México y la nueva Berlinale: dos tiempos, dos formatos

Estrena nuevo formato la 71 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín y por vez primera se divide en dos fechas distintas:

Del 1 al 5 de marzo será el Evento industria de manera virtual, para la gente del mercado y los jurados, y del 9 al 20 de junio el Especial de verano, proyectando las películas en los cines con público y realizadores. 

El covid-19 transformó al destacado encuentro cinematográfico alemán, como expresan la directora ejecutiva y el director artístico de la llamada Berlinale, ­Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian por correo electrónico:

“Es una sensación extraña que el festival se desarrolle de manera diferente este año, pero esperamos dar la bienvenida al público en junio en teatros o en cines al aire libre, bajo las estrellas.”

La productora Rissenbeek (Países Bajos, 1956) resalta:

“Con este concepto podemos mantener los dos pilares del Festival Internacional de Cine de Berlín, el mercado del cine y el festival. Pensábamos posponerlo hasta abril, pero comprendimos que no sería factible, cancelar el festival habría sido la solución más fácil cuando vimos lo duro que estaba la pandemia en diciembre. Sin embargo, no quisimos. La mejor solución posible fue dividir el festival pues Alemania busca reabrir los cines en primavera.”

Se le pregunta a Chatrian (Italia, 1971), especialista en cine, si fue complicado para esta 71 edición elegir las películas de las secciones en competencia, y responde:

“Recibimos una cantidad similar al del año pasado, no se dio preferencia sobre el tipo de filmes; empero, tenemos algunos en los que el covid-19 está presente no como tema principal, sino detrás de escena. Se filmaron o terminaron en 2020. Para mí es interesante cómo capturan un sentimiento o una sensación de ansiedad causada ora por el bloqueo, ora por el hecho de que el futuro parece muy incierto.” 

En la Competencia Oficial, 15 largometrajes luchan por el Oso de Oro y ahí compite por México Una película de policías, dirigido y escrito por Alonso Ruizpalacios en producción para Netflix, la única propuesta latinoamericana en esa área. Marca el regreso de Ruizpalacios al festival berlinés, porque su primer largo, Güeros, ganó en la sección Panorama en 2014, llevándose cuatro años más tarde el Oso de Plata como Mejor Guion por Museo, interpretador por Gael García Bernal.

Sobre Una película de policías, Chatrian extiende que “el cine latinoamericano es muy querido para nuestros corazones, pero la selección es siempre el resultado de lo que está disponible en un momento específico”, a la vez que señala en torno a los otros 14 filmes:

“Este año nos alegramos no sólo por dar la bienvenida a un buen número de cineastas que amamos, sino también por presentar algunas películas muy personales. Quizá la pandemia jugó un papel al empujar a los cineastas para ser más personales, más atrevidos; aunque siempre es difícil hablar en general, cada película es el resultado de una jornada única. Estoy orgulloso pues no hay película seleccionada que carezca de ambición.”

Todos los ganadores se anunciarán el 4 y 5 de marzo, y los premios se entregarán personalmente en junio. “Dadas las circunstancias, es la opción más segura”, argumenta Chatrian.

Para ser policía…

Una película de policías, con los actores Mónica del Carmen y Raúl Briones, es un documental-ficción que parte de la pregunta ¿qué se necesita para ser policía en la Ciudad de México? La policía, quizá la más controvertida de las instituciones en México, ocupa un lugar particular en la sociedad siendo a la vez un elemento toral y también un complemento del sistema. Sin duda, este tema ha fascinado a la industria cinematográfica. Existe un miedo e incertidumbre constantes asociados con tener un padre, un hermano o una hija en las fuerzas del orden; pero también está el orgullo –o la envidia– que inspira el uniforme, así como el coraje y el sentido del deber. 

Las productoras son Daniela Alatorre y Elena Fortes, y contó con el apoyo de Eficine (a ambas Proceso las contactó para entrevista, no obstante Netflix no les ha abierto fechas para hablar con los medios). En la sección Panorama concursa Dirty Feathers (“Plumajes sucios”), primer largometraje documental en coproducción con Estados Unidos del mexicano Carlos Alfonso Corral, quien retrata la frontera en el cruce entre Ciudad Juárez y El Paso, donde hay personas que viven sin techo. 

A su vez, el corto mexicano Al motociclista no le cabe la felicidad en el traje, de Gabriel Herrera Torres (Pátzcuaro, Michoacán, 1986) asiste a Berlinale Shorts. En 10 minutos, la trama aborda violencia política y terrorismo ultraderechista, como fórmula para evitar el olvido.

Herrera Torres, quien estudió en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, ahora Escuela Nacional de Artes Cinematográficas, comenta por teléfono sobre Al motociclista no le cabe la felicidad en el traje en Panorama:

“Es una felicidad tremenda. Tengo clarísimo que estas cosas son 90% suerte y, por supuesto que estoy muy agradecido de que la suerte me haya tocado ahorita a mí, porque siempre he querido presentar ahí.”

La pandemia afectó el año pasado para acabar el corto que, cuenta, surgió al ver a un grupo de motociclistas al efectuar un espectáculo en un estacionamiento. Lo protagoniza David Illiescas.

Evento industria

Dennis Ruh (Alemania, 1983), director del Mercado Cinematográfico Europeo, también por correo electrónico, precisa sobre el Evento industria, donde se registraron 780 películas y 470 empresas de casi 60 países:

“El esfuerzo tecnológico es bastante grande y también muy complejo. Todo lo que se sabe del mercado físico ahora se ha trasladado a nuestra plataforma en línea. En www.efm-berlinale.de se pueden programar reuniones, visitar stands de exposiciones virtuales, ver proyecciones de mercado y también seguir en las European Film Market (EFM) Industry Sessions nuestro programa variado y completo de conferencias que incluyen 780 películas en proyecciones de mercado.”

Además de 250 cabinas virtuales, con aproximadamente 500 empresas, varios miles de participantes, 90 paneles de discusión, mesas redondas, conferencias magistrales, charlas y eventos de networking o “trabajos en red”.

–¿Considera un éxito que se hayan registrado 780 películas en el mercado? –se le cuestiona al comunicador audiovisual germano y dice:

–Absolutamente. El año pasado se proyectaron 732 películas en las EFM, este año hay más películas que 2020. Sin olvidar mencionar que dos tercios de las ­películas se presentan como estrenos, lo cual significa que operamos en un mercado que realmente ofrece nuevos productos. Ayudamos a que las películas se distribuyan y viajen por el mundo. El negocio del cine es un asunto de personas y una vez que el encuentro físico sea posible nuevamente, los mercados cinematográficos volverán a convertirse en eventos físicos con elementos adicionales en línea.