Señor director:
Exijo a todos los partidos políticos, en especial a PAN, PRI, PRD y MC, que dejen de mentir en sus spots: derrochan nuestro dinero en vulgares y muy ruines campañas negras contra el gobierno actual.
Es cierto que ha cometido errores, eso no se puede negar. Pero estos politicastros son fiel reflejo “de hacer leña del árbol caído”. Cuando el gobierno hace algo bien, lo aplauden; pero cuando comete un tropiezo se lo quieren comer vivo.
Quien sabe mucho de política e historia sabe que la derecha jamás será democrática, aunque el señor Enrique Krauze diga lo contrario (por cierto, él daña la imagen de la historia mediante sus tergiversaciones deliberadas que pecan de moralistas, como dijo el señor Víctor Flores Olea en una carta suya aparecida en la revista en 1996).
Recalco mi exigencia de que los partidos políticos dejen de propagar basura audiovisual.
El PAN es el representante del clasismo, racismo, misoginia, homofobia, xenofobia y el fanatismo religioso; en pocas palabras, representan lo podrido de la sociedad. Un ejemplo: se opusieron a que México recibiera a los exiliados del franquismo, cuyos intelectuales han hecho más por México que sus intelectuales de pacotilla, como Manuel Gómez Morin o Carlos Castillo Peraza, entre otros. O los comentarios despectivos que realizó Fernández de Cevallos sobre los homosexuales en su campaña presidencial. Ejemplos sobran.
Y respecto al PRI, dice haber manejado eficazmente variedad de desastres naturales. Lo desmiento con el gris Miguel de la Madrid: ¿qué hizo el gobierno respecto al sismo? Nada. Fue la sociedad civil la que sacó lo mejor del país y no precisamente fueron priistas quienes sacaron al país del abismo.
En cuanto al PRD, los morelenses padecimos el gobierno más corrupto que ha habido en el estado desde tiempos de Armando León Bejarano. Y yo le recomiendo a MC que cierre la boca, demasiadas lagunas legales permiten su existencia y no por voluntad popular.
En cuanto al asunto Lozoya, es un intento vano del PRI y del PAN de deshacerse de un hijo incómodo.
Atentamente,
Diego Fernando Fernández Fuentes








