Señor director:
Es por demás interesante la respuesta de Juan de Dios Castro al párrafo en el cual es mencionado por Elisur Arteaga Nava en el ensayo Hablemos de videos.
El tema fue el intento del desafuero neopanista contra Andrés Manuel López Obrador siendo jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Me sorprendió que Juan de Dios mantenga la errática posición de ese debate de hace 16 años (LIX Legislatura) en el que me contestó en la tribuna, cuando sostuve la improcedencia del desafuero que se contenía en el dictamen de la comisión instructora de la cámara, que se apoyaba en una jurisprudencia de la Suprema Corte, que sostenía la aberración constitucional de que la desobediencia a una suspensión en el juicio de amparo equivalía a un incumplimiento de la sentencia del mismo juicio garantista.
Inexcusablemente, la Corte admitía con ello la violación del 14 Constitucional, reconociendo por “simple analogía” que la suspensión equivalía a la sentencia del amparo, cuya desobediencia, efectivamente, se encuentra tipificada como delito en la misma ley de la materia.
Agregué que además contravenía al artículo 41 Constitucional, el que la Cámara de Diputados se sometiera a una jurisprudencia, a la cual debía hacerlo un juez federal, como parte del Poder Judicial; pero el Poder Legislativo, como tal, no estaba obligado a acatarla sumisamente, como lo hacía el dictamen que se ponía a votación y que, por lo mismo, debía ser rechazado por el pleno de la cámara.
Comparto con el ensayista y constitucionalista Arteaga Nava lo confuso del discurso de esa ocasión, como lo revela el propio Diario de los Debates.
Juan de Dios siempre fue preciso y elocuente, pero le tocó defender lo indefendible. El maestro Carlos Payán, siempre de grata memoria, me comentó que mi argumento fue el cierre del oportunismo foxista que le resultó contraproducente porque apuntaló al tabasqueño, quien en aquel entonces era víctima de la ira presidencial.
Atentamente,
Jesús González Schmal








