ICA, que fue la empresa constructora referencial durante varios sexenios, fue desplazada en el gobierno de Enrique Peña Nieto y casi orillada a la extinción por su mala administración interna. Pero ahora, sin capacidad técnica ni financiera, obtiene contratos millonarios del gobierno de López Obrador, con lo que ve un milagroso renacimiento.
El gigante mexicano de la construcción Ingenieros Civiles Asociados (ICA), que vivió su peor crisis el sexenio pasado, está resurgiendo de la mano de la Cuarta Transformación con la adjudicación de contratos de las obras emblemáticas del presidente Andrés Manuel López Obrador: el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Parque Ecológico Lago de Texcoco.
Pero para sobrevivir, ICA ha hundido a otros, pues arrastra adeudos millonarios con pequeñas y medianas empresas que están al borde de la quiebra.
El pasado 1 de junio, en plena pandemia de covid-19, López Obrador dio el banderazo de salida a las obras del Tren Maya en el municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo. Como invitada tuvo a Guadalupe Phillips, directora de Empresa ICA, que obtuvo el contrato del tramo 4, de Izamal a Cancún (unos 257 kilómetros), por 27 mil millones de pesos.
Se trató de una adjudicación directa, con el argumento de que ICA detenta el derecho de vía de la carretera. Ese día Phillips dio un discurso en el que aseguró que la compañía mexicana tiene “una tradición de apoyar a las pequeñas y medianas empresas de la región”.
A mil 476 kilómetros de ahí, en Oaxaca, la pyme SM & CO, SA de CV, de Andrea Martínez Carmona, espera desde hace casi tres años que ICA liquide la deuda del suministro de materiales y refacciones por 1 millón 239 mil 841 pesos para la construcción de la autopista Oaxaca-Puerto Escondido, que estuvo a cargo de aquella empresa. El pago ya fue ordenado por un juez, según la sentencia definitiva del 15 de agosto de 2018 del expediente 814/2017.
“De un momento a otro se fueron de las oficinas. Entonces estuvimos buscando la forma de contactar a la oficina matriz en la Ciudad de México y se reconocieron las facturas, pero dijeron que estaban en una etapa de reestructura”, dice Karla Sánchez, representante legal de SM & CO.
En 2012 ICA se hizo de la concesión del tramo carretero de unos 104 kilómetros al adquirir las acciones de la empresa Omega Oaxaca, pero suspendió las obras en 2016, con un avance de sólo 53%, por el aumento de costos en medio de la reestructura financiera y administrativa de la empresa. Ese año cedió los derechos al Fondo Nacional de Infraestructura para terminar el proyecto. La carretera que comenzó a construirse hace más de 10 años no será concluida hasta marzo 2022, según López Obrador.
Adeudos y más adeudos
No es la única obra que ICA dejó inconclusa con impagos a subcontratistas. El consorcio integrado por ICA Infraestructura y APM Terminals, filial de la compañía danesa Maersk Group, obtuvo en 2011 la concesión para la construcción, operación y mantenimiento de la Terminal Especializada de Contenedores TEC II, en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, con una inversión estimada en más de 500 millones de dólares.
Sin embargo, en medio de problemas financieros y protestas de trabajadores por adeudos, ICA dejó el proyecto en 2016 y APM Terminals tuvo que continuar con otros contratistas. En abril de 2017 el entonces presidente Enrique Peña Nieto inauguró la terminal, pero las empresas Ingeniería en Estructuras Metálicas de los Altos, SA de CV; Construcciones y Edificaciones Migme, SA de CV; Hiper Construcciones del Norte, SA de CV, y Caycova, SA de CV, siguen sin cobrar por los materiales que suministraron como subcontratistas de ICA.
La reportera tuvo acceso a cuatro expedientes de juicios mercantiles en contra de ICA por la obra en Lázaro Cárdenas, que fueron ganados en primera y segunda instancias por los demandantes, pese a los amparos interpuestos por los abogados de la constructora.
El 17 de agosto de 2017 un juez del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México condenó a ICA a pagar 24 millones 785 mil 654 pesos a Ingeniería en Estructuras Metálicas de los Altos, más los intereses legales de 6% anual a partir de la presentación de la demanda, por el suministro de material pesado y especializado para la construcción de la terminal portuaria.
En septiembre de 2017 un juez en la Ciudad de México condenó a ICA a pagar 5 millones 555 mil 885 pesos, más 37 mil 396 dólares y 9 mil 744 euros, con intereses, a Hiper Construcciones del Norte por el suministro de material pesado y especializado para la construcción en el recinto portuario en la isla Cayacal, dentro de la terminal de contenedores en Lázaro Cárdenas.
Del mismo modo, Construcciones y Edificaciones Migme demandó el 15 de febrero de 2017 a ICA por 1 millón 299 mil 635 pesos, ya que no pagó el suministro de rejilla para la construcción de la misma obra. El 19 de octubre el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito condenó a ICA a pagar, fallo que se confirmó pese a que la constructora se amparó.
“La Justicia de la Unión no ampara ni protege a Ingenieros Civiles y Asociados contra la sentencia definitiva del 19 de octubre de 2017 dictada por la Novena Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México”, resolvieron el 1 de febrero de 2018 los integrantes del Tercer Tribunal colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, entre los que estaba la magistrada Paula María García Villegas Sánchez Cordero, hija de la secretaria de gobernación Olga Sánchez Cordero.
A Caycova, una pequeña empresa de Tepic, Nayarit, que en 2015 y 2016 realizó trabajos de demolición e instalación en el puerto de Lázaro Cárdenas, ICA le adeuda 596 mil 609 pesos por esas obras, más intereses, según una sentencia de un juez de la Ciudad de México. Además, le debe 387 mil 163 pesos por trabajos de demolición en el libramiento de Tepic, también según la orden de un juez.
“Estaba tan emocionado de trabajar con ICA que hasta conseguí dinero del banco para cumplir mis compromisos”, dice en entrevista Alfonso Arath Valenzuela, representante legal de Caycova.
“El modus operandi de ICA”, expone, “es que te subcontrata como empresa local, te paga los primeros dos meses, no hay anticipos porque es quien tiene la reputación, y luego se va y te dejan la deuda. Aunque ganamos la demanda, dicen que están en quiebra y sus cuentas en cero, pero están ganando obra, como el Tren Maya.”
Coincide Karla Sánchez, de SM & CO: “Buscan proveedores locales, nos enganchan con el nombre y al final no nos pagan porque saben que somos pequeños y no tenemos ninguna injerencia política o poder”.
Crisis y resurgimiento
Durante décadas ICA, fundada en 1947, fue el gigante de la construcción en México y uno de los principales contratistas del gobierno. Sus obras van desde el Estadio Azteca y el Estadio Olímpico Universitario hasta la Autopista del Sol, la Línea 1 y la problemática Línea 12 del Metro de la Ciudad de México en consorcio con Carso, de Carlos Slim, y la francesa Alstom. Pero el sexenio pasado ICA fue desplazada por las favoritas del peñanietismo, como las españolas OHL y Aldesa, o Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa.
Antiguos trabajadores de ICA dijeron, a condición de preservar su identidad, que el problema de Bernardo Quintana Isaac, presidente del consejo de administración de ICA, con Enrique Peña Nieto comenzó desde que fue gobernador del Estado de México en 2006.
Según esta versión, Peña planteó a un grupo de empresarios, entre ellos Quintana, que, como iba a haber muchísimos proyectos de infraestructura en su gobierno, no deberían extrañarse de que invitara a empresas internacionales. Quintana le contestó que en México existían empresas con décadas de experiencia haciendo toda la infraestructura del país y en el extranjero. Según los exempleados, Peña Nieto nunca le perdonó que lo confrontara en público.
No por ello ICA se quedó fuera de la obra emblemática del sexenio que sería enterrada por López Obrador, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Allí obtuvo en consorcio cuatro contratos y por sí sola uno, que juntos sumaron 29 mil millones de pesos.
Acostumbrada a ser una de las constructoras favoritas durante los sexenios anteriores, ICA resintió la falta de millonarios contratos de obra pública y los malos manejos internos desde que en julio de 2012 asumió la administración Alonso Quintana Kawage, hijo de Quintana Isaac. En 2015 la compañía cayó en manos de sus acreedores y en septiembre de 2017 entró en concurso mercantil, ya bajo la dirección de Guadalupe Phillips, quien llegó a ICA como directora de Reestructura, antes de convertirse en directora general, pues tenía experiencia previa como Vicepresidente de Finanzas y Riesgos de Grupo Televisa.
Tras el proceso de reestructura, Grupo ICA fue extinta porque ya no tiene activos, pero siguió ganando contratos. “Está en una especie de limbo legal”, según Amin Vera, analista económico en jefe de Black Wallstreet Capital, de acuerdo con el diario El Economista.
El 14 de marzo de 2017 se constituyó la subsidiaria ICA Tenedora (Icaten) como parte de su reestructura corporativa, y se convirtió en accionista mayoritaria de las demás subsidiarias: Constructoras ICA, Controladora de Operaciones de Infraestructura y Controladora de Empresas de Vivienda, que también entraron en concurso mercantil.
En 2018 logró salir del concurso mercantil. El financiero David Martínez, dueño del Grupo Fintech, rescató a ICA para que pudiera cumplir con sus compromisos, como en el extinto nuevo aeropuerto. Con una inyección de 225 millones de dólares se convirtió en el accionista mayoritario, con 40%, y desplazó a la familia Quintana. ICA dio en pago a los acreedores 60% de sus acciones.
De acuerdo a su reporte anual ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) al 31 de diciembre de 2019, autorizado para su emisión el pasado 23 de julio de 2020, las acciones del presidente del consejo de administración, Bernardo Quintana Isaac, y su familia, reflejaban apenas 8.38%.
El mismo reporte señala que Empresa ICA tiene un déficit de 3 mil 466 millones en sus activos netos, que no son suficientes para hacer frente a sus deudas y obligaciones. Su principal activo es una participación accionaria de sólo 0.0062% en Icaten. Además, asegura que Empresa ICA dejó de tener operaciones y cuenta con sólo tres trabajadores de confianza.
“En virtud de lo anterior, considerando que la mayoría de sus activos fueron destinados al pago de la deuda reestructurada, y aunado a que la compañía no tiene planes de iniciar operación alguna, ésta nunca generará ingresos operativos, por lo que es poco probable la generación de valor para nuestros accionistas, incluso a través de un proceso de liquidación”, sentencia en el reporte que entregó en julio pasado a la BMV.
Pese a reportar que no cuentan con la capacidad técnica y financiera que exige la ley de adquisiciones y obras públicas, en el gobierno de la Cuarta Transformación ICA goza de cabal salud, pues ya suma en solitario contratos por 27 mil 374 millones 714 pesos, mientras que su subsidiaria ICA Fluor Daniel, en consorcio con Fluor Enterprises y UOP, filial estadunidense de Honeywell, obtuvo contratos por más de 95 millones de dólares en Dos Bocas.
En octubre de 2018, tras la cancelación del NAIM, Guadalupe Phillips visitó al entonces presidente electo López Obrador en la casa de transición para llegar a un acuerdo: no demandaría por la cancelación del proyecto aeroportuario y le anunció su interés en participar en la construcción de la refinería de Dos Bocas. Ahora ICA es la única empresa mexicana invitada a participar en la obra y se acordó con ella y Carso el pago de 14 mil 220 millones de pesos, equivalentes a 16.7% del monto total de la obra del edificio terminal.
A su vez ICA Fluor obtuvo el contrato del paquete 1, por 50 millones 458 mil 855 dólares, para la cimentación de la nueva refinería, como aparece en el fallo de la licitación por invitación restringida. De acuerdo con el portal de la Nueva Refinería de Dos Bocas, al 31 de julio ICA Fluor terminó toda la cimentación profunda, es decir 41 mil metros cúbicos de concreto. Además obtuvo el paquete 3-B, en consorcio con UOP, y hasta ahora ha construido 653 pilas de mil 183, equivalente a 55.2%. Por estos trabajos ya ha obtenido 46 millones de dólares.
Después de ver cómo se hundía su posible salvavidas con la cancelación del NAIM, ICA regresó a Texcoco el pasado junio, luego que la Comisión Nacional del Agua le adjudicó un contrato por 104 millones 902 mil pesos para realizar los trabajos de mejoramiento de suelos (proyecto integral y obra de la estructura para reproducción de vegetación halófila) en el proyecto ecológico para rescatar el lago de Texcoco. Hasta el cierre de esta edición, la directora de ICA no respondió a la solicitud de entrevista.








