Tres mujeres, la nueva voz de América Latina

Si hay una integración latinoamericana es la de la música. Su nuevo rostro lo muestran, en géneros diversos, tres jóvenes: La colombiana Katie James, con su bambuco “Toitico bien empacao” (millón y medio de vistas en YouTube), recrea una tradición que en México se remonta a un siglo. A su vez, la potosina de 21 años, aspirante a enfermera, Siboney Luján, se perfila como la Lola Beltrán de hoy. Y la argentina Silvina Moreno, conocida en México por su cercanía a Natalia Lafourcade y Julieta Venegas, afianza su popularidad en el pop alternativo.

Justo a un siglo de que el popular ritmo colombiano del bambuco adquiriera carta de naturalización en tierras del Mayab, la irlandesa de origen Katie James lo revivió mundialmente con su canción “Toitico bien empacao”, grabado con su guitarra antes del confinamiento en Colombia, donde vive desde los dos años de edad.

Venga le cuento los cuentos del huerto y de la malanga,/ la yuca, la yota, los chontaduros, la quínua, las habas y la guatila…/ ¿Pa’ qué va usted querer saber sobre el ara’o?/ ¡Si allí en la esquina lo encuentra toitico bien empacao!

Dice desde la granja cercana al Nevado del Huila:

“La verdad para mí fue una sorpresa muy grande que mi música empezara a tener tanta acogida en México, estoy por supuesto muy feliz y muy agradecida y quiero muchísimo ir a México para conocerlo, no he tenido la fortuna de ir a tu país. La población de México es gigante y mi música está en su mayoría en español; entonces supongo que este ‘Toitico bien empacao’ empezó a ser compartido en redes sociales allá y fue como una bola de nieve que ahora, sumado a las nuevas canciones que estoy haciendo, también son muy bien escuchadas llegando incluso hasta Bali”.

Increíble. Las cifras de la aplicación musical Spotify señalan a México como el país donde más oyen el tema de Katie (en fonemas suena “Kéi-ti”).

“Además, hace un par de meses comencé a hacer una serie de versiones propias de canciones latinoamericanas; una argentina, una peruana, otra ecuatoriana, y por supuesto, ‘Deja que salga la Luna’, de José Alfredo Jiménez, como un sonido que tengo muy presente desde mi infancia. Hago un tratamiento más íntimo, una versión más personal, sola, con guitarra y voz”.

–El bambuco suyo suma 1 millón y medio de vistas en YouTube.

–Creo que el bambuco “Toitico bien empacao” sólo pudo escribirlo alguien como yo después de vivir en Colombia desde hace tres décadas. No es una canción que algún extranjero logre componer tras una visita superficial a Colombia. Yo crecí durante toda mi infancia y adolescencia en una finca del Tolima, me siento colombiana. Ya después la vida y la música me llevaron a la ciudad para vivir en Popayán y los últimos 12 años en Bogotá. He vivido de una manera total dos mundos muy contrastantes…

“Estando aquí en la finca de donde hablo, yo andaba en la huerta cultivando, pues entre toda la variedad de plantas que tenemos aquí en ese momento me llegó la musa de la inspiración. Y compuse el bambuco completo en una tarde, como en el ambiente propio de estar hablando desde el campo a una persona de la ciudad”.

Será el tema clave de su quinto álbum en 15 años como cantautora. Multinstrumentista, Katie comenzó a tocar violín a la edad de nueve años. Ejecuta de manera pulcra la guitarra (estudió la clásica en el Conservatorio de Popayán y se graduó en arreglos musicales por la Universidad INCCA de Bogotá en 2012); su cantar profundo le permite divertimentos onomatopéyicos y fraseos empatando líricas con los géneros más diversos. En su página oficial, la rubia nacida en una comuna de la islita Inishfree, Irlanda, hacia 1985, escribe:

Vivir en Colombia ha sido una experiencia hermosa y a la vez dolorosa. Mi familia fue desplazada del Caquetá en el año 1998 y del Tolima en el año 1999. Tuvimos que dejarlo todo, años de trabajo y vivencias inolvidables. Teníamos que abandonar nuestro hogar. El 9 de julio del año 2000 mi sobrino Tristan James fue asesinado junto a su compañero colombiano Javier Novoa por el conflicto interno del país. Esto divide mi vida en dos. El antes y el después trazados por una línea de sangre. Pasar de lo mágico y perfecto al horror y al miedo, como un golpe en el centro que te deja para siempre sin aire. Tener que abrir los ojos a la realidad más oscura del mundo, de tanta injusticia, de tantas guerras sin sentido, porque las guerras nunca tienen sentido. A Tristan y Javier he dedicado muchas de mis canciones y en el año 2003, junto a mi hermana Louise James y mi amiga Laura Costello, hicimos el álbum ‘Semillas de Paz’ en su memoria…

–Sin embargo, en su obra triunfan el campesino, la Madre Naturaleza.

–Sí, además yo nunca perdí contacto con el campo. Soy vegetariana. Antes de esta entrevista estaba ordeñando cabras, trayendo las yeguas del potrero para hacer la molienda. Y cuando terminemos voy a salir a echarle abono orgánico a la huerta que nos ayudan a hacer nuestros amigos, los cuy, un animalito que se parece un poquito al hámster…

¿Qué sabe usted del azadón?

Es ese que le trae a usted la sopita del cucharón.

(https://katiejamesmusic.com/bio/ y https: //youtu.be/8RZeHO7gBJk.

A decir del poeta meridano Luis Pérez Sabido, el bambuco yucateco es un género de la trova tradicional yucateca, derivado del bambuco colombiano de la región de Antioquia, escrito en tiempos de 6 x 8. Llegó a Mérida en 1908 gracias a Pedro León Franco y a Adolfo Marín (Pelón y Marín). En 1919, el dueto Wills y Escobar, originario de Bogotá, permaneció dos meses en la peninsular “Ciudad Blanca”, alternando con trovadores como Pedro Baqueiro, José Cervera, Ricardo Palmerín y Augusto Ponce. A su partida, en 1920, Palmerín musicalizó los primeros bambucos yucatecos… Justo hace 100 años.

“La Titi” potosina

Si existe el destino, la bravía voz potosina de Siboney Luján nació para ser la Lola Beltrán del nuevo siglo, simplemente por haber despertado a los menos de 100 mil habitantes en su natal Matehuala cuando lanzó su primer aliento sonoro el mero 15 de septiembre, hace casi 22 años.

Más o menos eso cuenta su mamá e impulsora artística, Teresa Estrada, quien recibe ofertas a diario de mariachis y tríos de la capital y los estados norteños de nuestra patria, así como de los músicos más alejados en el Continente Americano para contratar a su hija. Pero La Titi se halla a medio tren de graduarse como enfermera en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y está de servicio social en el pueblo mágico Real de Catorce.

Alta, dueña de un sentimiento poderoso a la hora de arrancarse con las rancheras y boleros, Siboney Nefertiti Luján Estrada dice a este semanario:

“El mayor sueño que tengo es triunfar en la música, me apasiona; cantar es una de las experiencias más significativas en la vida, una de las maneras más hermosas de expresar los sentimientos, de exponer lo más profundo de ti; interpretar es el arte de transmitir los sentimientos de corazón a corazón.”

Proceso conoció a la espigada Titi el 7 de junio de 2018, durante su actuación en el Teatro Wilberto Cantón de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), en la entrega del VIII Premio “Pakal de Oro” de la Fundación Hernán Becerra Pino, alternando con Julián Jaramillo, hijo del ecuatoriano Julio Jaramillo (https://www.proceso.com.mx/534848/).

“Mi amor por la música me viene de 15 años atrás. Lo adquirí gracias a mi abuela Tere que gustaba cantar cuando joven, tenía un dueto con su hermana, y por mi abuelo Ramón, músico de grupos conocidos en Matehuala; él me regaló mi primera guitarra y de ahí poco a poco empecé a tartamudear canciones. En el coro del colegio es donde en realidad me di cuenta que me fascinaba, y de ahí en adelante no he dejado de perfeccionar mi voz.”

Premio Unicanto UASLP 2016 y 2017, ha actuado en la Casa Museo José Alfredo Jiménez, de Dolores, Hidalgo; el Festival del Corrido “Antonio Aguilar”, en Villanueva, Zacatecas; el Teatro Juárez, de Guanajuato, y en el 186 aniversario de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Ciudad de México. Sus emotivas “Jacinto Cenobio”, “Paloma negra”, “Hay unos ojos”, “El crucifijo de piedra”; “Júrame”, “Cien años”, “Bésame mucho”, “Te quiero dijiste” y “Paloma querida” pueden encontrarse en las páginas de internet (face­book.com/SiboneyLujan y https://youtu.be/_tNbRRauXjI).

“Yo estoy tan orgullosa de ser mexicana que no quiero que se olviden todas estas canciones. Trato de dar a conocer a los jóvenes como yo estas piezas para que vean cuánto arte hay en cada una de sus letras, en sus ritmos; para que valoren lo que se ha escrito e interpretado en este país, que abran sus horizontes y vean qué hay más allá de las groseras músicas del presente.”

Pronto lanzará una convocatoria que atraiga fondos y le permitan grabar su primer disco, tras culminar el trabajo social por clínicas de Real de Catorce:

“Actualmente curso una carrera humanitaria, la licenciatura en Enfermería, porque desgraciadamente el mundo cada vez es más egoísta e inhumano. Tengo la idea de que cuidando a quienes carezcan de buena salud podré contribuir, aunque sea con una pequeña parte, a que este planeta sane.”

De Argentina, con amor

Cantautora de pop alternativo, Silvina Moreno es una creadora completa a quien el arte le fluye con chispas caleidoscópicas y talento desbordante. Es una de las mujeres más queridas en nuestro país por su cercanía a Natalia Lafourcade, Julieta Venegas o Kinky. Posee 600 mil seguidores en Youtube.

Nació el 8 de septiembre de 1987 en Buenos Aires, Argentina. Egresada del Berklee College, Estados Unidos, toca varios instrumentos y ha grabado cuatro álbumes: Mañana (2011), Real (2015, año de su nominación a los Premios Gardel); Sofá (2015), y Herminia (2019), dedicado a su abuela.

–¿Cómo ha vivido este confinamiento, Silvina?

–Lo que más extraño es el contacto, la vida social, el poder ver a la gente en persona, tanto familia y amigos, como al público que viene a los shows, la gente con la que trabajo, tener la libertad de moverse, ¿no?, aquello que por a’i hemos dado por sentado y hoy nos damos cuenta que no hay que dar nada por sentado. Hasta eso se nos puede quitar; entonces lo valoro mucho más, es lo que más vamos a valorar cuando volvamos a reencontrarnos.

“Mi nuevo disco que salió en noviembre, el Día de la Música, lo dedico a mi abuela materna, una mujer muy alegre y lúdica; era como una niña conectada con la alegría y con la luz, una persona que pasó por situaciones difíciles, pero aun así una gran mujer, siempre muy agradecida a la vida. Transmitía una linda energía… Son canciones a su recuerdo y su legado. El apellido de Herminia era Valenti, italiano; el de casada, Ponssa, lo tomó del abuelo, y es el de mi madre.

Y cuando no sepas a dónde mirar, mira al cielo…

–¿Cómo fue su infancia? Tengo entendido que su madre es poeta.

–Magdalena Ponssa, sí, ella comenzó a escribir poesía entrada en sus cuarentas. Mi infancia estuvo llena con mucha música en casa siempre. Fuimos cuatro hermanas y un hermano creciendo juntos, con ciertos obstáculos, como un divorcio. Eso generó que yo buscara refugio en la música, en el arte. Y busco que me sane, que me ayude a canalizar las situaciones.

–Usted es de espíritu aventurero, ha hecho viajes y vivió fuera. ¿Cómo fue su experiencia en el Berklee College? ¿Qué otros idiomas habla?

–A mí vivir entre Boston y Nueva York me cambió la vida. Completamente transformó mi personalidad, sacó lo mejor de mí y fueron cinco años muy increíbles, lindos, los disfruté mucho, los viví a plenitud. Hablo inglés fluidamente y un poco el portugués. Cuando Gilberto Gil tocó en Buenos Aires en 2012 yo le abrí su concierto; él es divino, muy sabio y amoroso. Y Bobby McFerrin, ni se diga…

–Baila, toca, canta, hace arreglos, sus temas de amor y desencanto atrapan a la juventud latinoamericana. Toda usted parece fluir fácilmente.

–Gracias, pero tengo una materia pendiente: estoy súper interesada en actuar de nuevo, tomé clases de teatro varios años. Cuando estuve en México toqué en la Facultad de Cine y me vino a ver el actor José María de Tavira; amoroso, me invitó a tomar algo y me contó de su admiración por el teatro argentino, cosa que me halagó bastante. Él viene a Buenos Aires a menudo para inspirarse, me dijo; deseo hagamos algo escénico los dos y ya estoy pensando en retomar mis clases apenas pueda. Teatro y música son artes que se acompañan en caminos paralelos, un actor con un músico puede encontrar mucho en común por lo que hacemos y la sensibilidad con la que trabajamos, el manejo del escenario y el amor por la vulnerabilidad al expresar emociones.

–Usted hizo el video Luminosidad en México, con Cecy Leos.

–El parque de la Huasteca en Monterrey se me hace un lugar mágico; pero aunque sólo conozca un poquito de Guadalajara, Querétaro, Playa del Carmen y Ciudad de México, me quedé con las ganas de ir conociendo más. (ver video en https://youtu.be/xLMAXR2Wo70)

–¿Cómo encuentra la situación en Argentina con su nuevo presidente?

–Yo creo que Alberto Fernández ha intentado hacer lo mejor que ha podido en toda esta pandemia; como él asumió hace poco su cargo no se ve mucho, pues ha dedicado a resolver la problemática del coronavirus que nadie vio venir. Pero existe gran esperanza en Argentina de que habrá situaciones positivas para librar esta cuarentena y, además, salir adelante con México.