Guelaguetza virtual

Dos veces en su historia la Guelaguetza se ha cancelado. La primera, por razones políticas, el 17 de julio de 2006, cuando el choque entre el movimiento de los maestros y el gobierno de Ulises Ruiz. Esta segunda, por la pandemia de covid. Suman, entonces, 86 años de esta tradición dancística oaxaqueña desde 1932.

Su variante este año son las retransmisiones en internet de las presentaciones 2017, 2018 y 2019, pues el espectáculo no puede realizarse en el auditorio que se localiza en la cima del Cerro del Fortín, y cuya característica ritual implicaba al público subir la cuesta empinada, como río de gente, hasta aquel escenario.

La Guelaguetza virtual consiste en cuatro programas, dos matutinos y dos vespertinos, montados a partir de los registros en video de aquellas ediciones, y emitidos por la Corporación Oaxaqueña de Radio y TV (CORTV), a través de sus cuentas de las redes sociales Facebook y Twitter, enlaces con los canales de televisión pública mexicana (SPR) y la Televisión de América Latina (TAL).

Durante el programa matutino del 20 de julio, que corresponde al primer Lunes del Cerro –como marca la tradición–, sus tres conductores transmitieron en vivo solos desde aquella altura. Estaban contenidos por circunstancias sui géneris: Tenían el aforo del auditorio (para 12 mil espectadores) completamente vacío y, virtualmente, desde la cuenta de Facebook de CORTV, 8 mil 139 personas conectadas a su transmisión. 

Esa función estuvo conformada por las trece populares coreografías Danza de la pluma, Sones y jarabes, Lavada y planchada de la ropa de San Pedro Apóstol, Sones mazatecos, Segundo día de fandango, Jarabe Chenteño, Fandango y carnaval amuzgüeño, Flor de piña, Jarabe mixteco, Danza de los diablos, Fiesta tehuana, Sones, juegos y chilenas, y Jarabe del Valle.

Estas pertenecientes, respectivamente, a las comunidades originarias de Oaxaca: Teotitlán del Valle (El lugar de los dioses), San Melchor Betaza, San Pedro Tepanatepec, Huautla de Jiménez, San Antonino Castillo Velasco, San Vicente Coatlán, San Pedro Amuzgos, San Juan Bautista Tuxtepec, Huajuapan de León, Santiago Llano Grande, Santo Domingo Tehuantepec, y San Juan Cacahuatepec, y por último el contingente Chinas Oaxaqueñas de Génova Medina, de los Valles Centrales.

La interactividad en Facebook permitió 2 mil 600 respuestas (likes) de espectadores, se compartió 223 veces el evento para que más público lo visualizara y hubo múltiples comentarios simultáneos de nostalgia por las ediciones pasadas… Sin embargo, en contraste, fue imposible percibir corporalmente las vibraciones de la banda de alientos, los sonidos del zapateado de los danzantes, el coro de la audiencia, la recepción de los regalos que las comunidades ofrendan, y tampoco la complicidad de la lluvia sobre el cerro.

Es una tradición que pierde su esencia en esta variante virtual. 

Salvo la Danza de la pluma o los Sones mazatecos, que se bailan a un metro de distancia, muchos de los demás bailables coreográficamente no pueden variar su cercanía entre los cuerpos.

En cambio, el programa vespertino del 20 de julio se compuso de otras danzas. Se retransmitió Homenaje a Chu Rasgado (compositor de la famosa canción “Nayla”) de la comunidad istmeña Asunción Ixtaltepec, de la edición 2017.

Guelaguetza, “ofrendar” en zapoteco (o según otras versiones, “cooperar”), no es lo mismo que sintonizar. Este espectáculo es uno de los más afectados por la pandemia, y en su primera emisión resultó nostálgico y afectuoso a la vez; la segunda (llamada “octava” del Lunes del Cerro) será el lunes 27 de julio.