde el inicio de los esfuerzos de dispersión de apoyos sociales, Banco Azteca se sumó con compromiso y orgullo a estos; lo hicimos por convicción, porque contamos con una infraestructura robusta y llegamos a regiones del país a donde ningún otro banco es capaz de hacerlo.
Pero al autor de la nota esto parece no importarle. A él no le pareció relevante que, gracias a su red de más de 1,850 sucursales, a que estamos presentes en 819 municipios del país y a su aplicación digital de vanguardia, Banco Azteca ha acercado de manera oportuna y segura sus apoyos sociales a más de 7 millones de mexicanos, sin ningún costo para ellos.
Mucho menos relata que, fiel a su compromiso con México, nuestro banco se sumó a los esfuerzos de dispersión de apoyos del programa gubernamental Créditos a la Palabra, diseñado para apoyar a las pequeñas y medianas empresas durante la contingencia sanitaria. Fue así que, en menos de dos semanas, estuvimos listos para iniciar la dispersión habilitando el 100% de nuestra red de sucursales y atendiendo a más de 112 mil personas, tan sólo en los primeros seis días. Todo esto, sin el cobro de comisiones por el servicio de dispersión.
La información omite mencionar también que el pasado mes de junio lanzamos a nivel nacional la Plataforma Digital Bienestar Azteca, con el objeto de que 3.4 millones de becarios de Educación Media Superior pudiesen seguir recibiendo sus apoyos, a pesar de la contingencia sanitaria.
Pareciera que la revista a su cargo hubiese optado por ignorar la vocación que Banco Azteca tiene, desde sus orígenes, por impulsar una mayor inclusión financiera y acercar los servicios financieros a quienes menos tienen. A pesar de los reiterados intentos de desprestigio, no podemos ceder ante la calumnia; hoy, más que siempre, nuestro compromiso con México y su gente, a la que no hemos dejado de atender un solo día, se mantiene fuerte y vigente.
En uso de nuestro derecho de réplica, solicitamos que esta aclaración sea publicada tanto en su portal web como en su próxima edición impresa; quedamos atentos a su publicación.
Atentamente,
Ayax Carranza Segura, director general de Comunicación Institucional
Respuesta del reportero
Señor director:
El reportaje bajo mi firma sólo tiene el propósito de informar sobre el contrato que otorgó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador a Banco Azteca para la dispersión de recursos de los programas sociales. A diferencia de lo que públicamente declaró su director, Alejandro Valenzuela, sí se firmó ese contrato y también, a diferencia de lo que aseguró ese banco mediante un comunicado, el reportaje acredita que éste sí cobra por la emisión de tarjetas.
Si el banco cobra contraprestaciones, está en su derecho de hacerlo y si el gobierno se las paga con dinero público, los mexicanos tienen derecho a saberlo. Eso es lo que hice en mi reportaje: Revelar lo que el gobierno le paga a Banco Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego.
El ciudadano Carranza Segura afirma que Banco Azteca hace “descuentos de créditos preexistentes”, pero no niega que los haga después de que los beneficiarios, ya con su cuenta, adquieren artículos de las tiendas Elektra.
El contrato del gobierno federal con Banco Azteca que se reveló da sustento a lo publicado. El resto de las consideraciones del ciudadano Carranza son propaganda de Banco Azteca.
Atentamente,
Álvaro Delgado








