Aprende en Casa, un programa que excluyó a los maestros

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo anunció como histórico el lunes 3, aunque en realidad el programa Aprende en Casa sólo es incluyente en lo que atañe a las televisoras que participarán en él, pero excluyente con respecto a los maestros: no se les consultó y es incierto el papel que jugarán en esta nueva modalidad de educación a distancia.

Descuido político, falta de claridad con respecto a cobertura, calidad y previsión sobre las condiciones de atención para 30 millones de estudiantes marcaron el anuncio del ciclo escolar 2020-2021, acompañado de un acuerdo en el que participan cuatro televisoras comerciales, el sistema de medios públicos y la inclusión de sistemas digitales donde la brecha lo permite.

El lunes 3, 21 días antes de la fecha designada por la SEP para el regreso a clases, el titular de la dependencia, Esteban Moctezuma Barragán, presentó un plan en la conferencia matutina presidencial. 

En el evento, los magnates de las televisoras Emilio Azcárraga Jean, de Televisa; Benjamín Salinas Sada, de TV Azteca; Olegario Vázquez Aldir, de Grupo Imagen, y Francisco González, de Grupo Milenio, signaron un acuerdo calificado de “histórico” por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien también se refirió a los medios participantes como “ejemplo” de responsabilidad.

Centrado en la alianza con las televisoras, el acto dejó fuera al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Ambas instancias reaccionaron de inmediato: el sindicato lo hizo con un pronunciamiento de respaldo, pero esgrimió un pliego petitorio de 10 puntos; la coordinadora presentó una propuesta alternativa.

En el acuerdo tampoco se prevén las condiciones de acompañamiento para el alumnado de educación básica y media básica; hoy es una incógnita cuántos padres de familia dejarán solos a los menores ante un eventual retorno laboral… Pese a ello, López Obrador consideró que era tiempo suficiente para que las familias encontraran dónde dejar a sus hijos.

Con las medidas de distancia social implementadas para contener la pandemia, el sector educativo suspendió actividades e inició un atropellado proceso de anuncios: la suspensión fue a partir del 20 de marzo y las autoridades contemplaron originalmente el regreso el 20 de abril, cuando se iniciaron las medidas de distancia social y las declaraciones oficiales fluctuaban entre un rápido regreso a la normalidad y la resistencia a aceptar una suspensión definitiva.

Luego la SEP decidió extender el periodo de confinamiento hasta el 30 de abril, para esperar un anuncio hacia el 10 de mayo (cuando el presidente aún confiaba que empezaría a revertirse la transmisión del covid-19) y, finalmente, amplió la suspensión hasta día 30 de ese mes.

En los hechos fue el fin del ciclo escolar con clases a distancia, que terminó el 5 de junio. Moctezuma insistía en que la afectación era mínima, pues al momento de la suspensión se había avanzado más de 80% del programa educativo.

Sin datos transparentes sobre la efectividad del programa Aprende en Casa II, la cobertura, la calidad, el rezago y otros aspectos, el anuncio del lunes 3 dejó numerosas dudas en el sector educativo. El propio López Obrador admitió que se irían aclarando en una conferencia de prensa vespertina, que a partir de ese día y hasta el domingo 23 encabezará el titular de la SEP.

El desarrollo del plan refleja premura: conforme al anuncio oficial, la dependencia debe integrar los contenidos para cada grado de preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y normal; a las televisoras y el Sistema Público de Radiodifusión les corresponde habilitar los canales dedicados exclusivamente a transmitir contenidos educativos; al Canal 11, producir los programas; todo en menos de tres semanas para iniciar clases el lunes 24.

Posicionamiento gremial

Distintos en sus formas de hacer política y asentar sus posicionamientos, el SNTE y la CNTE han señalado las dificultades que se originan en la brecha digital, la insuficiencia de la transmisión televisada, el hecho de que los docentes tengan equipo e internet en casa para brindar apoyo a los estudiantes y la falta de capacitación hasta de herramientas básicas.

Y es que el acuerdo con las televisoras, como base del plan educativo a distancia, excluyó a los gremios, cuyos planteamientos siguen en el aire.

En entrevista con Proceso, Gamaliel Guzmán Cruz, dirigente de la Sección XXVIII, una de las más combativas de la CNTE, con sede en Michoacán, sostiene que no hubo acercamiento previo de la SEP con el magisterio disidente.

Desde el lunes 3 la CNTE se desmarcó del plan, rechazó el programa Aprende en Casa y la participación de las televisoras; incluso acusó exclusión y discriminación hacia los sectores más pobres y a las comunidades indígenas, como lo viene haciendo desde mayo pasado.

El secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, por su parte, sí tuvo un encuentro con el titular de la SEP el lunes 3. Aunque sin la resonancia de la CNTE y con declaraciones de respaldo al plan gubernamental, el dirigente magisterial, consultado por Proceso, informó que puso sobre la mesa 10 propuestas que, en parte, son coincidentes con la disidencia, y en parte implican las limitaciones del rezago. 

Entre ellas destacan: capacitaciones a distancia; certeza en salarios y prestaciones; reconocimiento al carácter insustituible del profesorado en el sistema educativo; eliminación de cargas administrativas; generar nuevas condiciones de trabajo proporcionando a los maestros una computadora, cubrir el costo de internet, así como reconocer la prolongación de la jornada laboral en la invasión de su espacio y tiempo familiar por el trabajo en casa.

Inclusive el SNTE planteó temas que, pareciendo menores, apuntan al diseño de los contenidos, pues el punto siete pide mejorar la educación a distancia en todas las modalidades, incluyendo cuadernillos de trabajo y asesorías. Además, la capacitación de alumnos y maestros en el manejo de tecnología, entre otros, relacionados con la atención y monitoreo sanitario.

Cepeda Salas afirma que hubo disposición de las autoridades educativas para escuchar las propuestas, por lo que el SNTE se declaró listo para aceptar el plan.

Hasta la tarde del viernes 7 la SEP no había dado respuesta al pliego petitorio del sindicato; tampoco a la solicitud de Proceso hecha a la vocería de la dependencia acerca de su posición oficial respecto a los aspectos de interés en el plan anunciado.

Por lo que atañe a la CNTE, López Obrador fue cuestionado el martes 4 durante su conferencia matutina en Tepic. Se limitó a garantizar salarios y prestaciones al magisterio, admitió que había faltado diálogo e instruyó a Moctezuma a iniciar conversaciones.

De acuerdo con Guzmán Cruz, hasta la tarde del viernes 7 sus compañeros de la CNTE tampoco habían establecido diálogo con las autoridades educativas y no había visos de acercamiento por parte de la dependencia.

Los grandes obstáculos

Los temas mencionados por las dos organizaciones gremiales ponen en evidencia las preocupaciones que inclusive son advertidas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Para Astrid Hollander, jefa de la Unidad de Educación de Unicef México, la decisión era esperable, por las condiciones sanitarias. En entrevista con Proceso afirma: debe reconocerse el esfuerzo de la SEP por construir una oferta de educación a distancia diversificada, echando mano de todos los medios disponibles en la combinación de medios tradicionales y no tradicionales. “Sin embargo, vemos que hay retos y desafíos en acceso y calidad”, advierte.

Los datos disponibles son hasta 2018; de ellos se desprende que sólo 50% de los hogares mexicanos tiene acceso a internet y 7% no tiene televisor.

Además, con base en un muestreo realizado por Unicef y la Universidad Iberoamericana en mayo pasado, sólo 60% de los hogares tuvo acceso a contenidos educativos. En el acceso a programación a distancia y programación televisiva, el porcentaje es menor a 54%.

Pero aun con las condiciones de cobertura satisfechas, Hollander identifica obstáculos: la televisión o el internet son insuficientes, pues los estudiantes deben tener acompañamiento que, aun con algunos de los padres en posibilidad de hacerlo –especialmente en los hogares de niveles socioeconómicos más bajos–, su nivel educativo les impedirá brindar “el acompañamiento necesario”.

Este aspecto ha sido identificado por numerosos especialistas lo mismo en educación que en trabajo y en género.

Doctora en educación por el Boston College, adscrita al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, especializada en política de educación superior y tecnología, Alma Maldonado comenta a Proceso que no existe claridad sobre algún tipo de apoyo a las familias trabajadoras que no pueden acompañar la educación a distancia.

Los escasos datos oficiales establecen que 20% de los estudiantes no se pudieron conectar durante el programa Aprende en Casa del pasado ciclo escolar. Se desconoce qué ocurre con el abandono de estudios en un momento en que ya la ONU está alertando sobre la deserción escolar y ni siquiera se sabe bien cómo serán los programas televisados:

“No queda claro si estos programas van a resultar adecuados. La herramienta son los libros de texto. No sabemos nada sobre su distribución; además, esos libros están diseñados para trabajar en aula. Con la televisión, si no tienes acompañamiento, no es efectivo el programa sin apoyo, sin la guía de maestros y padres de familia. Sin acompañamiento, ideas y estrategias este tipo de programas son insuficientes”, dice Maldonado.

Y aunque considera que el SNTE se queda corto en su pliego petitorio, admite que se “necesitan plataformas, internet, así como herramientas que garanticen el vínculo para que los maestros estén al tanto de los avances de los estudiantes”.

El tema se relaciona con la calidad de la educación, un aspecto en el que Hollander pone especial énfasis, pues, de por sí, hasta las últimas mediciones realizadas por el extinto Instituto Nacional de Evaluación Educativa, mucho antes de la pandemia 80% de los niños mexicanos no alcanzaban las metas en comprensión de lectura y matemáticas. 

Al respecto, dice que es muy difícil mantener educación de calidad, pues con todos los recursos disponibles no se puede reemplazar lo que pasa en el aula, por lo que previsiblemente habrá una exacerbación de deficiencias académicas que afectará a las poblaciones de escasos recursos.

La CNTE puso el acento en la exclusión de las comunidades indígenas. En el anuncio del lunes 3 Moctezuma informó que se habilitarán las estaciones y canales del Sistema Público de Radiodifusión para atenderlas. 

Según Hollander, el anuncio remite al desarrollo de contenidos para 22 lenguas indígenas, pero en México hay 68, de manera que resulta indispensable saber cuáles comunidades son monolingües, cuáles serán atendidas y cuáles no. Lo mismo ocurre con los 8 mil alumnos con alguna discapacidad que la SEP atiende; ellos requieren un modelo especial.

Misión imposible

La propuesta que hace la SEP sobre el regreso a clases en el nuevo ciclo escolar Aprende en Casa por medio de programas de televisión deja más dudas que certezas, afirma Karen Matías, jefa del Departamento de Estrategias de Enseñanza Aprendizaje del Centro de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular.

“En primer lugar, sería conveniente que antes de dar a conocer el medio por el cual se impartirán las clases, se publique la estrategia de intervención y el rol de los docentes en esta nueva modalidad a distancia. También es necesario saber si los programas que transmitan serán de reciente creación o un acopio del material con el que ya se cuenta. Parece una misión imposible producir nuevos programas educativos para la fecha de inicio del ciclo escolar en educación básica.”

La referencia es por los 20 días en que, según Moctezuma y López Obrador, se integrarían los contenidos para ser producidos en el mismo periodo por Canal Once.

“Parece que esta forma de atender la contingencia no fue producto de una consulta a docentes o a subsistemas que tienen mayor experiencia en formación a distancia o en condiciones precarias como el caso de las telesecundarias o el mismo Consejo Nacional de Fomento Educativo, para retomar algunas prácticas y observaciones de quienes están lidiando directamente con la situación y articular medidas que puedan ajustarse a la gran diversidad de población estudiantil que tiene México, en lugar de masificar y generalizar con una propuesta única para toda la población”, observa Matías.

La consulta es precisamente lo que reclama la CNTE y, aun con sutileza, el SNTE. Sin embargo, Alma Maldonado precisa que la capacitación que piden los maestros hasta ahora se limita a aspectos de herramientas muy básicas, como la paquetería Office o la plataforma de Google, pero no a la parte pedagógica que cambia con el modelo a distancia y que el Estado deja a cargo del profesorado y no lo asume como política pública.