El confinamiento ha planteado una discusión inédita: la del purismo de las funciones tradicionales y la creación de nuevos públicos. Para Cuauhtémoc Nájera, coordinador de la Compañía Nacional de Danza, la “puerta tecnológica”, la puerta que se abrió “ya no la podemos cerrar”. Ha recibido más de 530 mil visualizaciones en las 12 funciones compartidas. Por su parte, el Ballet Folclórico de México, a decir de su director, Salvador López, ofrece clases virtuales a todos los rincones del mundo, “con una flexibilidad de horarios y posibilidades de personas que no tienen recursos para venir a México”.
Si hay algo que la comunidad dancística ha aprendido durante la pandemia son las oportunidades brindadas por las plataformas digitales. Hay así una apertura frente al “purismo”, si bien el contacto con el público es indispensable.
Y ante la incertidumbre del regreso a los escenarios, las grandes compañías diseñan estrategias para salir una vez que el “semáforo verde” lo permita, incluso en amarillo…
En este último caso se encuentra la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), encargada de sostener un diálogo permanente entre las comunidades y diversos géneros de la danza a nivel nacional, adaptando sus actividades a través de su página de Facebook, las redes sociales del INBAL y la plataforma Contigo en la Distancia de la Secretaría de Cultura.
Un repaso por las plataformas conduce a clases con creadores, agrupaciones y compañías del país, desde ballet y danzón a lo folclórico, e incluso de acondicionamiento físico y terapia. Y tras la buena respuesta –unas 360 mil visitas digitales– preparan un proyecto con una web. Es lo que afirma la coordinadora designada en 2019 en el gobierno de la 4T, Nina Serratos Zavala:
“En el caso de la danza ya había un camino de exploración con las video-danzas de creadores, que habían explorado esto desde hace tiempo. Los jóvenes creadores están reaccionando al nivel del movimiento que los ha llevado a este reto. Entienden que es más frío que los escenarios, pero también es parte del proceso.”
La coordinación apuesta por un regreso en “semáforo amarillo” en la Ciudad de México en espacios abiertos, como la Plaza Ángela Peralta (situada a un costado del Palacio de Bellas Artes) o la Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, y en espacios cerrados con aforo de 30%.
–¿Por qué no esperar al verde?
–Hemos hablado con los colectivos, los artistas, y existe la posibilidad y disposición; creemos que es una forma de comprometernos con los públicos a un regreso progresivo. Y con la garantía de salud en el uso al habitar estos espacios nuevamente, así como la disponibilidad y el público ganado en redes sociales.
La programación que ya se trabaja para ese semáforo amarillo abre con creadores emergentes, como Kaisen Danza, Convexus, y Diego Mur; creadores consolidados, como Bernardo Benítez, Laura Rocha, Omar Carrum y la compañía 180 Grados Danza Contemporánea.Y para el “semáforo verde”, la participación de agrupaciones de estados de la República.
–En ocasiones los teatros, foros, no cuentan con papel, incluso jabón. ¿Cómo lograrán asegurar el tema de salud para un regreso de artistas y público?
–Estamos conversando con áreas administrativas, con la dirección del INBAL, la subdirección. Se están cuidando todos estos aspectos, y si no fuese de esa forma y si el semáforo no nos lo permite, no se podrá hasta que haya una garantía absoluta.
Los 56 trabajadores de la coordinación aún laboran desde casa, hasta que el “semáforo verde” dé paso a ese “regreso seguro” a oficinas.
Compañía Nacional
El caso de la Compañía Nacional de Danza es similar aunque, como refiere el coreógrafo Cuauhtémoc Nájera, codirector artístico junto a la bailarina Elisa Carrillo, desde marzo se plantearon el proyecto CND en Digital, lo que les ayudó a contar con material propio y organizado para el Día Internacional de la Danza (29 de abril), así como para la programación de Ludwig en tu casa (por los 250 años del nacimiento de Beethoven). Por ello planean otra gala más para agosto, y dos piezas de estreno.
“Aun con el regreso a los escenarios hemos entendido que la ‘puerta tecnológica’ que abrimos ya no la podemos cerrar…”, dice enfático vía telefónica.
Y es que han alcanzado más de 530 mil visualizaciones en las 12 funciones compartidas a través de la plataforma Contigo en la Distancia.
–¿Ha habido una apertura real en la danza, tomando en cuenta que, como en el teatro, hay especialistas que denostaban verla en un video o por la televisión?
–Son diferentes escenarios y lenguajes. Hay personas a las que no les gusta ver ballet en el Auditorio Nacional, y hay a las que sí, los que disfrutan ver ballet al aire libre y quienes prefieren un escenario con producción en Bellas Artes. ¿Cuáles tienen la razón? Todos. Hay que entender a la hora de diseñar un programa para qué espacio está concebido.
“El proyecto En vivo desde el MET de Nueva York tiene muchos años que se proyecta en cines, la pandemia sólo nos hizo darnos cuenta de que existen estas herramientas digitales, que las tenemos a la mano y son buenas.”
Habla de un circuito de profesionales de la danza alternos a la compañía que han sido invitados por los mismos bailarines para impartir clases y conferencias, que se pueden ver de manera gratuita en las redes sociales de la CND y de los bailarines. Ellos son Jaime Vargas, Ani Somali, Álvaro Álvarez, Magda Rentería, Lorena Kesseler, Vianka Escalante, Ana Paula Ricalde, Dani D’ Loza, Selene Guerrero, Guillermo Villafuerte, Cristina Calatayud y Guillermo Téllez.
–¿Y los planes para el futuro?
–Estamos ahora en pausa, regresamos el 1 de agosto a labores, sea de manera virtual o presencial, lo que permita la contingencia. Hay protocolos que hemos estado trabajando para un regreso presencial en semáforo verde, privilegiando la salud de la compañía debido a la cantidad de bailarines (alrededor de 70), más los maestros, pianistas y administrativos (48 en total).
Según el tamaño y cantidad de salones para ensayos, diseñan un regreso escalonado.
Lamentablemente, informa Nájera, no habrá este año temporada del Lago de los cisnes, y muy probablemente sucederá lo mismo con El Cascanueces, pues la producción involucra a 230 personas, si bien ésta está en evaluación. Sin embargo, se considera la posibilidad de producir la célebre danza clásica La bayadera (1877) del compositor austriaco Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa.
El Ballet Folclórico
La agrupación fundada por Amalia Hernández, Ballert Folclórico de México (BFM), también exploró las plataformas digitales, con presentaciones ya históricas, como la del centenario del nacimiento de su creadora, que fueron de las primeras en transmitirse en Contigo en la Distancia, y de manera reciente con conferencias, clases dirigidas a adultos y niños, y una convocatoria vigente en línea, así como un pendiente: el rescate del archivo de la bailarina y coreógrafa.
Salvador López, director general del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández (BFM), habla de la creación de un público nuevo:
“Lo que entendimos es que, si bien se han perdido presentaciones (el promedio es de 220 funciones al año), hemos mantenido la presencia y obtenido un público nuevo al que no habíamos llegado en línea (cerca de 1 millón). Las clases virtuales han llegado a personas de todas partes, Sudamérica, Europa, con una flexibilidad de horarios y posibilidades de personas que no tienen recursos para venir a México.”
Este es el momento adecuado para escudriñar en el archivo video-gráfico y sonoro de la artista fundadora (789 grabaciones de audio y 129 audiovisuales), a resguardo de la Cineteca Nacional y la Fonoteca Nacional, respectivamente.
Cuando López en abril pasado fue entrevistado por la agencia apro, comentó que las clases de la Escuela del BFM se adaptaron en línea, así como ensayos con los miembros de la agrupación, situación que prevalece a la fecha, incluso con mayor orden y con nuevas opciones, como las de cursos en línea (del 27 de julio al 14 de agosto), cuyas inscripciones están abiertas a costos más bajos de lo usual, atendiendo las necesidades económicas derivadas de la contingencia.
Sin embargo, “nada de ello suple el disfrute de una agrupación presencial”. Y aunque haya luz verde para la apertura de teatros, el que el público regrese tomará tiempo, dice, “quizá meses para una ‘normalidad’, por ello hemos pensado en noviembre como un posible retorno, y quizá en el Alcázar del Castillo de Chapultepec como una posibilidad, por ser un espacio abierto”.








