Señor director:
En Proceso 2282 Javier Sicilia escribe “Lenguaje y barbarie”. En el artículo, Sicilia nos dice que el logos es la palabra. No estoy seguro.
Quien conozca el griego clásico, logos no es la palabra de manera unívoca. El escritor continúa: la Real Academia identifica 88 mil palabras en nuestra lengua. Cervantes empleó 23 mil. Los mexicanos comunes empleamos entre 500 y 240 palabras.
Sobre el lenguaje de Andrés Manuel López Obrador, Sicilia dice que es “pobre, anacrónico, contradictorio, mentiroso, descalificador, redundante y de clichés moralinos”. No termina ahí, compara el logos de nuestro presidente con el del general Eisenhower, tildándolo de vendedor de detergente, que vamos bien, que el crimen disminuye, que la pandemia le va como el anillo al dedo, que llame a la ciencia de neoliberal. Once subclases de lenguaje, según Sicilia. Son muy pocos para calificar el lenguaje de nuestro presidente y a su logos de barbarie. Sicilia se dice cristiano… tal calificativo para AMLO no es precisamente cristiano. No se vale en México autoproclamarse el heraldo del logos.
Y reto a Sicilia: para mí, siguiendo a Aristóteles, clasifico a las falacias en linguísticas, extralinguísticas, homonimia, anfibología, de accidente, de absolutismo-relativismo, de ignorancia del elenco, del consecuente, causa por causado, la de Hamlet al revés (esta definición es sólo mía), la pregunta múltiple y la petitio principii. Sicilia enuncia falacias. ¿Cuáles ?
Una conclusión. El logos de AMLO no es barbarie, es apropiado para nuestro pueblo. Y una pregunta: ¿cuántas palabras he empleado en esta epístola en torno a lenguaje y barbarie?
Atentamente,
Doctor Rubén Mares Gallardo
Respuesta del articulista
Señor director:
Le pido publicar esta respuesta al doctor Mares:
Gracias por su carta.
Aunque yo nunca usé en mi artículo el logos griego –simplemente aludía a él–, sino su término en español –“palabra” y, más precisamente, su plural, “palabras”–, tiene usted razón, logos no significa sólo palabra, en el sentido al que el español la reduce. Significa también relación, proporción: lo que es apropiado para algo. En ese sentido, usted también tiene razón al decir que “el logos de AMLO es apropiado para nuestro pueblo”: un pueblo que posee de 250 a 500 palabras, en el mejor de los casos; un pueblo bárbaro –tal vez no sea la palabra exacta para referirse a un lenguaje disminuido–, un pueblo al que se le venden detergentes.
En relación con las falacias que enuncié de nuestro presidente, sería muy bueno que, mediante la clasificación que, siguiendo a Aristóteles, usted mismo expone en su carta, nos las definiera. Nos iluminaría mucho.
Paz, Fuerza y Gozo,
Javier Sicilia








