Los señalamientos en contra de Andrés Roemer por abuso sexual son de vieja data. Pero ello nunca le impidió codearse con la élite política –Esteban Moctezuma, José Antonio Meade y Enrique de la Madrid, entre otros–, incursionar en la diplomacia y recibir recursos públicos para su proyecto La Ciudad de las Ideas. Más aún, Grupo Salinas archivó las reiteradas denuncias en su contra y el magnate Ricardo Salinas Pliego lo mantiene en su canal ADN40 porque, afirma, no cederá jamás a “chantajes y mentiras”.
En la ciudad de Ramat Gan, en Israel, una calle lleva el nombre de Andrés Roemer; y a aquí en México tiene un programa en ADN40, uno de los canales televisivos de Ricardo Salinas Pliego. Fue embajador de México en la UNESCO y ha recibido millonarios recursos públicos como donativos para su organización Poder Cívico, AC. Pero detrás de la fachada de intelectual, diplomático y filántropo, en la oscuridad de un sótano o en la iluminada sala de masajes de su casa en la colonia Roma, Roemer presuntamente agredió sexualmente al menos a 30 mujeres que hoy han roto el silencio.
En un país sacudido por la violencia de género, el pasado 15 de febrero la bailarina Itzel Schnaas, directora de Fábrica Escena, difundió un video en redes sociales en el que narra la agresión sexual que sufrió por parte de Roemer en 2019. Ella pasó el último año de su vida en la Unidad de Género de Grupo Salinas, se sometió a un proceso de investigación y su relato coincidía con varios casos, según contó.
“En diciembre de 2020 la Unidad de Género determinó que Andrés Roemer es un violentador sexual patológico que atenta contra mujeres. Gané la denuncia. Existe el expediente, pero no quedé conforme”, narra Schnaas en el video sobre el procedimiento interno.
Luego llamó a otras mujeres a que se sumaran a la denuncia –hasta el cierre de edición, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX había recibido cuatro querellas formales contra Roemer por violencia sexual–. Roemer negó los hechos. Aseguró que la Unidad de Género de Grupo Salinas lo declaró improcedente, incluso filtró un audio –grabado sin el consentimiento de Itzel y evidentemente editado– en el que se escucha la reunión que ella y él tuvieron el pasado 14 de febrero para hablar del caso.
El encuentro fue organizado por Lidia Camacho, actual directora de Televisión Educativa de la SEP, una vieja amiga de Roemer. La reportera buscó a Jacqueline L’Hoist, directora de la Unidad, pero ella invocó el principio de secrecía y se negó a declarar en torno al asunto.
No obstante, el testimonio de Schnaas ya había hecho efecto. Desató una ola de acusaciones de mujeres que en la mayoría de los casos han decidido ponerles nombre y rostro a las denuncias contra Roemer: Marina, Daniella, Jenny, Susan, Teresa, Montserrat, Mariana, Kasandra, Sylvia, Alejandra, Martha, Carmen, Talía, Claudia, Fernanda… pero también hay mujeres que decidieron permanecer en el anonimato para no ser revictimizadas o por temor a represalias.
El caso Roemer revivió el MeToo en su segundo aniversario. En su denuncia en la revista Quien, Fernanda, una de las mujeres que sufrió abuso en enero de 2019. Decidió hablar, dijo, después de ver el video de Itzel; se dio cuenta de que no era la única y que la agresión a Itzel fue meses después que la suya.
Roemer eliminó su cuenta de Twitter y no ha vuelto a aparecer.
#MismoModusOperandi
Como fundador del festival internacional la Ciudad de las Ideas, conductor de televisión, escritor de libros, cónsul en San Francisco, cada posición de poder la utilizó Roemer para violentar mujeres, según testimonios recopilados por la cuenta de Twitter Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) con el hashtag #MismoModusOperandi. Un patrón que repitió en México y en Estados Unidos.
El modus operandi de Roemer, hoy señalado por sus víctimas como un depredador sexual, ha sido el mismo desde hace varios años, según la suma de los relatos: usa su poder y sus influencias para hacerles ofertas laborales, llevarlas a su casa, abusar de ellas, amenazarlas, infundirles miedo con su prestigio y sus relaciones con Salinas Pliego. La misma forma de operar que utilizó el productor de cine Harvey Weinstein, hoy preso por sus crímenes en contra de decenas de mujeres, que desató la primera ola mundial del MeToo.
En la televisora del Ajusco los acosos y abusos de Roemer eran más que un secreto a voces. Estaban normalizados. La periodista Katia D’Artigues publicó en su cuenta de Twitter que trabajó durante tres años con Roemer en Azteca Noticias, que tuvieron una relación de pares, y que no le son indiferentes “las denuncias de violencia sexual hechas públicas en los últimos días por decenas”, y acompañó su mensaje con un #YoLesCreo.
La actriz Sylvia Sáenz colgó un video en su cuenta de Instagram en el cual sostiene que Roemer la acosó con mensajes telefónicos; señaló que en TV Azteca es conocida su forma de operar y preguntó: “¿Cómo es posible que se haya salido con la suya durante tantos años, y saben por qué fue? Porque nosotras nos quedamos calladas y permitimos que les pasara a otras mujeres”.
Sáenz acusó que en la televisora hay un sistema que “solapa y permite que (algunos de sus trabajadores) operen de esta forma”. Señaló que se enteró de una mujer que levantó un acta formal en Televisión Azteca por violación “y no pasó nada”.
“Todas sabíamos lo que hacía Andrés Roemer; todas lo sabíamos. ¿Por qué carajos no dijimos nada? ¿Por qué carajos pensamos que era normal que el sistema lo solapara?… No es como que la empresa no estuviera enterada. Por supuesto que estaban enterados. Esto (los acosos) era un secreto a voces. ¿Por qué era un secreto a voces?
“Estoy realmente consternada porque no puedo creerlo. Ahora que salen todas estas cosas digo, ¿cómo es posible? ¿Cómo es posible que esto haya pasado frente a nuestras narices y nos haya parecido normal? No solamente es él, es el sistema que lo solapó…”
Y matiza: “No era un secreto a voces; mentira… Andrés Roemer ya tenía denuncias”.
Bajo la protección del segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, Roemer también logró evadir tres acusaciones anónimas en su contra por presunto acoso sexual, abuso sexual y violación en la cuenta de Twitter de PUM durante el movimiento MeToo en 2019, y estrenó el programa “De Cabeza” en ADN40, en julio de 2020. A dos años, pese a la decena de nuevas denuncias, ese espacio conducido por Roemer aún se mantenía al aire hasta el viernes 5.
Redes de poder
En su casa de la colonia Roma, donde presuntamente fueron agredidas decenas de mujeres, Roemer presumía de su fama y prestigio y organizaba grandes fiestas con sus amistades del mundo intelectual y político.
En sus convivios de cumpleaños desfilaron funcionarios del peñanietismo, como Enrique de la Madrid, exsecretario de Turismo, y su amigo José Antonio Meade, el excandidato presidencial del PRI, quien también fue a su boda en San Miguel de Allende, junto a Salinas Pliego, el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, y el expresidente Vicente Fox.
En un video difundido en 2018 por Enlace Judío, que se ha encargado de documentar la vida social de Roemer, aparece su entrañable amigo Meade en la celebración del cumpleaños 55 del conductor, quien le agradece dos viajes familiares: uno a Francia y otro a San Francisco.
El exembajador ante la UNESCO supo tejer redes en el mundo de la política desde joven. En los ochenta fue asesor de Carlos Salinas de Gortari en su campaña presidencial; en 1998, durante la presidencia de Ernesto Zedillo, trabajó como secretario técnico para el Desarrollo Social en la oficina del mandatario; ahí coincidió con Esteban Moctezuma, cuando éste fue titular de la Secretaría de Desarrollo Social.
En 1999 Roemer y Moctezuma publicaron en coautoría el libro Por un gobierno con resultados, el servicio civil de carrera: un sistema integral de profesionalización, evaluación y desempeño de servidores públicos en México; dos años después repitieron la fórmula y apareció A new Public Management in México.
Entre 2002 y 2018 Moctezuma fue presidente Ejecutivo de Fundación Azteca de Grupo Salinas, mientras Roemer se ha desempeñado como conductor en TV Azteca y ADN40 desde 2003.
El 17 de diciembre de 2019, cuando Moctezuma era el secretario de Educación Pública, en la administración de Andrés Manuel López Obrador, Roemer organizó un encuentro entre aquel y el presidente de la Universidad de Tel Aviv, Ariel Porat, en la SEP. Luego, Roemer, Moctezuma y Porat, acompañados por sus cónyuges, cenaron juntos en las instalaciones de la secretaría.
Pero fue con la Ciudad de las Ideas, un festival para incentivar la innovación, la ciencia y la tecnología, cuyo cofundador es el empresario Ricardo Salinas Pliego, con el que Roemer logró millonarios recursos del gobierno federal durante la gestión de Enrique Peña Nieto y los gobiernos de Puebla –de Mario Marín Torres hasta Miguel Barbosa Huerta–, pues la Ciudad de las Ideas se lleva a cabo en aquella entidad.
En los seis años de gestión del panista Rafael Moreno Valle, Ciudad de las Ideas, evento organizado por Poder Cívico, AC, de Roemer, recibió 224 millones 550 mil pesos, según publicó la corresponsal de Proceso Gabriela Hernández en diciembre de 2020.
Según detalló, desde el gobierno de Marín Torres, Puebla ha financiado el festival. Además, desde 2017, durante el gobierno de Antonio Gali Fayad, los subsidios eran de 70 millones de pesos anuales, mismos que mantiene la administración de Barbosa Huerta.
Mientras se desempeñó como cónsul en San Francisco y luego como embajador de México ante la UNESCO del gobierno de Peña Nieto, la asociación civil de Roemer –cuya dirección es la misma de la casona que refieren las denuncias de decenas de mujeres– obtuvo cuantiosos donativos.
De 2013 a 2018 se allegó 195 millones de pesos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy Secretaría de Cultura), de acuerdo con una revisión de los informes de donativos de la Secretaría de Hacienda y el portal de donatarias autorizadas del Servicio de Administración Tributaria.
El desprestigio
Roemer, miembro de la comunidad judía mexicana, en 2017 fue invitado por TEDxBerkeley para dictar una ponencia que tituló “Ser o no ser un salmón”, en la que dijo que uno de los peores días de su vida fue cuando lo despidieron como embajador de México en la UNESCO en 2016, luego de que abandonó la sala durante la votación de una iniciativa sobre la preservación del patrimonio cultural y religioso en Jerusalén Oriental.
“Fui acusado por muchas cosas que yo no hice. Fui usado como un chivo expiatorio para salvar el rostro de mucha gente. Y de hecho me convertí en el embajador con menos tiempo de una institución de la ONU. Ese fue uno de los peores días de mi vida”, narró en la conferencia.
Sin embargo, pudo capitalizar el hecho. En 2017 recibió galardones en Estados Unidos por haberse levantando de la mesa “por Israel”, se reunió con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, una calle de la localidad de Ramat Gan fue rebautizada con su nombre y ese mismo año fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO.
“Estimados residentes, gracias, ¡Shaná Tová y eterna gratitud! Es el mayor privilegio de mi vida ser parte de este gran lugar. Este es un pequeño obsequio simbólico para recordarles siempre mi eterna gratitud y amor, Andrés Roemer”, les escribió en aquel momento, como mensaje de agradecimiento, a los habitantes de la calle “Andrés Roemer”, junto con una canasta con algunos objetos típicos mexicanos, como una muñeca y un sombrero de charro.
Pero las denuncias, la mayoría con nombre y apellido, por acoso sexual, abuso y violación, ya llegaron hasta Israel, según el diario The Times of Israel, y los habitantes de Ramat Gan están pidiendo restituirle su antiguo nombre a la calle: El Al Street.
“Ramat Gan no debe dar lugar, y mucho menos el nombre de una calle, a un hombre sospechoso de crímenes serios, como acoso sexual”, se lee en la carta, de acuerdo con el periódico israelí.
Por lo pronto, Roemer ya fue separado de sus actividades como Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, la Universidad de Columbia lo eliminó de su lista de académicos visitantes de Estudios Latinoamericanos, donde aparecía hasta antes del escándalo, y 11 asesores del Consejo de la Ciudad de las Ideas dirigieron una carta a Ricardo Salinas Pliego para que retire sus nombres, fotografías y biografías de ese Consejo.
“A la luz de las recientes acusaciones formales por comportamientos criminales y abusos sexuales relacionados con el cofundador de la Ciudad de las Ideas, Andrés Roemer, ya no queremos seguir siendo relacionados con ese proyecto”, escribieron destacados académicos, como Catherine Mohr, David P. Barash, Daniel C. Dennett, Julian Baggini, Deborah Berebichez, Judith Eve Lipton, Jerry A. Coyne, David L. Smith, Gerd Gigerenzer, Randy Cohen y Sam Harris.
Salinas Pliego guarda silencio. Su único mensaje referente al caso lo publicó en Twitter, en respuesta a una usuaria que le preguntó si tenía que decir algo sobre Roemer y las acusaciones sexuales en su contra: “No cederé jamás ante chantajes y mentiras”.








