Conferencista emocional y autora best-seller con libros de auto-ayuda y novela, Gaby Pérez Islas lleva 22 años ejerciendo como tanatóloga de tiempo completo.
Para festejar el haber convocado en su canal de YouTube a más de 100 mil suscriptores, invitó a la primera actriz María Rojo con el objetivo de arrancar una nueva serie denominada Carta a una vida (ver video en https://youtu.be/m7isY2XNzkE).
La actriz María Rojo, como senadora, impulsó la Ley de Seguridad Social para artistas y promotores culturales en 2011, pero lamentablemente no se aprobó.
“Una vida, siempre que sea bien contada, va a ser muy interesante e inspiradora. Carta a una vida es algo de verdad inédito, porque la tanatología jamás había despertado tanto interés y una pérdida bien manejada no nos destruye, sino que nos construye en su mejor versión”, describe telefónicamente durante una pausa entre su agitada labor profesional.
“Me uní a Funerales Hernández, una cadena funeraria extensa con más de 100 años en nuestro país, cuyo lema es ‘Celebrar la vida’, justo lo que la tanatología quiere hacer. Por eso se nos ocurrió hacer esta serie de entrevistas, algunas a mujeres muy conocidas, como la señora María Rojo, con quien engalanamos este inicio del serial, y vendrán otras entrevistas, importantes todas; habrá actrices, amas de casa, madres de familia, en fin.”
Para la primera temporada, Carta a una vida contará con las también primeras actrices Isaura Espinosa y Raquel Pankowsky, “así vamos a ir teniendo muchas sorpresas más, pero el público va a descubrirlas en otra faceta, no en la de la pantalla y no en la del personaje, sino haciendo el mejor personaje de su vida: ser ellas mismas”. Abunda:
“Es descubrirse, vulnerarse ante los demás para que mujeres y hombres sepamos que esas vidas, que a veces pensamos como perfectas, han tenido que pasar por inmensos dolores para hoy poder celebrar la vida y capitalizarla también a su favor.”
–¿En Carta a una vida invitará solamente a mujeres?
–Sí. Esta primera temporada del serial, o sea de una serie de entrevistas, la tenemos preparada hasta diciembre, van a ser 12 jueves a las 12 de la noche en mi canal de YouTube, Gaby Tanatóloga; bajo el mismo formato. Yo voy a ser la entrevistadora, una entrevista desde el alma, desde la empatía.
Nació el 7 de febrero de 1966. Se describe como “una mujer de 54 años con muchas vivencias y mucha experiencia”. La tanatóloga Gaby tiene “22 años de ejercicio profesional incansable, eso sí te puedo decir”. Su sexto libro para Grupo Planeta bajo el sello Diana está por salir: Tu camino para sanar.
“La tanatología es una disciplina de acompañamiento para la pérdida, No nada más la pérdida de la salud o la vida, sino la pérdida en general. Si perdí el empleo, si se murió una mascota, si tuve una mudanza, si terminé una relación amorosa; todo lo que implica dolor nos mete en un duelo y de cómo lo elaboremos va a depender la calidad de nuestra vida. No somos lo que perdimos, somos lo que hacemos con lo que hemos perdido.”
–En su blog evoca a su abuela, una mujer “choca”, tabasqueña, quien le aconsejaba estudiar computación. ¿Qué estudió usted?
–Estudié letras latinoamericanas en la Universidad Iberoamericana. Tengo dos grandes pasiones, los libros y las personas. Tengo especialidad para enseñar a leer a los niños con Síndrome de Down y me fui encaminando a la animación de la lectura hasta que en un centro de estimulación temprana, donde me habían pedido ser socia y trabajar, resulta que la dueña del lugar intentó suicidarse. Eso descuadró mi concepto de la vida. ¿Cómo es posible que esta chica joven, casada con un marido que la adoraba, con dos niños pequeños encantadores, realizando el sueño de su vida que era tener esta escuela, había intentado quitarse la vida y por qué?
“Entonces decidí ir a fondo y entré al Instituto Mexicano de Tanatología, donde realicé estudios a nivel de maestría en conjunción con la Facultad de Medicina de la UNAM. Y a partir de ahí, como yo no era psicóloga en mi profesión primera, empecé a tomar bastantes cursos, de manejo de sesiones, intervención en crisis… Y luego me hice de varias especialidades, como dependencia y familia; suicidología, espiritualidad, logoterapia, que son algunos de los masters que he tomado. Esta profesión te exige todo el tiempo seguir aprendiendo.”
–¿La tanatología sirve sólo a los adultos mayores?
–No, no, no… Como no hay vacuna contra el dolor [de una pérdida], la tanatología se puede estudiar en tres momentos: uno, en prevención o antes de que tengas la pérdida, antes de que se mueran tus padres, digamos; antes de que termines con el novio. En cualquier momento de la vida se puede estudiar porque te habla de la vida, de cómo vivirla después de que has perdido…
“Después puedes trabajar tanatología en intervención, es decir, ir durante la pérdida, en el momento difícil, para encontrarle un significado a aquello que estás viviendo. Y también se puede trabajar después de la pérdida. Cualquier edad de la vida es maravillosa para conocer de ella.”
Su libro La niña que se le vino el mundo encima es ejemplo de cómo la tanatología puede ser entendida por alguien a partir de los ocho años de edad, acompañado de un adulto, “o puedes leerlo si tienes 102 años, pues la tanatología es para todas las edades y debe ser parte de nuestras herramientas emocionales”.
¿Para qué sirve el combinar arte y ciencia como ella lo hace?
–Porque nos regresan el sentido de la vida. Cuando nos decepciona lo que vemos en un noticiario, tenemos que voltear la vista a las manifestaciones más altas del ser humano, que son la creación. Oigo música y puedo pensar que así como un hombre fue capaz de realizar un secuestro, pudo escribir una sinfonía… Si quiero reconciliarme con el género humano necesito de la música; necesito ver obras de pintura, danza, teatro, todas las bellas artes de verdad me conectan con el sentido más profundo de la vida.
“Las cosas materiales ambicionan ocupar un lugar prioritario, pero nada más contribuyen al vacío existencial; un vacío que, para mí, se llena de naturaleza, de arte, y se llena con Dios. Cuando tú llegas así a tu vida, bien armada con estos elementos, nunca vas pensar que los demás estarían mejor sin ti, o que la vida no tiene sentido”.
–¿Qué recomienda al pueblo de México durante esta pandemia?
–Que no dejemos de ser quien somos. Cuando más nos necesitamos es ahora, necesitamos de nuestro buen humor, de nuestra actitud, nuestra fe, unirnos a la familia… Justo estos valores que posee el pueblo mexicano nos hacen estar mejor armados en el planeta para seguir adelante. No dejemos que el miedo le gane al amor








