Homenaje a José Vicente Anaya

Señor director:

La noche del alma no da tregua, el poeta José Vicente Anaya nos ha dejado. Amigo noble, transparente, sin dobleces, con un interés y respeto genuinos por los demás. Un ser humano como él permanece para siempre. Me honró con su amistad por más de 20 años. Fui colaboradora y representante de Alforja, revista de la Fraternidad Universal de los Poetas, que recoge ese esfuerzo, ese tributo colectivo a la poesía, extraordinario proyecto editorial que José Vicente fundó y dirigió.

Andrea, su hija, nos tuvo al tanto de su estado de salud durante las últimas intervenciones quirúrgicas, así como del acompañamiento que Proceso tuvo para con su apreciado colaborador durante este difícil suceso. Me es difícil hablar de José Vicente desde fuera de la palabra poética, por eso escribí para él este poema la tarde del 1 de agosto.

Para José Vicente Anaya Leal

Donde la ternura es montaña

y la muerte no seca los caminos,

donde el sonido

reverbera distinto

y el camino más confiable

es el de la enredadera,

ahí donde tu sonrisa aún es amplia

y es fácil

resguardarse en ella

en su luminosa rebeldía

que tiene la sed de todos los gritos

y todas las palabras donde

se convoca la magia

no sólo posible

sino necesaria

para llegar al caos

que antecede a la creación.

La lluvia se queda en los ojos

junto a todo lo que no ha de volver,

el resto,

está en los sueños

tu exacto domicilio

Atentamente,

Sofía Rodríguez