¿Cómo somos los mexicanos?

Cada cinco años el World Values Survey se elabora como el esfuerzo más amplio no comercial sobre creencias y valores de las personas en 120 países, que representan 94.5% de la población mundial. Se trata del resultado de redes de científicos sociales que adoptan una metodología común para hacer un estudio comparativo. Hace poco el estudio 2017-2020 acaba de ser puesto a la disposición del público y sus resultados son ­interesantes porque no obedecen a una estrategia de coyuntura de tipo político y electoral, y se viene realizando desde 1981 en la Universidad de Michigan. Los reactivos miden casi todo lo medible. Hoy quiero abocarme sólo a aquellos aspectos relativos al contexto de las elecciones intermedias de este año donde se definirá la mayoría de la Cámara de Diputados, diversas gubernaturas, congresos locales y ­alcaldías. 

Por supuesto, habrá que empezar señalando dos temas básicos: a) el perfil de las candidaturas tendrá mayor impacto en aquellos cargos más cercanos a las personas donde la persona influye más que el partido y b) la capacidad de movilización territorial que los partidos puedan desplegar antes, durante y después de los comicios. 

Dicho lo anterior, veamos el panorama en el que se desarrollarán las elecciones de este año.

Primero. El cambio en la sociedad. En México ha habido un vigoroso debate sobre cómo cambiar las pautas de comportamiento de las personas, y los detractores del actual gobierno sugieren, algunos de ellos, medidas extremas bajo el principio de que el fin justifica los medios. De acuerdo con esta macroencuesta quinquenal las acciones radicales no tienen mayor cabida y sí, en cambio, la mayor parte se identifica con los cambios graduales y pacíficos. En efecto, 24.4% considera que la sociedad debe involucrarse en su conjunto en cambios por la acción revolucionaria. Por el contrario, 49% piensa que los cambios deben darse de forma gradual. Y 24.8% cree que el statu quo debe defenderse contra las fuerzas subversivas. A nivel mundial México se ubica en la media de los países que ven en la acción revolucionaria la vía del cambio. Hay países, como Perú (33.7%), Kirguistán (35.4%) y Líbano (33.8%), entre otros, donde los caminos de la acción revolucionaria tienen más adeptos. Y por el contrario, hay otros donde ese camino no tiene viabilidad alguna, como Alemania (6.5%), Japón (5.9%) y Nueva Zelanda (5.4%), por citar sólo los más representativos. Estos resultados ponen cuesta arriba la posibilidad de una acción disruptiva de confrontación de la sociedad con el Estado que no ha dejado de estar en la agenda a nivel narrativo.

Segundo. Respeto a la autoridad. Hay un reactivo relacionado con qué aspectos deberían cambiar; uno de ellos es el relativo a tener mayor respeto a las autoridades. En este aspecto, en México 60.5% piensa que debería haber más respeto a las autoridades contra 8% que considera lo contrario. Hay países donde el mayor respeto a las autoridades es sustancialmente más alto aspiracionalmente que en México. En esta lista se encuentran Bolivia (88.8%), Colombia (87.5%), Ecuador (89.3%), Jordania (86.7%), entre otros. En sentido inverso, Japón (1.8%) y Corea del Sur (18.1%) son los países que desean menor grado de respeto para las autoridades en el mundo.

Tercero. El sentimiento de felicidad. Sentirse feliz no es una realidad objetiva sino percibida. No hay estudio internacional donde México salga con bajas calificaciones en este rubro. Por supuesto, el significado de felicidad es distinto en cada país. En México se es feliz si se tienen los mínimos; en otros países sólo se es feliz si se logra el éxito objetivable. El punto es que en ambos casos la sensación de estado de ánimo es la misma, una que requiere menos elementos y otra que necesita más para sentirse igual que la primera. De acuerdo con esta encuesta quinquenal, 59% de los mexicanos es plenamente feliz y sólo 0.6% declara que no es feliz del todo. En Corea del Sur, una de las grandes economías del mundo, sólo 4.1% de sus habitantes dice que es plenamente feliz.

Cuarto. Estar a gusto con su vida. Para evitar falsos positivos, la encuesta pregunta el grado de satisfacción con la vida de los encuestados para saber si hay correspondencia con el sentimiento de felicidad. En este reactivo las respuestas las ubica del 1 al 10, donde 1 es no estar a gusto en nada con su vida y 10 es estar muy satisfecho con su vida. En México, del 8 al 10 de satisfacción con su vida se ubica 70.6% de los mexicanos. En Japón, por el contrario, a pesar de las grandes asimetrías de calidad de vida y oportunidades de desarrollo, sólo 40.3% se siente a gusto en los deciles del 8 al 10.

Quinto. Las Fuerzas Armadas. La participación de las Fuerzas Armadas en distintas actividades que, se supone, estaban reservadas a los civiles ha sido tema de la agenda pública del país. En esta macroencuesta se pone de relieve que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina han perdido empatía popular, pero siguen siendo respetadas por la mayor parte de la población. En efecto, 50.4% de los mexicanos confía mucho o razonablemente en sus Fuerzas Armadas. 21.4% confía plenamente en sus Fuerzas Armadas, mientras en Guatemala sólo 4.4% tiene confianza plena en sus fuerzas armadas; en Argentina, 7%; en Corea del Sur, 5.1%; en Perú, 8.9% y en Alemania 6.5%.

Sexto. La confianza en la prensa. La prensa escrita ha ido a la baja en sus niveles de confiabilidad en México. En esta encuesta sólo 6.7% confía plenamente en la prensa, aunque este problema se ve que es global, toda vez que en Argentina sólo 3.1% confía a plenitud en la prensa; en Australia, 1.2%; en Alemania, 2.6%; en Grecia, 0.6%; en Corea del Sur, 3.1%; en Egipto, 0.4%. En el otro lado de la lista, en Tayikistán confía 25.7% en la prensa y en Filipinas, 23%. Por lo que concierne a la televisión las cosas no mejoran mucho. En efecto, en México sólo 6.1% confía totalmente en la televisión; en Australia piensa lo mismo 1.7%; en Grecia, 1%; en Corea del Sur, 3.2%; en Nueva Zelanda, 2.2%; y en Estados Unidos, 2.9%.

Por el contrario, los países donde mayor confianza tienen en la televisión son Myanmar, con 31.7%; Irán, con 30.8%; Filipinas, con 30.5% y Tayikistán, con 33.8%.

Séptimo. Confianza en el sistema electoral. Se ha dicho hasta el cansancio que las elecciones son muy caras en México porque con ello se ha vencido la incredulidad y ganado credibilidad. Los datos duros no corren, empero, en el mismo sentido de quienes hacen tales afirmaciones. Con base en esta encuesta quinquenal, en México sólo 5.0% de los mexicanos confía totalmente en las elecciones. A pesar del alto costo que representa su diseño institucional, está muy debajo de la media mundial: 12%. En Alemania, con un costo porcentual sustancialmente menor, 22.3% cree en su sistema electoral y en Indonesia, 27.4%, por citar sólo dos ejemplos,

Así las cosas es previsible que no haya mayores sorpresas en las elecciones intermedias de este año, toda vez que no hay grupos dispuestos a una acción revolucionaria, hay un alto grado de satisfacción de los mexicanos con su calidad de vida, las Fuerzas Armadas siguen siendo respetadas, no hay credibilidad en los medios de comunicación ni en el sistema electoral. De esta suerte, la capacidad de movilización electoral queda como una de las mayores variables para definir el triunfo en las urnas. 

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