El admirado Jean-Pierre Melville (1917-1973) comentaba que el oficio de cineasta era uno de los más peligrosos del mundo; el autor de Samurai (1967) se refería a todas esas contingencias, creación, producción y distribución comercial de las que depende una película. Ahora nos topamos con un comentario apocalíptico suyo, citado un tanto fuera de contexto, en la revista francesa de cine Positif: En el año 2020 el cine desaparecería.
Pero no, el cine sobrevivió ya dos guerras mundiales, campos de concentración, bombas atómicas, y siempre resurgió con nueva fuerza. También consuela, un tanto, saber que en la época isabelina, durante las temporadas de peste, los teatros permanecían cerrados por más de dos años. Y a la necesidad de sobrevivencia del empresario y dramaturgo Shakespeare se debe el poema “Venus y Adonis”, un best-seller erótico escrito para hacer dinero; posteriormente, el bardo regresaba a la escena con ímpetu renovado.
Un tema intrigante es la respuesta de los creadores de cine ante la pandemia, sobre todo de los nuevos talentos; el sitio FilminLatino, que propone una gran selección de largometrajes documentales y de ficción, en su sección de cortos gratis incluye varios asociados a la experiencia del quedarse en casa, el miedo, la soledad, la incertidumbre.
No cabe duda de que el cine quedará marcado temáticamente por muchos años con la catástrofe del coronavirus, se abrirán nuevas vetas creativas del melodrama a la tragedia; pero lo atractivo de estos primeros trabajos que pueden descubrirse en FilminLatino es la espontaneidad y la premura por expresar una experiencia inédita que resuena en lo privado y lo público, que activa y desactiva fobias, que descubre la concatenación entre el mundo interno y externo.
Unos aprovechan para dar un mensaje positivo, un tanto abrupto, sobre la soledad, la familia y la oportunidad de solidaridad; Encierro, de Emi Villanueva, apunta a la fragilidad del adolescente y al riego que corre si se desconecta de su entorno social; Carta a mi madre, de Roberto Segoviano, busca una forma de consuelo para la madre del autor que perdió a un hermano por el virus; Entre otras noticias, de Rodrigo Sánchez, acumula propuestas optimistas de amor y solidaridad. Pero el mensaje pesa en el cine.
Más elaborado es Resiliencia, de Roberto Rosales, que presenta el monólogo, puramente visual, de un individuo que padece el encierro y no haya cómo mantenerse quieto, donde Rosales juega con lo grotesco en intimidad.
Estupendos, más experimentales: Solo, de Carlos Eduardo Romero, cuya temática es el terror de la soledad, la disociación de la personalidad, y sugiere la creatividad como forma de salud. En Trayectos, Verónica Marín Cienfuegos construye un excelente diario autobiográfico, análisis profundo de sí misma y su mundo interno.
Uno de los mejores, Pánico en la radio, de Emir Tachi, da el brinco creativo gracias al empleo de una metáfora muy divertida, la de la invasión del mosquito peludo, y de lo que desata en un personaje sujeto a manías y fobias. Tachi entiende que la distancia frente a la experiencia inmediata permite abrir nuevos espacios de reflexión profunda.








